Programas nini para jóvenes: ni les garantizan empleo, ni educación
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Programas nini para jóvenes: ni les garantizan empleo, ni educación

La Auditoría encontró que los programas de las secretarías del Trabajo y Educación están mal diseñados, pues no evitan la deserción escolar ni los ayudan a encontrar un empleo.
Cuartoscuro
Por Nayeli Roldán
7 de marzo, 2016
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Los programas del gobierno Federal dirigidos a jóvenes son “nini”: ni les garantiza empleo, ni educación. La Auditoría Superior de la Federación concluyó que los programas enfocados a retener a los estudiantes en el bachillerato incumplen con sus metas; mientras que los enfocados a insertarlos en el mercado laboral, están mal diseñados.

Se trata de los hallazgos de la auditoría financiera y de cumplimiento realizada a la estrategia “Presupuesto Basado en Resultados y Sistema de Evaluación del Desempeño” de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), publicados en laCuenta Pública 2014.

En México existen poco más de siete millones de jóvenes de entre 16 y 29 años que ni trabajan ni estudian, según el informe Perspectivas de las competencias en la OCDE 2015. La juventud, las competencias y el empleo de la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE). Esto significa“no solo una desgracia para las personas en cuestión sino también una inversión malgastada, debido a que las competencias adquiridas durante la educación no son empleadas”, advierte.

La Secretaría de Educación Pública (SEP) aplica cuatro programas para ofrecer mayores oportunidades de estudio en las escuelas de bachillerato. En tanto, la Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS) ofrece dos programas para que los jóvenes se inserten en el mercado laboral.

Pese a que Hacienda revisó y fusionó programas para ejercer el presupuesto de manera más efectiva durante 2014, persisten las fallas en el diseño, incumplen con las metas programadas o simplemente no se puede medir su efectividad, según revela la Auditoría.

Mientras se diseñan programas, el panorama para jóvenes es desalentador: la deserción escolar es de casi 50%, uno de los más elevados en América Latina, según informa la OCDE, lo que repercute a la hora de conseguir empleo, pues 30% de las empresas mexicanas dicen tener problemas para contratar personal capacitado.

Estos son los programas auditados:

Secretaría de Educación Púbica 

1.Programa de Formación de Recursos Humanos Basada en Competencias:

La SEP no formuló los objetivos estratégicos para conocer de forma integral los requerimientos y potencialidades del mercado productivo. Aunque el programa pretende “cerrar la brecha entre las habilidades que se adquieren en las escuelas y las que el mundo de hoy demanda; sin embargo, no se especifica cuáles son esas habilidades”.

El programa no mide la empleabilidad de los egresados de la educación media superior técnica, razón de ser del programa; tampoco la contribución de éste y las mejoras de las competencias de los egresados y de la calidad de la educación media superior.

2.Programa de expansión de la oferta educativa en educación media superior y superior:

El propósito es crear infraestructura para atender la demanda por servicios educativos y elevar el nivel de cobertura. Según la Auditoría, la SEP cumplió de forma parcial, ya que “la expansión de los planteles educativos no contribuyó de forma importante a aumentar la matrícula escolar”. Aunque las estimaciones de la SEP señalan un crecimiento de sólo 1.5% en la cobertura, “no se cumplirían las metas trazadas en el Programa Sectorial de Educación 2013-2018”.

Además, ante la inexistencia de un diagnóstico de la infraestructura educativa a nivel nacional, no se conocen las necesidades de los planteles en forma individual, por lo que no se define una cobertura a mediano y largo plazo.

3.Formación y certificación para el trabajo:

La SEP no se proporcionó información sobre los objetivos estratégicos, la implementación de políticas y los mecanismos de seguimiento y evaluación. Aunque el programa cumple con los elementos básicos, “no puede garantizar los procesos para mejorar su alcance, cobertura, tratamiento de problemas, análisis de alternativas y definición de estrategias” y tampoco presenta una estrategia de cobertura de mediano y largo plazo.

