El 2015 fue el año más violento contra la prensa en México: 1 agresión cada 22 horas
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Manu Ureste

El 2015 fue el año más violento contra la prensa en México: 1 agresión cada 22 horas

La organización Artículo 19 presenta hoy su informe M.I.E.D.O. sobre las agresiones a periodistas y medios de comunicación en 2015. La Ciudad de México y Veracruz fueron las entidades con más ataques a la prensa.
Manu Ureste
17 de marzo, 2016
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En México, cada 22 horas un periodista es agredido. Este es uno de los principales datos que expone la organización Artículo 19 en su informe M.I.E.D.O. (Medios, Impunidad, Estado, Democracia, Opacidad), en el que advierte que el año 2015 fue el más violento para la prensa en general, y también para las mujeres periodistas en particular. 

En total, Artículo 19 documentó 397 agresiones el año pasado, incluyendo siete asesinatos de periodistas, 109 ataques físicos/materiales, y 84 amenazas, entre otros ataques.

La cifra de 397 agresiones representa un alza de 21.8% en comparación con 2014, año en el que se contabilizaron 326, o una agresión cada 26 horas.

De hecho, subraya el reporte que se presenta este jueves 17 de marzo, en los tres primeros años de Enrique Peña Nieto como presidente –desde el 1 de diciembre de 2012 hasta el 31 de diciembre de 2015- la suma de agresiones asciende a mil 073 hechos documentados, frente a las mil 832 registradas de 2009 hasta 2015. Esto es, que el 58% de las agresiones contabilizadas contra la prensa en siete años se produjeron en los últimos tres años con Peña Nieto en Los Pinos.

En cuanto a las mujeres comunicadoras, el informe advierte que se registró la cifra récord de 84 casos, de los cuales 9 son por violencia de género en redes sociales. Desde el 2009, año en que Artículo 19 comenzó a documentar agresiones contra la prensa, nunca antes se habían contabilizado tantos ataques a mujeres periodistas. Las cifras lo constatan: los 84 casos de 2015 suponen un aumento de 33% en comparación con 2014 (63 casos); 42% más que en 2013; y 162% más que en 2012. 

CDMX, con más ataques, pero Veracruz es la más peligrosa

Por zonas geográficas, el informe M.I.E.D.O. subraya que “el periodismo se ha convertido en una actividad de alto riesgo” principalmente en la Ciudad de México y Veracruz, con 67 agresiones cada una. Le siguen Guerrero (56), Puebla (38) y Oaxaca (35). Estos datos reflejan que en tan solo cinco entidades en el país se concentra el 66% de las agresiones a periodistas y medios de comunicación.

En el caso de la Ciudad de México, que es la entidad con más casos de agresión –especialmente por amenazas (14) y hostigamiento (14), Artículo 19 matiza que esto se debe “principalmente al abuso policial en contexto de protesta social”.

“Como la Ciudad concentra el mayor número de manifestaciones, de ahí que el deficiente profesionalismo de su policía tenga a la Ciudad de México en el primer lugar (de agresiones)”, explica Darío Ramírez, director de Artículo 19 en la oficina para México y Centroamérica, quien destaca que Veracruz, a pesar de tener el mismo número de casos de agresión en 2015 que la capital del país, “es el espacio geográfico del continente más peligroso para ejercer el periodismo”.

“Durante la administración del gobernador Javier Duarte (2010-lo que va de 2016), 15 periodistas han sido asesinados, colocando a Veracruz como la entidad más peligrosa de México para ejercer el periodismo”, enfatiza Ramírez.

Asimismo, Artículo 19 apunta que a pesar de algunos intentos locales por brindar protección a periodistas en la entidad, “la realidad es que su indefensión es absoluta y el miedo de los periodistas en el estado es generalizado”, tal y como demuestra que sea el estado con el mayor número de desplazados, con 4 –de 5 casos en total-, el mayor número de asesinatos (3), y de casos de violencia sexual (2) contra periodistas.

Gráfica Artículo 19. Click para ver en grande.

Gráfica Artículo 19. Click para ver en grande.

Gráfica Artículo 19

Gráfica Artículo 19, click para ver en grande

Otro caso preocupante, expone el informe, es el de Guerrero; entidad donde el aumento de las agresiones es notable, ya que se pasó de 28 casos en 2014 a 56 en 2015, ubicándola como la tercer entidad con mayor número de registros.

