INAH aprueba la construcción de un centro comercial en una zona arqueológica de Valle de Bravo
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INAH aprueba la construcción de un centro comercial en una zona arqueológica de Valle de Bravo

La empresa Desarrollo Las Monjas, propiedad de Alejandro Martí y Alejandro Aboumrad, desarrolla una construcción en una "importante" zona arqueológica con vestigios de la cultura matlatzeca, conocida como La Peña, donde pobladores y especialistas reclaman devastación y afectaciones.
Por Nayeli Roldán
8 de marzo, 2016
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Cintillo

El Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) autorizó a la empresa Desarrollo Las Monjas, propiedad de Alejandro Martí y Alejandro Aboumrad, la construcción de un centro comercial en una zona arqueológica de Valle de Bravo, Estado de México, protegida desde 1984 debido a su valor histórico.

Éste es el capítulo más reciente de edificación sobre el “importante” sitio arqueológico conocido como La Peña, definido así por los propios antropólogos.

Desde hace tres décadas empezaron estas edificaciones gracias a que el INAH avaló que inmobiliarias construyeran casas de descanso en la parte sur del terreno, sin realizar investigación ni rescate de vestigios, y a que pobladores edificaran de manera irregular, en la parte norte. Sin embargo, ahora habrá incluso un centro comercial.

Sobre el nuevo centro, el apoderado legal de Desarrollo Las Monjas, Adalberto Arrellano, aseguró que ha cumplido con todos los permisos, pero ignoraba que en uno de los tres terrenos que compraron para la obra no había autorización para construir.

Lo cierto es que en el terreno donde ahora se trabaja, el INAH había prohibido cualquier edificación desde 1989, pero en diciembre pasado cambió la decisión y liberó el terreno, es decir, avaló la edificación del centro comercial. El permiso se concedió con el argumento de que habría labores de rescate por parte de los constructores.

A partir de una filtración recibida en la plataforma Méxicoleaks, los medios y organizaciones que la integran –entre ellos Animal Político– realizaron una investigación conjunta que confirma la pérdida irremediable del patrimonio histórico en el Estado de México. Ésta es la historia.

INAH cede terreno a centro comercial

Desde hace 13 años, la empresa Desarrollo Las Monjas Valle de Bravo, S. A. de C. V. inició la estrategia para construir la plaza comercial Patio Valle, que incluirá una Bodega Aurrerá, locales, restaurantes, cines y 218 cajones de estacionamiento sobre un terreno de 17 mil 355 metros cuadrados en La Peña.

La obra, que prevén terminar en cuatro meses, quedará flanqueada por bosque y terrenos que se cotizan entre mil 500 y 6 mil pesos el metro cuadrado y casas veraniegas con valor de hasta 38 millones de pesos.

El 14 de octubre de 2003 los empresarios Alejandro Martí (director y accionista de Procorp, S.A. De C.V. Sociedad de Inversión de Capitales y Grupo Martí), Alejandro Aboumrad (presidente de Grupo Proa, corporativo de Grupo Carso, de donde es consejero desde hace 24 años) y Laila Kawage (esposa de Alejandro Aboumrad) compraron un terreno de dos hectáreas llamado La joya en Valle de Bravo, por 4 millones de pesos a la Asociación Civil Institución Providencial de México. En 2004 compraron otro terreno a Heriberto Robertson por 2 millones 400 mil pesos.

El 2006 Martí y Aboumrad constituyeron la empresa Desarrollo las Monjas Valle de Bravo, a la cual le traspasaron los terrenos antes comprados. El 21 de junio de 2006 tramitaron la fusión de predios para hacerlo un terreno de 29 mil 753 metros cuadrados, según se establece en el acta emitida por el notario público 99 del Estado de México, Juan José Ruiz Ortega.

