¿En qué se parece Donald Trump al movimiento zapatista de México?
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¿En qué se parece Donald Trump al movimiento zapatista de México?

El rechazo a la globalización y calificar los resultados del comercio como gran amenaza al bienestar de los estratos populares de su país, es la idea en que Trump, el magnate de EU, coincide con la izquierda latinoamericana.
BBC Mundo
Por BBC Mundo
8 de marzo, 2016
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Los extremos terminan tocándose.

No deja de ser irónico que el nuevo vocero de la extrema derecha estadounidense esté apropiándose de uno los caballos de batalla ideológica de la izquierda radical latinoamericana: la lucha contra las consecuencias del libre comercio.

Si uno destila el discurso de Donald Trump a su esencia, se reduce a dos ideas:oposición a la inmigración y rechazo al impacto de la globalización económica.

Para lo uno, ataca en sus discursos a los indocumentados mexicanos. Para lo otro, busca retratar a los trabajadores estadounidenses como víctimas económicas del impacto despiadado de las importaciones provenientes de China.

Y así, ha coincidido con la izquierda latinoamericana en calificar los resultados del comercio como gran amenaza al bienestar de los estratos populares de su país.

“Sueño embrutecedor”

En América Latina, pocos momentos ejemplificaron la resistencia al libre comercio como la irrupción en México de la insurgencia conocida como el Ejército Zapatista de Liberación Nacional.

Para su primera aparición nacional, los rebeldes del EZLN y su vocero más conocido, el subcomandante Marcos, escogieron el 1 de enero de 1994, precisamente la fecha en que entraba en vigencia con gran fanfarria el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN).

Seguidores de Trump
Donald Trump dice que las importaciones provenientes de China están en la raíz de los problemas estadounidenses.

Mientras las autoridades mexicanas de la época celebraban el ingreso de México a esa asociación comercial con Estados Unidos y Canadá, presentándola como la credencial de aceptación de su país en el primer mundo, los insurgentes aseguraban desde las selvas de Chiapas que las políticas de libre mercado que ponía en marcha el entonces presidente Carlos Salinas de Gortari tendrían unefecto devastador sobre las comunidades más pobres del país.

En un comunicado emitido poco después, el EZLN aseguraba que “la crisis económica despertó a los mexicanos del dulce y embrutecedor sueño del ingreso al primer mundo”.

“La pesadilla de desempleo, carestía y miseria será ahora más aguda para la mayoría de los mexicanos”, agregaba. Y sentenciaba que “el neoliberalismo como doctrina y realidad debe ser arrojado, ya, al basurero de la historia nacional”.

Un discurso que también esgrimieron muchas otras voces en la izquierda de México y el resto del continente, quienes advertían que la creciente marea de privatizaciones y libre comercio eran un instrumento de elites para asegurar que las importaciones, principalmente provenientes de Estados Unidos, aplastaran la producción local. Y aseguraban que ese fenómeno tendría efectos desastrosos en el bienestar de los más pobres en la región.

“El robo más grande”

Veintidos años más tarde, aparece en Estados Unidos con Donald Trump una insurgencia que no podría ser más distinta al zapatismo en su carácter político. Pero que llega a las mismas conclusiones económicas.

Trump repite incesantemente en sus discursos, que “China está cometiendo el robo más grande de la historia a Estados Unidos” por lo que él describe como la incompetencia de los actuales y previos ocupantes de la Casa Blanca al abrir las compuertas a las importaciones chinas.

zapatista           Los zapatistas irrumpieron en el escenario mexicano el mismo día que entraba en vigencia el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (foto de archivo de manifestación en 2001).

Los seguidores de Trump también tienen una fecha simbólica de lo que ven como la entrega del país al comercio multinacional.

En el sitio web de su campaña www.donaldjtrump.com, se asegura que “en enero de 2000, el presidente Bill Clinton prometió que la inclusión de China en la Organización Mundial del Comercio (OMC) era un buen negocio para Estados Unidos”.

Sin embargo, alega el sitio de Trump, “nada de lo que prometió Clinton se hizo realidad”. “Desde que China se unió a la OMC, los estadounidenses han presenciado el cierre de más de 50.000 fábricas y la pérdida de decenas de millones de empleos”, agrega.

Trump acusa a China de manipular su divisa para hacer más baratos sus productos enviados al mercado estadounidense.

Y la respuesta que propone el potentado a esa situación es “negociar” con Pekín una mejor situación comercial para Estados Unidos, usando la amenaza de imponer aranceles y otras trabas a las importaciones de China para proteger la producción y los empleos locales.

