Los estados más violentos malgastan (o se guardan) el presupuesto para seguridad
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Cuartoscuro

Los estados más violentos malgastan (o se guardan) el presupuesto para seguridad

Los cinco estados que tienen la mayor tasa de homicidios del país fueron reprobados por la Auditoría en el manejo de los recursos del fondo de seguridad pública. Carecen de controles y lo que gastan no ayuda a mejorar la seguridad.
Cuartoscuro
Por Arturo Angel
8 de marzo, 2016
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Guerrero, Sinaloa, Morelos, Chihuahua y Baja California cerraron 2015 con la mayor tasa de homicidios violentos del país. Un año  antes, cuando también ocuparon esa posición, dichas entidades recibieron más de mil 200 millones de pesos para mejorar sus condiciones generales de seguridad.

¿Qué sucedió? Que la mayor parte del dinero, o no se gastó, o cuando se hizo fue sin la mínima gestión de evaluación, equidad y control, que permitiera que la inversión se reflejara en cumplir las metas de prevención e investigación del delito.

En su análisis de la cuenta pública 2014, la Auditoría Superior de la Federación (FASP), evaluó el uso del Fondo de Aportaciones para la Seguridad Pública (FASP) en cada estado. Animal Político revisó las auditorías financieras y de desempeño en las cinco entidades líderes en tasa de homicidios, y en todas el resultado fue el mismo: negativo.

La revisión en el uso de los fondos del FASP en estos cinco estados arrojó 87 observaciones de los auditores por el posible uso inadecuado del dinero, y más de 20 promociones de responsabilidad para que se indague a funcionarios que habrían incurrido en posibles hechos irregulares en el manejo del dinero.

Incluso, los auditores alertaron por la posible desviación u opacidad en el gasto de 567 millones de pesos, más del 40 por ciento de los fondos de seguridad repartidos.

“En conclusión, el estado no realizó una gestión eficiente y transparente de los recursos del FASP, apegada a la normativa que regula su ejercicio y no se cumplieron cabalmente sus objetivos y metas” señalaron los auditores en cada uno de los casos.

De acuerdo con datos oficiales del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP), de 2014 a 2015 los homicidios dolosos se incrementaron en estas entidades hasta 30 por ciento, con excepción de Chihuahua en donde hubo una reducción del 13 por ciento.

Se trata de los cinco estados que registran las mayores tasas de homicidios. Guerrero ocupa el primer sitio con 53 crímenes por cada cien mil habitantes, mientras que Baja California se ubica en la quinta posición con 23 homicidios. La media nacional, es de 14 crímenes por cien mil habitantes.

El FASP es un fondo de recursos que el gobierno federal reparte cada año a las entidades federativas para que se utilicen exclusivamente en acciones de seguridad. Dicho dinero puede invertirse, según sus lineamientos, tanto en capacitación y profesionalización de agentes de seguridad pública o de las procuradurías, así como en infraestructura y equipos.

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Caso Guerrero

Guerrero es la entidad con el mayor nivel de homicidios dolosos del país desde hace varios años, y de las cinco que encabezan la incidencia de este delito, es la que acumula el mayor número de irregularidades en el manejo de los fondos del FASP, según las auditorías.

En total el estado recibió en 2014 poco más de 236 millones de pesos, de los que los auditores revisaron 181 millones. Se identificaron por lo menos 20 irregularidades en el manejo de ese dinero, que derivaron en denuncias en contra de 17 servidores públicos.

De entrada el dictamen establece que al cierre de 2014 Guerrero no había gastado más del 40 por ciento del dinero del fondo, y hasta agosto de 2015 le faltaba por invertir todavía el 33 por ciento Es decir tenía el dinero pero no lo usó.

“Esto impactó en los objetivos y líneas de acción de los ejes en materia de seguridad pública y generó retraso en las acciones de los Programas con Prioridad Nacional” dijeron los auditores.