“La violencia contra la prensa en esta región se duplicó debido a los niveles de ingobernabilidad, donde el crimen organizado tiene un amplio control ante un Estado débil”, apunta Darío Ramírez.

Otra entidad donde el aumento de la violencia ha sido creciente es Guanajuato, donde de una agresión por año en 2013 y 2014, se pasó a 13 en 2015. Además, el año pasado se registró el primer asesinato de un periodista en la entidad.

Puebla es otro ejemplo: pasó de 3 agresiones en 2013, a 16 en 2014, y 38 en 2015. Asimismo, la entidad que gobierna Rafael Moreno Valle presentó una creciente incidencia de ataques a medios de comunicación digitales, concentrando el 30% de los 59 ataques cibernéticos en el país registrados de 2009 a 2015.

Gráfica Omar Bobadilla

Gráfica Omar Bobadilla

Funcionarios, los más agresores; reporteros, los más agredidos

En cuanto a los agresores de la prensa, Artículo 19 documentó que de 397 agresiones en 2015, los funcionarios públicos son quienes más atacan a los periodistas: 165 casos, frente a 85 en los que no se identificó al agresor, 78 de particulares, 35 del crimen organizado, y 34 de fuerzas partidistas. Los funcionarios de autoridades estatales, con 97 casos, son los más agresores. Le siguen autoridades municipales (38) y autoridades federales (30).

De hecho, en el acumulado de 1 mil 832 agresiones en el periodo 2009-2015, el 46.9% provienen de algún servidor público. 

Mientras que los comunicadores más agredidos en 2015 fueron los reporteros (183 casos), fotoperiodistas (44), directores (35), y locutores (23).

Además, Artículo 19 enfatiza que los ataques a las instalaciones de medios de comunicación continúan en ascenso: 69 en 2015, frente a 60 en 2014, y 41 en 2013. Esto equivale a 24.8% de los 278 registrados en los últimos siete años.

Por primera vez, apunta la organización al respecto, la mayor incidencia de los ataques en un año se dirigieron contra medios digitales, con 32 en 2015. Los medios impresos (periódicos y revistas) le siguen, con 18.

“En contraste, durante 2014, estos últimos recibieron una mayor proporción de las agresiones, con 42, mientras que los digitales, 13”, indica el informe M.I.E.D.O., en el que, además de los datos estadísticos sobre la violencia contra la prensa, también incluye cuatro “historias del miedo”, sobre los riesgos de la profesión periodística en estados como Tamaulipas, Veracruz, Puebla y Oaxaca.

Informe M.I.E.D.O. (Medios, Impunidad, Estado, Democracia, Opacidad)

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Afganistán: cómo surgió el Talibán y otras 5 preguntas clave sobre el grupo islamista

Expertos han advertido que tras la retirada de la OTAN y de EE.UU. Afganistán podría estar en camino a una caótica guerra civil.
16 de agosto, 2021
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Los talibanes fueron derrocados del poder en 2001, tras una incursión militar liderada por Estados Unidos, pero poco a poco el grupo islamista fue ganando fuerza a lo largo y ancho de Afganistán, hasta retomar efectivamente el control del país a mediados de agosto de 2021.

Mientras EE.UU. se prepara para completar la retirada de sus tropas antes del 11 de septiembre, tras dos décadas de guerra, los talibanes invaden puestos militares afganos, pueblos y aldeas, y ciudades clave, incluida Kabul.

Los talibanes habían entrado en conversaciones directas con EE.UU. en 2018, y el año pasado ambas partes llegaron a un acuerdo de paz en Doha que comprometía a Estados Unidos a retirarse y a los talibanes a no atacar a las fuerzas estadounidenses.

También acordaron no permitir que alQaeda ni otros militantes operaran en las zonas que controlaban, además de continuar con las conversaciones de paz internas. Pero los talibanes siguieron atacando a las fuerzas de seguridad afganas y a la población civil.

Finalmente, el domingo 15 de agosto, el Talibán declaró la victoria después de que el presidente afgano, Ashraf Ghani abandonara el país y su gobierno colapsara.

