De vendedor de celulares a El Señor de la droga en Jalisco: así fabricó la policía el caso de Martín (parte 2)
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De vendedor de celulares a El Señor de la droga en Jalisco: así fabricó la policía el caso de Martín (parte 2)

En esta entrega se expone la versión de los agentes que detuvieron a Martín González, y las irregularidades en el expediente de su investigación. Él acusa que lo torturaron para que se acusara de ser jefe de plaza del cártel Jalisco Nueva Generación 
Cuartoscuro
Por Manuel Ureste
5 de marzo, 2016
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Animal Político presenta la segunda entrega del reportaje De vendedor de celulares a El Señor de la droga en Jalisco: así fabricó la policía el caso de Martín. En la primera entrega, Martín González narró en entrevista desde el penal de Puente Grande cómo, en cuestión de horas, la policía estatal de Jalisco allanó su casa y se lo llevó detenido a las instalaciones del Ministerio Público, donde denuncia que fue torturado en reiteradas ocasiones para que se acusara de ser el jefe de plaza del cártel Jalisco Nueva Generación.

En esta segunda parte, Animal Político expone la versión de los agentes de policía que detuvieron a Martín, y la contrasta con las irregularidades que constan en el expediente de la investigación, al que este medio de comunicación tuvo acceso.

La versión de la policía

Para los siete policías del Mando Único de Jalisco los hechos ocurrieron de manera muy distinta a lo narrado por Martín González Moreno en la entrega uno de este reportaje.

De acuerdo con la averiguación previa 1893/2014, a la que Animal Político tuvo acceso, los uniformados refieren en su declaración firmada que se encontraban haciendo un patrullaje de vigilancia en la carretera de El Refugio-San Marcos, a la altura del kilómetro 10, en el poblado de Tehuchitlán. Cuando, “aproximadamente a las dos de la mañana” del sábado 19 de septiembre de 2014, detectaron un convoy integrado por tres camionetas, entre las que apuntan que se encontraba la BMW blanca de Martín.

En el caso de Martín, la policía precisa que al momento de su revisión portaba una pistola calibre .45 de la marca Colt, modelo Comander, con un cargador abastecido con seis cartuchos. Dos bolsas de plástico rosa “con cien pequeños envoltorios con etiquetas con la leyenda Zona Valles y en su interior gránulos cristalinos con las características del cristal –un tipo de metanfetamina-“. Y en el asiento trasero del lado del copiloto “fue localizada una bolsa transparente con 17 cartuchos calibre .50”.

Tras la revisión, los agentes declaran que detienen a Martín y a otras seis personas, una de ellas del sexo femenino. Interrogan a uno de los detenidos y éste les confiesa que todos trabajan “vendiendo droga, levantando y matando gente que no se alineara con ellos”.

Además, el detenido confiesa que él es “el encargado de los sicarios” del cártel Jalisco Nueva Generación en la plaza de Tala, cuyo capo es Martín, al que identifica como ‘El Señor’ o ‘El Patrón’. También admite que sabe que tiene cuatro averiguaciones previas “con número 1801/2014; 1859/2014; 1217/2014; y 1904/2014”, por numerosos homicidios.

Incluso, la policía señala que el mismo detenido les dijo que el grupo de sicarios que, supuestamente protegían a Martín al momento de la detención, acababan de robar a unos escasos kilómetros de donde se encontraban, en el poblado del Ranchito, en la delegación Cuisillos del municipio de Tala, dos pipas llenas de combustible “para su venta clandestina, y así obtener ganancias para los gastos del grupo delincuencial Cártel Jalisco Nueva Generación”.

Después de la confesión, los uniformados refieren que llevan a los detenidos a las oficinas del Ministerio Público, en la calle 14 de Guadalajara, para ponerlos a disposición de la autoridad.

A los pocos días, varios medios de comunicación jaliscienses reportan la operación de los elementos policiacos. En las notas se narra que estos siete presuntos criminales, supuestamente al servicio de Martín alias El Señor, se dedicaba a secuestrar gente para llevarla en camionetas a unos campamentos que tenían en la sierra.