Entre lo que si fue gastado se encontraron diversas anomalías. Por ejemplo, se pagaron 373 mil pesos para supuestas “evaluaciones de habilidades” de los agentes, sin embargo los documentos comprobatorios no tenían el aval del FASP y ni siquiera hay acreditación fehaciente de que se aplicaron esas evaluaciones.

También se detectó el pago de más de medio millón de pesos en artículos de papelería, oficina y alimentos, rubros que no están incluidos en los gastos autorizados del FASP. A lo anterior se suman múltiples irregularidades en adjudicaciones de contratos fuera de procesos de licitación.

En Guerrero, al igual que en las otras cuatro entidades con mayor nivel de homicidios, la auditoría concluyó que las metas pactadas no se cumplieron.

Caso Sinaloa

Sinaloa es la segunda entidad con mayor tasa de homicidios del país y en el último año dicho nivel de violencia se mantuvo, incluso con un repunte de uno por ciento.

Los auditores revisaron como se invirtieron los 223 millones de pesos que recibió la entidad de parte del FASP. El  2014 terminó y el estado no había ejercido el 38 por ciento del dinero y en agosto de 2015 seguía sin gastarse el 25 por ciento del dinero.

Respecto a lo que si se invirtió, los auditores concluyeron que existieron “inobservancias de la normativa, principalmente en materia de adquisiciones, obra pública, registros contables, así como del Presupuesto de Egresos de la Federación para el Ejercicio Fiscal 2014, la Ley de Coordinación Fiscal” entro otros.

Entre las 14 irregularidades en el gasto identificadas por los auditores, destaca por ejemplo la inversión de 442 mil pesos en conceptos que no se realizaron  como parte de la construcción de un edificio del Servicio Médico Forense; o la falta total de evaluación de la inversión de los recursos en distintos rubros.

Caso Morelos

Morelos ya se encontraba en 2014 entre las entidades con mayor cantidad de homicidios dolosos. En 2015, los crímenes subieron un 17 por ciento más, llevando al estado al tercer sitio con la tasa más alta de asesinatos, incluso por encima de Chihuahua.

Morelos recibió poco más de 176 millones de pesos del FASP en 2014, de los que no invirtió al cierre de ese año el 48 por ciento, es decir, casi la mitad del dinero que se le asignó para mejorar las condiciones de seguridad.

Entre lo que si se gastó, los auditores encontraron 23 distintas irregularidades. Por ejemplo, se identificaron adjudicaciones directas en vez de licitaciones para la adquisición de vehículos blindados, aparatos de revisión, construcción de salas de juicios orales, compra de refacciones y equipos de cómputo, entre otros.

En Morelos, como en las otras entidades, los auditores establecieron que existen falta de controles y autoevaluación para garantizar que los recursos mejores las condiciones de seguridad.

“El estado de Morelos no dispone de un sistema de control interno adecuado que le permita identificar y atender los riesgos que limitan el cumplimiento de los objetivos del fondo, la observancia de su normativa y el manejo ordenado, eficiente y transparente de los recursos, lo que incidió en las irregularidades determinadas en la auditoría” indica la auditoría.

Caso Chihuahua

Chihuahua es la cuarta entidad con la mayor tasa de homicidios del país, pese a que hubo una reducción de aproximadamente el 14 por ciento de este delito en el último año. En 2014 recibieron más de 272 millones de pesos por parte del FASP.

Los auditores identificaron una decena de anomalías en el gasto del dinero, así como la posible desviación y falta de transparencia en la inversión de más de 223 millones de pesos, una de las cifras más altas de opacidad en el manejo de estos recursos, solo detrás de estados como Veracruz.

Las notas negativas de los auditores se repiten: no hay controles adecuados en el manejo del dinero, no hay transparencia suficiente, la inversión del dinero que se gasta es incoherente respecto a las metas pactadas, hay presuntas violaciones a códigos fiscales, entre otros.

