El reggaetón para ahuyentar al Chikungunya, la campaña publicitaria más cara de la Secretaría de Salud
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El reggaetón para ahuyentar al Chikungunya, la campaña publicitaria más cara de la Secretaría de Salud

La campaña duró dos meses. El monto es 380% más de lo que gastó la Secretaría de Salud en cualquier otra campaña de salud durante 2015.
Por Tania L. Montalvo
22 de marzo, 2016
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Durante noviembre y diciembre de 2015 los mexicanos escucharon día y noche el reggaeton del chikungunya. “Que no te pique el mosco. ¡Espántalo! … Chikungunya, haz que huya”.

Por ese spot, la Secretaría de Hacienda autorizó a la Secretaría de Salud un gasto extraordinario de 857 millones 938 mil 786 pesos, más IVA.

El monto es equivalente al presupuesto de este año de la Secretaría de Gobernación para el programa de Derechos Humanos y prevención de la discriminación o del programa Nacional de Inglés de la Secretaría de Educación.

Lo que se gastó por la campaña publicitaria del chikungunya es 380% superior a todo el gasto que ejerció la Secretaría de Salud para difusión de otras campañas de salud, programas o actividades, según información de esa instancia entregada vía transparencia.

Fue una campaña que se enfocó sólo en recomendaciones generales contra la picadura del mosco: el uso de repelentes o mosquiteros; y no en información sobre el virus o síntomas.

Tras la campaña de 858 millones de pesos, en lo que va del año, el número de casos por el virus del Chikungunya es de 180; mientras de influenza estacional ya suman 6 mil 946; por Dengue son 1 mil 647 o 140 por el virus del zika, según datos del Boletín Epidemiológico de la Secretaría de Salud.

En diferentes estados del país —como Michoacán, Guerrero, Oaxaca, Nayarit, Colima, Sinaloa, Sonora y Baja California Sur—  el brote del virus provocó alertas epidemiológicas.

Es por ello que la Secretaría de Salud lo consideró una emergencia durante el verano de 2015 y lanzó esta campaña publicitaria —en radio, televisión, espectaculares y medios impresos— sobre la prevención de la picadura desde el 9 de noviembre y hasta el 31 de diciembre de 2015.

Los datos entregados vía transparencia muestran que el monto por difusión de todas las otras campañas de salud —como la de la Semana Nacional de Salud, por el Programa de Prevención y Atención de Adicciones, o sobre la Ley General de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes, sólo por mencionar algunas— ascendió a apenas 177 millones 720 mil pesos.

Es decir, cuatro veces menos de lo que costó el spot del reggaeton del Chikungunya.

La Secretaría de Salud informó que durante 2015 también llevó a cabo 23 campañas en tiempos oficiales, es decir, sin costo ni inversión extra.

Entre las campañas de salud por las que no se ejerció un peso más allá de lo presupuestado están: la de Prevención del VIH, Borremos el Acoso Escolar de nuestra vida, Golpe de Calor, Campaña de Tabaco, A la diarrea y deshidratación dile adiós, prevención de Embarazo Adolescente, Cáncer de la Mujer o Influenza Estacional.

74 millones más para “gastos urgentes”

El año pasado, la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios gastó 74 millones de pesos que no estaban contemplados en su presupuesto.

Tras solicitarlo a la Secretaría de Hacienda, recibió ese monto para “contingencias o gastos urgentes de operación”.

La Cofepris entregó vía transparencia en qué utilizó los 74.4 millones de pesos. Entre esos gastos se encuentran:

-Viáticos en el extranjero: 5 millones 597 mil pesos.

-Servicios varios: 11 millones 569 mil 700 pesos.

-Arrendamiento de edificios: 4 millones 214 mil 819 pesos.

-Servicio de telefonía celular, vigilancia, servicio postal y de agua: 1 millón 031 mil 791 pesos.

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Qué saben los científicos de lo que se siente en el momento en que morimos

¿Qué sucede cuando llega el momento de pasar de esta vida a lo que sea que sigue? ¿Sentimos algo o es una gran nada?
12 de julio, 2022
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¡Ah, la vida! Esa cosa en la que naces y te haces un poco más grande, te enamoras de una persona (o de pescar), tal vez produces algunas personas más pequeñas, y luego, antes de que te des cuenta, es hora de la siguiente parte: la muerte. La inevitable desaparición de nuestro ser.