La empresa siguió adquiriendo terrenos. El segundo, de 7 mil metros cuadrados, lo compró a Llilian Garibay en agosto de 2011. El tercero, de 794 metros cuadrados, en el que se encuentra el terreno Casa de ídolos, lo vendió Abel Núñez el 2 de septiembre del mismo año.

Este último terreno, al tratarse de un sitio arqueológico de resguardo, con “alto potencial” para explicar la cultura matlatzeca, era el único que no tenía permiso de construcción emitido por el INAH.

De allí rescataron esculturas con forma de cabeza de serpiente en la década de los 80, que forman parte del acervo del Museo Arqueológico de Valle de Bravo; por eso es que el INAH negó el permiso de construcción a Andrés Robertson, cuando lo solicitó en 1989, 1997 y 2000.

Para poder construir, Desarrolladora Las Monjas tramitó la manifestación de impacto ambiental, pero por los tres terrenos (una superficie total de 44 mil 694 metros cuadrados); fue autorizado por Salvador Díaz Vanegas, ex director general de Ordenamiento e Impacto Ambiental del Estado de México, el 3 de diciembre de 2012.

Con este trámite aprobado, la empresa consiguió la licencia de uso de suelo el 15 de mayo de 2013. El último paso fue la licencia de construcción concedida por el municipio de Valle de Bravo el 21 de diciembre de 2013, como consta en la licencia número DDUYOP/446/2013.

Mapa

Ante la denuncia y manifestaciones de los vecinos, el delegado del INAH en el Estado de México, Ricardo Jaramillo, acudió a la zona para verificar las obras. Constató la “afectación” en el terreno, lo que “anunciaba la destrucción de patrimonio arqueológico”, por lo que el instituto detuvo la obra el 14 de febrero de 2014.

“Casa de ídolos no ha contado con una liberación; se localiza dentro de la poligonal de protección institucional; no forma parte de los predios liberados y por lo tanto es sujeto de protección de las normas en la materia de investigación arqueológica”, según se advierte en el proyecto de salvamento en su primera fase.

Una vez que la obra fue suspendida, Desarrolladora Las Monjas solicitó por primera vez el permiso de construcción para el terreno Casa de ídolos, como consta en el oficio número 144.2014/0300, dirigido al INAH y firmado por el representante legal de la empresa, Adalberto Arellano, el 17 de febrero de 2014.

El proyecto de rescate arqueológico inició en marzo de 2014 y los arqueólogos advertían su preocupación porque la obra requería haría excavaciones de cuatro metros de profundidad, por lo que “definitivamente los contextos arqueológicos localizados en el predio Casa de ídolos se verían totalmente destruidos”.

Después de la exploración, los arqueólogos propusieron una segunda fase para el salvamento de patrimonio debido a la “complejidad” del asentamiento prehispánico en el cual encontraron “vestigios relevantes del periodo prehispánicos”.

Pero esta vez hubo un compromiso más estricto: “Cuando termine cada una de las etapas de los trabajos de salvamento arqueológico, el INAH se obliga a liberar las zonas por escrito a la empresa propietaria”, según se lee en la minuta de acuerdos firmada por el delegado del centro INAH, Ricardo Jaramillo, el apoderado legal de la empresa, Adalberto Arellano, y el arqueólogo encargado, José Hernández, el 21 de agosto de 2014.

Durante los trabajos, el arqueólogo José Hernández ordenó a sus colegas encargados de la segunda fase de rescate “realizar a la brevedad, el levantamiento de los arranques de muros del nivel superficial” y dejar el área de reserva arqueológica para una “posible reconstrucción futura del pequeño basamento”, que “esperamos, algún día se lleven a cabo”.

Esto, argumentó Hernández, “se debe realizar para proceder a la liberación del área para que la empresa pueda iniciar sus trabajos de remoción del suelo”, según consta en un oficio del 26 de septiembre de 2014.

Los arqueólogos respondieron en su informe final que “se tuvo que cumplir con dicha acción aunque no se estuviera de acuerdo”.