Perdedores

La discusión en torno a la conveniencia o no de abrir las compuertas a las importaciones es en Estados Unidos casi tan interminable como en América Latina.

Donald Trump     Donald Trump apela al nacionalismo económico y a la molestia con los indocumentados.

Los defensores del libre mercado aseguran que la llegada de productos chinos baratos reduce el costo de vida para los consumidores estadounidenses, que reciben abundancia de mercancía a precios accesibles.

Mientras que permite a las industrias estadounidenses especializarse en los bienes en los que tiene más ventaja, especialmente los de muy alta tecnología.

Pero pocos discuten que ha habido también muchos perdedores, en Estados Unidos como en el resto del mundo, por cuenta de la presencia cada vez más notoria de manufacturas chinas en los supermercados y almacenes.

En miles de empresas estadounidenses, empleados industriales acostumbrados a estabilidad laboral y un estilo de vida de clase media vieron como su seguridad económica se desvanecía a medida que sus competidores chinos los sacaban del mercado.

“Los trabajadores enfrentan costos sustanciales como resultado del shock de la creciente competencia de las importaciones”, concluía un estudio por los académicos estadounidenses David Autor, David Dorn, Gordon Hanson y Jae Song titulado “Trade Adjustment: Worker Level Evidence”, que buscó establecer el impacto de la apertura al comercio con China entre los asalariados de ese país.

Por lo que no resulta sorprendente que Donald Trump esté avanzando electoralmente en muchas de esas comunidades llenas de obreros blancos desempleados.

El del proletariado blanco es precisamente el grupo demográfico que respalda más frecuentemente al millonario aspirante a la presidencia, quien irremediablemente arranca aplausos del público cada vez que promete que en una futura presidencia suya, además de expulsar a indocumentados mexicanos, Estados Unidos no se dejará “manipular” por China y se detendrá el flujo de las importaciones.

Los paralelos

La aplicación de políticas de libre mercado ha traído en las últimas tres décadas prosperidad insospechada a muchos rincones del mundo.

Donald Trump                                                                                             Donald Trump encabeza las encuestas para la nominación presidencial por el partido Republicano.

Pero también ha dejado comunidades a la deriva, tanto en el mundo desarrollado como en los países pobres.

Las reacciones de los afectados van frecuentemente en dirección a buscar alternativas no convencionales en el espectro político.

Por lo que termina siendo posible que un ultracapitalista neoyorquino especializado en construir rascacielos para millonarios, termine ofreciendo diagnósticos económicos parecidos a las de los activistas más aguerridos de la izquierda latinoamericana.

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AFP

Revuelta en el Capitolio deja 4 personas muertas y 121 congresistas mantienen su apoyo a Trump

14 policías resultaron heridos y más de 50 personas fueron arrestadas. El Senado rechazó la objeción para impugnar el conteo electoral de Arizona.
AFP
7 de enero, 2021
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El asalto de ayer al Congreso de Estados Unidos tuvo consecuencias fatales: cuatro personas murieron durante la revuelta en el Capitolio. Una mujer perdió la vida a causa de un disparo de la policía y otras tres fallecieron en emergencias médicas.

A estos decesos se suma, de acuerdo con un informe de la policía de Washington, 14 policías heridos y el arresto de más de 50 personas, la mayoría relacionados con violaciones al toque de queda impuesto por la alcaldesa de la ciudad, Muriel Bowser, ante el caos de la protesta poselectoral.

Funcionarios del cuerpo policiaco manifestaron también que durante la revuelta hallaron dos bombas de tubo, una en el Comité Nacional Republicano y otra en el Comité Nacional Demócrata, y un coctel molotov no lejos del Capitolio.

La mujer que murió tras resultar herida de bala se llamaba Ashli Babbitt, una exmilitar y ardiente seguidora de Trump que vivía en el sur de California, según reportaron medios estadounidenses que citaron a su familia.

“La mujer es Ashli Babbitt, que fue militar durante 14 años y realizó cuatro despliegues con la Fuerza Aérea de Estados Unidos”, según la cadena de televisión KUSI, que afirma haber entrevistado a su esposo.

Babbitt, que hasta anoche no había sido identificada oficialmente por la policía, vivía en la región de San Diego, en el sur de California, con su marido, que la describió como una “gran seguidora del presidente Trump”. 

En su cuenta de Twitter, Ashli Babbitt se presentaba como “excombatiente” y “libertaria”. Recientemente había retuiteado numerosos mensajes de personas que viajaban a Washington para responder al llamado de Trump.