Hay una gama ecléctica de formas en que podrías morir.

Comúnmente es por una enfermedad cardíaca o cáncer, pero hay incluso alrededor de 600 víctimas anuales de la asfixia autoerótica.

No importa cómo ocurra, en algún momento experimentarás la muerte clínica, que es algo así como la vida, pero sin respiración ni circulación sanguínea.

En otras palabras, es el comienzo del paso de esta vida a lo otro.

Para la mayoría de las personas, la muerte no es completamente instantánea.

Entonces, ¿qué puede decirnos la ciencia moderna sobre la experiencia de esos momentos finales?

¿Qué se siente al morir?

En la última etapa cuando se acerca la muerte, las personas suelen estar muy insensibles, por lo que normalmente imaginamos que la experiencia es un desvanecimiento somnoliento e inconsciente de la vida.

Pero algunos experimentos cuentan una historia muy distinta.

La Parca

Getty Images
Quizás sea más colorido…

En 2013, científicos de la Universidad de Michigan midieron la actividad cerebral de unas ratas de laboratorio mientras morían.

Y sucedió algo muy interesante.

Después de que las ratas experimentaran un paro cardíaco –sin latidos cardíacos ni respiración-, sus cerebros mostraron un aumento de la actividad global, con niveles de ondas gamma bajas que estaban más sincronizadas en todo el cerebro que en los estados normales de vigilia de las ratas.

E, increíblemente, ese tipo específico de actividad cerebral se ha relacionado con la percepción consciente de las personas en estudios anteriores.

En otras palabras, esas ratas podrían haber estado experimentando algo mientras estaban entre la muerte clínica y la muerte cerebral completa.

El experimento desafió la suposición de que el cerebro está inactivo durante la muerte.

Por el contrario, parecía que antes de la inconsciencia duradera podría haber un período de mayor consciencia y planteaba: ¿qué estaban experimentando las ratas mientras morían?, ¿podría ser lo mismo cierto para las personas?

Sorpresas

Los humanos tenemos cerebros más grandes y complejos que los de las ratas, pero un experimento muy interesante realizado en el Imperial College de Londres en 2018 arrojó algo de luz sobre cómo podría sentirse morir en los seres humanos.

Paisaje psicodélico

Getty Images
¿Un final psicodélico?

Los científicos querían investigar las similitudes entre dos fenómenos muy diferentes.

Por un lado, las experiencias cercanas a la muerte, o ECM, las alucinaciones experimentadas por alrededor del 20% de las personas que han sido reanimadas después de la muerte clínica.

Por otro lado, las alucinaciones provocadas por DMT, una droga psicodélica (que genera de manera confiable un amplio espectro de efectos subjetivos en las funciones cerebrales humanas, incluida la percepción, el afecto y la cognición).

Así que les administraron dosis de DMT a los sujetos del estudio y, una vez regresaron a la realidad, les pidieron que describieran sus experiencias utilizando la lista de verificación comúnmente utilizada para evaluar las experiencias cercanas a la muerte.

Y se sorprendieron al ver una cantidad increíble de puntos en común.

Tanto las experiencias de ECM como las de DMT incluyeron sensaciones como “trascendencia del tiempo y el espacio” y “unidad con objetos y personas cercanas”.

La experiencia de casi morir resultó ser sorprendentemente similar a un poderoso alucinógeno.

¿Un final psicodélico?

Cuando consideramos la muerte, pensamos en ella como un sombrío proceso de incorporación. Pero la ciencia pregunta: ¿y si es psicodélico?

Neurocientífico Chris Timmermann.

BBC
El neurocientífico Chris Timmermann dirigió en 2018 una investigación sobre la experiencia de la muerte.

Le preguntamos al doctor Chris Timmermann, quien dirigió la investigación en el Imperial College de Londres, qué podía decirnos este experimento sobre la muerte.

“Creo que la principal lección de la investigación es que podemos encontrar la muerte en la vida y en las experiencias de la vida”, señaló.

“Lo que sabemos ahora es que parece haber un aumento de la actividad eléctrica.

