Policías en Veracruz, de nuevo señalados por desapariciones
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Policías en Veracruz, de nuevo señalados por desapariciones

La Fiscalía estatal indaga el caso de la desaparición de tres jóvenes; sus familiares acusan que policías de Papantla les taparon la cabeza y se los llevaron en una patrulla.
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Por Redacción Animal Político
27 de marzo, 2016
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La Fiscalía de Veracruz investiga a policías municipales de Papantla para determinar su posible participación en la desaparición de al menos tres jóvenes, ocurrida el pasado 19 de marzo.

Los jóvenes desaparecidos son Uriel Pérez Cruz y Luis Alberto Morales Santiago, quienes fueron interceptados y bajados del vehículo en el que viajaban por presuntos policías municipales, indicó Blanca Ninfa Cruz, madre de Uriel.

El otro joven desaparecido es Jesús Alán Ticante, quien, según su hermano Alberto, fue detenido por policías municipales de Papantla, aunque en un hecho distinto.

De acuerdo con la madre de Uriel, las autoridades aseguraron las patrullas 084 y 061, las cuales, aseguró, están vinculadas con la desaparición de su hijo.

Agregó que las autoridades citaron a declarar a uno de los policías que presuntamente están involucrados con el caso, aunque “se reservó el derecho a declarar y solo proporcionó sus datos”.

En tanto, Alberto Ticante, hermano de Jesús Alán, señaló que las autoridades no les han informado sobre los avances de la investigación.

¿Qué ocurrió el 19 de marzo?

Blanca Ninfa Cruz dijo que su hijo y Luis Alberto Morales Santiago salieron entre las 8 y las 9 de la mañana del pasado sábado 19 de marzo de su casa a bordo de un automóvil rojo para ir a ver a la novia de Uriel.

“Los siguieron varias patrullas porque mi hijo iba tomado ese día. Al darse cuenta de que lo seguían las patrullas, mi hijo trata de escapar y comienza una persecución”, abundó.

Señaló que la novia de Uriel vio los hechos y que la joven le contó que los presuntos policías municipales le dispararon a las llantas del vehículo en el que iban los jóvenes para impedir que escaparan.

Tras bajar a los jóvenes del auto, los presuntos policías los sometieron, les taparon la cabeza y los subieron a una patrulla.

En tanto, Alberto Ticante explicó que su hermano salió de su casa alrededor de las 8:30 de la mañana de ese sábado para ir a visitar a su abuela.

Media hora después, Jesús Alán le habló a su abuela para decirle que ya faltaban pocos minutos para que la viera; sin embargo, nunca llegó.

Señaló que algunos testigos le “comentan que ese día hubo una persecuciónen toda esa zona donde estaba mi hermano. Iban siguiendo una auto color rojo y los integrantes de las patrullas 084, 061 y 060 levantaron a todo personal sospechoso. Creemos que ahí levantaron a mi hermano”, dijo.

Relató que Jesús Alán había tenido problemas con el padrastro de su novia, quien es policía municipal y había golpeado en ocasiones anteriores al joven.

“La tercera ocasión, mi hermano estaba en casa de su novia, cuando llego el padrastro con elementos policiales. Al ver que estaba mi hermano ahí, otra vez quería golpearlo. Mi hermano corrió hacia su casa, uno de los municipales lo persiguió, lo amenazó de muerte y le dijo que ya lo traían en la mira y cuando lo vieran lo iban a levantar”, aseguró.

Explicó que su familia no presentó una denuncia en esa ocasión porque la madre de Jesús Alán acudió con el padrastro de la novia y le pidió que dejara de agredir a su hijo.

Tras la desaparición, familiares de Jesús Alán lo han buscado en las alcaldías cercanas a Papantla; sin embargo, no les han dado información sobre su paradero.

Blanca Ninfa Cruz y Alberto Ticante adelantaron que se manifestarán a las 8 de la mañana de este lunes 28 de marzo para exigir la aparición con vida de sus familiares.

La manifestación será en el Palacio Municipal de Papantla, Veracruz.

El caso de Papantla ocurre dos meses después de la desaparición de cinco jóvenes ocurrida el pasado 11 de enero en el municipio de Tierra Blanca, también en Veracruz.

Hasta ahora, las autoridades de Veracruz han detenido a 8 policías estatales y a cinco presuntos miembros del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) por su presunta participación en la desaparición de los jóvenes.

Uno de los policías estatales detenido confesó a las autoridades que las víctimas fueron torturadas y asesinadas, en complicidad con presuntos integrantes del Cártel Jalisco Nueva Generación.

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Qué revelan las máquinas tragamonedas sobre el poderoso negocio de la adicción

Son una de las herramientas más rentables del sector del juego, pero muchos jugadores dicen que ganar no es el objetivo. Entonces, ¿por qué no pueden parar de jugar?
6 de septiembre, 2020
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máquina tragamonedas

Getty Images
La idea es ganar… ¿no?

