Morir por un gol y otras historias para entender los 1,380 asesinatos en dos meses en El Salvador
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Morir por un gol y otras historias para entender los 1,380 asesinatos en dos meses en El Salvador

En El Salvador te pueden matar por cuidar a la hija del presidente, por dar clases en una zona que se disputan las pandillas, o simplemente por meter un gol en un partido de fútbol a un equipo de pandilleros.
BBC Mundo
2 de marzo, 2016
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En El Salvador te pueden matar por cuidar a la hija del presidente, como le pasó a Misael Navas. O por dar clases en una zona que se disputan las pandillas, como a Sandra Rivera. O simplemente por meter un gol en un partido de fútbol a un equipo de pandilleros.

Ese último fue el caso de Cristian Alexander Campos Sosa, de 19 años, asesinado el pasado 23 de febrero, en San Martín, unos 18 kilómetros al oeste de la capital, San Salvador.

Y los tres casos sirven para ilustrar la situación de violencia que vive El Salvador, un país de 6.5 millones de habitantes en el que el año pasado ocurrieron 6,657 muertes violentas, para una tasa de homicidios de 103 por cada 100,000 habitantes.

De hecho, en 2015 El Salvador se volvió a “coronar” como el país más violento del mundo. Y el 2016 empezó peor.

Entre el 1 de enero y el 28 de febrero de 2016, 1.380 personas fueron asesinadas, de acuerdo siempre a cifras de la Policía Nacional Civil.

La cifra duplica la cantidad de homicidios en enero y febrero de 2015.

La guerra contra las pandillas

Los analistas suelen definir la violencia salvadoreña como “un fenómeno multicausal”, pero una de las explicaciones de su auge está en la política gubernamental de combate a las maras o pandillas.

Las principales son el Barrio 18 y la MS-13 que surgieron en Los Ángeles, EE.UU., y saltaron a Centroamérica a inicios de los 90, tras las deportaciones masivas iniciadas durante el gobierno de Bill Clinton.

Pandillas de El Salvador   En 2015, El Salvador resultó el país más violento del mundo con una tasa de homicidios de 103 por cada 100,000 habitantes.

Espoleadas por las políticas de mano dura en la primera década del siglo XXI, las pandillas se convirtieron en un problema de seguridad nacional.

Entre 2012 y 2013, el primer gobierno de izquierda en la historia ensayó una negociación conocida como la tregua, que redujo drásticamente los niveles de homicidios pero nunca tuvo aprobación popular.

Pero el 5 de enero de 2015, el segundo gobierno de izquierda –del actual presidente Salvador Sánchez Cerén– le declaró la guerra a las pandillas. Dijo que su gobierno no volvería al esquema de negociación y finiquitó la tregua.

Esa orden presidencial incidió directamente en los niveles de violencia que El Salvador vive ahora.

Durante 2012 y 2013, los dos años fuertes de la tregua, el país tuvo un promedio de siete homicidios por día. En 2014, subió a 10 y en el año de la guerra abierta, 2015, la cantidad subió a 18. El febrero que recién terminó promedió 22 asesinatos cada día.

Cuando el presidente enterró la tregua, la Policía y la Fuerza Armada se fueron a la ofensiva. Y también empezaron a sufrir los embates. El año pasado, 63 policías y 24 soldados fueron asesinados. 2016 lleva la misma tónica.

El escolta presidencial

José Misael Navas, un subsargento que sirvió en la guerra de Irak liderada por Estados Unidos, fue asesinado el pasado 15 de febrero.

Entre el 13 y el 19 de febrero también fueron asesinados otros tres militares.

Entierro en El SalvadorAnalistas señalan que la guerra contra las pandillas ha multiplicado la violencia y la cifra de asesinatos en El Salvador.

Navas era miembro del Estado Mayor Presidencial y cuidaba a una de las tres hijas del presidente de la República. El crimen sucedió en una colonia del municipio de Santa Tecla en la que viven familiares del presidente y del vicepresidente.

Al subsargento le dispararon desde un sedán gris –un Chevrolet Aveo– un carro que la Policía ha rastreado sin éxito hasta el momento.

Su homicidio puso en evidencia lo desprotegidos que están los soldados que custodian al mandatario.

Ni Navas ni su otro compañero –quien sobrevivió al ataque– tenían una caseta para protegerse. De hecho, días después del asesinato seguían guardando sus enseres personales en una jardinera de la vía pública, guarecidos solo por la sombra de un árbol.