“Esas ondas gamma parecen ser muy pronunciadas y pueden ser responsables de las experiencias cercanas a la muerte.

“También hay regiones específicas en el cerebro, como lo que llamamos los lóbulos temporales mediales -áreas que se encargan de la memoria, el sueño e incluso el aprendizaje- que podrían estar relacionadas también con esas experiencias.

“En cierto modo, nuestros cerebros están simulando de alguna manera una forma de realidad”.

Alrededor del 20% de las personas que han sido pronunciadas clínicamente muertas y viven reportan ECM.

¿Será que todas las experimentan y solo unas pocas las recuerdan o que esas experiencias son muy raras?

“Es una gran posibilidad que haya una falta de recuerdo debido a diferentes razones”, explicó Timmermann.

“En nuestra experiencia con el DMT psicodélico hemos visto que, cuando les damos altas dosis, hay una parte de la experiencia que también se olvida.

“Lo que creo que pasa es que la experiencia es tan novedosa, que es inefable o difícil de poner en palabras.

“Cuando una experiencia trasciende la capacidad de describirla con el lenguaje, tenemos dificultades para recordarla.

“Pero también podría ser que algunas personas simplemente no la experimenten”.

¿Qué investigación adicional a partir de ahí podría ayudar a nuestra comprensión de la muerte?

“Es muy interesante lo que está sucediendo en estos días con los escáneres cerebrales y cómo podemos descifrar lo que está sucediendo en el cerebro, cómo eso se remonta a la experiencia”, respondió.

“Hay escaneos que se realizan en personas en los que puedes reproducir, si están viendo una película, qué tipo de película están viendo.

“Por lo tanto, es factible que en algún momento nuestras técnicas de imágenes cerebrales lleguen a ser tan avanzadas que podamos leer la mente de las personas para que nos acerquemos a comprender cuáles son los mecanismos cerebrales que sustentan estas experiencias tan extraordinarias e inusuales”.

Optimista

La ciencia de la muerte es un paisaje bastante turbio, pero lo que ya sabemos pinta una imagen sorprendentemente optimista.

Silueta en paisaje sereno

Getty Images

Por ejemplo, sabemos que las personas que han tenido experiencias cercanas a la muerte a menudo informan sentimientos de tranquilidad y serenidad y muestran una reducción duradera en el estrés asociado con la muerte.

También sabemos que las ECM se describen abrumadoramente como libres de dolor, lo que significa que esa mayor consciencia que podríamos experimentar al morir también es probable que sea indolora…

Y, tal vez, un poco divertida.

La investigación también muestra que las personas tienden a perder sus sentidos en un orden específico.

Primero, el hambre y la sed, luego el habla y la visión.

La audición y el tacto parecen durar más tiempo, lo que significa que muchas personas pueden escuchar y sentir a sus seres queridos en sus momentos finales, incluso cuando parecen estar inconscientes.

Y un escáner cerebral reciente de un paciente con epilepsia moribundo mostró actividad relacionada con la memoria y los sueños, lo que llevó a la especulación de que incluso podría haber algo de verdad en eso de que “ves la vida pasar ante sus ojos”.

Mano de mujer madura

Getty Images

Finalmente, sabemos por estos experimentos que la experiencia de la muerte podría involucrar una conciencia elevada, posiblemente alucinatoria. Un último viaje psicodélico antes de la nada.

“En una sociedad como la nuestra, en la que tendemos a negar la muerte y tratamos de ponerla debajo de la alfombra, creo que esta es una de las grandes lecciones que la investigación psicodélica puede darnos: cómo incorporarla en nuestras vidas“, concluyó Timmermann.

En última instancia, todos vamos a morir. Pero estos experimentos mostraron que la transición entre la vida y la muerte podría ser mucho más experiencial, emocional e incluso psicodélica de lo que podríamos esperar.

Estamos programados como animales a temerle a nuestra desaparición, pero comprender la muerte más profundamente ayuda a relajarnos un poco.

Esos últimos momentos pueden no ser aterradores. Son solo parte de un viaje inevitable con destino desconocido, probablemente indoloro y potencialmente psicodélico.

* Si quieres ver el video original de BBC Reel, haz clic aquí.


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https://www.youtube.com/watch?v=eeU0dpGZPZ8&t=13s

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