Carece de la definición de población objetivo y tampoco reporta el análisis de cobertura del espacio territorial, el perfil social y económico de los alumnos, ni los mecanismo de coordinación interinstitucional.

4.Prestación de servicios de educación técnica:

Su objetivo fue asegurar mayor cobertura, inclusión y equidad educativa entre todos los grupos de la población y ejerció un presupuesto de 28 mil 413 millones de pesos durante 2014. Sin embargo, la Auditoría advierte que sus indicadores no presentan avances o no se reportaron metas anuales y tampoco cuenta con instrumentos que le permita conocer el grado de satisfacción de los beneficiarios.

Secretaría del Trabajo

5.Programa de Apoyo al Empleo: 

La secretaría “entiende el problema de falta de oportunidades para emplearse como un asunto de ‘autorregulación en la oferta y demanda’”, pero el Servicio Nacional de Empleo (SNE) no cuenta con estimaciones ni metodologías para medir el aumento de la productividad, ya que los cursos de capacitación sólo son de actualización y mejoramiento de competencias laborales para aumentar las posibilidades de encontrar empleo. Además, el programa presenta como “meta” al número de personas atendidas, no al número de personas que lograron un empleo.

6.Coordinación de acciones de vinculación entre los factores de la producción para apoyar el empleo:

El programa busca articular el mercado de trabajo a través de propiciar ajustes entre la oferta y la demanda de trabajo, lo que provocaría un cambio de mercado disfuncional a uno funcional; sin embargo, “no explica qué significa una articulación entre oferta y demanda, qué entiende por mercado disfuncional y por qué estas problemáticas dan origen a los efectos antes señalados”.

Aunque define su estrategia de cobertura a partir de un marco general y en las expectativas de crecimiento, el programa carece de algún documento de análisis del mercado de trabajo o estudios académicos que puedan ayudar en la especificación del problema y que eventualmente puedan ofrecer soluciones o recomendaciones.

La Auditoría recomienda a la Secretaría de Hacienda y Crédito Público hacer evaluaciones para conocer y medir el impacto social y económico de los programas presupuestarios federales dirigidos a elevar la empleabilidad y la productividad laboral y así asignar el presupuesto.

A la Secretaría de Educación Pública le pide que genere alternativas para revisar la población potencial y población objetivo, metas de los programas presupuestarios y los indicadores de desempeño.

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Segunda Guerra Mundial: la monja que salvó en secreto a 83 niños judíos de la persecución nazi

Un convento del sur de Francia refugió a decenas de niños judíos durante la invasión alemana.
6 de septiembre, 2020
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Denise Bergon

BBC
La hermana Denise Bergon se convirtió en la salvadora de muchas familias judías.

Dos niñas judías de la región de Alsacia corrieron un gran peligro cuando Alemania invadió Francia hace 80 años.

Mientras sus padres y hermana menor fueron capturados y asesinados, ellas sobrevivieron junto a decenas de niños judíos.

Y todo gracias a la valentía de una monja de un convento cerca de Toulouse.

Hélène Bach tenía 12 años y jugaba en el jardín junto a Ida, su hermana pequeña. Entonces vieron cómo se acercaba rápido un camión militar.

Las dos niñas y su madre abandonaron su casa en Lorena, al noreste de Francia, tras la invasión alemana en mayo de 1940. Se dirigieron hacia la “zona libre” en el sur del país.

Para evitar que toda la familia fuese capturada, decidieron que el padre, Aron y la hija mayor, Annie, viajaran separados.

Pero cuando Aron y Annie fueron arrestados en 1941 y llevados a un campo de detención cerca de Tours, la madre de Hélène rentó una casa en la zona.

Allí se quedaron viviendo durante un año, hasta que llegó un vehículo con soldados alemanes.

Hélène e Ida, de ocho años, corrieron a la cocina para avisar a su madre.

“Mi madre nos dijo que huyéramos y nos escondiéramos en el bosque. Tomé la mano de mi hermana pequeña pero no quería venir conmigo. Quiso regresar con su madre. La dejé ir y volvió”, dice Hélène.