“Posteriormente, eran víctimas de tortura, y luego quemados en camas de leña. Fuentes cercanas aseguran que luego dinamitaban los cuerpos y graban los hechos con teléfonos celulares”, publicó el diario Crónica de Jalisco, en una nota del 29 de septiembre de 2014.

El otro calvario: falsificación de firmas, cámaras que no funcionan…

Sin embargo, aunque se reportó que la operación fue un éxito, la investigación del caso deja inconsistencias y graves irregularidades, a pesar de las cuales Martín sigue preso un año y cinco meses después.

Una de las irregularidades más importantes consiste en que se produjo una falsificación de la firma de la secretaria del Ministerio Público de Tala, Ana Delia Tovar Ruiz, quien debía dar fe de la legalidad de las 19 actuaciones policiales que se produjeron en el caso de Martín, desde su detención en Tala, Jalisco, hasta su posterior traslado a la Subprocuraduría Especializada en Investigación de Delincuencia Organizada (SEIDO).

Según consta en la toca penal 239/2015 del caso, a la cual tuvo acceso Animal Político, se expone que José de Jesús Cedillo Guerrero, perito propuesto por la defensa, y Jaime Linares Zamora, propuesto por la fiscalía, “de forma uniforme concluyeron que la rúbrica estampada en los documentos cuestionados (19 actuaciones) no corresponden por su ejecución de la firma de Ana Delia Tovar Ruiz, quien supuestamente fue la secretaria que supuestamente dio fe de la legalidad de dichas actuaciones”.

A pesar de esta negligencia -a partir de la cual el abogado de Martín pidió su libertad inmediata, pues el hecho de que se falsifique una firma invalida las 19 actuaciones policiales– un juez negó el incidente de libertad por nulidad de actuaciones, alegando que la defensa cometió un error de forma en el modo de proceder, debido a que argumentó que los peritaje de las firmas tendrían que haberse hecho al inicio del proceso, y no después de desahogar las pruebas para mostrar la inocencia de Martín.

Otra irregularidad. Jesús Estrada Cervantes, el ministerio público adscrito a la Fiscalía General del Estado que debió tomarle la declaración a Martín y a los otros seis detenidos, admite que nunca los vio, ni los recibió, ni les tomó declaración.

“Cuando me los ponen a disposición únicamente me llevan lo que son armas, drogas y lo demás que se narra en la cadena de custodia, y los detenidos supongo que fueron ingresados a las celdas de la calle 14 y que si los necesito para alguna diligencia se mandan traer”, narra el Ministerio Público a pregunta de la defensa de Martín, según consta en la toca penal 239/2015.

Incluso, por segunda ocasión, la defensa insiste y le vuelve a preguntar al agente del MP que diga “el lugar exacto de las instalaciones de las oficinas de la calle 14 donde declaró a los detenidos”, a lo que éste vuelve a responder: “que yo no tomé declaraciones en relación a los hechos a los detenidos”.

Asimismo, la defensa de Martín pidió a la policía cibernética que proporcionara el video de vigilancia de las cámaras de la Fiscalía de la calle 14, “específicamente en ambas aceras, de las 18 horas del día 18 de septiembre, hasta las 4:00 horas del 19 de septiembre del 2014”, para corroborar que, como aseguran los policías estatales en su declaración, ingresaron a Martín en estas instalaciones.

En el documento de respuesta, de la que Animal Político tiene una copia, Fausto Estrella Rodríguez, coordinador de la policía cibernética adscrito al centro de inteligencia y comunicaciones para la seguridad, responde que están “imposibilitados” para responder, puesto que “las videograbaciones de las cámaras referidas están sobre escritas, esto es, se encuentra ya borrada de cada uno de los grabadores, esto debido a que el tiempo de almacenamiento ha excedido la capacidad de los respaldos, por lo que es imposible obtener grabación alguna”.

