Juicios ¿orales? Aún no, fiscales y abogados leen argumentos en lugar de exponerlos
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Juicios ¿orales? Aún no, fiscales y abogados leen argumentos en lugar de exponerlos

Aunque las audiencias son orales muchos siguen leyendo, los acusados no son bien defendidos, y a víctimas les falta asesoría, según CIDAC.
Por Arturo Angel
11 de marzo, 2016
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Los funcionarios y abogados  responsables de intervenir en los juicios orales a nivel federal en México cumplen con su trabajo… pero al evaluar su desempeño pasan apenas  de panzazo.

La resistencia a dejar de leer papeles en las audiencias orales, la falta de asesoría a víctimas o acusados, y medidas como la prisión preventiva que se imponen sin justificación adecuada, son algunas de las fallas de jueces, fiscales y abogados.

El Centro de Investigación para el Desarrollo A.C. (CIDAC) realizó un conjunto de académicos y especialistas el primer estudio sobre el funcionamiento del nuevo sistema penal a nivel federal, que se puso en marcha el año pasado en cuatro estados: Puebla, Durango, Yucatán y Zacatecas.

El objetivo fue evaluar como los jueces, los agentes del Ministerio Público federal y los abogados intervienen en estos juicios que, a diferencia de los anteriores, son 100% orales y exigen que en la audiencia se desarrolle todo el proceso, desde la presentación del detenido y cargos,  hasta la argumentación de la acusación, de la defensa, y la imposición de penas.

Los resultados, tras 16 audiencias analizadas, arrojan que todos los operadores cumplen de forma apenas “suficiente” con el trabajo, pero sin que ninguno alcanzara un desempeño adecuado ni satisfactorio. De una escala del 1 al 5 establecida en el estudio, el promedio de calificación fue de tres, siendo los fiscales los más bajos.

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¿Cuáles son los puntos débiles en el trabajo de los jueces, abogados y fiscales que impiden que su desempeño sea óptimo? Animal Político presenta ahora un resumen de las fallas presentadas en el estudio del CIDAC, titulado Operadores ¿Cómo vamos? Primer Acercamiento a la Operación del Sistema Penal Acusatorio en el Orden Federal.

1.Miedo a dejar el papel

Uno de los cambios más importantes del nuevo sistema es  que todas las audiencias deben ser cien por ciento públicas y orales. Con el sistema anterior, muchas partes del expediente no se revelaban, y cuando si se hacía, era leyendo decenas de papeles.

Ahora, de acuerdo con el Código Nacional de Procedimientos Penales, los operadores deben abstenerse de leer documentos durante sus intervenciones pues lo que se busca es el debate público.

En este renglón, el estudio  detectó las deficiencias más importantes en las intervenciones de los agentes del Ministerio Público. Según los analistas, si bien los fiscales cuentan con argumentos suficientes, el problema está en la manera en como los exponen, pues caen en la costumbre de leer documentos en vez de exponer todo libremente.

“Si bien se cumplió con la información requerida para sustentar la petición, la forma -claridad y exposición oral de los argumentos- para hacerlo fue deficiente” indica el CIDAC

Las fallas en la oralidad del Ministerio Público se presentaron tanto en la audiencia del control de detención como en la de vinculación en proceso. La calificación que le dieron los analistas fue de 2.8, que no alcanza a ser ni siquiera suficiente.

En este tema salieron mejor parados los defensores quienes recibieron en promedio una calificación de 3.5 en su calidad de intervenciones orales.

2.“No me ayudes compadre”

¿Por qué pese a las deficientes intervenciones orales de los fiscales ninguno de los casos se ha terminado cayendo en las audiencias iniciales? Por las fallas de los defensores al exponer argumentos en favor de sus protegidos.

En el sistema anterior, que era esencialmente escrito,  los abogados podrían presentar sus argumentos en documentos para intentar demostrar que  una detención era improcedente, o que su cliente no debería ir a juicio. Pero hoy tienen que hacerlo en tiempo real frente al juez, justo después de que los fiscales intervengan.

En este renglón, los analistas del CIDAC descubrieron que en las audiencias en donde se analiza si fue legal la detención o no, la mayoría de los abogados no interpusieron objeciones en contra de los dichos del Ministerio Público, ni siquiera para corroborar que lo platicado corresponde a lo asentado en el expediente.

Y cuando si expusieron argumentos, estos tampoco pudieron ser sólidos para que su cliente fuera liberado.

“En la mayoría de las audiencias no se plantearon contradicciones entre lo dicho por el Ministerio público y el contenido de la carpeta de investigación. Por otra parte, en la mayoría de los casos en que se alegaron contradicciones, no hubo controversia y en los que la hubo, no se logró acreditar la misma” indica el estudio.

Fue la misma historia en las audiencias en donde se decide si se vincula a una persona a proceso. Los defensores le indican sus derechos a sus clientes y beneficios como que se duplique el plazo para que se defina si se le somete a juicio, pero en la audiencia no exponen argumentos para desvirtuar los hechos.

