Los parques abandonados que Disney no quiere que veas
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Seph Lawless

Los parques abandonados que Disney no quiere que veas

Un fotógrafo captó imágenes de los parques acuáticos abandonados de Disney en Estados Unidos. Seph Lawless utilizó un dron para tomar las fotos y los resultados son impresionantes.
Seph Lawless
Por BBC Newsbeat
23 de marzo, 2016
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Justo al este del Reino Mágico de Disneylandia, en Florida, hay un lago.

En el medio de Bay Lake (Lago Bahía) está una isla en la que Disney no permitirá que nadie ponga un pie.

Eso es porque Discovery Island (Isla Descubrimiento) es el hogar de un parque abandonado que la empresa prefiere que nadie vea.

Al otro lado hay otro parque desierto, River Country.

Las imágenes de estos lugares muestran cómo la naturaleza está reclamando lo que Disney dejó atrás.

Estos son los únicos parques de Disney que están cerrados permanentemente.

Discovery Island era una reserva natural que estuvo abierta entre 1974 y 1999, y River Country, un parque acuático temático, operó entre 1976 y 2001.

Bienes raíces

Seph Lawless, quien ha tomado imágenes de ambos lugares, es un fotoperiodista de Ohio, Estados Unidos.

El reportero le dijo a la BBC que espera que al difundir estas imágenes, Disney se convenza de limpiar el parque.

Parque de agua
Un tobogán abandonado en River Country.

Creo que Disney puede hacer algo mejor y siento que lo hará“, dijo Lawless.

“No estoy seguro de por qué (han estado cerrados) por tanto tiempo. Quizás es sólo porque han estado tan escondidos y porque nadie realmente habla mucho de eso”, agregó.

“Primeramente, se trata de un asunto de bienes raíces para ellos. Perturba mi mente pensar que no explotarían y usarían este terreno de una manera positiva“.

Disney no le permitirá a nadie acercarse a los parques abandonados, pero alquila botes.

Lago
El acceso a los parques abandonados es restringido.

De acuerdo con Seph, la isla está bien custodiada. Se supone que no te puedes acercar más de 15 metros a ella.

“Cuando estás en Bay Lake, es como si te pusieran unos chaperones. Tienen varias personas de seguridad en botes que te observan. Si te acercas mucho a la isla, te hacen retroceder. Te gritan, te están vigilando constantemente“.

“Probablemente me acerqué a la isla más de lo que debía”, indica.

Esa quizás es la razón por la que Seph tiene prohibida la entrada en Diney World, incluso aunque, de hecho, él no pisó la isla ni River Country.

En un dron

Seph, sin embargo, cree que ha habido un malentendido.

Foto de Instagram
Seph Lawless escribió en su página de Instagram: “Disney está molestó conmigo, pero ¿por qué se ponen tan molestos cada vez que alguien se acerca demasiado a la abandonada Discovery Island? ¿Qué estás escondiendo Disney? Mantente atento a las extrañas y bizarras singularidades de la Conspiración Disney…”

El fotógrafo usó una cámara montada en un dron para hacer las fotografías de los primeros planos.

“No sé si ellos simplemente se precipitaron o si hay gente que está comentando que lo hice (ir a la isla), pero nunca he dicho que fui y nunca publiqué imágenes que mostrarán que estuve“.

Seph asegura que evitó deliberadamente hacer que el área que fotografió se viera fea.

“Algunas veces en el proceso de edición, puedo ser muy creativo y conseguir imágenes muy poderosas. En este caso, quería que quedaran retratadas muy bellas”, explicó.

El objetivo aquí no es solo decir que Disney está arruinando esa tierra. El mensaje es que ellos construyen algo, se benefician de eso y entonces lo dejan para que se pudra. Pudieron haber hecho algo con esa tierra”.

Sin claridad

Seph ha estado intentando averiguar por qué Disney no ha hecho nada con esos terrenos.

“Ellos incluso no tienen una respuesta clara a eso. Un empleado de Disney dijo que era por la contaminación generada por los fuegos artificiales que desplegaban en la noche y por la contaminación provocada por las ferias y los barcos. Otros dijeron que era por un tipo de bacteria que causó una muerte en 1980”.