Escape

Cecile Bach, la madre de Helene y Anne.

BBC
Cecile Bach, la madre de Helene y Anne.

Sola en el bosque, Hélène permaneció escondida hasta que todos se fueron.

Entonces volvió a la casa y encontró algo de dinero que su madre dejó sobre la mesa.

“Sabía que regresaría”, dijo.

Hélène se fue a la casa de unos amigos en la zona. Jamás volvió a ver a su madre y hermana pequeña.

La hermana mayor de Hélène, Annie, también logró escapar. Tras pasar un año en el campo de Tours, consiguió escabullirse entre las verjas y salir corriendo.

Annie, de 16 años, viajó sola hasta la casa de su tía en Toulouse, pero ni siquiera allí estaba a salvo.

La familia de su tía no estaba registrada como judía y podía hacerse pasar por católica, pero Annie no podía.

Un día en otoño de 1942, la policía llamó a la puerta. Ordenaron que se les mostrara el libro de familia de todos.

“La suerte de mi vida fue que Ida, mi prima, había ido a comprar el pan. Así que mi tía me presentó como Ida. Por eso a veces creo en los milagros”, cuenta Annie.

Poco después de la llegada de Annie a Toulouse, su tía recibió una carta de Hélène desde su escondite. Entonces coordinó su rescate.

Así, una joven mujer de la Resistencia Francesa se presentó una noche en la casa donde Hélène se estaba quedando.

“Dijo que venía a buscarme”, recuerda.

Para mostrar confianza, la mujer le enseñó una fotografía suya que su tía le había dado.

La familia Bach antes de la guerra.

BBC
La familia Bach tuvo que huir de forma separada. No todos corrieron con la misma suerte.

Fue un viaje difícil. La mujer llevaba documentos falsos en que ambas eran descritas como estudiantes. Fueron detenidas e interrogadas en varias ocasiones.

Políticas antijudías

El gobierno del mariscal Philippe Pétain, con sede en Vichy, aprobó leyes antijudías, permitió que los detenidos en Baden, Alsacia y Lorena fueran internados en su territorio y confiscó varias propiedades y negocios.

El 23 de agosto de 1942, el arzobispo de Toulouse, Jules-Geraud Saliège, escribió una carta a sus clérigos pidiéndoles que la leyesen a sus congregaciones.

“En nuestra diócesis han ocurrido escenas perturbadoras. Están separando familias y mandando a sus miembros a destinos desconocidos. Los judíos son hombres y mujeres, parte de la raza humana. Son nuestros hermanos. Un cristiano no puede olvidarse de eso”, decía la carta.

El arzobispo protestó ante las autoridades por las acciones contra los judíos, pero la mayoría de la jerarquía católica francesa guardó silencio.

De 100 obispos franceses, Saliège fue uno de los únicos seis que se pronunciaron en contra del régimen nazi.

“Respuesta al llamado”

La monja Denise Bergon atendió al llamado de Saliège. Esta joven era la madre superiora del Convento de Nuestra Señora de Massip en Capdenac, situado a 150 kilómetros del noreste de Toulouse.

“Este llamado nos conmovió profundamente y tal emoción se apoderó de nuestros corazones. La respuesta favorable a esta carta fue testimonio de la fuerza de nuestra religión sobre cualquier raza o partido“, escribió Bergon en 1946, tras terminar la guerra.

El arzobispo de Toulouse.

BBC
El arzobispo de Toulouse fue uno de los pocos obispos que se pronunció en contra del nazismo.

“También fue un acto de patriotismo, ya que al defender a los oprimidos estábamos desafiando a los perseguidores”, añadió.

El convento gestionaba un internado y Bergon confiaba en que fuese posible esconder niños judíos entre sus alumnos católicos. Sin embargo, le preocupaba poner en peligro a las otras monjas y el acto de deshonestidad que supondría su idea.

Pidió consejo al arzobispo Saliège y la respuesta fue clara: “Mintamos, hija mía, siempre y cuando salvemos vidas humanas”.

