De vendedor de celulares a El Señor de la droga en Jalisco: así fabricó la policía el caso de Martín (parte 1)
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Cuartoscuro

De vendedor de celulares a El Señor de la droga en Jalisco: así fabricó la policía el caso de Martín (parte 1)

En septiembre de 2014, elementos de la policía estatal de Jalisco detuvieron a Martín González al que acusó, entre otros delitos, de ser el jefe de plaza del cártel Jalisco Nueva Generación. Sin embargo, en la investigación de su caso se cometieron graves irregularidades, a pesar de las cuales Martín sigue preso un año y cinco meses después.
Cuartoscuro
4 de marzo, 2016
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Al otro lado del hilo telefónico, una voz enlatada anuncia una llamada desde el penal de máxima seguridad de Puente Grande, en Guadalajara, estado de Jalisco.

-¿Acepta hablar con José Martín González Moreno? –inquiere la teleoperadora con un tono de voz monótono, plomizo.

Segundos después, alguien contesta en mitad de una tempestad de interferencias.

-Sólo tengo diez minutos para platicar. Así que mejor dígame por dónde quiere que empiece –se presenta José Martín González, quien sin esperar la respuesta comienza a narrar con un ritmo vertiginoso la historia de cómo, en una misma noche, pasó de ser un vendedor de carros a estar preso en una celda acusado de ser el jefe de plaza del cártel Jalisco Nueva Generación.

“Ya sabes a qué venimos”

Para Martín, el jueves 18 de septiembre de 2014 comenzó “como cualquier otro día”. Se levantó temprano, subió a su camioneta blanca BMW modelo 2006, y salió del municipio de Tala para completar los 35 kilómetros que lo llevaron hasta Guadalajara, la capital jalisciense. Allí surtió de productos a su negocio de telefonía celular y a las ocho de la tarde regresó al domicilio en el que vive con su esposa, y donde también despacha otro negocio de venta de carros usados.

Poco después de guardar el último coche que tenía en exhibición en la orilla de la carretera, dos patrullas de la Fuerza Única Metropolitana, la PMJ020 y la PMJ017, se aproximan al domicilio.

Siete agentes -seis hombres y una mujer- vestidos de uniforme negro y con los rostros encapuchados, bajan de las camionetas.

Martín, que aún trae las llaves de los carros en la mano, sale de su casa y les pregunta en qué puede ayudarles. A lo que, según su testimonio, uno de los policías le contesta con una pregunta:

-¿Ya sabes a qué venimos, verdad?

Desconcertado, el empresario de 43 años balbucea que no sabe a qué se refiere, que no entiende nada.

-No te hagas pendejo –le espeta el uniformado, quien lo agarra con violencia del hombro y lo mete al interior de la casa-. Porque ahorita mismo me vas a decir dónde tienes guardada la droga.

“En ese momento sólo pensé que todo era un error”, asegura Martín, todavía incrédulo a pesar de que lleva preso casi un año y medio desde entonces.

Pero nunca imaginó, dice, que su calvario acababa de comenzar.

“Dinos dónde guardas la droga”

Martín narra que, a continuación, los siete policías entran al domicilio sin una orden de cateo y comienzan a registrarlo todo: la cocina, la sala, las habitaciones y los armarios. Así pasan varios minutos, hasta que cansados de buscar uno de ellos da la orden de que bajen de la camioneta a otro sujeto que traen esposado.

“Bajaron a una persona que yo en mi vida había visto –asegura Martín-. Pero entonces el policía le preguntó varias veces que si me conocía y él al final dijo que sí”.

De inmediato, los agentes los esposan y lo suben a la patrulla PMJ020. Aunque no todos van en la camioneta, ya que, según denuncia Martín, varios policías se quedaron en su casa. Además, otro elemento sacó de la cochera la camioneta blanca BMW y comenzó a seguir a las patrullas.

En el trayecto, Martín guarda silencio.

Sigue convencido de que todo “es un terrible error” que pronto quedará subsanado.

“Yo creía que se habían equivocado de persona –insiste-, que me iban a llevar a Guadalajara y que en cuanto se dieran cuenta del malentendido me regresarían a mi casa”.

La primera parada de la patrulla es en unas oficinas de la Fuerza Única Metropolitana, en la calle López Portillo de Guadalajara.

