El clima y la altura, la vacuna de la CDMX contra el virus del zika
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Cuartoscuro

El clima y la altura, la vacuna de la CDMX contra el virus del zika

El mosquito transmisor no sobrevive en la altura de la ciudad, pero el virus puede llegar a la capital a través de viajeros.
Cuartoscuro
Por Iván Ramírez Villatoro / Más por Más
18 de marzo, 2016
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La primera vez que Óscar Rangel escuchó sobre el zika fue por los noticiarios de televisión. En ellos se enteró de que en México había más de 100 personas que lo habían contraído y de que en el país, así como en gran parte de América Latina, existe preocupación por la enfermedad causada por este virus.

Hace poco, él mismo empezó a preocuparse porque, para estas vacaciones de Semana Santa, él y su pareja, Marina, planean viajar a Huatulco, en Oaxaca, el segundo estado de la República con más casos (hasta el 14 de marzo, en esa entidad se tenía registro de 59 pacientes).

Durante un viaje anterior a Chiapas —entidad que colinda con Oaxaca—, Marina contrajo dengue tras ser picada por un mosquito y, según recuerda Óscar, “la pasó muy mal con los síntomas, se sentía débil y todo le dolía”.

Frente al brote de zika en el país, los capitalinos que, como ellos, planean vacacionar en zonas tropicales representan un sector susceptible de contraer el virus y a su regreso llevarlo a la capital.

De otra manera, según las autoridades sanitarias, sería casi imposible que el zika llegara a la Ciudad de México porque el mosquito transmisor, el aedes aegypti —el mismo que transmite el dengue y el chikungunya—, no sobrevive en localidades con alturas superiores a los mil 800 metros sobre el nivel medio del mar.

“La probabilidad hoy, con lo que sabemos, es prácticamente igual a cero”, dice el médico Pablo Kuri, subsecretario de Promoción y Prevención de la Salud de la Secretaría de Salud federal (SSa).

La Ciudad de México tiene una altura de dos mil 240 metros y su temperatura media impide que la larva del mosquito se reproduzca. En otras palabras, la capital tiene una especie de repelente natural contra estos insectos, y algo similar ocurre en localidades como Toluca, en el Estado de México.

Sin embargo, reconoce Kuri, en esta temporada vacacional los capitalinos que viajen a zonas tropicales deben tener precauciones para evitar exponerse a la picadura de mosquitos y contraer el zika, que también se transmite por contacto sexual aunque en mucho menor proporción.

Una de las principales recomendaciones, explica el funcionario, es que los vacacionistas procuren no acudir a lugares húmedos o cuerpos de agua cuando sale o se oculta el sol, porque a esa hora es cuando el aedes aegypti busca alimentarse. Otro consejo —que Kuri considera esencial— es usar un repelente adecuado.

“Decirle que usen manga larga y pantalón largo a 35 grados pues es medio complicado, pero el repelente sí lo pueden utilizar. El repelente es el que tiene una sustancia: DEET. Lo pueden ver en cualquier etiqueta, es muy socorrido, se vende en cualquier farmacia o en cualquier tienda de autoservicio”, dice.

¿Y si te enfermas?

La enfermedad derivada del zika no es mortal, según lo que se tiene documentado sobre ella. Sus síntomas son fiebre, conjuntivitis y alguna erupción en la piel, y si el enfermo se mantiene hidratado y en reposo generalmente se recupera en una semana.

“El zika es una enfermedad benigna en general […] Normalmente es bastante más leve que el chikungunya y que el dengue”, dice Kuri, quien explica que todavía no hay un medicamento específico para tratarlo, como los hay para combatir otras enfermedades virales como la influenza.

En cuanto a las embarazadas, tanto la Organización Mundial de la Salud (OMS) como la SSa piden que este sector extreme precauciones para evitar contraer el virus.

Esto se debe a que los científicos temen que el zika esté relacionado con el desarrollo de microcefalia en bebés.

La OMS alertó de la situación en mayo y en diciembre del año pasado, y pidió que en América Latina se tomaran medidas especiales por los brotes en Brasil y Colombia. En ese contexto, el gobierno mexicano realiza una campaña de fumigación contra mosquitos en zonas tropicales y monitorea a las embarazadas enfermas, que hasta ahora suman 25.

“En México tenemos muy pocos casos de mujeres embarazadas con zika, pero la que ya se resolvió está totalmente normal y las otras 24 que están en seguimiento, aparentemente están normales”, dice el subsecretario Kuri.

Las autoridades de salud estiman que la presencia del virus del zika en el país se mantendrá todavía algunos meses. Mientras tanto, y con las vacaciones de Semana Santa en puerta, recomiendan extremar precauciones para evitar más casos y que los viajeros vuelvan a sus casas con algún souvenir no deseado.