Consultado al respecto, José Hernández, arqueólogo encargado de la investigación en la zona de 1997 a 2014, confirma que el terreno no había sido liberado en décadas pasadas. “No pudimos haber cometido un error semejante.”

Sin embargo, defiende su propuesta de desmantelar los dos pequeños altares encontrados y restaurar otra parte de la estructura de Casa de ídolos para ser expuesta como parte del centro comercial. “No puedo parar una obra de desarrollo urbano, pero podemos integrarnos con el desarrollo respetando los vestigios”.

El Consejo de Arqueología, la máxima autoridad en materia de patrimonio, rechazó la propuesta de primera instancia. Por ello, dice, el representante legal de Desarrollo las monjas, Adalberto Arellano, le llamó “muy molesto”.

“Me habló preguntándome qué hacía, pero yo le dije que yo no podía hacer nada porque el Consejo es el que dictamina y es nuestra máxima autoridad en el país”, dice Hernández.

Según Adalberto Arellano, el proyecto cumplió con todos los permisos legales, pero “no sabíamos que Casa de ídolos no había sido liberado”, por eso es que el INAH inició trabajos de inspección. Además niega que hayan destruido vestigios en la zona y, por tanto, dice, la empresa no fue sancionada.

Según establece el artículo 52 de la Ley Federal sobre Monumentos y Zonas Arqueológicas, quien “por cualquier medio dañe, altere o destruya un monumento arqueológico, artístico o histórico, se le impondrá prisión de tres a diez años y multa hasta por el valor del daño causado”.

El arqueólogo Hernández insiste en que los moradores “destruyeron mucho y la constructora, sí afectó un montículo, pero el daño fue menor”.

Tres

Aunque Méxicoleaks solicitó información y entrevistas al INAH para conocer la razón sobre la falta de sanciones y la inacción para rescatar los vestigios antes de que iniciaran las obras de construcción, no hubo respuesta en dos meses.

El 17 de diciembre de 2015, el INAH finalmente “liberó” el predio, es decir, otorgó el permiso para que la empresa retomara la obra en Casa de ídolos, donde se encontraron 22 áreas de actividad (monolitos, cerámica, utensilios), 28 entierros y 112 vasijas completas, según informó el organismo a una solicitud de información realizada por Méxicoleaks.

La arquitecta María de Lourdes Toscano, quien firmó la autorización, expuso que liberaba los terrenos “sin restricción alguna”.  Y retomó la propuesta de Hernández de que las estructuras mejor conservadas fuesen restauradas y expuestas dentro de la plaza comercial.

Los empresarios tras el proyecto

La falta de liberación del terreno fue el único obstáculo que había enfrentado el proyecto, pero con el aval del INAH, la empresa prevé concluir el centro comercial durante el próximo cuatrimestre, explica en entrevista el apoderado legal, Adalberto Arellano.

Asegura que sólo existe “desinformación” respecto al proyecto, pues se ha cumplido con todos los requerimientos legales. Aunque la Manifestación de Impacto Ambiental, la licencia de uso de suelo y de construcción vencieron en 2014, ya tramitan las renovaciones.

Desarrolladora Las Monjas es propiedad de Alejandro Martí y Alejandro Abounrad. Éste último, además de ser presidente de Grupo Proa, corporativo de Grupo Carso, es consejero independiente y a la vez suplente de Patrick Slim Domit, hijo de Carlos Slim Helú, en el Consejo de Administración de Grupo Carso.

En tanto, la empresas encargada del desarrollo de la obra es Mexico Reail Propierties, creada en 2003 por Jerónimo Marcos Gerard Rivero –cuñado de Carlos Salinas de Gortari– y John A. Blumberg, fundador del fondo de inversión inmobiliaria Black Creek Group.

De acuerdo con el perfil de MRP de la página de Equity International, se trata de “uno de los desarrolladores más activos de tiendas Walmart en México”. Opera 71 centros comerciales en 21 estados del país y renta sus espacios a 2 mil 700 arrendatarios como Bodega Aurrera, Sam’s Club y  Walmart.