Allí, lejos de enmendarse el malentendido, el comerciante narra que empieza a recibir las primeras agresiones de los agentes: “Pasaba un policía y me golpeaba. Luego pasaba otro, me daba una patada, y me decía: ‘¡no te hagas pendejo. Ya dinos dónde guardas la droga!’ Yo les repetía que mi nombre era tal y que mis negocios eran legales, que lo checaran, que tenía las facturas de las ventas y de las compras de todos los carros que vendo. Pero no sirvió de nada”.

A continuación, otras cinco personas detenidas entran a las instalaciones de la policía y se unen a Martín y al otro aprehendido que venía con él en la patrulla. Momentos después, los siete son trasladados a las instalaciones de la Fiscalía General del Estado, ubicada en la calle 14, en la ciudad de Guadalajara.

Allí, Martín narra cómo lo torturaron.

“Yo puedo hacer contigo lo que quiera”

“Cuando llegué a ‘la 14’, me quitaron la ropa para ver que no trajera ningún arma. Me vendaron los ojos. Me ataron las manos. Me pusieron una franela en la boca, y entonces empezaron a golpearme por todo el cuerpo”, relata Martín.

“Luego se subió un tipo encima de mi pecho y me empezaron a echar agua en la nariz para que me asfixiara. Fue muy desesperante –en este punto hace una breve pausa en su narración para tomar aire y tragar saliva-. Después, agarraron unos cables de la luz y me los pusieron en los testículos durante mucho tiempo para electrocutarme. Así estuve desde la una de la mañana hasta las cuatro o cinco de la madrugada”.

A esa hora los policías se fueron y lo dejaron en la celda, desnudo y con los ojos vendados. Hasta que unas tres horas más tarde, “como a las ocho de la mañana” del viernes 19 de septiembre, llegaron otros agentes.

“Me levantaban la venda y me enseñaban fotos. Yo les decía que no conocía a nadie, y entonces comenzaron a golpearme otra vez”, suspira Martín, quien admite que llegó a rogar para que le señalaran qué nombres querían que dijera y así ponerle fin a la tortura.

Pero los policías no lo escuchaban. El empresario relata que sólo uno de ellos, entre paliza y paliza, se le acercó al oído y le susurró con sorna: “Mira pendejo, yo puedo hacer contigo lo que quiera. Yo soy aquí la autoridad. Te puedo matar ahorita mismo y mañana cuando te encuentren decimos que estabas ahí tirado. ¿Lo entiendes?”.

“Te vamos a meter los pies en aceite hirviendo si no hablas”

Al fin, a las dos de la tarde del viernes, Martín dice que un doctor lo examina y que da la orden de que le den algo de alimento.

Durante un rato le dan un respiro, aunque no le quitan la venda de los ojos para mantenerlo en pánico y desorientado.

“De allí me llevaron a otra oficina donde estaban los detenidos por cosas leves, como por borracheras y cosas así –explica-. Ahí fue cuando pensé que por fin me iban a soltar, que ya habrían checado que no era la persona que estaban buscando”.

Pero Martín se equivocaba.

Para su sorpresa, de aquella oficina lo llevaron al aeropuerto de Guadalajara para trasladarlo en helicóptero, “con los ojos vendados y esposado”, a las instalaciones de la Subprocuraduría Especializada en Investigación de Delincuencia Organizada (SEIDO), ubicadas en la Ciudad de México. Allí le informan que está acusado de seis delitos federales: delincuencia organizada, robo de combustible, posesión de metanfetaminas (cristal) con fines de venta, portación de armas de uso exclusivo del Ejército mexicano, portación de cartuchos, y homicidio.

“En la SEIDO no hubo tortura física, pero sí psicológica –puntualiza el empresario-. Me decían que ya me estaban calentando el aceite y que me iban a meter los pies en un cazo. Y todo para que firmara una declaración donde ellos inventaban todo”.

Finalmente, Martín se niega en reiteradas ocasiones a firmar la declaración, y lo trasladan al penal de máxima seguridad de Perote, en Veracruz, donde denuncia que compartía celda con siete reos en un espacio diseñado para dos. Y tras ocho meses, lo cambian a Puente Grande, Jalisco, donde se encuentra en la actualidad.

“Esto es muy duro. Porque imagínate, de estar tranquilo en mi casa un jueves esperando a que llegara mi esposa, pasé a dormir el martes en un penal de máxima seguridad, como si fuera el peor de los criminales”, dice lacónico Martín, quien apresuradamente se despide porque alguien le acaba de avisar que su tiempo para la llamada ya se terminó.

