Presupuesto para combatir chikungunya y dengue desaparece en Chiapas y Veracruz... pero el mosquito no
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Presupuesto para combatir chikungunya y dengue desaparece en Chiapas y Veracruz... pero el mosquito no

En el caso de Chiapas no entregó 72% de insecticidas, lo que equivale a 23 millones de pesos; Veracruz recibió 10 millones 126 mil pesos para el ejercicio fiscal de 2014, pero hasta julio de 2015, no los había entregado a su secretaría de salud, según el Informe de la Cuenta Pública 2014 
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Por Nayeli Roldán
10 de marzo, 2016
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Ante la declaración de emergencia por la transmisión del virus de chikungunya durante 2014, los estados recibieron recursos para reforzar su plan de prevención.

Sin embargo, el gobierno de Chiapas, donde ocurrió el primer caso de contagio en el país, no entregó 72% de insecticidas para combatir la propagación, lo que equivale a 23 millones de pesos.

El Informe de la Cuenta Pública 2014, la Auditoría Superior de la Federación señaló que las entidades recibieron recursos para el programa Vigilancia epidemiológica, pero no se sabe en qué gastaron 106 millones de pesos, es decir, 22% del presupuesto total.

Veracruz es un caso particular. La tesorería estatal recibió 10 millones 126 mil pesos para el ejercicio fiscal de 2014, pero hasta julio de 2015, no los había entregado a su secretaría de salud; aún así, la dependencia presentó facturas por un gasto de casi tres millones de pesos. Esto, según la Auditoría, “resulta incongruente y no permite comprobar que los recursos federales se destinaron para la operación del programa”.

El primer contagio de chikungunya en México ocurrió en Chiapas durante 2014. De los 155 casos registrados en el país durante ese año, 135 fueron en dicho estado; según datos de la Dirección General de Epidemiología de la Secretaría de Salud. 

Sin embargo, la Auditoría realizó una verificación física al Instituto de Salud del Estado de Chiapas en junio de 2015 y comprobó que el estado no ocupó el dinero para combatir las epidemias.

De los 12 millones 705 mil pesos que recibió, justificó el gasto de mil 800; regresó seis millones de pesos y no comprobó el ejercicio de cuatro millones de pesos. Además del dinero, Chiapas recibió 4 mil 867 insumos (insecticidas), que equivale a 31 millones de pesos para la atención del programa Prevención y control de dengue y otros vectores”. Durante 2014, Chiapas sumó 988 casos de enfermos por dengue.

Sin embargo, el estado gobernado por Manuel Velasco, “no acreditó la recepción, resguardo y distribución” de 243 insumos por un importe de 13 millones 664 mil pesos. Tampoco comprobó la distribución de 94 insumos por un importe de 9 millones 339 mil pesos a las unidades responsables de su aplicación.

Por lo tanto, la Auditoría señala que existe “probable daño o perjuicio” a la Hacienda Pública Federal por 27 millones 850 mil pesos que Chiapas recibió y no acreditó que los haya aplicado para prevenir epidemias.

Las epidemias se propagan y los recursos desaparecen

A través del programa Vigilancia epidemiológica, el Centro Nacional de Programas Preventivos y Control de Enfermedades distribuyó 472 millones de pesos entre los estados. El objetivo: prevenir y controlar la prevalencia de rabia humana, brucelosis, dengue, paludismo, chagas, tuberculosis y cólera, entre otras.

También para que elaboraran e implementaran el Plan de Reforzamiento para la Prevención y Control del dengue y virus del chikungunya en la región sur-sureste (Chiapas, Campeche, Oaxaca, Quintana Roo, Veracruz y Yucatán).

En 2014, se registraron 23 mil 432 casos de fiebre por dengue y 8 mil 669 de fiebre hemorrágica por dengue en todo el país. Pero 26 de los 31 estados y el Distrito Federal que recibieron recursos, no demostraron que hayan gastado 106 millones de pesos para evitar la propagación.