No hay registro de videograbaciones de Martín entrando a las instalaciones del MP de la calle 14, donde éste denuncia que fue torturado desde la noche del jueves 18 de septiembre hasta su traslado el día 20 a la SEIDO. Y según consta en las bitácoras de detenidos de la Fiscalía, a las que Animal Político tuvo acceso y guarda copia, tampoco consta que Martín ingresara al inmueble ni saliera de él.

Por lo tanto, ni el agente del MP vio a los detenidos ni les tomó declaración, ni supo qué pasó con ellos en el tiempo en que estuvieron en las instalaciones de la calle 14; no hay videograbaciones que acrediten que fueron trasladados allí; ni en las bitácoras de acceso hay constancia de que ingresaran en el inmueble.

Por otra parte, los agentes de la Fuerza Única Metropolitana, declararon que detuvieron a Martín y a las otras seis personas en la carretera que va de Tala a Tehuchitlán, a pocos kilómetros de donde hallaron dos pipas de combustible atascadas en el lodo –mismas que fueron robadas por Martín y el resto de detenidos, según la acusación de los agentes-.

Sin embargo, según consta en las fojas 426 a 431 del tomo II de la toca penal 239/2015, hasta cuatro testigos declararon ante las autoridades que vieron patrullas de policía estatal afuera del domicilio de Martín, tal y como éste narró en la entrega uno del reportaje.

Asimismo, en el expediente del caso se agregaron 12 fotografías que muestran que la casa de Martín fue revisada –en éstas se puede apreciar que los armarios de los dormitorios y del salón fueron registrados-. Edna Vega, esposa de Martín, denuncia que cuando llegó al domicilio encontró que habían robado dos cámaras de fotos, un iPod, las argollas de matrimonio, un anillo de compromiso, y unos aretes regalo de bodas.

Martín fue trasladado en helicóptero desde Guadalajara hasta las instalaciones de la SEIDO, en la Ciudad de México. //Foto: Cuartoscuro

Martín fue trasladado en helicóptero desde Guadalajara hasta las instalaciones de la SEIDO, en la Ciudad de México. //Foto: Cuartoscuro

“Los policías querían culpables”

Además, M.T.M., uno de los detenidos junto con Martín, y quien en un principio fue el testigo que acusó a éste de ser ‘El Señor’, amplió su declaración para desdecirse de su declaración inicial, pues asegura que ésta “se la sacaron a golpes los (policías) de la Fuerza Única”.

Así narra los hechos según su declaración, de la que Animal Político tiene copia:

“(…) Me detuvieron ilegalmente el día 18 de septiembre del año 2014, por la tarde noche, por la Avenida Solidaridad, y fue porque una persona le pedí que me diera un raite (sic) al crucero de Tala, para tomar un taxi. Cuando íbamos por dicha avenida LOS NEGROS DE LA ESTATAL, le indicó al chofer que no lo conozco que se parara y haci (sic) lo hizo. Cuando nos paramos al ver la situación me eche (sic) a correr, me alcanzaron y me subieron a una camioneta que estaba una mujer y otra persona boca abajo; estaban esposados de pies y manos. Al suscrito me empezaron a golpear que si sabía quién se dedicaba a robar gasolina. Le dije que no reiteradamente, que no sabía. Bailaban en todo mi cuerpo, patada tras patada en todo mi cuerpo y cara”.

Y añade:

“(…) No les dije nada, porque en realidad no sabía nada. Escuché a varios policías que ya tenían a quién echarle la culpa de las armas y las pipas de gasolina que habían encontrado abandonados por el poblado de Cuisillos. Antes de arrancar varios policías se pusieron de acuerdo para introducirse a un domicilio. Escuché que estaba por la subida del chorro y que hay (sic) no había problema porque estaba solo”.

A continuación, el detenido señala que las patrullas se detuvieron y que los policías se bajaron gritando “rápido, rápido, dispérsense”, y a los pocos minutos escuchó que uno de ellos decía que “la casa estaba limpia, que no habían encontrado nada, por lo que un policía dijo ‘súbanlo a la patrulla para justificar la entrada a la casa”.