(Mañana sábado 4 de marzo, Animal Político publica la segunda y última parte de este reportaje, en el que se expone las irregularidades en el proceso de Martín, a pesar de las cuales sigue preso después de un año y cinco meses de su detención)

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‘Una pandemia entre los no vacunados’: cómo EU está perdiendo de nuevo el control del COVID

El incremento de contagios en algunas regiones de EE.UU. se ha triplicado en las últimas semanas, lo que ha puesto en alerta a autoridades y expertos en salud pública.
27 de julio, 2021
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Con menos de la mitad de la población vacunada y los contagios creciendo sin freno, Estados Unidos está “en la dirección equivocada” en la pandemia.

La advertencia viene de Anthony Fauci, el asesor de la Casa Blanca en enfermedades infecciosas, quien prevé un recrudecimiento de los casos de covid-19 en el país si no se toman medidas correctivas.

Y es que Estados Unidos, el país con más muertos en la pandemia, enfrenta un peligroso panorama.

Mientras que en la última semana de junio el país registró unos 92.000 nuevos casos, en los siete días de la semana pasada la cifra superó los 500.000 contagios confirmados.

Y si bien la enfermad ha sido menos letal, con menos de 3.000 fallecidos por semana frente a más de 20.000 hace unos meses, la propagación de la variante delta del virus SARS-CoV-2 está fuera de control en algunos estados.

A esto se suma el estancamiento en las tasas de vacunación, principalmente en estados conservadores del sureste del país.

“Es realmente una pandemia entre los no vacunados”, le dijo Fauci a la cadena CNN el domingo.

El foco del problema: los no vacunados

A principios de esta semana, Vivek Murthy, cirujano general de EE.UU. -cargo que lo acredita como jefe del Cuerpo Comisionado del Servicio de Salud Pública-, dijo que el 99,5% de las muertes recientes por covid-19 en el país se han dado entre personas no vacunadas.

Anthony Fauci

Reuters
“Es realmente una pandemia entre los no vacunados”, dice el doctor Anthony Fauci.

El doctor Marcus Plescia, director de la Asociación de Funcionarios de Salud Estatales y Territoriales, le explica a la BBC que el problema principal del incremento de contagios se concentra en una región del país.

“Es particularmente grave en probablemente seis o siete estados. Los estados del sureste y algunos estados del Medio Oeste de Estados Unidos”, señala Plescia.

Alabama, Misisipi, Arkansas, Georgia, Tennessee, Oklahoma son estados donde menos del 40% de su población está completamente vacunada (en contraste, en la región del noreste, como Vermont y Massachusetts, la población vacunada supera el 65%).

Además, los gobernadores de los estados con más baja vacunación -mayoritariamente republicanos- han expresado desde el año pasado su escepticismo ante las políticas federales de prevención.

Promotores de la vacunación en Alabama

Getty Images
En Alabama, las autoridades han promovido la vacunación puerta a puerta.

“Es un problema predominantemente entre los no vacunados, que es la razón por la que estamos ahí afuera, prácticamente suplicando a las personas no vacunadas que salgan y se vacunen“, dice.

La vacunación estancada

Las tasas de vacunación en Estados Unidos se han estancado en los meses recientes.

EE.UU. tuvo hasta abril una de las tasas más altas de aplicación diaria de dosis en el mundo, pero desde entonces el ritmo bajó considerablemente.

El país tiene hasta ahora unos 163 millones de personas vacunadas, lo que es un 49% de su población (cerca del 18% de la población del país es menor de 12 años, para quienes no se ha autorizado la vacuna).

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Plescia señala que el país ha empezado a registrar un “leve aumento” en el ritmo de vacunación luego de las últimas noticias que muestran el aumento de casos entre los no vacunados.

“Nos gustaría ver mucho más, pero estamos viendo que comienza una tendencia un poco hacia arriba y escuchamos de la gente que esto ha llamado su atención”, principalmente entre quienes están abiertos a considerar el vacunarse, no tanto entre los que la rechazan, explica.

En su entrevista con CNN, Fauci dijo que los líderes locales en áreas con bajas tasas de vacunación deben hacer más para alentar a las personas a recibir las dosis.

Ahora los gobernadores republicanos de Arkansas y Florida -quienes criticaron los consejos de Fauci en el pasado- han estado promoviendo las vacunas en sus estados.

La propagación de la variante delta

Un problema que acompaña a las bajas tasas de vacunación en algunos estados de EE.UU. ha sido la propagación de la variante delta del virus SARS-CoV-2, causante de la covid-19.