12 entidades gastaron 17 millones de pesos, pero no se sabe en qué. La Auditoría señaló que Baja California, Campeche, Chihuahua, Distrito Federal, Durango, Guanajuato, Hidalgo, Jalisco, Michoacán, Oaxaca, Puebla y Tamaulipas no presentó ningún justificante sobre el destino de estos recursos ni tampoco regresó el dinero ni los intereses generados.

Para la comprobación los recursos destinados para el rubro de nóminas y viáticos, 26 entidades presentaron “únicamente listados de gasto”, por un importe de 34 millones 856 mil pesos, sin entregar facturas o documentos oficiales que lo sustentara.

Los Servicios de Salud de Yucatán (SSY) recibieron siete millones 441 mil pesos, de los que reportó la ejecución de tres millones 159 mil pesos; regresó 403 mil pesos, pero no comprobó el gasto de tres millones 878 mil pesos.

Yucatán recibió además,  6 mil insecticidas, pero sólo distribuyó mil 203 durante 2014. Durante una inspección realizada en julio de 2015, la Auditoría comprobó que  contaba con una existencia de 4 mil 866 insecticidas, sin que el gobierno estatal justificara la razón para no distribuirlos.

Además, las condiciones físicas y de resguardo de los insecticidas “eran inapropiadas y ponían en riesgo su conservación, ya que se encontraban expuestos al deterioro que merma su efectividad al ser aplicados”.

Otra de las irregularidades fue que se ejercieron 10 millones 229 mil pesos para el rubro Apoyo a voluntarios que participan en diversos programas federales aplicados por el Centro Nacional de Programas Preventivos y Control de Enfermedades, pero no presentó la documentación justificativa y comprobatoria que acreditara su aplicación.

El documento de la Auditoría sobre los recursos contra chikungunya y dengue

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El país que ya atraviesa una 'tercera ola' de COVID-19

Mientras numerosos países enfrentan la temida "segunda ola" de casos de coronavirus, y todavía hay lugares que no superan la primera, Irán ya está contando los muertos de una tercera oleada.
EPA
16 de octubre, 2020
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Mientras numerosos países enfrentan la temida “segunda ola” de casos de coronavirus, y todavía hay lugares que no superan la primera, Irán ya está contando los muertos de una tercera oleada.

Y en el que ya era uno de los países de Medio Oriente más afectados por la pandemia, esa “tercera ola” es la más letal hasta la fecha.

Irán volvió a romper su récord de contagios diarios a mediados de la semana con los 4,830 nuevos casos de COVID-19 del miércoles 14 de octubre, según los registros de la Universidad Johns Hopkins (Estados Unidos).

Pero la nación persa está rompiendo marcas desde el pasado 22 de septiembre, cuando superó por primera vez los 3,574 casos diarios registrados a principios de junio, en lo más alto de su “segunda ola”.

“Aunque la segunda ola de coronavirus fue contenida exitosamente, la tercera ola ha estado emergiendo porque se han ignorado los protocolos sanitarios”, alertó ese mismo día el ministro de Salud iraní, Saeed Namaki, según un reporte de la agencia oficial Iran Press.

Menos de dos semanas después, el 5 de octubre, Irán ya había igualado su récord de muertes diarias, que se remontaba al mes de julio.

Y los 279 muertos registrados este miércoles también son el mayor número diario en un país que, según cifras oficiales, ya suma más de medio millón de contagios y casi 30,000 muertos por la pandemia.

Entierro en Irán

Getty Images
Irán volvió a romper su récord de muertes por COVID-19 en un mismo día.

La cifra real, sin embargo, es mucho mayor: en agosto pasado el servicio persa de la BBC recibió registros gubernamentales filtrados que mostraban que a 20 de julio habían muerto casi 42,000 personas con síntomas de COVID-19, pero el Ministerio de Salud solamente reportaba 14,405 fallecidos.

La cantidad de personas identificadas como infectadas en esos documentos también era casi el doble de las cifras del ministerio.

Y el viceministro de Salud iraní, Iraj Haririchi, finalmente reconoció que el número real de muertos es “significativamente” más alto que el de las cifras oficiales.

Según BBC Persa, Haririchi explicó que las estadísticas oficiales se basan en el número de muertes con prueba de PCR positiva, pero estimó que, dependiendo de la provincia, el número real de víctimas de coronavirus es entre 1.5 y 2.2 veces más alto que el arrojado por esos registros.