Dos

Historia de la devastación

La Peña fue un “monumental” centro administrativo y ceremonial de la cultura matlatzeca, tan importante como otras civilizaciones de Mesoamérica, y contemporánea de los tehotihuacanos. Sin embargo, no se sabrá más. El patrimonio arqueológico que podría explicar el resto de la historia quedó sepultado.

La Peña abarca 236 mil 421 metros cuadrados y está dividido en 136 lotes y avecinados. En 1984, el INAH emitió una declaratoria de protección a un polígono de 30 hectáreas, debido al “alto potencial” para explicar el contexto arqueológico.

De acuerdo con los informes de las excavaciones consultados por Méxicoleaks en el archivo del INAH, la zona ha sido devastada sin que alguna autoridad lo detenga. En 1989, por ejemplo, el arqueólogo Basante Gutiérrez denunció ante el Centro INAH la destrucción de estructuras en el terreno donde el gobierno local construyó un Centro de Salud.

“Desafortunadamente ninguna acción administrativa y legal fue emprendida para llevar a cabo el rescate correspondiente por lo que no se realizó exploración alguna perdiéndose valiosa información”, se explica en el archivo histórico de 1997.

Devasta

En 1984, la ex delegada del INAH en el Estado de México, Silvia Gutiérrez y Vera, hizo una serie de “liberaciones otorgadas de manera irregular”, sin realizar trabajos previos de rescate, por lo que “el lado sureste de La Peña, que también contenía importantes vestigios, se perdió irremediablemente”.

La funcionaria, dice el arqueólogo José Hernández, fue despedida del INAH, pero el daño ya estaba hecho. La zona liberada alberga ahora casas de descanso cotizadas hasta en 38 millones de pesos.

Los pobladores de lado norte de La Peña, se inconformaron por haber permitido la construcción “a los ricos”, mientras que a ellos, les prohibían construir los terrenos que el gobierno les cedió desde 1947.

La única multa por construir sin permiso fue para dueño de lote 62, Francisco Rojas González, firmada por el director general de Desarrollo Urbano, Víctor Humberto Martínez Almazán en 1996.

El INAH y los comuneros logran un primer acuerdo en 1986 para que los arqueólogos iniciaran la investigación y otorgar o restringir permisos de construcción. Sin embargo, el arqueólogo Alfredo Dumaine López denunció que no concluyó el proyecto debido a la “falta de presupuesto e interés, prometido por algunas autoridades del INAH”.

Aunque el Instituto envió a arqueólogos para seguir investigando, en realidad afectaron la zona, según denuncian en los informes emitidos años después.

Por ejemplo, el arqueólogo José Hernández hizo “trabajos deficientes, sobrepasando el salvamento, sin planificación y sin prever los altos costos”.  También se desconoce la historia del terreno donde se construyó el Centro de Salud y el Conjunto de la Cruz, cuyas construcciones demostraban el alto desarrollo alcanzado por la cultura matlatzinca.

Del monumental centro ceremonial, sólo persiste la protección en las zonas conocidas como El campamento, La Mora, Los peñascos, La Palma y hasta antes de diciembre de 2015, Casa de ídolos.

Los pobladores de la zona han denunciado los saqueos, realizan marchas, levantan firmas y exigen rendición de cuentas sobre el proyecto sin que nadie los escuche. Incluso, interpusieron una queja ante la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) para demandar el respeto al medio ambiente y a la cultura.

Esperan que la carta que enviaron al presidente Enrique Peña Nieto pueda ayudar para impedir la devastación en la zona, aunque no olvidan que el político incumplió la promesa que firmó ante notario cuando era candidato a gobernador del Estado de México en 2005: “Rescatar la zona arqueológica y construir el Museo de Sitio en La Peña”.