Se refiere a una historia que reportó la agencia de noticia AP sobre un niño de 11 años que después de nadar en River Counry murió. Supuestamente una ameba había entrado por su nariz y atacó su sistema nervioso. El niño no había nadado en ninguna otra parte en la época en que falleció.

Sin embargo, no sería usual que se vincule esa historia con el cierre de los parques, pues sucedió hace 19 años.

Newsbeat contactó a Disney y espera por su respuesta.

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Cómo una joven encontró a su familia 26 años después gracias a una foto en WhatsApp

Una niña que quedó huérfana en el genocidio de 1994 en Ruanda ha encontrado a sus familiares gracias a las redes sociales. Esta es su historia.
24 de septiembre, 2020
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Grace Umutoni de niña, a la izquierda, y en una imagen actual.

Grace Umutoni
“¿Me conocen?” Grace Umutoni publicó fotos de cuando era niña en las redes.

Para Grace Umtoni lo ocurrido ha sido “un milagro” obra de las redes sociales.

Umtoni quedó huérfana cuando solo tenía dos años. En 1994 sus padres fueron víctimas del genocidio que se cobró miles de vidas en Ruanda. Años después, ha podido encontrarse con algunos familiares.

La mujer, que no conocía su verdadero nombre, publicó fotos suyas de niña en grupos de WhatsApp, Facebook y Twitter el pasado abril con la esperanza de que miembros de su familia la reconocieran y pudiera reunirse con ellos.

Sus intentos anteriores, a través de cauces más formales, no habían dado resultado.

Todo lo que esta enfermera de 28 años sabía de su historia es que la habían llevado a un orfanato en Kigali, la capital ruandesa, después de encontrarla en el barrio de Nyamirambo. También fue acogido allí su hermano, de 4 años, que murió después.

En Ruanda hay miles de niños como ella, que perdieron a sus padres entre las 800,000 víctimas que se estima dejó la matanza sistemática de miembros de la etnia tutsi y hutus moderados en cien días de genocidio.

Muchos siguen buscando a su familia.

Después de que publicara sus fotos, aparecieron algunas personas que dijeron ser parientes suyos, pero pasaron meses hasta que apareció alguien que de veras parecía serlo.

Antoine Rugagi había visto las fotos en WhatsApp y se puso en contacto con ella para decirle que se parecía mucho a su hermana, Liliose Kamukama, muerta en el genocidio.

“El milagro por el que había estado rezando”

“Cuando lo vi, yo también noté que nos parecíamos”, le dijo Umtoni a la BBC.

“Pero solos las pruebas de ADN podían confirmar si éramos parientes, así que nos hicimos unas en Kigali en julio”.

Umutoni viajó desde el distrito de Gakenke, donde vive, mientras que Rugagi llegó desde Gisenyi, en el oeste, para que pudieran recoger los resultados juntos.

Grace Umutoni y su tío Antoine Rugagi .

Grace Umutoni
Grace Umutoni y Antoine Rugagi viajaron a Kigali para recoger los resultados de su prueba de ADN.

Resultó ser un gran día para ambos, ya que las pruebas revelaron un 82% de posibilidades de que ambos fueran famlia.

“Estaba impactada. No pude contener mis ganas de expresar mi felicidad. Todavía hoy pienso que estoy en un sueño. Fue el milagro por el que siempre había rezado”, cuenta Umtoni.

Su recién hallado tío le contó que el nombre que le pusieron sus padres tutsis era Yvette Mumporeze.

También le presentó a varios parientes de la rama paterna de la familia, como su tía Marie Josée Tanner Bucura, que lleva meses atrapada en Suiza a causa de la pandemia.

Grace Umutoni y su madre.

Grace Umutoni
Grace Umutoni y su madre, Liliose Kamukama, en una imagen de un álbum familiar.

Ella estaba convencida de que Grace Umtoni era su sobrina antes incluso de conocer el resultado de las pruebas genéticas por el parecido de la mujer de la foto de WhatsApp con el de la niña de los álbumes de la familia.