El viceministro también advirtió que tanto trabajadores de la salud como suministros médicos están al borde del agotamiento por el empeoramiento de la situación en Teherán y otras regiones del país.

Teherán “cerrada”

En estos momentos, 27 de las 31 provincias del país ya han sido designadas por las autoridades iraníes como zonas “rojas” por el rápido aumento de contagios.

Y la situación en la capital, Teherán, y sus suburbios, ha sido descrita como especialmente “crítica”.

Ambulancia en Teherán

EPA
Los servicios médicos en Teherán están casi al límite de sus capacidades.

El doctor Alireza Zali, quien comanda las operaciones contra el coronavirus en la provincia de Teherán, advirtió este miércoles que la misma vive “los días más difíciles de la tercera ola la enfermedad”.

“Si no se realiza una intervención seria, esta subida no declinará y las condiciones pueden mantenerla así”, agregó Zali, según declaraciones recogidas por BBC Persa.

Para tratar de limitar la propagación del virus, el uso de mascarillas en la capital es obligatorio desde el pasado sábado, con el gobierno anunciando multas de 6.60 dólares para quien salga a la calle sin una.

Y este miércoles también quedaron prohibidos todos los viajes desde o hacia Teherán y otras cuatro grandes ciudades iraníes hasta el mediodía del domingo.

La medida se ordenó un día después de que el líder supremo de Irán, ayatolá Alí Jamenei, pidiera expresamente la prohibición “de ciertas actividades y viajes”.

Mujer con mascarilla en Teherán

EPA
Las mascarillas son obligatorias en Teherán desde el sábado pasado.

“Las regulaciones sobre el corona deben ser soberanas y vinculantes. Hace tiempo que les he dicho al estimado presidente y a los funcionarios que deben hacerse cumplir”, dijo también Jamenei, según su cuenta de Twitter.

El presidente Hassan Rouhani, por su parte, ya había declarado la semana pasada que cualquier persona que oculte una infección por COVID-19 y no se ponga en cuarentena durante 14 días debería enfrentar “el mayor castigo”.

Y el mandatario también advirtió que los empleados del gobierno que incumplan repetidamente las regulaciones podrían ser suspendidos durante un año y que los negocios infractores podrían cerrarse.

Predicciones sombrías

Las nuevas disposiciones son un buen reflejo de la posición oficial, que culpa del resurgimiento del virus a la falta de cumplimiento de medidas como el uso de máscaras y el distanciamiento social.

Y es que aunque el ministro de Salud iraní, Saeed Namaki, insistió esta semana que mantener “sanciones ilegales” durante una pandemia equivale a un genocidio, también aseguró que Irán ha podido satisfacer sus necesidades de medicamentos y equipos de protección, e incluso exportar a otros países.

Iraníes en una celebración religiosa

Reuters
Las autoridades han amenazado con sancionar a quienes no cumplan con las regulaciones.

En un país empobrecido y agotado por años de sanciones, sin embargo, la confianza en la capacidad de las autoridades para lidiar con la pandemia de coronavirus ha ido disminuyendo.

Y hasta el jefe de la Asociación Médica Iraní, quien es nombrado por el gobierno, se ha mostrado crítico, acusando a los funcionarios encargados de lidiar con la crisis de haber ignorado las advertencias de los expertos.

“Algunas decisiones no fueron tomadas por los expertos, como la reapertura de escuelas o el anuncio de protocolos que la gente no estaba obligada a seguir”, dijo Mohammad Reza Zafarghandi, en declaraciones recogidas por el diario The Guardian.

Pero para Mohammad Talebpour, el director del hospital Sina, el más viejo de Teherán, si los iraníes no actúan todos juntos las consecuencias podrían ser todavía más desastrosas.

Talebpour le dijo al mismo The Guardian que, en ese caso, y si la enfermedad persiste por otros 18 meses, el número de muertos podría alcanzar los 300,000.

Más que una ola, un verdadero maremoto para Irán.

Enlaces a más artículos sobre el coronavirus

BBC

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