Uno de los aspectos más preocupantes identificados por los auditores es que Chihuahua no ejerció el 75 por ciento de todo el dinero que recibió de parte del fondo, por lo que se emitió una solicitud de aclaración al gobierno de Cesar Duarte para que explique que se ha hecho con el dinero.

Caso Baja California

Baja California es la quinta entidad con la mayor tasa de homicidios dolosos del país. Dicho delito registró un incremento superior al 16 por ciento  en el último año. Esto, pese a que recibió más de 318 millones de pesos como parte del FASP en 2014, una de los montos más elevados a nivel nacional.

Además de las deficiencias comunes con otros estados, entre ellas el no haber ejercido en el año que correspondía casi la mitad de todo el dinero del fondo, los auditores encontraron irregularidades graves, que llevaron a solicitar que se inicien cuatro procesos de investigación en contra de funcionarios que resulten responsables.

Por ejemplo, se identificó la inversión de más de tres millones 700 mil pesos en sueldos para supuestos becarios, sin que dicho gasto estuviera autorizado por el FASP; se descubrieron irregularidades en múltiples facturas que respaldan el gasto de 19 millones de pesos en instalaciones del sistema penitenciario local.

Incluso, se descubrió que se gastaron más de 700 mil pesos en un equipo de ultrasonido también para el sistema penitenciario, cuya factura no fue certificada ante el FASP y que además presenta un número de serie distinto al del equipo entregado.

En Baja California como en las otras entidades, la Auditoría concluyó que el fondo de recursos destinado a la entidad para mejorar las condiciones de seguridad, no cumplió con su cometido por la mala gestión local.

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Cuánto se construyó del muro de Trump en la frontera con México que Joe Biden mandó parar

En la búsqueda de la reelección, Trump insistió en que el muro avanzaba rápidamente y en que la factura estaba del lado mexicano.
21 de enero, 2021
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Trump firmando el muro

AFP
En uno de sus últimos actos como presidente Trump visitó el muro y estampó su firma en una placa colocada en la barrera.

Tal y como había prometido durante su campaña, una de las primeras medidas ordenadas por Joe Biden durante su primer día como presidente de Estados Unidos fue detener la construcción del muro en la frontera con México.

Durante la jornada el nuevo mandatario también anunció otros importantes cambios en materia de política migratoria, empezando por un proyecto de ley que establece un camino hacia la ciudadanía para más de 11 millones de indocumentados.

Pero nada ejemplifica mejor la ruptura con las políticas de la anterior administración como el fin de la construcción del muro, tal vez el proyecto más representativo de todo el mandato de Donald Trump.

“Ya hemos construido 300 millas (480 kilómetros) del muro fronterizo”, presumió Trump el 28 de agosto pasado, en un mitin celebrado justo después de terminada la Convención Nacional Republicana que oficializó su candidatura a la reelección.

Columpio

AFP
Estos columpios a ambos lados del muro permiten interacción entre personas a ambos lados de la frontera.

“El muro pronto estará listo y nuestros números en la frontera son los mejores de la historia. Por cierto, México está pagando por el muro, por si no lo sabían“, añadió en esa oportunidad el mandatario.

Desde ese momento, en todos sus actos de campaña, Trump insistió en estas dos ideas: que el muro avanzaba rápidamente y que la factura estaba del lado mexicano.

Y, según las proyecciones del mandatario, se esperaba que para principios de 2021 ya se hubieran completado un total de 800km.

Biden firmando una orden ejecutiva

Getty Images
Una de las primeras medidas de Biden fue detener la construcción del muro.

Como en muchas otras cosas, la realidad resultó ser bastante diferente.

¿Cuánto logró realmente avanzar el muro de Trump antes de que Biden cerrara la llave del financiamiento federal que mantenía vivo al proyecto?

Cómo es la frontera

Empecemos ofreciendo algo de contexto.

La frontera entre Estados Unidos y México tiene una longitud de 3.142 kilómetros y antes de que Trump llegara a la Casa Blanca, había barreras o vallas de separación en un tercio de la frontera, unos 1.050km.