Navas también vivía en una zona controlada por pandillas. Vivir en territorios controlados significa estar bajo la vigilancia de los pandilleros. Ellos pueden cuestionar y prohibir quien entra a una colonia.

Entierro de José Misael NavasJosé Ismael Navas cuidaba una de las tres hijas del presidente hasta que lo mataron. Él también vivía en un barrio controlado por pandilleros.

Los pandilleros cobran cuotas de extorsión a los negocios, a los camiones que reparten Coca Cola, a empleados de compañías de cable y televisión. Matan.

Hay un lema terrible que se pinta en paredes y se inscribe en la psique de los salvadoreños: “ver, oír y callar”, dicen los pandilleros.

La sombra de las ejecuciones extrajudiciales

Cristian Campos, el joven aficionado al fútbol asesinado, trabajaba en una empresa de lácteos. La Policía confirmó a BBC Mundo que Campos no tenía vínculos con pandillas.

El crimen ocurrió a las 6:20 de la mañana del 23 de febrero. Campos iba a bordo de una motocicleta en la calle principal del cantón La Flor, San Martín.

Familia de víctima en El Salvador  La familia de Cristian Campos afirmó que, antes de morir, el muchacho había sido amenazado por oficiales de la Fuerza Armada de El Salvador.

Un investigador policial dijo a BBC Mundo que en la escena encontraron evidencia de 14 disparos.

La policía presume que los pandilleros que operan en la zona le dispararon, aunque el jefe policial del sector aceptó que no tienen evidencia para sustentar esa hipótesis.

Y el padre de Campos contó, en la escena del crimen, los motivos por los que cree que su hijo fue asesinado.

Días antes del homicidio, Campos había recibido una golpiza y amenazas de parte de soldados de la Fuerza Armada. Los soldados realizan tareas de seguridad pública desde 2009, año en que asumió el primer gobierno de izquierda, de Mauricio Funes.

La razón de esa amenaza fue un gol en un partido de fútbol.

“Mi hijo estaba amenazado por los soldados (de la Fuerza Armada). Donde nosotros vivimos es (dominado por el Barrio) 18 y esos soldados amparan más a los mareros MS (del sector)”, explicó el padre.

“Entonces el cipote (muchacho) jugó contra un equipo donde ellos (soldados) están cuidando la gente y les metió un gol”, dijo el hombre de unos 50 años.

Camisetas de fútbol de El Salvador   El fútbol es el deporte nacional de El Salvador.

El padre relató que “un soldado lo agarró y le pegaron, le dieron duro, todo morado le dejaron el pecho. Le dijeron que la otra vez que lo hallaran lo iban a matar, lo iban a hacer pedazos porque le había metido un gol al equipo que ellos cuidaban”.

La policía tampoco ha confirmado la hipótesis del gol ni la de la amenaza por parte de los soldados. Sin embargo, no es una acusación rara.

El 74% de las denuncias por abusos ante la Procuraduría de derechos humanos en 2015 fue contra la Policía y la Fuerza Armada. Un año antes, esa cifra solo había representado el 40%.

Varios periódicos y exfuncionarios han denunciado casos de ejecuciones extrajudiciales, como las masacres de San Blas o Panchimalco, pero la respuesta institucional a estas acusaciones ha sido prácticamente nula.

Y el gobierno intenta quitarle peso a los dramáticos números argumentando que la mayoría de víctimas pertenecen a pandillas, una versión que sin embargo ha sido desmentida.

Entierro en El Salvador 
La mayoría de las denuncias por abusos van contra la Fuerza Armada y la Policía.

Casa Presidencial dijo que en los primeros cinco meses de 2015, el 60 % de víctimas de homicidio fueron pandilleros, pero las cifras de la propiaPolicía arrojan que sólo el 30 % pertenecían a pandillas.

Sin duda, la política de “combate frontal” –con sospechas de ajusticiamientos– también ha incrementado la violencia.

La Policía admite que sus operaciones generan más muertes y enfrentamientos armados, pero niega su responsabilidad en posibles abusos a derechos humanos.

Una familia marcada por la violencia

La maestra Sandra Élida Rivera Ángel fue asesinada el pasado 15 de febrero, en el municipio de Cojutepeque, departamento de Cuscatlán.

Rivera, de 39 años, fue asesinada cuando iba de camino a su trabajo en el centro escolar católico San Sebastián, que queda cerca de la casa en la que ella vivía.

Un grupo de pandilleros la detuvo cuando caminaba junto a alumnos y la acribillaron.

