¿Qué provoca la violencia en México? La CIDH identifica 7 factores
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Cuartoscuro

¿Qué provoca la violencia en México? La CIDH identifica 7 factores

Un informe de la Comisión Interamericana indica que México padece tortura generalizada y un grave problema de desapariciones.
Cuartoscuro
2 de marzo, 2016
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La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) indicó este miércoles 2 de marzo en un informe que México padece tortura generalizada y violencia en gran parte del territorio, además de un grave problema de desapariciones.

En su reporte,“Situación de Derechos Humanos en México”, elaborado tras una visita a México del 28 de septiembre al 2 de octubre de 2015,  incluso identificó al menos siete fuentes o factores que generan esos problemas sociales:

1.- Corrupción y crimen organizado

En México la corrupción y la impunidad han permitido a los grupos criminales establecer estructuras de poder paralelas, actuando coludidas con las autoridades, como en el caso Ayotzinapa, apuntó la CIDH.

“La Comisión recibió testimonios, sobre todo de zonas rurales del país, sobre colusión entre grupos delincuenciales e integrantes de policías municipales”, apuntó.

En 2014, según cifras oficiales citadas por la CIDH, se registraron 6,809 homicidios dolosos relacionados con presuntas rivalidades entre grupos del crimen organizado, sobre todo narcotraficantes.

“La fragmentación de los carteles del narcotráfico como consecuencia de la detención de líderes y desarticulación de algunos grupos, las disputas por el control territorial y las nuevas alianzas entre los mismos grupos criminales, así como el surgimiento de nuevos grupos delincuenciales, han exacerbado el fenómeno”, describió la Comisión.

Los grupos criminales en México, agregó, se dedican principalmente al narcotráfico, pero también cometen asesinatos, extorsión, secuestro, robo, “cobro de piso”, control de rutas de migrantes, tráfico ilícito de migrantes, trata de personas y tráfico de armas.

“Esta diversificación de sus actividades delictivas, aunada al poder fáctico que ejercen en gran parte del territorio, convierten al fenómeno del crimen organizado en la principal fuente de violencia por parte de actores privados en México… que a su vez trae aparejada la responsabilidad del Estado mexicano por la falta de una respuesta eficaz frente a este problema”, indicó el informe.

2.- Los actores estatales

La Comisión indicó en su informe que, en medio de la lucha contra el narcotráfico y la militarización de diferentes zonas del país, “miembros de las fuerzas militares e incluso de ministerios públicos, han sido vinculados con presuntas graves violaciones a los derechos humanos que permanecerían en la impunidad”.

Al respecto, citó casos emblemáticos como el asesinato de 22 personas en Tlatlaya, donde se acusó a militares de presuntas ejecuciones extrajudiciales, y el ataque contra 43 normalistas de Ayotzinapa, donde participaron policías y por el que está preso quien era alcalde de Iguala, José Luis Abarca.

“En efecto, en México se observan los actores estatales como fuentes de violencia”, indicó la CIDH, señalando a instituciones como la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena), la Secretaría de Marina (Semar), la Policía Federal, las policías estatales, a elementos de la Procuraduría General de la República (PGR) y de las distintas procuradurías de justicia de los estados, al personal penitenciario federal y estatal, y a elementos de otras agencias estatales, como el Instituto Nacional de Migración (INM).

“Las actividades de seguridad ciudadana interna realizadas por parte de elementos de las fuerzas armadas han traído consigo un número considerable de quejas por violaciones a los derechos humanos”, apuntó la CIDH en su informe.

3.- Autodefensas  

La CIDH indicó que, en principio, la mayoría de los grupos de autodefensa tuvieron como común denominador “la desesperación” ante los altos niveles de criminalidad, por lo que tuvieron que actuar por su cuenta, ante la ineficacia de las autoridades.

Sin embargo, a la postre, algunos de esos grupos se transformaron “en grupos violentos y criminales, tal y como es el caso de algunos grupos en Michoacán, los cuales supuestamente habrían iniciado como grupos de autodefensa comunitaria, y luego se habrían convertido en cárteles de la droga, contribuyendo al aumento de la violencia en la región”.

En ese sentido, la Comisión expresó su preocupación, respecto a que los grupos de autodefensa se hayan convertido en fuentes adicionales de violencia.

4.- Fuerzas privadas de seguridad

La CIDH también se refirió a las fuerzas privadas de seguridad que, “según algunos informes”, han surgido ante “la incapacidad de las fuerzas estatales de seguridad” en el país.

“Algunas grandes empresas nacionales e internacionales cuentan con sus propios cuerpos privados de seguridad. Las fuerzas privadas de seguridad también suelen ser fuentes de violencia”, indicó la Comisión.