Al ser más contagiosa que otras, esa variante se ha transmitido más rápidamente entre personas que no han recibido ninguna dosis, según han explicado tanto autoridades como expertos en salud pública.

coronavirus

Getty Images

“Ahí es donde realmente estamos viendo estos aumentos significativos. En otras partes del país donde las tasas de vacunación son más altas, no estamos viendo un gran problema, aunque incluso en esos estados estamos comenzando a verlo. Las cosas se arrastran”, apunta el doctor Plescia.

Estados que no se han quedado tan rezagados en la vacunación, como Florida (48,5%), están entre los que han comenzado a duplicar o hasta triplicar los contagios y hospitalizaciones.

Mientras que al comienzo de la pandemia se sabía que alguien se podía contagiar al estar 15 minutos frente a un portador del virus sin mascarilla, según la epidemióloga Celine Gounder, la variante delta se propaga exponencialmente con más velocidad.

“El equivalente a eso con la variante delta no son 15 minutos, es un segundo“, indica Gounder en un artículo del portal especializado en salud STAT.

Fauci dijo que las autoridades sanitarias están evaluando si las personas vulnerables al virus deben recibir una dosis de refuerzo adicional.

El desuso de mascarillas

A diferencia del año pasado, este verano boreal los estadounidenses han vuelto a salir de vacaciones, asistir a conciertos y eventos deportivos, o comer en restaurantes llenos sin el uso de mascarillas ni mucha distancia social.

El levantamiento de esas recomendaciones avanzó rápidamente a partir del 13 de mayo pasado, cuando el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, dijo que aquellos completamente vacunados podían volver a hacer su vida normal sin el uso de la mascarilla.

Joe Biden quitándose la mascarilla

Getty Images
Joe Biden dijo: “Es un gran día para Estados Unidos” al anunciar en mayo el fin de la política de mascarillas para los vacunados.

Pero a medida que la pandemia ha resurgido, las autoridades se han comenzado a preguntar si es necesario volver a la política anterior.

“Estamos viendo eso en Los Ángeles. Estamos viendo eso en Chicago. Estamos viendo eso en Nueva Orleans”, le dijo Fauci a CNN. “Los funcionarios allí, muchos de ellos, dicen que incluso si estás vacunado es prudente usar una máscara en el interior”.

Plescia, por su parte, considera que la vacuna es la solución por encima de las mascarillas.

“Hasta donde sabemos por la ciencia, esa es una política sólida. Me refiero a personas que están completamente vacunadas, porque tenemos muy buenas vacunas. Son muy, muy efectivas, afortunadamente”, le explica a la BBC.

“Incluso en esos casos , es poco probable que esas personas se enfermen gravemente o terminen en el hospital o terminen muriendo”, añade.

Bañistas en Miami Beach

Getty Images
Las playas de Miami se han visto abarrotadas, con gente que ya no sigue las recomendaciones contra la covid-19.

Fauci dijo que participó en discusiones sobre una nueva política sobre el uso de mascarillas emitida por los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de EE.UU., pero aún no hay una decisión tomada.

La vacuna, ¿obligatoria?

Tanto autoridades públicas como asociaciones han comenzado a debatir si la vacunación debería ser un requisito para trabajadores de ciertas áreas esenciales.

En un comunicado conjunto, decenas de asociaciones médicas se pronunciaron el domingo a favor de la inoculación de los empleados sanitarios como requisito para trabajar en hospitales.

“La vacunación es la forma principal de dejar atrás la pandemia y evitar el regreso de estrictas medidas de salud pública”, dicen en su carta las 60 asociaciones firmantes.

Autoridades locales desde Nueva York hasta California también lo han planteado.

Y este lunes el Departamento de Asuntos de Veteranos se convirtió en la primera agencia federal en emitir como requisito de trabajo a sus empleados -que incluye personal sanitario- la vacuna contra la covid-19.

Una vacuna contra la covid-19

Reuters
Una vacuna ofrece protección dos semanas después de haber sido aplicada la segunda dosis (o la primera, si es de dosis única).

Aunque la Casa Blanca ha descartado imponer la vacunación obligatoria para los empleados públicos, ha dejado abierta la posibilidad de que las empresas lo hagan.

“Ciertamente apoyamos estas acciones de estas asociaciones de hospitales”, dijo el lunes la portavoz Jen Psaki.

Y la opinión pública está dividida: según una encuesta del sitio Politico y la Universidad de Harvard publicada este mes, un 66% apoya que los empleados sanitarios deban estar vacunados para trabajar.

En cambio, se mostraban divididos casi en partes iguales sobre si se debe exigir a otros trabajadores que lo hagan.


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