Mapa de la frontera entre EE.UU. y México

BBC

En las zonas más urbanas, las barreras están hechas para impedir el paso de peatones y vehículos.

Las vallas son de diversos tipos: en algunos segmentos son paneles de chapa o acero corrugado, en otras partes hay una malla de alambre o varias superpuestas, y en ciertos sectores, hay barras verticales que miden entre 5,5 y 9,1 metros de altura colocadas sobre cemento y separadas por pequeños espacios.

Instalación de postes verticales en la frontera

Getty Images
Instalación de una valla secundaria de postes verticales en California.

En las áreas más remotas, el gobierno usa “cercas vehiculares”, que son postes de madera cruzados (generalmente obtenidos de las vías ferroviarias) que impiden el paso de vehículos pero que pueden ser superados por peatones.

En el puesto fronterizo entre San Diego y Tijuana, las vallas se adentran hasta 100 metros en el mar y están hechas por materiales resistentes al óxido y la corrosión salina.

Valla se adentra en el océano Pacífico

Getty Images
El muro o valla separa a San Diego y Tijuana y se adentra unos 100 metros en el mar.

En el resto de la frontera, donde hay zonas montañosas, desiertos, humedales y canales en torno al río Bravo (o río Grande), no existe una estructura hecha por el ser humano: la naturaleza forma su propia barrera.

En algunos puntos, la frontera tiene dos o hasta tres capas de barreras, una detrás de otra. Las autoridades se refieren a ellas como barreras primarias, secundarias y terciarias.

Gráfico de detenciones en la frontera EE.UU.-México

BBC

La promesa y las cifras de Trump

Durante la campaña de 2016, Trump prometió construir el muro a lo largo de toda la frontera.

Posteriormente aclaró que solo cubriría la mitad, dado que la naturaleza se encarga del resto.

El rio Bravo (río Grande en EE.UU.)

Getty Images
El rio Bravo (río Grande en EE.UU.) y otros accidentes geográficos crean una frontera natural de por sí difícil de cruzar.

Las dificultades para encontrar financiación para el muro retrasaron los planes del presidente.

Pero a unas semanas de las elecciones y con más de tres años y medio de gobierno en la espalda, Trump se jactaba de que el muro está prácticamente listo.

Muro en el desierto de Sonora

Getty Images
Partes del muro atraviesan el desierto como esta que separa San Luis, Colorado, de Sonora.

En ese momento el presidente afirmaba que ya se han construido 480km y que se esperaba que para principios de 2021 ya se hubieran completado un total de 800km.

Pero las cifras oficiales muestran una cara diferente.

Los datos

Según los últimos datos de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos (CBP, por sus siglas en inglés), al pasado 4 de enero se habían construido “452 millas” (es decir 727 kilómetros) del llamado nuevo sistema de muro fronterizo”.

Pero aunque esto no parece muy lejano a lo prometido por Trump, un análisis más detallado de las cifras ofrece un retrato muy diferente.

Una excavadora en la frontera entre El Paso y Ciudad Juárez

Reuters
En distintos puntos fronterizos de Texas se podían ver los trabajos de construcción o sustitución del muro.

Efectivamente, de los más de 700 km construidos a esa fecha -la inmensa mayoría son sustituciones o reparaciones de estructuras ya existentes que estaban deterioradas.

Eso significa que en realidad solamente se construyeron unos 129 kilómetros de muro nuevo, de los cuales 53km corresponden a vallas secundarias, lo que deja un total de 76km de barreras primarias totalmente nuevas.

Las dificultades para construir de cero

El hecho de que el gobierno Trump no pudiera avanzar en la construcción de un muro totalmente nuevo se explica por varias razones.

Una de ellas es la ya mencionada dificultad para construir en zonas donde la naturaleza se impone, especialmente en las inmediaciones del río Grande.

Valla en Texas

Getty Images
La valla también cruza zonas rurales y agrícolas, como esta cerca en Brownsville, Texas. Los rancheros del norte que tienen propiedades en el sur cruzan la frontera por una gran puerta metálica con cerrojo de seguridad.

