La campaña musulmana-mexicana que busca limpiar la imagen del islam
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Foto: Archivo Cuartoscuro

La campaña musulmana-mexicana que busca limpiar la imagen del islam

La Comunidad Musulmana Ahmadía busca combatir la idea de que el islam esté vinculado con ISIS y el terrorismo tras los recientes atentados en el mundo, entre ellos el ocurrido en Bruselas.
Foto: Archivo Cuartoscuro
Por Ignacio Gómez // Más Por Más
23 de marzo, 2016
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Hace un par de semanas, Rocío recibió un folleto que la hizo cuestionarse sobre la percepción que tenía acerca del islam. El folleto tenía una paloma blanca en la portada y era uno de los 300 mil que, a lo largo del último año, la Comunidad Musulmana Ahmadía ha distribuido en la capital del país para difundir su religión y combatir la mala imagen que le han generado los actos terroristas cometidos en otros países.

Se trata de la más reciente campaña de este tipo en la Ciudad de México, pero dista de ser la única. Otras organizaciones y grupos musulmanes —como el Centro Salafi de México, el Centro Educativo de la Comunidad Musulmana y la Asociación Civil de Mujeres Musulmanas Latinas— realizan sus propias actividades de promoción.

El saudí Waseem A. Sayed, representante de la Comunidad Ahmadía en el país, señala que la labor de su agrupación apenas está comenzando y se sostiene y financia con base en donativos.

Algunos de sus objetivos inmediatos, dice, son mantener sus reuniones informativas semanales, imprimir alrededor de 10 mil copias del Corán traducidas al español, distribuir “muchos más folletos”, inaugurar en abril próximo su primera sede —que se ubicará cerca de Insurgentes Norte— y planear la construcción de una mezquita “de grandes proporciones”.

Hasta ahora, la Comunidad Ahmadía tiene presencia en 200 países y 10 entidades de la República, donde trata de limpiar la imagen del islam luego de hechos como los atentados contra las Torres Gemelas de Nueva York en 2001, los ataques al semanario francés Charlie Hebdo y al teatro Bataclan de París en 2015, y el despliegue del Estado Islámico (ISIS) en Medio Oriente.

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Por lo pronto, en la capital mexicana su trabajo ya ha dado algunos resultados y ha hecho que más personas se acerquen a sus reuniones informativas e, incluso, que algunas consideren convertirse al islam. Tal es el caso de Rocío, de 31 años, quien para dar ese paso todavía quiere cerciorarse de que se trata de una religión pacifista.

“Estoy en un momento en donde lo único que necesito es paz. Me está costando un poco de trabajo, pero tengo mucha fe en que lo voy a conseguir”, dice la mujer, quien trabaja como coordinadora de ventas.

De optar por practicar el islam, Rocío se convertiría en uno de los mil 178 musulmanes que viven en la Ciudad de México, de acuerdo con el Inegi, aunque la académica Camila Pastor, del Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE), estima que son alrededor de tres mil.

En comparación con quienes profesan el catolicismo —alrededor de ocho de cada 10 mexicanos—, es un sector minoritario.

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“ISIS no es islam”

Otras agrupaciones mantienen fuertes diferencias ideológicas con la Comunidad Ahmadía, pero coinciden en la intención de difundir información para desvincular al islam de actos terroristas.

Una de ellas es el Centro Salafi de México, cuyo director, Muhammad Ruiz Al Meksiki, señala: “ invitamos a la gente al islam. Cuando suceden este tipo de cosas, como ISIS o Al Qaeda, explicamos que eso no es el islam, los invitamos a que conozcan, les damos un curso introductorio. De ellos, algunos se van y algunos se quedan”.

Sami Mohammed, encargado del Centro Educativo de la Comunidad Musulmana —ubicado en Polanco—, concuerda con esto y asegura que los musulmanes respetan a quienes practican otras religiones y no los fuerzan a convertirse.

Incluso, dice, un gesto de paz hacia los mexicanos por parte de la organización es impartir clases de árabe de forma gratuita.

En busca de espacios

Sobre estas campañas de difusión, Camila Pastor señala que son un intento de los musulmanes para evitar ser discriminados y que se hable de ellos de manera negativa.

“Yo creo que las comunidades musulmanas mexicanas, por un lado, perciben patrones de discriminación o islamofobia y, por otro, están activas buscando espacios públicos en los que pueda hablarse del islam en otros términos”, dice Pastor, quien tiene 10 años investigando a estos grupos.

Entre 2012 y 2015, la Comisión de Derechos Humanos local recibió siete quejas por presuntas violaciones al derecho de libertad de conciencia y religión. Sin embargo, la institución no detalla cuántas de ellas fueron presentadas por musulmanes.

Waseem A. Sayed, en tanto, asegura que su organización no escatimará esfuerzos para lograr su objetivo.

“Todo esto es necesario porque, lamentablemente, el islam tiene una imagen muy problemática, muy mala. No es solamente culpa de cuando hay bombas. No es noticia nosotros llevando acciones para promover la paz”, dice Sayed, al subrayar su deseo de cambiar la percepción sobre su religión.

Requisitos 

Quienes quieran unirse a la Comunidad Ahmadía deben cumplir ciertas condiciones:

  • Una de las principales es que los interesados se aparten “de toda clase de mal”. Entre otras cosas, esto incluye falsedad, fornicación, adulterio, miradas licenciosas, libertinaje y crueldad.
  • Otros requisitos son comprometerse a no dañar “a las criaturas de Dios con sus manos, su lengua o de otra forma”, así como abstenerse de seguir costumbres no islámicas.
  • Los interesados deben ofrecer cinco oraciones diarias y pedir perdón por sus pecados.
  • A los aspirantes también se les exige renunciar al orgullo y la vanidad, para adoptar una vida que la comunidad describe como de humildad y modestia.