“Cuando nos seguían golpeando me preguntaron que si conocía a una persona. Me la pusieron a la vista y le decía que no. Era una persona que me dijeron los policías que se llamaba José Martín González Moreno. Les decía que no, y ellos reiteraban que no me hiciera pendejo. (…) Entonces, gritaron a la calle 14. Estando en la calle 14 me dieron a firmar una declaración que ellos agregaron cosas que no dije. Y me dijeron que si no la firmas me iban a seguir golpeando hasta que firmara. Fue que de eso modo la firmé, porque ya no aguanté los golpes”, declara el detenido, quien concluye asegurando que “no conozco a ninguna persona, ni he tenido trato con ninguna persona que detuvieron junto con el suscrito ese día de los hechos”.

“Los policías querían culpables para las dos pipas y armas que encontraron abandonadas. Además, querían asegurarse que donde se metieron al domicilio esta persona no saliera por lo que habían hecho en el domicilio”, finaliza el detenido.

Juez desestima cargo de crimen organizado… pero Martín sigue en la cárcel

Tras el desahogo de pruebas, un juez determinó que las acusaciones de los siete policías contra Martín de ser el jefe de plaza del cártel Jalisco Nueva Generación eran infundadas, por lo que desechó la acusación contra él y los otros seis detenidos. Así como también consideró infundadas las acusaciones por robo de combustible.

Sin embargo, a pesar de la falsificación de la firma de la funcionaria que debe dar fe de que cada una de las 19 actuaciones policiales en el caso de Martín fueron legales, y de otras irregularidades expuestas en este reportaje, el juez sí le dictó auto de formal prisión por los delitos de posesión de 20 gramos de cristal con fines de venta y portación de armas y cartuchos de uso exclusivo del Ejército.

Por lo que Martín, quien ya lleva un año y cinco meses preso, podría enfrentar una condena de entre seis y siete años.

Por su parte, la Comisión Estatal de Derechos Humanos de Jalisco (CEDHJ) informó en la queja número 8403/2015/I del 7 de diciembre de 2015, que los siete elementos policiacos que detuvieron a Martín ya tenían otra queja abierta (la 10426/2014/I tramitada el 23 de junio de 2015), a partir de la cual, la comisión resolvió proponer al comisionado de Seguridad Pública “iniciar un procedimiento administrativo” contra los uniformados, “ya que ejercieron indebidamente la función pública que les fue encomendada al haber golpeado ilegalmente a seis inconformes, entre ellos a José Martín González Moreno, y con ello lesionarlos después de que los tenían detenidos, indefensos y sometidos”.

La CEDHJ informó que también se pidió al Fiscal Central del Estado que “ordenara el inicio de una averiguación previa en contra de los oficiales involucrados”, ya que “incurrieron en hechos al parecer de carácter delictuoso, al golpear y con ello lesionar a los agraviados (…), en pleno abuso de la autoridad (…).

En la misma queja, la CEDHJ informa que “mediante oficio FDH/DVSDH/439/2015” presentado el 8 de julio de 2015, la Fiscalía aceptó la propuesta de conciliación para abrir una averiguación previa contra los elementos que detuvieron a Martín.

Asimismo, la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) informó el pasado 28 de enero (oficio número 04060) que investigará la denuncia de Martín sobre prácticas de tortura psicológica en la SEIDO.

Ahora, Martín está a la espera de que el próximo 13 de marzo dos peritos le hagan la prueba conocida como Protocolo de Estambul, que se emplea para determinar si hubo tortura, y también aguarda los resultados del peritaje de huellas del arma que supuestamente cargaba al momento de ser detenido.

Cuando obtenga estos últimos resultados, la defensa de Martín incluirá las irregularidades expuestas en este reportaje en un nuevo amparo ante un Tribunal Colegiado, que analizará de nuevo el caso y en abril emitirá una sentencia definitiva.

Mientras llega la decisión del juez que lo puede absolver o condenar, Martín sigue a la espera en el penal de Puente Grande. Ahí, según cuenta él mismo, pasa los días leyendo, orando, y pensando en la hija que nació poco después de que esta pesadilla comenzara.