EE.UU. y otros países con presencia en Afganistán están corriendo a contrarreloj para evacuar a sus ciudadanos mientras cientos de afganos tratan desesperadamente de abandonar el país. El regreso al poder de los militantes islamistas marca el final de casi 20 años de la presencia de la coalición liderada por EE.UU. en Afganistán.

BBC Mundo hace un repaso de cómo surgió este grupo islámico, la vida bajo su mandato, así como su relación con Pakistán y el grupo al Qaeda.

1. ¿Cómo surgió el Talibán?

Los talibanes, o “estudiantes” en lengua pastún, surgieron a principios de la década de 1990 en el norte de Pakistán tras la retirada de Afganistán de las tropas de la Unión Soviética.

Se cree que el movimiento, predominantemente pastún, apareció por primera vez en seminarios religiosos, en su mayoría pagados con dinero de Arabia Saudita, en los que se predicaba una forma de línea dura del islam sunita.

Los combatientes de la milicia talibán suben a bordo de su camioneta Toyota con lanzacohetes antitanque RPG-7 y rifles de asalto.

TERENCE WHITE/AFP via Getty Images
El uso de jeeps rápidos de los talibanes fue un factor importante en su sorpresiva captura de la capital afgana.

La promesas hechas por los talibanes, en las áreas pastún que se encuentran entre Pakistán y Afganistán, fueron restaurar la paz y la seguridad y hacer cumplir su propia versión austera de la sharia, o ley islámica, una vez en el poder.

Desde el suroeste de Afganistán, los talibanes ampliaron rápidamente su influencia.

En septiembre de 1995 capturaron la provincia de Herat, fronteriza con Irán, y exactamente un año después capturaron la capital afgana, Kabul, derrocando al régimen del presidente Burhanuddin Rabbani, uno de los padres fundadores de los muyahidines afganos que resistieron la ocupación soviética.

En 1998, los talibanes controlaban casi el 90% de Afganistán.

2. ¿Cómo era la vida bajo los talibanes?

Cansados ​​de los excesos de los muyahidines y de las luchas internas después de la expulsión de los soviéticos, la población afgana en general recibió con buenos ojos a los talibanes, cuando estos aparecieron por primera vez.

Su popularidad inicial se debió en gran parte a su éxito erradicando la corrupción, frenando la anarquía y trabajando para que las carreteras y las áreas bajo su control fueran seguras, impulsando así el comercio.

No obstante, los talibanes también introdujeron y apoyaron castigos acordes a su estricta interpretación de la ley islámica: ejecutando públicamente a asesinos y adúlteros que habían sido condenados y amputando a los que habían sido declarados culpables de robo.

Asimismo, los hombres debían dejarse crecer la barba y las mujeres tenían que llevar un burka que les cubría todo.

Mujeres afganas desplazadas, 19 de octubre de 2016.

Getty Images
Los talibanes prohíben la música, el maquillaje y desaprueban que las niñas de 10 años o más vayan a la escuela.

Los talibanes también prohibieron la televisión, la música, el cine, el maquillaje y desautorizaron que las niñas de 10 años o más fueran a la escuela.

Algunos afganos seguían haciendo estas cosas en secreto, arriesgándose a recibir castigos extremos.

Los talibanes fueron acusados ​​de diversos abusos culturales y de violaciones a los derechos humanos.

Un ejemplo notorio fue en 2001, cuando los talibanes siguieron adelante con la destrucción de las famosas estatuas del Buda de Bamiyán en el centro de Afganistán, a pesar de la condena e indignación que esto causó en todo el mundo.

3. ¿Cuál es su relación con Pakistán?

Pakistán ha negado repetidamente las acusaciones de que ayudó a darle forma a los talibanes, pero son pocas las dudas de que muchos afganos que inicialmente se unieron al movimiento fueron educados en madrasas (escuelas religiosas) en Pakistán.

Pakistán también fue uno de los únicos tres países, junto a Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos (EAU), que reconocieron a los talibanes cuando tomaron el poder.

Igualmente, fue la última nación en romper relaciones diplomáticas con el grupo.

Talibanes

Getty Images
Los talibanes fueron acusados ​​de diversos abusos culturales y de violaciones a los derechos humanos.

Por un momento, los talibanes amenazaron con desestabilizar a Pakistán desde las áreas que controlaban en el noroeste.