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Georgia Meloni: qué es el neofascismo, por qué avanza en Italia y qué consecuencias puede tener para el resto de Europa

La posible llegada al poder por primera vez desde Benito Mussolini de un partido de ultraderecha en Italia preocupa a la comunidad internacional.
28 de septiembre, 2022
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El 28 de octubre de 1922, los “camisas negras” de Benito Mussolini marchaban sobre Roma e Italia inauguraba el régimen fascista.

Un siglo después, casi día por día, y por primera vez desde la Segunda Guerra mundial, el partido mas votado en Italia hunde sus raíces en el posfascismo, y ha recuperado un lema que popularizó “Il Duce”: “Dios, patria y familia”.

En apenas una década, Giorgia Meloni, la gran vencedora del los comicios que ha celebrado Italia, ha conseguido llevar a su partido, Hermanos de Italia, desde la marginalidad al centro político e, inexorablemente, al palacio Chigi, sede del Ejecutivo. Se prevé que el presidente de la república, Sergio Mattarella, le encargue formar gobierno en las próximas semanas.

¿Cómo ha sido esa progresión?

Después de la Segunda Guerra Mundial, Alemania llevó a cabo un proceso de “desnazificacion” y un doloroso ajuste de cuentas con su pasado. En Italia, sin embargo, se decidio mirar para otro lado.

BEnito Mussolini y otros dirigentes fascistas marchan sobre Roma.

Getty Images
La Marcha sobre Roma dio paso a la dictadura fascista de Benito Mussolini.

Por aquel entonces, el Partido Comunista italiano era el mayor de toda Europa occidental y los aliados, inmersos en la dinámica de la Guerra Fría, tenían un objetivo principal: que los comunistas no llegaran al poder.

Por miedo a que las purgas de antiguos fascistas pudieran generar inestabilidad, las potencias aliadas hicieron la vista gorda ante la creación de nuevos partidos herederos de “Il Duce” y sus ideas. No solo eso, muchos símbolos y monumentos fascistas siguieron -y siguen- presentes en las calles italianas, como los fascios que adornan aún muchas de las tapas de alcantarilla de Roma.

Así surgió en 1946 Movimiento Social Italiano (MSI), fundado por Giorgio Almirante, que había sido jefe de gabinete del último ministerio de Propaganda fascista.

Giorgia Meloni no ha escondido nunca su admiración por Almirante. En 2018, ella misma difundió un fotomontaje que tituló “De Giorgio a Giorgia”, en el que se presentan uno al lado del otro con idénticos eslóganes: “Podemos mirarte a los ojos”. En 2020, cuando se cumplían 32 años de su muerte, la ahora vencedora de los comicios en Italia homenajeó a Almirante en Twitter con estas palabras: “Un gran hombre, un gran político, un patriota”.

Con la caída del bloque comunista, surgieron nuevos partidos de derecha. Uno de ellos, Forza Italia, liderado por el multimillonario Silvio Berlusconi, incluyó en su coalición de gobierno en 1994 al MSI, liderado entonces por Gianfranco Fini. El posfascismo entró en el gobierno, y ante los ojos de los italianos, argumenta Luciano Cheles, de la Universidad de Grenoble, “le dio respetabilidad”.

Gianfranco Fini.

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Gianfranco Fini fue el primer líder posfascista en entrar en un gobierno en Italia.

El partido pasó a llamarse Alianza Nacional y una joven Giorgia Meloni, que con 15 años había militado en el MSI, se convirtió en la líder de sus juventudes.

Hermanos de Italia nace de ese caldo de cultivo. “Han cambiado muchos postulados, han cambiado algunos aspectos, aunque son, por supuesto, un partido de derechas que tiene sus raíces en el movimiento posfascista”, analiza Lorenzo Pregliasco, profesor de Ciencias Políticas de la universidad de Bolonia.