Se aplicará la Ley

El 6 de enero de 2021 quedará en la historia como el día en que se pisoteó la democracia estadounidense luego de que un grupo de simpatizantes de Trump invadió el Capitolio durante la sesión en la que se ratificaba el triunfo de Joe Biden tras las elecciones presidenciales.

Mike Pence, la figura más influyente de Estados Unidos después de Donald Trump, fue contundente al declarar ayer que los manifestantes que irrumpieron en el Capitolio serán procesados “con todo el peso de la ley”.

El vicepresidente Pence se unió a otros líderes republicanos que condenaron los estragos generados por los simpatizantes de Trump en el Capitolio. Y, en respuesta a la violencia, Pence inicialmente instó a los involucrados a desocupar el área. Posteriormente dijo que aquellos que infligieran la ley enfrentarían consecuencias disciplinarias.

Por su parte, el jefe de la diplomacia estadounidense, Mike Pompeo, un aliado incondicional de Trump, condenó los desmanes provocados por la turba de seguidores del presidente por asaltar el Capitolio y dijo que Estados Unidos siempre ha condenado la violencia política.

“La violencia, que pone en riesgo la seguridad de otros, incluidos los encargados de brindar seguridad a todos nosotros, es intolerable tanto en el país como en el extranjero”, añadió.

El fiscal general interino, Jeffrey A. Rosen, declaró por su parte que la violencia en el Capitolio es un ataque intolerable contra una institución fundamental de la democracia.

“Desde el principio, el Departamento de Justicia ha estado trabajando en estrecha coordinación con la Policía del Capitolio y los socios federales del Departamento del Interior, el Departamento de Patria Seguridad y la Guardia Nacional, así como la Policía Metropolitana y otras autoridades locales.

“El Departamento de Justicia envió a cientos de agentes del orden federal y agentes del FBI, la ATF y el Servicio de Alguaciles de Estados Unidos para ayudar al Capitolio Policía a abordar esta situación inaceptable, y tenemos la intención de hacer cumplir las leyes de nuestra tierra”, añadió.

En tanto, el senador de Nueva York, Chuck Schummer, dijo que los responsables de los sucesos violentos en el Capitolio no son protestantes, sino criminales, y deben recibir todo el peso de la ley. 

“Quienes realizaron los actos reprobables de hoy fueron alborotadores, insurrectos, matones, terroristas domésticos. Ellos no representan a Estados Unidos, fueron extremistas violentos que intentaron apoderarse del Capitolio. Deben ser procesados”.

El senador republicano por Florida, Rick Scott, publicó en su cuenta de Twitter que “los matones que asaltaron el Capitolio hoy e incitaron a la violencia deben ser arrestados y procesados con todo el peso de la ley. Cada uno de ellos”.

Mientras, Lindsey Graham, senador republicano por Carolina del Sur, comentó que quienes cometieron el ataque contra su gobierno deben ser identificados y procesados con todo el peso de la ley: “Sus acciones repugnan a la democracia”.

Lee: El Congreso estadounidense valida la victoria de Joe Biden

Cambio de opinión de los republicanos en el Senado

Horas después del asalto al Capitolio, el Congreso retomó la sesión para certificar la victoria de Joe Biden en las elecciones de noviembre de 2020.

Tras la reanudación, el vicepresidente de Estados  Unidos y presidente del Senado, Mike Pence, afirmó que “aquellos que han causado estragos hoy en el Capitolio no han ganado. La violencia nunca gana. La libertad gana.

“Incluso después de la violencia y vandalismo sin precedentes en este Capitolio, los representantes electos del pueblo de Estados Unidos se reúnen nuevamente este mismo día para defender la Constitución”, destacó Pence.

Cuando se retomó la sesión, varios senadores tanto demócratas como republicanos expresaron su opinión sobre la objeción a los resultados electorales que le dieron la victoria a Biden en Arizona.

En sus mensajes, los congresistas republicanos afirmaron que cambiaron de opinión sobre apoyar la objeción luego del asedio al Capitolio.

La legisladora de Georgia, Kelly Loeffler, quien recientemente perdió la reelección, dijo: “Cuando llegué a Washington esta mañana tenía toda la intención de oponerme a la certificación de los votos electorales. Sin embargo, los hechos que ocurrieron hoy me han obligado a reconsiderar, y ahora no puedo, en buena conciencia, objetar”.

Sus comentarios se unieron a los del senador Steve Daines, de Montana, quien dijo que ya no respaldaría el esfuerzo de algunos de sus colegas republicanos para socavar los resultados electorales.