83 niños judíos

En el invierno de 1942, la hermana Bergon recogió a varios niños judíos que se escondían en los bosques y valles en las inmediaciones de su región.

Mientras las tropas alemanas y fascistas intensificaron la búsqueda de judíos, el número de niños refugiados en el convento llegó a ascender a 83.

Entre ellos se encontraba Annie, cuya tía consideró que allí estaría más segura que en Toulouse. Poco después, también llegó Hélène, acompañada por su guía de la Resistencia.

Denise Bergon junto a una chica, posiblemente Annie.

BBC
Annie junto a la hermana Bergon.

“Al llegar, la hermana Bergon me llevó a una habitación e intentó hacerme sentir que mis padres seguían aquí. Se portó como si fuera mi madre”, describe Hélène.

Pero a la chica le pesaba mucho lo que había sucedido con Ida, su hermana pequeña.

“Siempre pensaba que si mi hermana no me hubiera soltado la mano, ahora estaría en el convento conmigo”, dice.

Albert Seifer era otro de los niños de Alsacia que se refugió en el convento.

“Estábamos rodeados por muros altos, como en un fuerte. Estábamos muy contentos. No sentimos la guerra a pesar de estar rodeados de peligro”, cuenta Albert.

El jardín actualmente.

BBC
El convento dio refugio a 83 niños y a varias pertenencias de valor de sus familias.

Parientes y cuidadores enviaban s sus niños con dinero, joyas y otros bienes de valor para pagar por el refugio antes de intentar salir de Francia.

La hermana Bergon registró cómo transcurrieron esos días.

“Desde comienzos de 1944, la búsqueda de judíos se volvió más estrecha y numerosa. Nos llegaban solicitudes de refugio de todas partes. Recibimos cerca de 15 niñas pequeñas. Algunas de ellas consiguieron escapar milagrosamente de la persecución de la Gestapo”, escribió en 1946.

“Se convirtieron en nuestros niños. Nos comprometimos a devolverlos a salvo a sus familias”, añadió.

Además de Bergon, las únicas personas que sabían la verdad sobre el origen de los niños eran la directora de la escuela, el capellán y otras dos hermanas.

Las otras 11 monjas sabían que los niños eran refugiados de la región de Alsacia y Lorena, pero desconocían que eran judíos.

Como los niños no estaban familiarizados con los ritos católicos, la forma que encontraron de no levantar sospechas fue haciéndose pasar por comunistas.

“En el este de Francia había muchas ciudades industriales cuyos trabajadores eran comunistas. Hacíamos como que no sabíamos nada sobre religión”, dijo Annie.

Peligro extremo

Mientras la guerra se alargaba, los niños corrían más peligro y esto preocupaba a la hermana Bergon.

“Aunque todos los documentos comprometedores y la joyería de las familias de los niños estaban escondidos en varias esquinas del convento, no nos sentíamos seguros. Así que una noche, mientras todos dormían, cavamos un agujero profundo en el jardín del convento y enterramos todo lo que pudiera ser comprometedor”, escribió Bergon en su diario.

Ventana en uno de los dormitorios de los niños.

BBC
Mientras más se alargaba la guerra, más peligro corrían los niños.

Annie recuerda el día de 1944 en que abrió la puerta a un miembro de la Resistencia que se presentó en el convento con una advertencia.

“Rápido, debo hablar con tu directora. ¡Es muy urgente!”

El hombre contaba que el convento había sido denunciado, que se había corrido la voz de que ocultaba niños judíos.

La hermana Bergon trazó un plan con la Resistencia, quien accedió a lanzar tiros de advertencia si el enemigo se acercaba.

“Los niños dormirían emparejados: los mayores con los menores. A la primera detonación, se irían deprisa pero en silencio hacia los bosques y abandonarían la casa”, apuntó Bergon en su diario.

Pero pronto decidió esconder a los niños sin esperar a que llegaran los invasores. Un grupo, donde estaba Annie, fue llevado a la capilla.