Los orígenes del partido, argumenta Cheles, están estrechamente conectados con los partidos neofascistas, pero Hermanos de Italia y Giorgia Meloni se encuentran con una disyuntiva: “por una parte, quieren presentar una imagen respetable, de moderación y modernidad, y por ello han dicho que han cortado el cordón umbilical con el fascismo. Pero, por otra parte, no quieren perder una parte del electorado que cree que una forma moderna del fascismo es aún válida y aceptable”.

Simbología fascista

Esas raíces están presentes en toda la simbología del partido.

La más evidente es la llama tricolor, el símbolo del Movimiento social Italiano que Hermanos de Italia ha mantenido. Una llama que, por cierto, también adoptó el Frente Nacional en Francia -aunque con los colores de la bandera gala- y que, más estilizada, conserva la Reagrupación Nacional de Marine Le Pen.

“Pero en su propaganda hay muchísimas más referencias al fascismo, algunas más o menos escondidas porque están hechas para ser comprendidas por los fascistas y aquellos que están familiarizados con su simbología”, explica Cheles, experto en iconografía política.

Uno de los ejemplos que ha encontrado Cheles es el mismo himno de las juventudes de Alianza Nacional, que Meloni dirigió durante años: “se trata de ‘Mañana me pertenece’, que es una canción que canta un joven nazi en la película “Cabaret” de Bob Fosse (1972). Aún sigue siendo un eslogan que aparece en gran parte de la propaganda de Giorgia Meloni”.

El propio Giorgio Almirante, al que Meloni admira tanto, es otro de los ejemplos: cada nuevo número de la newsletter de Hermanos de Italia lleva su foto, que también está en la página web de la formación, revela el experto.

Giorgio Almirante.

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Giorgio Almirante fundó Movimiento Social Italiano, el primer partido posfascista de Italia.

Cuáles son sus postulados

Hermanos de Italia hunde sus raíces en el posfascismo pero, ¿qué conserva de esa filosofía?

Umberto Eco consideraba que el fascismo “no tenía esencia” y que Mussolini no había tenido una filosofía particular: “solo tenía retórica”. El fascismo, aseguró el célebre semiólogo, filósofo y escritor italiano en un discurso en 1995, “era un totalitarismo confuso, un collage de distintas ideas políticas y filosóficas, una colmena de contradicciones”.

No había, por lo tanto, una filosofía particular detrás del fascismo, pero “emocionalmente estaba firmemente fijado a ciertos cimientos arquetípicos”, como el culto a la tradición, el miedo a la diferencia, el populismo selectivo o el machismo.

Hermanos de Italia conserva algunas de estas raíces culturales, como detalla a BBC Mundo la periodista italiana Annalisa Camilli: “tienen un discurso fuerte contra la inmigración y contra los derechos de las mujeres, están en contra del aborto y quieren aumentar la tasa de natalidad en Italia, que es la más baja de Europa. En este sentido, son muy tradicionalistas, de ahí su lema, “Dios, patria, familia”.

Sin embargo, apunta Camilli, ” se han emancipado de ese pasado. Ahora son un partido moderno de ultraderecha, más parecido a otros partidos como la Reagrupación Nacional de Marine Le Pen, Vox en España o el partido de Victor Orban en Hungría. Buscan un consenso en torno a ciertos pilares como la lucha contra la inmigración ilegal, la promoción de una identidad nacional y las políticas de apoyo a la natalidad”.

Obelisco.

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Aún quedan en Italia numerosos monumentos fascistas, como este obelisco dedicado a Benito Mussolini en Roma.

Como tantos otros líderes ultraderechistas, desde Orbán al republicanismo de Donald Trump en EE.UU., la ideología de Meloni arremete contra la “izquierda globalista”, contra los supuestos “lobbies LGTBI”, habla de cómo la “inmigración masiva” acabará sustituyendo a los italianos “de toda la vida”, es decir, a los blancos y cristianos, en línea con la teoría del “gran reemplazo” del polemista francés Renaud Camus.