También hay que tener en cuenta que muchas de las zonas libres de barreras se encuentran en tierras de propiedad privada y sus dueños no están dispuestos a permitir que se erija un muro en su terreno.

A diferencia de los estados del oeste, donde gran parte de la tierra está bajo control del gobierno, hay cientos de granjas en la ribera del río, ranchos y otras propiedades en manos privadas en Texas.

Algunas carecen de registros de propiedad, otras están en manos de múltiples herederos.

El gobierno planeaba hacer uso de su derecho de expropiación para adquirir los terrenos, pero el proceso es lento e implica dilatadas acciones legales

Y a estos obstáculos se les sumó la falta del presupuesto total necesario para completar la construcción prometida.

Donald Trump en un mitin en New Hampshire el 28 de agosto de 2020

Reuters
La visión de Trump sobre el muro cambió varias veces mientras estuvo en la Casa Blanca.

Lo que nos lleva al siguiente punto: ¿quién pagó por el muro?

México en la mira

El 25 de enero de 2017, Trump firmó un decreto que autorizaba la construcción del muro en la frontera sur.

Pocos meses después, en abril, Trump tuvo que renunciar a hacer la obra en su primer año fiscal como presidente, como era su promesa.

El mandatario insistió en que la gran obra de infraestructura sería financiada por México.

Trabajador en el muro entre Estados Unidos y México a la altura de Mission, Texas

Reuters
El presidente Trump insistió hasta el final en que México estaba pagando la construcción del muro fronterizo.

El entonces presidente mexicano, Enrique Peña Nieto, rechazó esa afirmación y aseguró en varias ocasiones que su país no pagaría ningún muro.

Y en un encuentro en la Casa Blanca, tanto el presidente mexicano, Andrés Manuel López Obrador, como Trump evitaron hablar del delicado asunto.

Andrés Manuel López Obrador y Donald Trump en la Casa Blanca el 8 de julio de 2020

Reuters
Los presidentes de México y Estados Unidos no hablaron sobre la financiación del muro durante su encuentro en la Casa Blanca a primeros de julio.

Aun así, el mandatario estadounidense siempre insistió en que México estaba pagando el muro, algo que los datos oficiales también contradicen.

Según la CBP, la financiación para la construcción procede de los Departamentos de Seguridad Nacional, Defensa yTesoro.

Esto fue posible gracias a la declaración de estado de emergencia nacional en la frontera firmada por Trump el 15 de febrero de 2019.

El presidente justificó que la declaración era necesaria para proteger al país de una “invasión de drogas y criminales” procedente de México y que supone “un grave riesgo para la seguridad nacional”.

Gráfico de detenciones en la frontera EE.UU.-México

BBC

La medida le permitió desviar para el muro US$6.300 millones de partidas presupuestarias del Departamento de Defensa para la lucha contra las drogas.

A esa cantidad se le sumaron US$3.600 millones del presupuesto del Departamento de Defensa para construcciones militares más unos US$3.400 millones de los presupuestos anuales de la CBP (que depende del Departamento de Seguridad Nacional).

Muro de paneles metálicos

Getty Images
Muro de paneles metálicos vistos desde México.

Todas esas partidas más los US$1.375 millones que sí fueron aprobados por el Congreso en 2018 suman un total de unos US$15.000 millones, una cantidad inferior a los US$25.000 millones inicialmente presupuestados para la construcción del muro.

En cualquier caso, ninguna de estas partidas parece haber provenido de México.

Y el equipo de campaña de Biden no dudó en calificar al muro como “una pérdida de dinero” que “desvía recursos críticos de las amenazas reales”.

El equipo dijo que, en su lugar, desviará los fondos federales hacia esfuerzos como nuevas medidas de control fronterizo.

Así las cosas, todo indica que el muro ya no va a seguir creciendo y que el debate sobre su financiamiento ya llegó a su fin.


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