Velorio de Sandra RiveraAños antes, la hija de nueve años de Sandra Rivera falleció debido a que pandillas atacaron con granadas el hospital en el que se encontraba.

Investigaciones policiales apuntan a que Rivera fue un blanco de las pandillas por oponerse al reclutamiento de jóvenes estudiantes, que provocan deserción escolar y el engrosamiento de los grupos criminales.

Siete años antes de que la mataran, pandilleros de la MS asesinaron a la hija de Rivera, en un ataque a una clínica pediátrica.

En septiembre de 2015, la Fiscalía condenó a dos pandilleros a 40 y 60 años de prisión, respectivamente, por el ataque con granada a la clínica, en el que murieron, además de la hija de la maestra, de nueve años, otro niño de cuatro años, y su madre de 42.

El secretario de comunicaciones del gobierno salvadoreño, Eugenio Chicas, ha asegurado que la estrategia de seguridad continuará sin cambios hasta finalizar este año.

Para esa fecha, a este ritmo, El Salvador podría contar más de 8,000 víctimas de homicidio.

* Nelson Rauda Zablah (@raudaz_) es periodista del diario digital salvadoreño El Faro.

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Conflicto israelí-palestino: ¿por qué Gaza aparece borrosa en Google Maps?

Pese a que existe la tecnología necesaria para captar imágenes de alta resolución, las fotografías de Gaza y alrededores que ofrecen plataformas como Google Earth o Apple Maps no son nítidas.
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18 de mayo, 2021
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¿Por qué aparece Gaza, uno de los lugares más densamente poblados del mundo, borrosa en Google Maps?

Es un asunto que ha sido puesto de manifiesto por investigadores que usan información de código abierto públicamente disponible, incluidos datos de mapas, para localizar ataques y documentar la destrucción.

De hecho, gran parte de Israel y de los territorios palestinos aparecen en Google Earth con imágenes de baja resolución, a pesar de que empresas de satélites han puesto a disposición otras de mejor calidad.

Apenas se pueden ver los autos en la ciudad de Gaza.

Compárenla con la imagen de Pyongyang, la hermética capital de Corea del Norte, donde los autos están totalmente definidos y se pueden distinguir incluso personas.

Imagen de Gaza obtenida con Google Earth en la izquierda y una imagen de Pyongyang, Corea del Norte, en la derecha.

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Imagen de Gaza obtenida con Google Earth en la izquierda y una imagen de Pyongyang, Corea del Norte, en la derecha.

¿Por qué importan las imágenes satelitales?

Estas imágenes se han convertido en un elemento vital para informar sobre el conflicto, pero al mismo tiempo existe la preocupación de que la disponibilidad de imágenes detalladas ponga en riesgo la seguridad.

En esta última confrontación en Medio Oriente, los investigadores intentan corroborar, haciendo uso de satélites, las localizaciones de los lanzamientos de misiles y los edificios alcanzados en Gaza e Israel.

“El hecho de no recibir imágenes satelitales de alta resolución de Israel y los territorios palestinos es un obstáculo“, dice Samir, un investigador de código abierto.

En Google Earth, la plataforma de imágenes más utilizada, las imágenes de Gaza más recientes son de baja resolución y, por tanto, borrosas.

“La imagen más reciente de Gaza de Google Earth es de 2016 y es una basura. Hice zoom en una zona rural de Siria elegida al azar y hay más de 20 imágenes desde esa fecha, con muy alta resolución”, tuiteó Aric Toler, un periodista de Bellingcat.

Google dice que su objetivo es “mantener lugares densamente poblados actualizados con regularidad“, pero no ha sido el caso con Gaza.

Ataques en Gaza

EPA
Las imágenes satelitales se han convertido en un elemento vital para informar sobre el conflicto.

¿Hay imágenes de alta resolución disponibles?

Hasta el año pasado, el gobierno de Estados Unidos restringió la calidad de las imágenes satelitales que las empresas estadounidenses podían ofrecer comercialmente.

La enmienda Kyl-Bingaman (conocida como KBA) se presentó en 1997 para abordar las preocupaciones de Israel por la seguridad.

Aunque la disposición solo se refería a Israel, también se aplicó a la restricción de imágenes de los territorios palestinos.

La KBA limitaba la calidad de imagen de forma que un objeto del tamaño de un auto solo se podía ver como imagen muy borrosa y cualquier cosa más pequeña era muy difícil de identificar.

“Nosotros siempre preferiríamos ser fotografiados con la menor resolución posible”, dijo Amnon Harari, jefe del programa espacial en el Ministro de Defensa de Israel el año pasado, según informó la agencia Reuters.