Contra la enfermedad

Estas son algunas recomendaciones para no contraer el virus del zika:

  • Si sales de viaje, evita estar en zonas húmedas o en fuentes de agua cuando sale o se oculta el sol, porque ese es el horario en el que el mosquito transmisor empieza a alimentarse.
  • En los lugares tropicales, elimina las fuentes de agua innecesarias, como charcos o floreros. Esto se recomienda porque estos espacios sirven como criaderos de mosquitos.
  • La Secretaría de Salud federal sugiere usar un repelente con la sustancia DEET. De acuerdo con la dependencia, se trata del químico más efectivo para ahuyentar a estos insectos.
  • En lo que respecta a las mujeres embarazadas, consideradas un sector sensible a la enfermedad causada por el zika, se les recomienda que acudan al médico de inmediato si llegan a sufrir picaduras.
  • La mayoría de los síntomas derivados de la enfermedad —como fiebre o erupciones en la piel— puede combatirse si la persona se mantiene bien hidratada y guarda mucho reposo.

Entre alas, zumbidos y picaduras

La principal forma de transmisión del virus del zika es la picadura del mosquito aedes aegypti. Es un insecto caracterizado por los puntos blancos en sus patas y su espalda, y es el mismo que transmite el dengue y el chikungunya. La OMS advierte que los criaderos de mosquitos se forman cerca de cuerpos de agua estancada, como la almacenada en recipientes. En México, las autoridades llevan a cabo una campaña de fumigación en zonas tropicales para evitar su proliferación y la propagación de enfermedades.

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Ayman al Zawahiri: cómo la CIA encontró y mató al sucesor de Bin Laden en Afganistán

Luego de estar prófugo por más de 20 años, el hombre falleció en un ataque con drones.
2 de agosto, 2022
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Cuando el año pasado Estados Unidos se retiró apresuradamente de Afganistán, el presidente Joe Biden prometió no permitir que el nuevo régimen de los talibanes hiciera del país un refugio seguro para los terroristas.

Esto dejó claro que, para la administración de Biden, la prolongada guerra contra el terrorismo no se acercaba a su fin.

Casi un año después, los principales asesores de seguridad del presidente le sugirieron que agentes de inteligencia podrían haber localizado al líder de al Qaeda, Ayman al Zawahiri, en Afganistán.

Un objetivo de alto valor

En sesiones informativas, autoridades del gobierno indicaron a la prensa que creían que Al Zawahiri había regresado a Afganistán el año pasado, tras producirse el colapso del gobierno respaldado por Occidente.

Los espías estadounidenses prestaban especial atención a Afganistán desde la retirada de sus tropas, en busca de señales de que los líderes de al Qaeda estuvieran regresando poco a poco al país, declaró un asesor de Biden.

Ayman al-Zawahiri. Junio de 2011

AFP
Aún no es claro qué ocurrió con el cuerpo de Al Zawahiri luego del ataque.

Al Zawahiri se habría instalado con su esposa e hija en un gran complejo con altos muros protectores en el centro de Kabul.

El barrio que escogió, un área relativamente próspera llamada Choorpur, había acogido embajadas y viviendas de diplomáticos extranjeros bajo la anterior administración.

Ahora, la mayoría de los altos funcionarios talibanes viven en las lujosas instalaciones de esa zona.

A principios de abril, autoridades de la CIA comunicaron algo importante a los asesores de Biden y luego al propio presidente: habían identificado una red que apoyaba al líder de al Qaeda y su familia, según varias fuentes de inteligencia.

Los espías estudiaron patrones de comportamiento de los residentes de la casa, incluidos los particulares gestos de una mujer que los espías identificaron como la esposa de Al Zawahiri.

Los funcionarios aseguraron haber reconocido su uso de las “habilidades” terroristas al intentar evitar el acceso de personas a la vivienda de seguridad de su esposo en Kabul.

Observaron que, desde que llegó a la casa, Al Zawahiri nunca abandonó las instalaciones y tenía el hábito de asomarse, de vez en cuando y por cortos periodos, a un balcón frente a los muros de la propiedad.

Lee: El día que mataron a Osama Bin Laden

Cómo se planeó la operación

Para Biden, la oportunidad de matar a uno de los hombres más buscados por Estados Unidos entrañaba muchos riesgos.

Al Zawahiri vivía en un barrio residencial densamente poblado.

Probablemente Biden tenía presente no repetir ciertos errores, como el ataque con aviones no tripulados que mató accidentalmente a 10 inocentes en Kabul entre ellos un trabajador humanitario y siete niños en los últimos días de la presencia estadounidense en Afganistán.

Mapa de donde se cree ocurrió el ataque

En mayo y junio, el líder estadounidense se centró en la guerra en Ucrania y en impulsar una legislación histórica sobre el control de armas y el cambio climático.

Pero, en secreto, un grupo “muy pequeño y selecto” de altos funcionarios de inteligencia preparaba varias opciones para mostrárselas.

Biden había encargado a los agentes de inteligencia asegurarse que en el ataque no murieran civiles, incluyendo la familia de Al Zawahiri y funcionarios talibanes.