Los abogados de los acusados se inconformaron en varias ocasiones contra las medidas cautelares que solicitaron los fiscales contra sus clientes, pero de nueva cuenta los argumentos fueron insuficientes o erróneos.

3.Prisión al “ahí se va”

A diferencia del sistema anterior en donde casi cualquier persona era enviada a prisión por orden de un juez plasmada en un papel, ahora, la medida que se impondrá a una persona debe  discutirse y aprobarse en una audiencia, y deben establecerse las condiciones en que la misma se estará cumpliendo.

En este sentido el estudio identificó fallas por una parte de los jueces los cuales, si bien si se pronunciaron en las audiencias respecto a la medida cautelar que se aplicaría y el tiempo, no detallaron las condiciones en la que la misma debería de llevarse a cabo.

Por su parte, el Ministerio Público tampoco indicó las condiciones en que aplicaría una prisión preventiva y si esta podría cambiarse por otra si el riesgo disminuye, ni detalló cual es el riesgo real de que una persona escape.

“Esto encuentra explicación en que no se cuenta con evaluaciones del riesgo, porque no se ha creado la autoridad de evaluación y seguimiento a medidas cautelares a nivel federal” concluye el CIDAC.

Un dato que los analistas destacaron es que en 14 solicitudes de medidas cautelares, solo en tres no concedieron la medida exacta que el Ministerio Público pidió.

4.Salen peor los privados

En el sistema anterior existía la creencia de que era mejor contratar abogados privados, ya que los de oficio o no estaban bien preparados, o tenían tal carga de trabajo que realmente solo cumplían con el requisito.

Pues bien, en las primeras audiencias de juicios orales, son los abogados públicos los que han mostrado un mejor desempeño que los particulares, revela el estudio.

La diferencia más significativa se apreció en la capacidad para exponer oralmente los argumentos en favor de su defendido para evitar que a este se le iniciara un proceso. Los abogados públicos tuvieron una calificación de 3.5 que equivale a suficiente, según el estudio, mientras que los privados apenas llegaron a 2.7 que equivale a un desempeño insuficiente.

El estudio evidenció además que los defensores privados no presentaron argumentos contra los fiscales en más de la mitad de las audiencias en donde participaron, a diferencia de los públicos que si lo hicieron.

En ese contexto, el CIDAC concluyó que la capacitación institucional con la que tuvieron que cumplir los defensores públicos que intervienen en el nuevo sistema, pudiera estar haciendo la diferencia.

5.Victimas sin asesoría

Otra de las novedades del nuevo sistema es que las víctimas ya cuentan con un “asesor jurídico”, que es un abogado, aparte de los fiscales, que puede asesorarlos en tiempo real durante las distintas audiencias y demás fases del proceso. Esto, con la finalidad de que la víctima cuente con un respaldo independiente al del Ministerio Público.

Pero por lo pronto, en las 16 audiencias que se llevaron a cabo los especialistas indicaron que prácticamente en ninguna se confirmó que el asesor estuviera presente.

De hecho, señalan los analistas, los jueces en términos generales verificaron la presencia del imputado, del defensor y del Ministerio Público, pero no preguntaron si había una persona que desempeñara el papel de asesor jurídico.

El estudio señaló que esto puede deberse debido a la naturaleza de las audiencias analizadas, donde algunos de los afectados eran por ejemplo  Pemex por robo de hidrocarburos, sin embargo, es algo que debe revisarse.

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Las empresas de Japón que ayudan a la gente a desaparecer

Cada año, algunas personas optan por "esfumarse" y abandonar sus vidas, trabajos, hogares y familias. En Japón se les conoce como "jouhatsu" y hay empresas que les ayudan a llevarlo a cabo.
17 de septiembre, 2020
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En todo el mundo, desde Estados Unidos a Alemania o Reino Unido, hay cada año personas que deciden desaparecer sin dejar rastro, abandonando sus hogares, trabajos y familias para comenzar una segunda vida.

A menudo lo hacen sin siquiera mirar atrás.

En Japón, a estas personas se les conoce como los jouhatsu.

El término significa “evaporación”, pero también se refiere a personas que desaparecen a propósito y ocultan su paradero, a veces durante años, incluso décadas.

“Me harté de las relaciones humanas. Cogí una maleta pequeña y me esfumé“, dice Sugimoto, de 42 años, que en esta historia solo usa el apellido de su familia.

“Simplemente escapé”.

Afirma que en su pequeña ciudad natal todos lo conocían por su familia y su próspero negocio local, que se esperaba que Sugimoto continuara.

Pero que le impusieran ese papel le causó tanta angustia que de repente se marchó de la ciudad para siempre y no le dijo a nadie adónde iba.

Desde una deuda ineludible hasta matrimonios sin amor, las motivaciones que empujan a los jouhatsu a “evaporarse” varían.

Las calles de Japón

Getty Images
El sociólogo Hiroki Nakamori ha estado investigando el jouhatsu durante más de una década.

Pero muchos, independientemente de sus motivos, recurren a empresas que les ayuden en el proceso.