El senador de Oklahoma, James Lankford, también se unió a Daines y juntos emitieron una declaración conjunta en la que pidieron que “todo el Congreso se reúna y vote para certificar los resultados de las elecciones”.

Uno de los aliados incondicionales del presidente Trump, el senador Lindsey Graham, de Carolina del Sur, reiteró su oposición a esta objeción y dijo que estos intentos por “anular la voluntad del pueblo van en contra de la democracia.

“Creo que es una mala idea retrasar esta elección. Trump y yo tuvimos un viaje increíble. Todo lo que puedo decir es: no cuenten conmigo. Ya es suficiente”.

El senador Graham concluyó su mensaje con “se acabó. Biden ganó. Joe Biden y Kamala Harris fueron elegidos legítimamente y se convertirán en presidente y vicepresidenta de Estados Unidos el 20 de enero”.

También lee: “Es una vergüenza”: líderes mundiales reaccionan a la toma del Congreso de EU por partidarios de Trump.

Rechazo del Senado y los representantes

El Senado rechazó abrumadoramente la objeción al votar 93 a 6 en contra del esfuerzo por impugnar el conteo electoral de Arizona, con lo que se superó el primer obstáculo en la ratificación de las elecciones del 3 de noviembre.

El intento de los republicanos por anular la victoria de Joe Biden está liderado por el senador de Texas, Ted Cruz, quien, según el portal de NPR (National Public Radio), es visto como posible candidato presidencial en las elecciones de 2024, y el representante Paul Gosar, de Arizona.

Los otros senadores que mantuvieron su apoyo a esta iniciativa fueron Josh Hawley, de Missouri; Cindy Hyde-Smith, de Misisipi; John Kennedy, de Luisiana; Roger Marshall, de Kansas, y Tommy Tuberville, de Alabama.

Por otro lado, la Cámara de Representantes también votó en contra de eliminar la objeción a las elecciones de Arizona. El voto final fue de 303 a 121, con el apoyo de la mayoría de los representantes republicanos. Solo 83 de sus compañeros de partido se opusieron.

La Enmienda 25

En tanto, ayer mismo miembros del gabinete de Trump comenzaron las discusiones en torno a la posibilidad de destituir al mandatario luego del asalto en el Capitolio.

La discusión se basa en la Enmienda 25 de la Constitución de Estados Unidos, la cual permite la destitución de un presidente por parte del vicepresidente y el gabinete si se le considera “incapaz de cumplir con los poderes y deberes de su cargo”.

Para que ello sea posible, el vicepresidente, Mike Pence, debe encabezar el gabinete en una votación para la destitución.

De acuerdo con CNN, un grupo de líderes republicanos, cuyos nombres no se dieron a conocer, reveló que la Enmienda 25 había sido analizada y que señalaron que Trump está “fuera de control”. Sin embargo, según un reporte de CBS, hasta el momento “nada formal” ha sido presentado a Pence.

Aunque a Trump solo le quedan dos semanas en la presidencia, después de la ola de violencia que se desató en el Congreso, legisladores demócratas e incluso el diario The Washington Post exigieron que se invocara la Enmienda 25.

La Comisión Judicial de la Cámara de Representantes también pidió a Pence y a los miembros del gabinete, mediante una misiva, invocar la Enmienda 25 y destituir a Trump de su cargo.

“Incluso en su anuncio en video esta tarde, el presidente Trump reveló que no está mentalmente sano y aún no puede procesar y aceptar los resultados de las elecciones de 2020. La voluntad del presidente Trump de incitar a la violencia y el malestar social para anular los resultados de las elecciones por la fuerza cumple claramente con este estándar. También lo son sus tuits recientes, que Twitter eliminó, diciendo que la elección fue ‘robada’ y que los disturbios de hoy ‘son las cosas y los eventos que suceden’”, se lee en el comunicado.

Renuncias en el gabinete

La ola de violencia en el Capitolio tuvo entre otras consecuencias la renuncia inmediata de varios funcionarios del equipo del presidente Trump.

La jefa de personal de la primera dama, Melania Trump, Stephanie Grisham; la secretaria social de la Casa Blanca, Rickie Niceta, y la subsecretaria de prensa, Sarah Matthews, renunciaron ayer mismo.

La viceportavoz de la Casa Blanca, Sarah Matthews, presentó su renuncia y declaró: “Como alguien que ha trabajado en los pasillos del Congreso, estaba profundamente traumatizada por lo que vi hoy. Abandono mi rol de manera inmediata. Nuestro país necesita una transición del poder pacífica”.