El 1 de julio, el presidente estadounidense reunió a altos funcionarios, entre ellos el director de la CIA, William Burns, y la directora de inteligencia nacional, Avril Haines, para una sesión informativa.

Biden evaluó junto a sus asesores un modelo a escala de la vivienda de Al Zawahiri que los agentes de inteligencia habían construido y llevado a la Casa Blanca.

“Se centró particularmente en garantizar que se tomaran todas las medidas necesarias para garantizar que la operación minimizara ese riesgo”, declaró un asesor principal.

Biden pidió información sobre la estructura del edificio y, en particular, sobre cómo recibiría el impacto de un proyectil, antes de volar a Camp David para un receso de fin de semana.

En las semanas siguientes, los funcionarios se reunieron en la sala de crisis de la Casa Blanca, un centro de comando similar a un búnker bajo el edificio pensado para que el presidente controle situaciones límite dentro y fuera del país.

Planearon metódicamente la operación, tratando de anticipar cualquier pregunta que pudiera hacer el presidente.

En paralelo, un reducido equipo de abogados se reunió para evaluar la legalidad del ataque y concluyó que Al Zawahiri era un objetivo legítimo por “su papel de liderazgo continuo en al Qaeda, y su participación y apoyo operativo para los ataques del grupo”.

El 25 de julio, tras convocar a su equipo por última vez y pedir la opinión de sus principales asesores, Biden autorizó el ataque.

Inquietud entre los talibanes

A las 6:18 hora local, dos misiles Hellfire disparados por un dron alcanzaron el balcón de la casa de Al Zawahiri, matando al líder de al Qaeda. Los miembros de su familia resultaron ilesos, informaron autoridades de inteligencia.

Las ventanas de la casa parecían destruidas, pero sorprendentemente no se observaban más daños.

Muchos analistas creen que se utilizó una versión poco conocida del misil Hellfire, sin ojiva explosiva.

El cohete que se usó en el ataque

Esta variante llamada AGM-114R9X posee seis cuchillas que se despliegan en la superficie del misil a medida que se acerca al objetivo.

La energía cinética provocada por la velocidad de esta arma es lo que causa la destrucción, ya que hace trizas todo lo que alcanza y minimiza los daños colaterales.

A miles de kilómetros de distancia, en Washington, el presidente fue informado del éxito de la operación.

El domingo, el Ministerio del Interior talibán comunicó al medio local Tolo que un cohete había impactado en una vivienda vacía sin causar víctimas. No aportó detalles adicionales en ese momento.

Sin embargo, poco después la administración Biden anunció que combatientes de la red Haqqani, un ala ultraviolenta de los talibanes, habían sacado a la familia de Al Zawahiri del lugar y tratado de encubrir su presencia.

Cuando un periodista de la BBC acudió la mañana del lunes a la vivienda, un cordón del talibán lo detuvo, apuntándole con rifles e insistiendo en que “no había nada que ver”.

La supuesta locación del ataque con drones

BBC
Este es el supuesto sitio en el que se mató a Al Zawahiri.

Funcionarios estadounidenses afirmaron que “múltiples” fuentes de inteligencia habían confirmado la muerte de Al Zawahiri, pero enfatizaron que no hay personal estadounidense sobre el terreno en Kabul.

Se negaron a dar más detalles sobre cómo fue posible confirmar el éxito del ataque.

El cuerpo

Las agencias de inteligencia preservan con celo las identidades de sus espías. James Clapper, exdirector de inteligencia nacional durante la presidencia de Barack Obama, explicó a BBC que los exaliados de EU en Kabul pueden haber proporcionado alguna información.

No está claro qué ocurrió con el cuerpo de Al Zawahiri tras el ataque.

Según fuentes de la administración Biden, las autoridades de Estados Unidos no trataron de recuperar los restos de Al Zawahiri, a diferencia de la operación en la que se dio muerte a Osama Bin Laden.

En aquella ocasión, las fuerzas especiales recuperaron el cuerpo de Bin Laden para confirmar su identidad antes de lanzarlo al mar para evitar que su tumba se convirtiera en un santuario para los islamistas.

Mientras Biden transmitía la noticia al mundo desde la Casa Blanca, los líderes talibanes condenaron enérgicamente la incursión de Estados Unidos en su territorio.

Pero en sus comentarios no mencionaron a Al Zawahiri.

Ahora toca preguntarse hasta qué punto los altos líderes talibanes sabían de la presencia de Al Zawahiri en Kabul y qué ayuda le podrían haber estado brindando.

Un afgano que vive en la zona aseguró a BBC que los combatientes talibanes habían estado vigilando la calle y que la presencia de “residentes no afganos” era un secreto a voces entre los vecinos.

Es probable que esta hipótesis plantee algunas preguntas incómodas para los líderes talibanes.

Informes adicionales sobre el sistema Hellfire de Chris Partridge.


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https://www.youtube.com/watch?v=Ukb6MjvW83Q

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