“Era claramente la hija de mi hermano Aprice Jean Marie Vianney y su esposa, Liliose Kamukama. A los dos los mataron en el genocidio”.

‘Pensamos que ninguno había sobrevivido’

La señora Bucura le contó también el nombre completo de su hermano, que llegó con ella al orfanato, Yves Mucyo, y que había tenido otro hermano, Fabrice, de un año.

El genocidio comenzó horas después de que el avión que transportaba a los presidentes de Ruanda y Burundi, ambos de la etnia hutu, fuera derribado en la noche del 6 de abril de 1994.

Milicias hutus recibieron la instrucción de dar caza a los miembros de la minoría tutsi. El suburbio de Nyamirambo, en Kigali, fue uno de los primeros en ser atacado.

Muchas de personas murieron a machetazos en sus casas o en barricadas levantadas para impedir el paso de quienes trataban de escapar. Algunos lograron ponerse a salvo en iglesias y mezquitas.

La señora Bucura dijo que alguien cómo una mujer agarraba del brazo al pequeño Yves y se lo llevaba corriendo de allí, pero no consiguieron más información. De su hermana no se supo nada.

El genocidio terminó meses después, cuando los rebeldes tutsis del Frente Patriótico Ruandés, liderado por el hoy presidente Paul Kagame, se alzó con el poder.

Cráneos en el Memorial del Genocidio en Kigali.

Reuters
Muchos murieron por golpes de machete, como se aprecia en los cráneos conservados en el Memorial del Genocidio en Kigali.

“Pensamos que ninguno había sobrevivido. Incluso los recordábamos cuando cada abril llegaba el aniversario del genocidio”, explica Bucura.

Umtoni no había podido averiguar sobre su familia y lo único que le contaron es que Yves murió al llegar al orfanato como resultado de las heridas que sufrió por las balas de las milicias hutus de las que huía.

Cuando tenía cuatro años, la niña fue adoptada por una familia tutsi del sur de Ruanda que le dio el nombre de Grace Umtoni.

“Los responsables de mi escuela me ayudaron y volví al orfanato en Kigali para preguntar si había algún rastro de mi pasado, pero no había nada”, dice.

“He vivido siempre en la pena de ser alguien sin raíces, pero seguí rezando por un milagro”.

“Por bien que me tratara la familia adoptiva, no podía dejar de pensar en mi familia biológica, pero tenía muy poca información para siquiera empezar a buscar”.

Ahora tiene curiosidad por saber más de sus padres. Han planeado una gran reunión familiar con parientes que llegaran de diferentes lugares del país y del extranjero, aunque el coronavirus ha obligado a aplazarla.

Entretanto, le han presentado a algunos de sos familiares a través de WhatsApp y ha descubierto que tiene un hermano mayor en Kigali, fruto de una relación anterior de su padre.

“Estamos agradecidos con su familia adoptiva”

Desde 1995, casi 20.000 personas se han vuelto a reunir con sus familias gracias al Comité Internacional de la Cruz Roja.

Su portavoz para Ruanda, Rachel Uwase, asegura que aún siguen recibiendo peticiones de ayuda de gente a la que el genocidio separó de su familia.

En lo que va de 2020, son 99 las personas que se han reencontrado con sus familiares.

Para la señora Bucura, descubrir que su sobrina había sobrevivido es algo que agradece.

“Estamos agradecidos con la familia que la adoptó, le dio un nombre y la crió”.

La joven mantendrá el nombre que le dio su familia adoptiva ya que es el que la ha acompañado la mayor parte de su vida.

Pero le tendrá siempre gratitud a las redes sociales por haberla ayudado a encontrar un sentido de pertenencia.

“Ahora hablo frecuentemente con mi nueva familia”, cuenta.

“He pasado toda mi vida con la sensación de que no tenía raíces, pero ahora me parece una bendición tener tanto a mi familia adoptiva como a la biológica, ambas pendientes de mí”.


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https://www.youtube.com/watch?v=QkzsUZOK6-0

https://www.youtube.com/watch?v=KmgRXXNvokE

https://www.youtube.com/watch?v=gHjW1l0Dk1g

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