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La carta en la que Pancho Villa le propuso a Zapata invadir EU (y que nunca llegó a su destino)

En una carta que intercambiaron dos de los líderes más icónicos de la Revolución Mexicana desvela que Villa le propuso a Zapata atacar territorio estadounidense. Esto decía la misiva.
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19 de noviembre, 2020
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¿Qué habría ocurrido si los mexicanos Pancho Villa y Emiliano Zapata hubieran unido fuerzas para invadir Estados Unidos?

La idea quedó plasmada en papel. Así se lee en una de las al menos 30 cartas que intercambiaron dos de los líderes más icónicos de la Revolución Mexicana, de cuyo inicio se cumplen 110 años este 20 de noviembre.

El largo conflicto armado (1910-1917) que inició como una lucha contra la perpetuación en el poder del general Porfirio Díaz, dejó más de un millón de muertos en el país.

Villa, alegando que Estados Unidos estaba respaldando al gobierno constitucionalista mexicano durante el conflicto, intentó lograr el apoyo de Zapata para trasladar la lucha al otro lado de la frontera escribiéndole una carta:

El enemigo común para México es actualmente los Estados Unidos y la integridad e independencia de nuestro país está a punto de perderse si antes todos los mexicanos honrados no nos unimos y con las armas en la mano impedimos que la venta de la Patria sea un hecho.

La misiva, sin embargo, nunca llegó a las manos del Caudillo del Sur.

Carranza y EU

8 de enero de 1916. México se desangra mientras aumentan las diferencias entre las diferentes facciones revolucionarias que un día se unieron contra el porfiriato.

Año y medio antes, Venustiano Carranza había logrado unir a los principales líderes revolucionarios para conseguir que el presidente golpista Victoriano Huerta dejara el poder.

Venustiano Carranza

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Venustiano Carranza resultó ser el líder revolucionario triunfador tras la salida de Huerta y tuvo el gobierno bajo su mando hasta 1920.

Sin embargo, pronto discrepó con las reivindicaciones de Villa y Zapata. Fue entonces cuando comenzó una “guerra de guerrillas” entre grupos y la etapa más cruenta de la Revolución Mexicana.

Es en este contexto que Villa le escribió la carta a Zapata en la que mostraba su enojo por haber sido derrotado cuando intentaba invadir el estado de Sonora desde Chihuahua “porque el enemigo contó con el apoyo indebido y descarado del gobierno americano”.

Además, aseguraba que Carranza pretendía firmar un acuerdo de colaboración con Washington que, según el revolucionario, ponía en riesgo la soberanía de México.

Con las dos invasiones estadounidenses al país aún recientes (en 1914 y 1847, en la que México perdió la mitad de su territorio), el Centauro del Norte consideró en su carta a Zapata que una invasión conjunta era la mejor manera de frenar el avance del “enemigo”.


(…) encontrándonos a inmediaciones de Agua Prieta y en vísperas de atacarla, llegó el enemigo por territorio americano y en trenes, un refuerzo de cinco mil carrancistas que el Gobierno de los Estados Unidos permitió pasar.

¿Puede registrarse mayor acto de ofensa para el pueblo mexicano y ataque a su Soberanía Nacional?

(…) ya ha de conocer Ud. los tratados que Carranza celebró con el Gobierno de Washington.

(…) decidimos no quemar un cartucho más con los mexicanos nuestros hermanos y prepararnos y organizarnos debidamente para atacar a los americanos en sus propias madrigueras y hacerles saber que México es tierra de libres y tumba de tronos, coronas y traidores.

Pancho Villa

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Villa expuso en su carta a Zapata la necesidad de atacar EE.UU. para “hacerles saber que México es tierra de libres”.

Con objeto de poner al pueblo al tanto de la situación y para organizar y reclutar el mayor número posible de gente con el fin indicado, he dividido mi Ejército en guerrillas y cada Jefe recorrerá las distintas regiones del país que estime convenientes, mientras se cumple el término de seis meses, que es el señalado para reunirnos todos en el Estado de Chihuahua con la fuerzas que se haya logrado reclutar y hacer el movimiento que habrá de acarrear la unión de todos los mexicanos.