“Cuando estas empresas privadas llegan a cometer violaciones a los derechos humanos, el Estado puede ser responsable, ya que la garantía de los derechos humanos vinculados a la seguridad ciudadana implica responsabilidades estatales en la materia”, agregó.

Según la Comisión, la proliferación de las fuerzas privadas de seguridad en México es un fenómeno nuevo, pero creciente. Además, apuntó, otro punto de preocupación es la “creciente tendencia” de que empresas privadas operen cárceles, por la falta de regulación adecuada.

5.- La desigualdad

En México hay aproximadamente 55 millones 300,000 personas en situación de pobreza, de las cuales 11 millones 400,000 viven en situación de pobreza extrema. Casi la mitad de la población mexicana (46.2%) vive en situación de pobreza, mientras que el 1% más rico de la población controla más de una quinta parte de la riqueza del país.

“La desigualdad afecta de manera diferenciada a los sectores más vulnerables de la población, como los pueblos indígenas—quienes tienen una tasa de pobreza cuatro veces mayor—y las personas migrantes. Esta situación contribuye ampliamente a los niveles de violencia en el país”, indicó la Comisión.

“En México, las zonas del país con los índices de violencia más elevados son también algunas de las zonas con los más altos índices de pobreza, desigualdad y marginación”, agregó. La falta de recursos económicos, apuntó la CIDH, suele ser un obstáculo más para el acceso a la justicia en el país.

6.-La impunidad

La actual crisis de graves violaciones de derechos humanos que atraviesa México es en parte consecuencia de la impunidad que persiste, indicó la Comisión.

“Cuando los delitos de violencia, tanto aquéllos cometidos por particulares como por agentes del Estado, quedan impunes, se perpetúa la violencia, ya que los perpetradores no enfrentan las consecuencias de sus actos y se crea una espiral de impunidad”, se lee en el informe.

Al respecto, la CIDH dio la cifra de que más del 98% de los delitos cometidos en México permanecen en la impunidad.

7.- El tráfico de armas

Desde 2009, el porcentaje de armas ilegales que ingresan a México de Estados Unidos se ha mantenido constante, alrededor de 70% del total de armas ilegales que entran al país, según la CIDH.

“Según información de especialistas, en México podrían existir más de veinte millones de armas no registradas”, alertó la Comisión.

“Para evitar que el tráfico de armas y su fácil acceso contribuyan a la ola de violencia, es fundamental que el Estado cumpla y haga cumplir los requisitos de ley para su posesión, portación y comercialización, así como sus obligaciones internacionales en la materia”, agregó.

Aquí puedes consultar el informe completo de la CIDH:

Situación de Derechos Humanos en México CIDH

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5 preguntas sobre los denisovanos, los extraños parientes extintos de los humanos modernos

¿Se aparearon con los neandertales? ¿Cómo fueron descubiertos? ¿Cuándo se extinguieron? Te respondemos estas y otras preguntas sobre esta especie de homínidos que fue descubierta en 2008.
15 de junio, 2021
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Desde que fueron descubiertos los primeros restos de este extraño grupo de homínidos en 2008, los científicos no han descansado intentando conseguir más información sobre ellos.

La tarea, sin embargo, no ha sido fácil pues hasta el momento sólo se han descubierto unos pequeños fósiles de los llamados denisovanos.

Pero gracias a una nueva y compleja técnica que analiza la actividad del ADN, investigadores han logrado hacerse una mejor idea de su apariencia y de cómo vivían.

A continuación, te respondemos 5 preguntas clave con todo lo que hay que saber sobre esta especie extinta que vivió en Siberia y el Este de Asia.

1. ¿Quiénes eran los denisovanos?

En resumen: ni siquiera los científicos están seguros. Pero, según investigaciones, los denisovanos son un pariente extinto de los humanos modernos que vivieron en Siberia y el Este de Asia.

Algunos expertos han argumentado que los denisovanos son una especie completamente nueva de nuestro género, pero otros piensan que son simplemente neandertales orientales.

Desafortunadamente, es difícil saber el período exacto en el que caminaron por nuestro planeta, ya que se han descubierto muy pocos fósiles de los denisovanos.

Cueva de Denisova, en el sur de Siberia.

Getty Images
Cueva de Denisova, en el sur de Siberia.

Sin embargo, los fósiles indican que habitaron la cueva de Denisova, en el sur de Siberia (de ahí la palabra “denisovanos”), entre 50.000 a 200.000 años atrás. Además, una mandíbula de un denisovano descubierta en una cueva en la meseta tibetana indica que se pudieron encontrar en la región hace al menos 160.000 años.

Estos hallazgos sugieren que los denisovanos eran contemporáneos de los neandertales e incluso del Homo Sapiens (que surgió por primera vez hace unos 300.000 años). De hecho, la evidencia de ADN indica que tanto los neandertales como los denisovanos vivían en la cueva de Denisova, aunque probablemente no al mismo tiempo.