Estas operaciones se denominan servicios de “mudanzas nocturnas”, un guiño a la naturaleza secreta del proceso de quienes quieren convertirse en un jouhatsu.

Estas compañías ayudan a las personas que quieren desaparecer a retirarse discretamente de sus vidas y pueden proporcionarles alojamiento en ubicaciones desconocidas.

“Normalmente, los motivos de las mudanzas suelen positivos, como entrar a la universidad, conseguir un nuevo trabajo o un matrimonio. Pero también hay mudanzas tristes, cuando la razón es haber dejado la universidad, perder un trabajo o cuando lo que quieres es escapar de un acosador“.

Así lo cuenta Sho Hatori, quien fundó una empresa de “mudanzas nocturnas” en los años 90 cuando estalló la burbuja económica de Japón.

Segundas vidas

Cuando empezó en ello, creía que la razón por la que la gente decidía huir de sus problemáticas vidas era la ruina financiera, pero pronto descubrió que también había “razones sociales”.

“Lo que hicimos fue ayudar a las personas a comenzar una segunda vida”, dice.

El sociólogo Hiroki Nakamori ha estado investigando el fenómeno de los jouhatsu durante más de una década.

Dice que el término comenzó a usarse en los años 60 para describir a las personas que decidían desaparecer.

Las tasas de divorcio eran (y siguen siendo) muy bajas en Japón, por lo que algunas personas decidían que era más fácil levantarse y abandonar a sus cónyuges que afrontar los procedimientos de divorcio elaborados y formales.

“En Japón es más sencillo esfumarse” que en otros países, dice Nakamori.

La privacidad es algo que se protege con uñas y dientes.

Mujer sacando dinero en un cajero automático

Getty Images
¿Desaparecerías sin dejar rastro?

Las personas desaparecidas pueden retirar dinero de los cajeros automáticos sin ser descubiertas, y los miembros de la familia no pueden acceder a videos de seguridad que podrían haber grabado a su ser querido mientras huía.

“La policía no intervendrá a menos que exista otra razón, como un crimen o un accidente. Todo lo que la familia puede hacer es pagar mucho a un detective privado. O simplemente esperar. Eso es todo”.

Me quedé impactada

Para quienes son dejados atrás, el abandono y la búsqueda de su jouhatsu puede ser insoportable.

“Me quedé impactada”, dice una mujer que habló con la BBC pero decidió permanecer en el anonimato.

Su hijo de 22 años desapareció y no la ha vuelto a contactar.

“Se quedó sin trabajo dos veces. Debió haberse sentido miserable por ello”.

Cuando dejó de tener noticias suyas, condujo hasta donde vivía, registró el sitio y luego esperó en su automóvil durante días para ver si aparecía.

Nunca lo hizo.

Dice que la policía no ha sido muy útil y que le dijeron que solo podían involucrarse si existía la sospecha de que se había suicidado.

Pero como no había ninguna nota, no investigarán nada.

“Entiendo que hay acosadores y que la información puede ser mal utilizada. Quizás la ley es necesaria, pero los criminales, los acosadores y los padres que quieren buscar a sus propios hijos son tratados de la misma manera debido a la protección. ¿Cómo puede ser?”, afirma.

“Con la ley actual y sin disponer de dinero, todo lo que puedo hacer es verificar si mi hijo está en la morgue. Es lo único que me queda”.

Mujer en Tokio

Getty Images
La policía no suele a ayudar a las familias que buscan a sus seres queridos.

Los desaparecidos

A muchos de los jouhatsu, aunque hayan dejado atrás sus vidas, la tristeza y el arrepentimiento les sigue acompañando.

“Tengo la sensación constante de que hice algo mal”, dice Sugimoto, el empresario que dejó a su esposa e hijos en la pequeña ciudad.

“No he visto en un año. Les dije que me iba de viaje de negocios”.

Su único pesar, dice, fue dejarlos.

Sugimoto vive escondido en una zona residencial de Tokio.

La empresa de “mudanzas nocturnas” que lo aloja está dirigida por una mujer llamada Saita, quien prefiere no confesar su apellido por mantener el anonimato.

Ella misma es una jouhatsu que desapareció hace 17 años.

Huyó de una relación físicamente abusiva, y dice: “En cierto modo, soy una persona desaparecida, incluso ahora”.

Tokio

Getty Images
Tokio es una ciudad con más de 9 millones de habitantes.

Tipos de clientes

“Tengo varios tipos de clientes”, continúa.

“Hay personas que huyen de la violencia doméstica grave y otras que lo hacen por ego o interés propio. Yo no juzgo. Nunca digo: “Su caso no es lo suficientemente serio”. Todo el mundo tiene sus luchas”.

Para personas como Sugimoto, la compañía le ayudó a abordar su propia batalla personal.

Pero a pesar de que logró desaparecer, eso no significa que los rastros de su antigua vida no permanezcan.

“Solo mi primer hijo sabe la verdad. Tiene 13 años”, dice.

“Las palabras que no puedo olvidar son: ‘Lo que papá hace con su vida es cosa suya, y no puedo cambiarlo’. Suena más maduro que yo ¿no?”.


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