"Sexo oral por galletas": las denuncias de abuso contra elementos de la ONU
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"Sexo oral por galletas": las denuncias de abuso contra elementos de la ONU

Un informe indica que hay 99 nuevas denuncias sobre abuso sexual en las que se señala como responsables a soldados y personal de Naciones Unidas en misiones internacionales en 2015. En 2014 se habían registrado 80 casos.
BBC Mundo
Por BBC Mundo
5 de marzo, 2016
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”La niña de siete años nos dijo que hizo sexo oral con soldados franceses, a cambio de una botella de agua y un paquete de galletitas”.

A pesar de las múltiples denuncias de crímenes sexuales por parte de tropas de paz y personal de Naciones Unidas en los últimos dos años, a pesar de un panel independiente que criticó duramente la falta de diligencia de la organización internacional, los abusos continúan.

Un informe presentado por el secretario general de Naciones Unidas, Ban Ki-moon, asegura que hubo 99 nuevas denuncias de abuso sexual por parte de soldados y personal de la ONU en misiones internacionales en 2015, un aumento significativo respecto a los 80 casos registrados en 2014.

La niña citada arriba es una de las víctimas, y su declaración fue tomada por funcionarios de la Comisión de Derechos Humanos de la ONU, que difundió el caso y el de otros menores en un comunicado en enero.

El informe divulgado este viernes forma parte de una nueva política de “nombrar y avergonzar” a los responsables, adoptada por la ONU tras el escándalo el año pasado de abuso de menores a manos de cascos azules franceses en República Centroafricana.

De los nuevos 99 casos denunciados en 2015, 69 fueron de abusos cometidos por soldados en misiones de paz y 30 por funcionarios de la ONU en otras capacidades.

GETTY
Haití es uno de los países donde se denunció explotación o abuso sexual por parte de soldados o personal de la ONU.

Por primera vez se detalla la lista de países involucrados. Hubo denuncias de abuso sexual contra soldados y policías de Alemania, Burundi, Ghana, Senegal, Eslovaquia, Madagascar, Ruanda, República Democrática del Congo, Burkina Faso, Camerún, Tanzania, Níger, Moldova, Togo, Sudáfrica, Benín, Nigeria y Gabón.

También hubo denuncias contra funcionarios de varios países europeos y Canadá.

La mayoría de los abusos tuvieron lugar en África, especialmente en República Centroafricana, pero también se denunció explotación sexual en Haití.

El informe fue duramente criticado por Code Blue (“Código Azul”), una campaña lanzada por la ONG con sede en Nueva York, Aids Free World (“Mundo libre de Sida”), para monitorear las denuncias de abuso sexual contra cascos azules y funcionarios de la ONU.

“¿Qué ha hecho exactamente la ONU ante las más de mil denuncias de abuso sexual contra su personal desde 2007? Bajo la máscara de que toma alguna medida, lo que realmente hay es inercia”, dijo la ONG en un comunicado.

“Uno me sujetó los brazos”

El informe de la ONU insta a los países de donde provienen las tropas a juzgar a los culpables en sus tribunales. También llama a la creación de un banco de muestras de ADN de cascos azules, para facilitar los procesos criminales.

Soldado con el característico casco azul usado por tropas en misiones de la ONU
GETTY
La ONG Code Blue acusó a Naciones Unidas de inacción y de vivir en un “universo alternativo de burocracia”.

Pero más allá de las recomendaciones, poco ha cambiado en el terreno.

Investigadores de la organización de defensa de los derechos humanos Human Rights Watch (HRW) que visitaron República Centroafricana denunciaron el mes pasado la violación o abuso sexual de al menos ocho mujeres y niñas.

Los ataques tuvieron lugar según HRW entre octubre y diciembre de 2015, más de un año después del escándalo de abuso de menores por soldados franceses en ese mismo país.

Anders Kompass
GETTY
Anders Kompass fue suspendido temporalmente de su puesto por Naciones Unidas cuando, frustrado por la falta de medidas de la organización en la que trabajaba hacía cerca de 30 años, entregó a fiscales en Francia un documento confidencial de la ONU sobre las denuncias de abuso sexual.

Una menor de 14 años relató a los investigadores de HRW: “Pasaba por la base de Minusca en el aeropuerto cuando me atacaron. Los soldados estaba armados. Uno me sujetó los brazos mientras el otro me arrancó la ropa. Me tiraron a un pastizal y mientras uno me agarraba el otro me violó”.

Otra joven de 18 años fue violada cuando acudió a la base de cascos azules de la República Democrática del Congo para pedir algo de comida. “Tres hombres armados se me tiraron encima y me dijeron que si los denunciaba me matarían.Me violaron uno a uno“, dijo la joven a HRW.

“Universo alternativo de la burocracia”

En diciembre del año pasado un panel independiente acusó a Naciones Unidas de grave negligencia en el manejo de denuncias de abuso sexual por parte de soldados y personal en misiones de la ONU.

El panel criticó duramente la falta de medidas por parte de Naciones Unidas ante un catálogo de denuncias, especialmente de explotación sexual por parte de soldados franceses en República Centroafricana.