2. ¿Cómo fueron descubiertos los denisovanos?

Los denisovanos fueron el primer grupo de humanos que se descubrió basándose únicamente en su ADN.

Sin embargo, esto fue en gran parte por accidente.

En 2010, un genetista alemán, el profesor Johannes Krause (entonces estudiante de doctorado), estaba extrayendo ADN mitocondrial de lo que pensó que era un hueso de dedo de un neandertal encontrado en la cueva de Denisova.

Pero no era un neandertal. En cambio, Krause se había topado con un nuevo linaje: los denisovanos.

ADN

Getty Images
Con solo pequeños fragmentos de hueso, los científicos lograron tener secuenciado todo el genoma de un denisovano.

Este hallazgo dejó a los investigadores en una posición extraña y sin precedentes: tener secuenciado todo el genoma de un denisovano sin tener un solo fósil significativo, además de algunos pequeños fragmentos de hueso y dientes.

Luego, en 2019, se analizó la mitad derecha de una mandíbula encontrada durante la década de 1980 en la cueva kárstica de Baishiya, de la meseta tibetana. Si bien no se le pudo extraer el ADN, los análisis de proteínas indicaron que pertenecía a un denisovano.

Muchos sospechan que varios fósiles de homínidos del Este de Asia también son de denisovanos y se han clasificado erróneamente como otras especies. Pero sin análisis exitosos de ADN o proteínas, y pocos fósiles denisovanos con los que compararlos, simplemente no lo sabemos.

3. ¿Qué aspecto tenían los denisovanos?

Incluso con cientos de fósiles, todavía tenemos muchas preguntas sobre cómo eran los neandertales. Y es que es muy difícil imaginar cómo es una especie descubierta en 2010 sin siquiera tener un cráneo parcial a su nombre.

Evolución

Getty Images
Hace 100.000 años convivieron diferentes grupos de humanos.

Pero aunque determinar cómo eran los denisovanos es increíblemente difícil, hay algunas pistas. Los pocos fósiles que existen sugieren que tenían dientes y una mandíbula grande, y posiblemente un neurocráneo aplanado y ancho.

Sorprendentemente, su apariencia se puede recrear en parte mediante una nueva técnica que utiliza la metilación del ADN. Es decir, en lugar de examinar el ADN en sí, se analiza la actividad del ADN y cómo se expresa.

Usando este método los científicos predicen que los denisovanos tenían una pelvis ancha, una caja torácica grande, una frente baja y un cráneo más ancho.

4. ¿Se aparearon alguna vez con los neandertales?

¡Sí! De hecho, un pequeño fragmento de hueso de 2,5 cm encontrado en la cueva de Denisova en 2012 dio pistas de aquello.

Al principio, no fue reconocido y estuvo escondido junto a miles de fragmentos de huesos de animales durante cuatro años. Sin embargo, después de ser identificado como un hueso de homínido por investigadores de la Universidad de Oxford, fue enviado al Instituto Max Planck para su posterior análisis.

Recreación de una mujer neandertal.

Getty Images
El sexo entre los humanos modernos primitivos y los neandertales no era un evento raro.

¿El resultado? En 2018 se anunció que este hueso de 90.000 años pertenecía a Denny (como se la conocía cariñosamente), una niña de madre neandertal y padre denisovano.

¿Qué tan improbable es que con poco más de una docena de fragmentos fósiles denisovanos en existencia, uno pertenezca a un “híbrido” así? ¿Fue una casualidad o ese apareamiento sucedía todo el tiempo?

5. ¿Por qué murieron los denisovanos?

No estamos exactamente seguros de cómo se extinguieron los denisovanos. Ciertamente es posible que el Homo Sapiens haya superado a los denisovanos, pero, de nuevo, no hay pruebas de ello.

Ni siquiera estamos seguros de cuándo se extinguieron. Hay pruebas de ADN limitadas que incluso sugieren que pueden haber sobrevivido en Nueva Guinea o en las islas circundantes hasta hace 15.000 o 30.000 años.

Sin embargo, sabemos que el Homo Sapiens se apareó con los denisovanos en numerosas ocasiones, y que este mestizaje benefició a los humanos de hoy.

Por ejemplo, la variante del gen EPAS1 que los tibetanos y sherpas modernos heredaron de los denisovanos los hace adaptarse mejor a altitudes elevadas, protegiéndolos de la hipoxia (una condición en la que los tejidos del cuerpo se ven privados de oxígeno).

De manera similar, los científicos incluso han descubierto que algunas poblaciones modernas en Oceanía tienen un sistema inmunológico que está parcialmente codificado (y reforzado) por el ADN adquirido de los denisovanos.


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