Uno de los ataques de los talibanes paquistaníes más notorios y condenados internacionalmente tuvo lugar en octubre de 2012, cuando la colegiala Malala Yousafzai(quien luego obtendría el Nobel de la Paz)recibió un disparo cuando se dirigía a su casa en la ciudad de Mingora.

Sin embargo, una gran ofensiva militar que tuvo lugar dos años más tarde, tras la masacre de la escuela de Peshawar, redujo en gran medida la influencia del grupo en Pakistán.

Al menos tres figuras clave de los talibanes paquistaníes murieron en ataques con aviones no tripulados estadounidenses en 2013, incluido el líder del grupo, Hakimullah Mehsud.

4. ¿Aliados de al Qaeda?

Los talibanes se convirtieron en uno de los focos de atención en todo el mundo tras los ataques al World Trade Center de Nueva York, el 11 de septiembre de 2001.

Fueron acusados ​​de servirles de santuario a los principales sospechosos de los ataques: Osama bin Laden y su movimiento al Qaeda.

El 7 de octubre de 2001, una coalición militar liderada por Estados Unidos lanzó ataques en Afganistán y, para la primera semana de diciembre, el régimen talibán ya se había derrumbado.

Mapa del control taliban

BBC

El entonces líder del grupo, Mullah Mohammad Omar, y otras figuras importantes, incluido Bin Laden, eludieron la captura a pesar de haber sido una de las persecuciones más grandes del mundo.

Según informes, muchos altos dirigentes talibanes se refugiaron en la ciudad paquistaní de Quetta, desde donde guiaron al grupo. Pero Islamabad negó la existencia de lo que se bautizó como el “Quetta Shura” en Pakistán, un grupo de veteranos del régimen talibán.

Sin embargo, durante conversaciones de paz con EE.UU., los talibanes aseguraron que no albergarían de nuevo a al Qaeda, organización que se encuentra muy disminuida.

5. ¿Quién lidera el grupo?

Mawlawi Hibatullah Akhundzada fue nombrado comandante supremo de los talibanes el 25 de mayo de 2016, después de que Mullah Akhtar Mansour muriera en un ataque con aviones no tripulados estadounidenses.

En la década de 1980, participó en la resistencia islamista contra la campaña militar soviética en Afganistán, pero su reputación es más la de un líder religioso que la de un comandante militar.

Akhundzada trabajó como jefe de los Tribunales de la Sharia en los años 1990.

Se cree que tiene unos 60 años y ha vivido la mayor parte de su vida dentro de Afganistán. Sin embargo, según expertos, mantiene estrechos vínculos con la llamada Quetta Shura, los líderes talibanes afganos que dicen tener su base en la ciudad paquistaní de Quetta.

Como comandante supremo del grupo, Akhundzada está a cargo de los asuntos políticos, militares y religiosos.

6. ¿Cuál es la situación actual?

Pese a las graves preocupaciones de los funcionarios afganos sobre la vulnerabilidad del gobierno sin apoyo internacional contra los talibanes, el presidente de EE.UU., Joe Biden, anunció en abril de 2021 que todas las tropas estadounidenses habrían abandonado el país para el 11 de septiembre, dos décadas después de los ataques al World Trade Center.

Habiendo sobrevivido a una superpotencia durante dos décadas de guerra, los talibanes comenzaron a apoderarse de vastas extensiones de territorio, amenazando con derrocar una vez más a un gobierno en Kabul.

Lo lograron a mediados de agosto de 2021, cuando declararon la victoria y el presidente afgano Ashraf Ghani abandonó el país.

Se cree que el grupo ahora es más fuerte en número que en cualquier otro momento desde que fueron derrocados en 2001, con hasta 85.000 combatientes a tiempo completo, según estimaciones recientes de la OTAN.

El avance fue más rápido de lo que muchos temían.

El general Austin Miller, comandante de la misión liderada por Estados Unidos en Afganistán, advirtió en junio que el país podría estar dirigiéndose hacia una caótica guerra civil, a la que llamó una “preocupación por el mundo”.

Según informes, una evaluación de la inteligencia estadounidense realizada el mismo mes había concluido que el gobierno afgano podría caer dentro de los seis meses posteriores a la salida del ejército estadounidense.

Finalmente, ocurrió mucho antes.


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