“El neofascismo”, reflexiona Cheles, “no lleva necesariamente camisas negras. El fascismo hoy tiene una forma más sutil, es una forma de autoritarismo cuyos elementos se resumen en no respetar las diferencias ni a las minorías, y que mantiene actitudes intolerantes hacia ciertos grupos de personas”.

Dónde se alimenta el neofascismo

En un país como Italia, indica Camilli, “el fascismo es algo endémico. De alguna forma, 100 años después, los testigos han muerto y la memoria que queda no es lo suficientemente fuerte para evitarlo”.

La base electoral, además, se ha vuelto mucho más líquida. Y, si algo han demostrado los italianos en los últimos años, es que siempre votan por el cambio.

Los sucesivos gobiernos han generado una desafección entre los ciudadanos y el populismo parece haber llegado para quedarse. “El Movimiento 5 Estrellas ya preparó ese terreno asegurando que no había diferencias entre la izquierda y la derecha, que todo era corrupción”, señala la periodista del semanario “Internazionale”.

Ese discurso de indignados contra la casta y contra las élites, contra los partidos tradicionales y la política clientelar de la que muchos italianos están hartos, el mismo que abanderaban los populistas del Movimiento 5 Estrellas, ahora lo ha recogido Giorgia Meloni y Hermanos de Italia.

La coalición de ultraderecha se ha nutrido de “las clases trabajadoras que han perdido sus ahorros por la inflación, y de las clases medias que cada vez se empobrecen más y les ha prometido una ‘nueva era”, dice Camilli. Hace 100 años, el fascismo también prometió “una nueva era”, un nuevo comienzo.

Cómo afecta a Europa

El auge de partidos de ultraderecha en toda Europa, como recientemente el de los Demócratas de Suecia, Vox en España, Ley y Justicia en Polonia o la Hungría de Orbán, de la que recientemente el Parlamento Europeo declaró que no se puede considerar una democracia plena, tienen una misma raíz, según Cheles: el aumento de la inmigración.

Viktor Orbán y Giorgia Meloni.

Getty Images
Viktor Orbán es el gran referente europeo de Giorgia Meloni.

“Estas ideas neofascistas se han introducido a través de este tipo de argumentos, los que dicen que Italia u otros países no se pueden permitir tener tantos extranjeros”, indica el académico.

En Bruselas, aunque la Comisión Europea asegura que va a trabajar con cualquier gobierno que salga de las urnas, la preocupación es palpable.

Tanto Hermanos de Italia como La Liga, el partido de Matteo Salvini que forma parte de la coalición de ultraderecha, han llevado a cabo una fuerte retórica euroescéptica, aunque con diferencias.

En los últimos meses, Meloni ha moderado su discurso. Ha recalcado que no quiere que Italia salga ni de la Unión Europea ni de organizaciones como la OTAN. Durante la guerra de Ucrania, la líder apoyó la decisión del gobierno de Mario Draghi de mandar armas a Kiev.

La postura de sus socios de coalición, sin embargo, choca frontalmente con la de Bruselas. Salvini tiene una estrecha relación con Rusia y su partido está bajo sospecha de haber recibido financiación de Moscú. El tercer socio de la coalición, Silvio Berlusconi, también amigo íntimo de Putin, justificó recientemente la invasión rusa de Ucrania.

Pero, más allá del asunto de la guerra, lo que realmente preocupa en Bruselas es la posibilidad de que Italia, país fundador de la Unión Euroepa y su tercera economía, se convierta en otra Hungría o Polonia que ponga en peligro sus valores fundamentales.

“Existen preocupaciones a nivel internacional”, reconoce Pregliasco, que también dirige la revista digital de periodismo de datos “YouTrend”, “pero yo creo que la democracia italiana es más fuerte de lo que parece y, por supuesto, más fuerte de lo que lo era en 1922”.

Meloni

Reuters

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