Alto comisionado de la ONU para los derechos humanos, Zeid Raád Al Hussein
GETTY
El alto comisionado de la ONU para los derechos humanos, Zeid Raád Al Hussein, reconoció el año pasado que su organización se demoró en pasar información a fiscales en Francia.

El general Romeo Dallaire, excomandante de las tropas de la ONU en Ruanda durante el genocidio, dijo el año pasado que sentía repugnancia por las denuncias de abuso de menores en República Centroafricana. “El caso va totalmente en contra de la razón por la cual se supone que llegan al terreno tropas en misión de paz“.

La inacción de Naciones Unidas sólo llegó a la prensa internacional tras las revelaciones de un funcionario de la ONU, Anders Kompass, que frustrado ante la inacción del organismo filtró un informe confidencial sobre denuncias de abuso y lo entregó a fiscales en Francia.

Refiriéndose al nuevo informe presentado por Ban Ki-moon, Code Blue criticó que el comité de expertos nombrado por la ONU para mejorar su actuación ante denuncias de abuso está integrado por los mismos individuos que ocupaban altos cargos de responsabilidad cuando se revelaron las violaciones anteriores.

Una mujer en África camina con un bulto de ropas en su cabeza frente a un tanque conducido por soldados de la ONU
GETTY
El informe presentado por Ban Ki-moon insta a crear un banco con muestras de ADN de los soldados de la ONU para facilitar los procesos criminales.

“En el universo alternativo de la burocracia de la ONU, los mismos personajes que tuvieron un papel activo en la debacle de República Centroafricana ahora supervisarán cambios para mejorar la situación. Cuando los zorros están a cargo del gallinero, el gallinero está condenado”, dijo Code Blue en un comunicado.

La ONG recuerda en un comunicado las palabras del panel independiente que se pronució tras el escándalo de los soldados franceses:

“El hecho de que el problema persista a pesar de innumerables informes de expertos comisionados por la ONU en los últimos 10 años, sólo sirve para aumentar la percepción de que la ONU está más preocupada con la retórica, que con la acción”.

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¿Cómo contarán la pandemia de COVID los libros de historia?

Por muy tentador que sea predecir un vuelco total del comportamiento social, las lecciones del pasado sugieren que es poco probable.
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6 de septiembre, 2021
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Después de casi dos años -y de un extraordinario parón mundial cuyo impacto aún no está claro- es inevitable que muchos escriban sobre la COVID-19 durante las próximas décadas.

Ahora que entramos en un largo período de reflexión, los estudiosos de las artes y las humanidades tienen mucho que ofrecer, especialmente una vez que la intensidad de la cobertura científica y médica ha empezado a disminuir.

Al principio, cuando muchos de nosotros nos confinábamos y nos preocupábamos por cómo íbamos a salir de la pandemia, el único capítulo de cualquier libro sobre la COVID que cualquiera de nosotros quería leer era el de la vacuna.

¿Habría una y funcionaría? Pero la descripción técnica de esta preciosa intervención médica en las próximas publicaciones será concisa y breve. La historia más completa está en otra parte.

Lo que verdaderamente importa

La historia médica de las plagas es fascinante, pero rara vez es la cuestión crítica. No sabemos con certeza qué fue la epidemia ateniense del siglo V a. e. c., ni la devastadora del siglo II y III e. c.

La peste de los siglos VI a VIII e. c. en el imperio romano es objeto de discusión, pero probablemente se trataba de varias infecciones diferentes. Sabemos cómo se propagó la peste negra, pero eso no es lo más interesante.

Lo más interesante es cómo reacciona la gente ante las epidemias y cómo los escritores describen sus reacciones.

Vacuna contra la covid-19

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Hoy estamos centrados sobre todo en el aspecto científico de la pandemia, pero seguramente esto perderá importancia en el futuro.

El relato del historiador y general griego Tucídides (460-400 a. e. c.) sobre cómo respondieron los atenienses a la virulenta plaga del siglo V influyó directa o indirectamente en la forma en que muchos historiadores posteriores las describieron.

Estableció la pauta para una narración de los síntomas junto con el impacto social.

Atenas y la peste

Atenas estaba en el segundo año de lo que se convertiría en más de 20 años de conflicto con su rival Esparta.

La peste se extendió rápidamente y mató con rapidez: los síntomas comenzaban con fiebre y se extendían por todo el cuerpo.

Pericles

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Tucídides dijo que la pérdida de su gran estadista Pericles (495-429 a. e. c.) a causa de la peste alteró la naturaleza de su liderazgo.

Algunos atenienses fueron diligentes en el cuidado de los demás, lo que normalmente les llevó a la muerte, pero muchos simplemente se rindieron, o ignoraron a la familia y a los muertos, o persiguieron los placeres en el tiempo que les quedaba.

Es discutible hasta qué punto la peste cambió a Atenas: no detuvo la guerra ni afectó a su prosperidad.

Lo que sí dice Tucídides es que la pérdida de su gran estadista Pericles (495-429 a. e. c.) a causa de la peste alteró la naturaleza de su liderazgo y eliminó algunos de sus rasgos moderadores.