El primer trabajo de Mollie, cuando era una joven adolescente, fue distribuir cambio para máquinas tragamonedas en una base militar. Para cuando llegó a la madurez, Mollie ya no ganaba su salario con las máquinas tragamonedas, sino que se gastaba todo su cheque de pago en atracones de dos días en ellas.

“Incluso cambié mi seguro de vida por dinero para jugar”, le dijo a Natasha Dow Schüll en una habitación de hotel en lo alto del Strip de Las Vegas. Schüll es una antropóloga que ha estado estudiando el mundo de las máquinas tragamonedas durante dos décadas.

Quizás fue apropiado que la conversación haya tenido lugar entre dos mujeres. Los sociólogos a menudo han descrito el juego como una prueba de hombría, desde un James Bond con esmoquin que demuestra sus nervios de acero en la ruleta de alto riesgo y su habilidad en el póquer, hasta los jugadores de peleas de gallos de Bali analizados por el antropólogo Clifford Geertz en la década de 1970.

Las máquinas tragamonedas, sin embargo, no parecen encajar en absoluto. No requieren habilidad ni nervios de acero. Geertz argumentó que eran una distracción para “mujeres, niños, adolescentes… los extremadamente pobres, los socialmente despreciados y los personalmente idiosincrásicos”.

Pero las máquinas tragamonedas no son un juguete. Son fantásticamente rentables y han crecido como una especie invasora.

Protagonistas

Las encontré en masa en 2005, cuando viajé a Las Vegas para escribir sobre teoría del juego en la Serie Mundial de póquer.

Detalle de carnet del mundial de póker 2005

Getty Images
El póker resultó no ser la principal atracción.

Decenas de periodistas se apresuraron a entrevistar a jugadores estrella. Las máquinas tragamonedas parecían un telón de fondo decorativo deprimente pero colorido, que acogían a jugadores obesos y ancianos que las montaban como sillas de ruedas motorizadas.

Fue solo más tarde que me di cuenta de que realmente el Mundial de Póquer era el telón de fondo decorativo. En lo que respecta a los casinos, las máquinas tragamonedas se habían convertido en el evento principal.

No solo en los casinos: la industria del juego de Reino Unido, una vez dominada por las apuestas en las carreras de caballos, se ha vuelto dependiente de una especie de máquina tragamonedas llamada Terminal de apuestas de probabilidades fijas. Cuando el gobierno anunció en 2018 que se reducirían los tamaños máximos de las apuestas, una casa de apuestas respondió diciendo que tendría que cerrar casi 1.000 sedes.

Ganar no importa

Mollie gasta tanto en las máquinas tragamonedas que un hotel de Las Vegas la ha invitado a quedarse allí de forma gratuita. ¿Espera una gran victoria?, pregunta Natasha Dow Schüll. No. Ella sabe que no hay posibilidad de eso.

“Lo que la gente nunca entiende es que no estoy jugando para ganar”.

¿Un jugador al que no le importa ganar? Eso no parece correcto.

máquina tragamonedas

Getty Images
El botín, para jugadores como Mollie, es irrelevante…

Pero durante mucho tiempo hemos intentado entender qué son realmente las máquinas tragamonedas y la lección que tienen que enseñarnos sobre la economía moderna.

La historia

Generalmente se cuenta que las máquinas tragamonedas comenzaron en Estados Unidos alrededor de 1890.

La Compañía de Juguetes Ideal de Chicago fabricó una con cinco tambores giratorios, cada uno con diez naipes. Si, tras insertar una moneda cinco cartas se alineaban en una mano de póker decente, un asistente te daba un premio. Una firma de Brooklyn, Sittman and Pitt, hizo una versión en 1893 que fue popular en Estados Unidos.

Fue entonces que a Charles Fey, un inmigrante de San Francisco desde Baviera, se le ocurrió la idea de simplificar el dispositivo. Con solo tres carretes, el mecanismo se volvió lo suficientemente sencillo como para que la máquina pagara sin la necesidad de un asistente humano.

La máquina fue un éxito en San Francisco, hasta que el taller de Fey fue destruido en un incendio a raíz del terremoto de 1906.

Pareja feliz con jackpot

Getty Images
…aunque para otros jugadores, ganar -a juzgar por esta foto- es emocionante.

Las máquinas tragamonedas modernas son simplemente computadoras en caparazones, con sus gruesas palancas diseñadas para evocar las viejas máquinas mecánicas.

Es este cambio digital lo que ha hecho que las máquinas tragamonedas sean tan rentables. No hay necesidad de preocuparse por alimentarlas con monedas -el trabajo que solía tener la adolescente Mollie- porque los jugadores llevan tarjetas digitales en cordones que los conectan umbilicalmente a las máquinas.

La zona

Los jugadores nunca necesitan moverse; entran en lo que Mollie llama “la zona”, un estado de absorción similar a un trance donde el resto del mundo se disuelve.