Del 28 de marzo al 6 de abril, el Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE) hará una Semana Árabe en México. En ella habrá discusiones sobre el islam y los musulmanes, que partirán desde una perspectiva neutral, académica y cultural, dice la investigadora Camila Pastor. Entre las actividades previstas hay presentaciones de libros, conferencias, un taller de caligrafía y una proyección de cine infantil. El programa detallado puede consultarse en la página web www.semanaarabe.cide.edu.

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África, el otro escenario en el que se libra el pulso entre Rusia y Occidente

Las naciones de África se están convirtiendo en el nuevo espacio de influencia geopolítica de los países de Occidente y Rusia.
31 de julio, 2022
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Mientras Rusia está aislada en Occidente por su invasión a Ucrania, el canciller ruso Sergei Lavrov caminó por la alfombra roja por cuatro países africanos en su gira por el continente.

Su visita es una muestra de que Moscú todavía tiene la fuerza diplomática para desafiar a Occidente a través de los gobiernos africanos, pues estuvo en Egipto, Etiopía, Uganda y Congo.

La mayoría de las naciones de ese continente, incluidas Nigeria y Kenia -las potencias económicas de África occidental y oriental respectivamente-, votaron a favor de una resolución de la asamblea general de la ONU en marzo que condena la “agresión” rusa y exigiendo su retirada de Ucrania.

Sin embargo, casi la mitad de todas las abstenciones (17) vinieron de África.

Los países en esta lista incluyen Sudáfrica, que se siente en deuda con Moscú por su apoyo en la lucha contra el Apartheid, y Uganda, que asumirá en breve la presidencia del Movimiento de los Países No Alineados, un organismo mundial formado durante la Guerra Fría por países que querían evitar verse atrapados en la rivalidad entre las potencias occidentales y el bloque comunista.

En una conferencia de prensa con Lavrov, el presidente de Uganda, Yoweri Museveni, reiteró su posición de neutralidad frente al conflicto en Ucrania. “No creemos en ser enemigos del enemigo de alguien”, dijo.

África, un objetivo común

Para Lavrov, la visita fue importante para contrarrestar las afirmaciones de que Rusia está “exportando hambre” a África.

Ante el aumento global de los precios de los cereales, responsabilizó de ello a las sanciones impuestas a Rusia por parte de naciones occidentales.

Sin embargo, no ofreció ayuda a los países africanos para amortiguar los efectos de la crisis económica.

Sergei Lavrov y Yoweri Museveni

EPA
El presidente de Uganda, Yoweri Museveni, dijo que su país no toma partido en el conflicto de Ucrania.

Eso contrasta con el anuncio de EE.UU. de una ayuda de US$1.300 millones para frenar el hambre en el continente, o la iniciativa de la Misión de Resiliencia para la Agricultura y la Alimentación (FARM) liderada por Francia para ayudar a la agricultura africana.

El presidente de Francia, Emmanuel Macron, realiza su propia gira por África esta semana, con Camerún, Benín y Guinea-Bissau en su agenda.

“Algunos nos culpan por decir que las sanciones europeas son la causa de la crisis alimentaria mundial, incluso en África. Es totalmente falso. Los alimentos, como la energía, se han convertido en armas de guerra rusas”, dijo Macron en Camerún el miércoles.

En contraste con esa opinión, Lavrov aseguró que la crisis alimentaria comenzó con la pandemia, pero reconoció que la “situación en Ucrania afectó adicionalmente al mercado de alimentos”.

Al visitar Egipto, el canciller señaló que los exportadores de cereales rusos cumplirían sus compromisos.

Emmanuel Macron en Benín

EPA
Macron está tratando de estrechar relaciones con países que fueron parte de los dominios franceses en África.

La economía de Egipto depende más de Rusia que la de muchos otros países africanos. Alrededor del 80% de sus importaciones de trigo provienen de Rusia y Ucrania, mientras que un tercio de sus turistas extranjeros son rusos.

Moscú también ha hecho un acuerdo para la construcción en Egipto de una planta de energía nuclear que tendrá un costo de US$26.000 millones.

Tradicionalmente, el comercio de Moscú con África se ha centrado en el ámbito militar, desde la venta de rifles automáticos hasta aviones de combate.

Más recientemente, se han desplegado mercenarios rusos en Malí y República Centroafricana para ayudar a las fuerzas gubernamentales a sofocar las insurgencias.

Un granjero cargando trigo en Egipto

Reuters
El encarecimiento de los cereales ha tenido un impacto duro en África.

Durante su gira, Lavrov también se centró en la cumbre Rusia-África que se celebrará en Etiopía en octubre y donde se podrían firmar acuerdos comerciales y de Defensa para fortalecer las relaciones.

Pisándole los talones en las giras está Michael Hammer, el enviado especial de EE.UU. para el Cuerno de África, que también visitará Egipto y Etiopía, mientras que la embajadora estadounidense ante la ONU, Linda Thomas-Greenfield, estará en Uganda y Ghana la próxima semana.

Occidente desea dejar una buena impresión y tal vez recordar a los países africanos que ofrece mucho más en materia de comercio y ayuda.


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