“El capellán era un hombre fuerte y podía levantar los bancos. Abrió una trampilla en el suelo y nos metieron allí”, recuerda Annie.

El agujero medía 2,5 metros de largo y tenía 1,5 metros de altura.

Annie junto a la trampilla de la capilla.

BBC
Annie junto a la trampilla de la capilla.

Allí se escondieron siete niños durante cinco días.

No podían pararse o acostarse. Solo se les permitía salir por tiempos cortos, a primera hora de la mañana, para ejercitarse, comer, beber e ir al baño.

Aquellos días bajo el suelo marcaron a Annie para siempre. Desde entonces no puede dormir sin un pequeña luz encendida.

Hélène tuvo algo más de suerte y fue llevada a una casa con otra familia local.

Trampilla.

BBC
La trampilla donde escondieron a los niños es diminuta.

Las tropas alemanas no entraron en el convento, pero dejaron rastros de destrucción en las inmediaciones.

“Encontramos miembros de la Resistencia muertos y abandonados en el camino”, cuenta Annie.

Como muestra de respeto, depositaron flores encima de los cadáveres.

En junio de 1944, las tropas fascistas que rondaban el aire se desplazaron al norte para repeler los desembarcos de los Aliados en Normandía.

En el camino participaron en dos masacres para castigar a los lugareños por las actividades de la Resistencia en la zona.

Una vez en Normandía, fueron aplastadas por la Segunda División Blindada de Estados Unidos. Perdieron 5,000 hombres, más de 200 tanques y otros vehículos de combate.

Fin de la guerra

Tras la liberación del sur de Francia en agosto de 1944, los niños judíos comenzaron a abandonar el convento.

Albert Seifer se reunió con su familia, incluyendo su padre, quien logró regresar con vida del campo de concentración de Auschwitz.

Annie y Hélène no tuvieron tanta suerte.

Las hermanas Hélène y Annie en las puertas del convento.

BBC
Hélène y Annie siguen visitándose tanto como pueden.

Su tía sobrevivió, pero sus padres e Ida, la hermana pequeña, fueron asesinados en Auschwitz.

Annie se instaló en Toulouse, se casó, tuvo hijos y recientemente se convirtió en bisabuela. Todavía se reúne con Albert, ahora de 90 años.

Hélène se casó y tuvo un hijo, instalándose en Richmond, al oeste de Londres. Con 94 y 90 años, las hermanas viajan entre Londres y Toulouse para verse tan a menudo como pueden.

A ambas les entristeció despedirse de la hermana Bergon y la visitaron de forma regular el resto de su vida.

Cuando los hijos de Annie eran pequeños, los llevaba a menudo consigo para recordarles esa etapa de la historia, lo que soportó el pueblo judío.

La hermana Bergon permaneció en el convento y continuó trabajando hasta su muerte en 2006 a la edad de 94 años. Más adelante ayudó a niños desfavorecidos y luego a inmigrantes del norte de África.

Denise Bergon

BBC
La hermana Betgon continuó realizando labores humanitarias durante el resto de su vida.

En 1980 recibió honores por parte del Centro Conmemorativo del Holocausto y fue nombrada como “Justa de la Naciones”.

Una calle lleva su nombre en Capdenac, pero aparte de eso, el único monumento de su hazaña se encuentra en los terrenos del convento.

Foto de sobrevivientes junto a Bergon.

BBC
Hélène (a la izquierda), Annie (a la derecha) junto a la hermana Bergon en el memorial del convento.

“Este cedro fue plantado el 5 de abril de 1992 en memoria de la salvación de 83 niños judíos (de diciembre de 1942 a julio de 1944) por Denise Bergon (…) a petición de Monseñor Jules-Geraud Saliège, arzobispo de Toulouse”, dice la conmemoración.

Se encuentra cerca del lugar donde Bergon enterró las joyas, el dinero y los artículos valiosos que dejaron los padres, y que devolvió intactos después de la guerra para ayudar a las familias a comenzar de nuevo.


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