Queda implícito que los atenienses pueden haber abandonado su tradicional piedad y respeto por las normas sociales.

Esta fue la generación que produciría el cuestionamiento más radical del papel y la naturaleza de los dioses, de lo que sabemos del mundo y de cómo debemos vivir.

Pero también condujo a un renovado sentido del militarismo y a una eventual catástrofe: la derrota de Atenas ante Esparta y la pérdida de su imperio.

Las pandemias y su impacto

La tentación es decir que las pandemias lo cambian todo.

El historiador bizantino Procopio (500-570 e. c.), que sobrevivió a la aparición de la peste en el siglo VI, estaba al tanto de esto.

Niña en una clase virtual

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Es tentador decir que todo ha cambiado a causa de la pandemia, ¿pero es realmente así?

Todo el mundo se volvió muy religioso durante un tiempo, pero luego, en cuanto se sintió libre, volvió a su antiguo comportamiento.

La peste fue un símbolo evidente de la decadencia del sistema, pero la gente se adapta.

¿Estaba el mundo bizantino tan fatalmente debilitado por la peste y su resurgimiento que fue incapaz de resistir la embestida de los árabes en el siglo VII?

Esto puede ser cierto en parte, pero la peste precedió significativamente a la conquista árabe, hubo tanta continuidad como alteración visible en su cultura y en la vida de las ciudades. Además, el mundo árabe tuvo sus propias pestes. La historia no es tan sencilla.

¿Y qué hay de nuestra pandemia? Por muy tentador que sea predecir un vuelco total del comportamiento social, las lecciones del pasado sugieren que es poco probable.

Los fuertes lazos de la sociedad han sobrevivido bien.

Quizá la peor consecuencia sea el retroceso en el progreso de los países en desarrollo.

Eso y las repercusiones a largo plazo sobre la salud mental y la educación en todo el mundo son excepcionalmente difíciles de calibrar, aunque esta será la pandemia más estudiada de nuestra historia. Y serán los estudiosos de las artes y las humanidades y los científicos sociales quienes realicen gran parte de este incisivo trabajo, y ya lo están haciendo.

La ciencia de la pandemia

Entonces, ¿qué nos dice la historia que sería lo útil? Que hay que investigar más y profundizar en el conocimiento.

Niña con mascarilla

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La historia de la COVID no será solo la descripción del virus. Será la complejísima historia de cómo esta enfermedad se cruzó con nuestro comportamiento social y cómo decidimos responder ante ello.

Por eso la historia de la COVID no será solo la descripción del virus y la vacuna, o el misterio de si vino de un murciélago o de un laboratorio.

Será la complejísima historia de cómo esta enfermedad se cruzó con nuestro comportamiento social y cómo decidimos responder como individuos y familias, comunidades y políticos, naciones y organismos mundiales.

Lo que los mejores historiadores desde Tucídides nos han dicho es que la biología de la enfermedad es inseparable de la construcción social de la enfermedad y la salud.

Y también vemos que los humanos somos muy malos a la hora de pensar en las consecuencias.

Una de las consecuencias potenciales más interesantes de esta pandemia es la relación entre la política y la ciencia.

Investigadores en el laboratorio

Getty Images
La ciencia no habla con una sola voz, rara vez ofrece respuestas fáciles o inequívocas y se resiste al corto plazo.

La peste ateniense puede haber impulsado a los pensadores a ser más radicales al cuestionar las visiones tradicionales de la vida, la muerte y el papel de los dioses.

Y la Peste Negra se considera a menudo como un cambio de juego en términos de religión y filosofía, y que fomentó cambios en la ética médica y mejoras en la atención social.

Incluso cambió la balanza sobre el valor del trabajo, pero todavía tenemos que ver si nuestra pandemia ha hecho incursiones duraderas en los patrones de trabajo en las oficinas o virtualmente.

Esta última pandemia ha mostrado lo mejor y más esencial de la ciencia, pero también la ha colocado incómodamente en el centro de la toma de decisiones políticas.

Junto con la crisis climática, mucho más peligrosa, la pandemia ha animado a los políticos a afirmar que “siguen la ciencia”.

Pero la ciencia no habla con una sola voz, rara vez ofrece respuestas fáciles o inequívocas y se resiste al corto plazo.

Cómo se desarrolle la conversación entre la política y la ciencia, y cuáles sean sus consecuencias, podría ser una de las sorpresas de este momento tan extraño.

A largo plazo, la comprensión de las repercusiones de este virus -y de los retos culturales, sociales y económicos más amplios en los que se inserta- requerirá que despleguemos una visión más generosa y holística de la ciencia.

Sólo así podremos escribir el relato de esta pandemia que su fuerza disruptiva exige.

*Christopher Smith es director ejecutivo del Consejo de Investigación de Artes y Humanidades, Escuela de Clásicos, Universidad de St. Andrews, Reino Unido.

*Este artículo fue publicado en The Conversation y reproducido aquí bajo la licencia Creative Commons. Haz clic aquí para leer la versión original.


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