“Siempre es preferible ser visto borroso que de forma precisa”.

No es poco común que lugares como bases militares se vean borrosas, pero la enmienda KBA fue el único caso en el que una zona amplia fue sometida a una restricción de este tipo.

Sin embargo, una vez que proveedores no estadounidenses, como la empresa francesa Airbus, fueron capaces de suministrar estas imágenes a mayor resolución, creció la presión sobre Estados Unidos para que pusiera fin a las restricciones.

En julio de 2020 se eliminó la KBA y ahora el gobierno de EE.UU. les permite a las empresas estadounidenses ofrecer imágenes de mucha mejor calidad de la región, de forma que objetos del tamaño de una persona se puedan identificar.

“La motivación inicial era científica”, dice Michael Fradley, un arqueólogo de la Universidad de Oxford y uno de los académicos que hizo campaña exitosamente para cambiar la enmienda.

“Necesitábamos acceso de alta resolución a los territorios palestinos ocupados, comparable a lo que usamos en otras partes de la región”.


Entonces ¿por qué sigue borrosa Gaza?

La BBC habló con Google y Apple (cuyas apps de mapas también muestran imágenes satelitales).

Apple dijo que está trabajando en una actualización de sus mapas para tener mayor resolución.

Google señaló que sus imágenes proceden de una serie de proveedores y que está considerando “actualizar sus imágenes satelitales cuando una resolución más alta esté disponible”.

Pero añadió que no tenía “planes que compartir en este momento”.

Izquierda: imagen de Google Earth de Gaza en 2016; derecha: imagen de la empresa Maxar tomada el 12 de mayo de 2021

Google y Maxar
A la izquierda, la imagen que ofrece actualmente Google Earth de la torre Hanadi en Gaza; a la derecha, una imagen satelital de alta resolución que muestra la torre destruida.

“Considerando la importancia de los hechos actuales, no veo qué razón puede haber para que las imágenes comerciales del área sigan siendo degradadas de forma deliberada”, indicó Nick Water, un investigador de código abierto para Bellingcat en Twitter.


¿Quién toma realmente las imágenes?

Plataformas públicas de mapas, como Google Earth y Apple Maps, utilizan empresas que poseen satélites para suministrar imágenes.

Actualmente, Maxar y Planet Labs, dos de las compañías más grandes del sector, están poniendo a disposición imágenes de alta resolución de Israel y Gaza.

Estas fotografías de mucha mayor calidad pueden revelar detalles de hasta medio metro o menos.

“Como resultado de cambios recientes a las regulaciones estadounidenses, las imágenes de Israel y Gaza se están ofreciendo con una resolución de 40 centímetros”, explicó Maxar en un comunicado.

Planet Labs confirmó a la BBC que suministra imágenes con resolución de 50 centímetros.

No obstante, investigadores de código abierto utilizan en gran parte software de mapas gratuito y a menudo no tienen acceso directo a estas imágenes de alta resolución.


¿Qué más pueden revelar las imágenes de alta resolución?

Las imágenes satelitales se utilizan para muchos propósitos, incluidos el seguimiento de la deforestación y los incendios forestales, así como la investigación de abusos de derechos humanos en todo el mundo.

Investigadores de la organización Human Rights Watch colaboraron con la empresa Planet Labs en 2017 para mostrar la destrucción de los pueblos rohingya a manos del ejército en Myanmar.

Imágenes satelitales de pueblos rohingya

2017DigitalGlobe
Imágenes satelitales de Myanmar mostraron la destrucción de pueblos habitados por los rohingya.

Las imágenes les permitieron hacer un mapa del alcance del daño a más de 200 pueblos en la zona, comparando imágenes satelitales de resolución de 40 centímetros de esas áreas antes y después.

Las imágenes parecieron corroborar las denuncias de los rohingya, que huyeron de Myanmar al vecino Bangladesh, de que sus casas habían sido objetivo de los militares.

Imágenes satelitales también han sido vitales para hacer un seguimiento de lo que ha estado sucediendo en la región china de Xinjiang, incluida la red de centros de “re-educación” para los uigures.

La información ha ayudado a mostrar dónde se han construido estos centros. Las imágenes de alta resolución también han dado una idea de su tamaño y algunas características particulares.

Imagen tomada por Maxar del centro de reeducación de Hotan

2019 Maxar Technologies
Una imagen satelital de 2019 de un centro de re-educación en la zona Hotan de Xinjiang, China.

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