Por su parte, Grisham dijo: “Ha sido un honor servir a mi país en la Casa Blanca. Estoy muy orgullosa de haber sido parte de la misión de la primera dama, Melania Trump, para ayudar a los niños y estoy muy orgullosa de los logros de esta administración”.

En tanto, el asesor adjunto de seguridad nacional, Matthew Pottinger, también sumó su renuncia a la de otros funcionarios que decidieron dejar sus cargos luego de los disturbios.

La cadena informativa CNN indicó que varios de los principales asesores del presidente Trump, incluido el asesor de seguridad nacional, Robert O’Brien, ya están considerando también presentar su renuncia.

Momento de deshonra y vergüenza: Obama

El expresidente Barack Obama responsabilizó a Trump y los republicanos por la violencia en el Congreso y denunció un “momento de gran deshonor y vergüenza para nuestra nación”.

“La historia recordará la violencia de hoy en el Capitolio, alentada por un presidente que mintió incansablemente sobre el resultado de una elección, como un momento de deshonra y vergüenza para nuestro país”, dijo el demócrata en un comunicado de prensa.

“Pero nos estaríamos engañando si tratáramos esto como una sorpresa total”, añadió Obama, y denunció el aumento de la violencia en los últimos meses alimentada por la negativa de los republicanos a “decir la verdad”.

El expresidente Bill Clinton, por su parte, también denunció un “asalto sin precedentes” a las instituciones estadounidenses, “alimentado por más de cuatro años de políticas envenenadas”.

“La mecha fue encendida por Donald Trump”, denunció quien fue presidente de Estados Unidos de 1993 a 2001.

Prensa internacional señala a Trump

“Democracia asediada”, “golpe de Estado de locura”, “Trump prende fuego a Washington”. El “caos” provocado ayer en el Capitolio acapara hoy las portadas de la prensa internacional, que señala al presidente saliente como responsable de haber alentado la violencia.

“Capitolio bajo asedio: los partidarios de Trump invaden el corazón de la democracia estadounidense”, titula el Times de Londres, que cuenta cómo los demócratas y republicanos reunidos para confirmar la elección del demócrata Joe Biden se tuvieron que poner “máscaras antigás” “mientras el personal” se escondía en las oficinas.

Bajo el titular “la democracia bajo asedio”, el Daily Telegraph describe “escenas sin precedentes en Washington” con “hordas de partidarios de Trump” invadiendo el templo de la democracia estadounidense.

Para el Guardian, esta violencia constituye “el desafío más importante al sistema democrático estadounidense desde la Guerra Civil” (1861-1865).

Para el periódico español El País, “Donald Trump alentó ayer el caos que se apoderó de Washington cuando el Congreso se disponía a confirmar a Joe Biden como el próximo presidente de Estados Unidos”.

“Vergüenza” y “caos” son las palabras que se repiten en los principales periódicos alemanes. “Día de la vergüenza para la democracia estadounidense”, titula Die Welt. “Estados Unidos vivió su primer intento de golpe de Estado”.

“El golpe de Estado de locura”, titula por su parte el Süddeutsche Zeitung, que también habla de “vergüenza en Washington”.

El diario italiano La Repubblica lo equipara con la llegada al poder de Mussolini en los años 1920: “Estados Unidos, todo Estados Unidos, vivió con horror en directo por televisión el equivalente a una marcha sobre Roma en Washington, la invasión del Capitolio, el atentado a la mismísima sacralidad de su democracia”.

El Corriere della Serra repasa el perfil de los Proud Boys, “extremistas de derecha, pero también mujeres y jóvenes. Llamados directamente por Trump. Quien luego intenta en televisión bajar la presión: ‘Somos el partido de la ley y el orden’. Pero demasiado tarde”.

“Trump: la estrategia del caos”, titula en portada el periódico francés Liberation, que en las páginas interiores añade: “Trump incendia Washington”.

En el Figaro, el editorialista Philippe Gélie subraya que “Donald Trump hubiera podido salir airoso, como ‘presidente del pueblo’ con un balance polémico, pero no despreciable. En cambio, su narcisismo por encima de cualquier dignidad, maltrata las instituciones, pisotea la democracia, divide a su bando y arroja su presidencia a la cuneta”.

La prensa brasileña se burla. O Globo destaca que “Estados Unidos está cayendo al nivel de las repúblicas latinoamericanas”. 

Y en El Cairo, el diario egipcio Al Ahram escribe: “Las imágenes muestran el sacrificio de la democracia estadounidense, la muerte de su libertad”.

Con información de AFP.

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