Como Ud. es mexicano honrado y patriota, ejemplo y orgullo de nuestro suelo, y corre por sus venas sangre india como la nuestra, estoy seguro que jamás permitirá que nuestro suelo sea vendido y también se aprestará a la defensa de la Patria.

Como el movimiento que nosotros tenemos que hacer a los Estados Unidos, solo se puede llevar a cabo por el Norte, en vista de no tener barcos, le suplico que me diga si está de acuerdo en venirse para acá con todas sus tropas y en qué fecha, para tener el gusto de ir personalmente a encontrarlo y juntos emprender la obra de reconstrucción y engrandecimiento de México, desafiando y castigando a nuestro eterno enemigo, al que siempre ha de estar fomentando los odios y provocando dificultades y rencillas entre nuestra raza.


¿Cómo apareció la carta?

Sin embargo, todo parece indicar que esta propuesta nunca llegó a ser leída por Zapata.

Dos meses después de ser escrita, la carta fue encontrada entre las ropas de uno de los mexicanos muertos en el ataque liderado por Villa a Columbus, en Nuevo México.

El revolucionario, quien es considerado por esto como el único latinoamericano que ha encabezado una invasión a EU, acabó por lo tanto cumpliendo su plan en solitario y a la espera de recibir una respuesta de Zapata a su invitación que nunca llegó.

El historiador Armando Ruiz Aguilar, autor del libro “Nosotros los hombres ignorantes que hacemos la guerra” que compila la correspondencia entre ambos insurgentes, reconoce la “incógnita” en torno al hecho de que el documento se encontrara en ese lugar y dos meses después de ser escrito.

“No se sabe si al villista muerto lo descubrieron realmente ahí, como herido en la batalla (de Columbus); o si ya lo habían localizado anteriormente y hubo una refriega antes de que lo mataran”, le dice a BBC Mundo.

“Algunas informaciones apuntan a que (el mensajero) podría ni haber salido nunca de Chihuahua”, dice.

Emiliano Zapata

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Emiliano Zapata nunca recibió la carta en la que Villa le proponía invadir EU.

Varios expertos creen que la carta podría haber sido “sembrada” de algún modo por EU como parte de una estrategia o incluso cuestionan su veracidad, basados por ejemplo en el hecho de que la caligrafía no se corresponde con la de Villa.

Ruiz Aguilar, sin embargo, defiende su importancia histórica y resta importancia a este detalle, al recordar que en aquella época “las personas con liderazgo dictaban las cartas a otras personas”.

Tras su hallazgo, la carta se envió a EU, donde no se redescubrió y salió a la luz pública solo hasta 1975. Actualmente, se conserva en los Archivos Generales de Washington.

¿Y si Zapata la hubiera leído?

Preguntado sobre qué habría ocurrido si Zapata hubiera recibido la misiva, el historiador cree que probablemente no habría aceptado la propuesta de invadir territorio estadounidense.

“Era muy, muy riesgoso y Zapata tendría que estar vigilando a la vez su frente de acción, que estaba en el centro del país. Además el desplazamiento hacia el norte habría sido muy caro”, opina.

Carta de Villa a Zapata

Armando Ruiz Aguilar
La carta no fue escrita por Villa de su puño y letra.

Para Ruiz Aguilar, una de las conclusiones más interesantes de haber estudiado esta y otras decenas de cartas enviadas entre ambos líderes es poder conocer de manera mucho más personal e íntima el tipo de relación que mantenían.

“Ellos nunca fueron compadres, de hecho no se conocieron hasta 1914 en Ciudad de México. Las primeras cartas son muy cortas, diplomáticas y con muchos saludos, pero sus textos son después más cálidos y se aprecia cómo se va afianzando una amistad”, destaca.

De su lectura se extrae, dice el experto, que son dos hombres que aman a México, que saben que tienen diferencias pero que se unen en su objetivo de acabar con el carrancismo.

“Sus cartas dejan claro que tras su lucha había una visión que iba más allá. Muestran sus verdaderos ideales, que tenían una opinión política y un proyecto de nación”, concluye.


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