Ganar simplemente significa más crédito, y más crédito significa más “T.O.D”, el acrónimo de time on device o tiempo en el dispositivo.

De eso estaba hablando Mollie cuando dijo que no estaba jugando para ganar.

Tres mujeres jugando en máquinas tragamonedas en la piscina

Getty Images
En la zona… de la piscina.

Las máquinas tragamonedas modernas no son como las loterías o la ruleta, en las que los jugadores viven con la esperanza de ganar el premio mayor.

En cambio, tragan apuestas bajas -tal vez 100 apuestas de un centavo, distribuidas en una cuadrícula vertiginosa de posibles combinaciones ganadoras- y constantemente escupen pequeñas ganancias también (si es que se pueden describir como ganancias).

Si has hecho 100 apuestas de un centavo y recuperas veinte centavos, ¿es realmente una victoria? Con luces intermitentes y jingles de celebración, la máquina te dirá que sí.

El 18%

En una máquina estudiada por investigadores, 100 giros producían 14 ganancias reales -la máquina devolvía más de lo que el apostador había puesto- y 18 falsas ganancias -en las que el jugador recibía algo con gran fanfarria, pero menos de lo que había apostado-.

El mismo equipo de investigación pasó a demostrar en experimentos de laboratorio que una máquina con esa tasa del 18% de falsas victorias era más adictiva que las máquinas con muchas más o muchas menos falsas victorias.

Los diseñadores de máquinas tragamonedas no investigan por gusto: la industria es ferozmente competitiva.

máquina tragamonedas

Getty Images
El ganador, como siempre, es el casino.

Una máquina de US$10.000 puede pagarse sola en un mes, si atrae a los jugadores. De lo contrario, será reemplazada por una con una olla de palomitas de maíz de la que burbujean bolas de lotería, o una que lance aroma a chocolate en la cara del jugador, o una que, en la voz de Donald Trump, anuncie: “¡estás despedido!”… cualquier cosa para deleitar y sorprender.

Siempre están buscando construir una mejor ratonera, y nosotros somos los ratones.

La fuerza de la adicción

B.F. Skinner, uno de los psicólogos más famosos del siglo XX, no se habría sorprendido.

En la Universidad de Harvard, Skinner solía investigar el comportamiento dándole a ratones que apretaban una palanca la recompensa de una bolita de comida.

En una ocasión, les dio la recompensa de forma intermitente: a veces la bolita salía, otras, no. No había forma de que el ratón lo supiera. Sorprendentemente, la recompensa impredecible fue más motivadora que una recompensa generosa y confiable.

B.F. Skinner

Getty Images
B.F. Skinner no se habría sorprendido.

Los adictos a las tragamonedas como Mollie están igualmente enganchados, absortos en “la zona”.

La antropóloga Natasha Dow Schüll una vez vio imágenes, capturadas con la cámara de seguridad de un casino, de alguien que sufría un ataque cardíaco en una máquina tragamonedas:

“Él… colapsa repentinamente sobre la persona a su lado, que no reacciona en absoluto… dos transeúntes lo estiran, uno de ellos es una enfermera de emergencias fuera de servicio. Pocos jugadores en las inmediaciones se mueven de sus asientos… en menos de un minuto, un oficial de seguridad aparece en la escena con un desfibrilador, le da dos descargas eléctricas al hombre… A pesar del hombre inconsciente que yace literalmente a sus pies, los otros apostadores sigue jugando”.

¿Estás seguro de que a ti no te pasa?

Las investigaciones sugieren que las máquinas tragamonedas pueden crear adictos mucho más rápidamente que otras formas de juego, como loterías, juegos de casino o apuestas deportivas.

Pero igualmente desconcertante es la sensación de que en los últimos años, la psicología de la máquina tragamonedas se ha escapado del casino y ha migrado a nuestros bolsillos.

Los adictos en recuperación evitan ir a lugares donde podrían ver máquinas tragamonedas, pero no hay ningún lugar al que podamos escapar de nuestros teléfonos, y hay muchas buenas razones para estar mirándolos.

Todos hemos visto gente “en la zona”, ajena a sus compañeros o al tráfico porque el teléfono es lo único que importa.

Es ese refuerzo intermitente de nuevo: ¿hay más correo electrónico? ¿Algún “me gusta” en Facebook?

Muchos juegos de computadora son más descarados en el uso de refuerzo intermitente, ofreciendo “cajas de botín” con esos destellos familiares y recompensas impredecibles.

Se parece mucho a un juego de azar, y a menudo son juegos de azar para menores de edad.

~Tim Harford escribe la columna “Economista clandestino” en el diario británico Financial Times. El Servicio Mundial de la BBC transmite la serie 50 Things That Made the Modern Economy. Puedes encontrar más información sobre las fuentes del programa y escuchar todos los episodios o suscribirte al podcast de la serie.


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