Strippers y oficinas lujosas: la estrepitosa caída de una empresa tecnológica valorada en 1,000 mdd
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Strippers y oficinas lujosas: la estrepitosa caída de una empresa tecnológica valorada en 1,000 mdd

Era una de las start-up tecnológicas británicas más brillantes, alabada por el primer ministro David Cameron, antes de que algo saliera realmente mal.
BBC Mundo
Por Rory Cellan-Jones / BBC Mundo
26 de marzo, 2016
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Era una de las start-up tecnológicas británicas más brillantes, alabada por el primer ministro David Cameron, y uno de los escasos “unicornios” británicos, como se conoce a las empresas valoradas en más de US$1.000 millones antes de flotar en el mercado de valores.

Su dinámico fundador, Dan Wagner, dijo en 2015 que su negocio valía US$2.700 millones y que había firmado un acuerdo con China de potencial “ilimitado”.

Pero en febrero de este año Powa Technologies colapsó pasando a ser administrada externamente, y quedó claro rápidamente que la empresa se parecía más a un asno viejo que a un unicornio.

Su caída, además, ha generado dudas sobre la salud del tan alabado sector de la tecnología financiera de Londres, así como acerca de la sabiduría de darvaloraciones astronómicas a negocios que no han demostrado todavía su valor.

Sin rumbo

En las últimas semanas, he hablado con una serie de personas conectadas con esta empresa de comercio por internet en un intento de averiguar qué salió mal.

Lo que estas personas me han dicho es que Powa es un caso casi de manual sobre cómo no gestionar una empresa: sin estrategia clara, con una gestión sin rumbo, afirmaciones exageradas sobre la tecnología y una actitud imprudente hacia el dinero.

En los últimos dos años recibí numerosos correos de la agencia de comunicación de Powa que me pedían cubrir periodísticamente la tecnología rompedora PowaTag, que “permite a los usuarios comprar en cualquier momento, en cualquier lugar, en solo tres segundos, simplemente escaneando un producto o anuncio con su teléfono inteligente”.

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Dan Wagner se disfrazó de Ziggy Stardust y envió la foto por correo a todos los empleados cuando la empresa se estaba hundiendo.

La empresa llegó a afirmar que unas 1.200 firmas se habían inscrito para utilizar PowaTag.

A mí no me impresionó demasiado. Vi pocas pruebas de que la tecnología estuviese siendo usada en realidad, pero un inversor sí se creyó esto.

Una empresa con sede en Boston, Wellington Management, invirtió una suma considerable en el negocio de Wagner.

Junto con otros inversores, acabaron invirtiendo más de US$200 millones en Powa.

Parece probable que les contaran la misma historia que les estaban contando a los periodistas: que la PowaTag iba a ser utilizada por algunas de las marcas líderes en el mundo, incluyendo L’ Oreal y Carrefour.

Más grande que Google

Pero lo que ha salido a la superficie desde el colapso del negocio es que ninguna de estas empresas había firmado contratos, sino simples “cartas de intenciones”, que no las comprometían a nada.

Una persona con un alto cargo en la empresa me dijo que jóvenes profesionales de ventas, sin experiencia, recibían bonos de más de US$2.800 cada vez que se firmaba una de esas cartas, “así que no estaban particularmente preocupados sobre la calidad del acuerdo”.

La empresa tenía su sede en el distrito financiero de Londres.

Wagner, que afirma tener un historial brillante como emprendedor, todavía le decía entonces a cualquiera que le escuchara que su empresa sería un día más grande que Google o Facebook.

Incluso en octubre pasado le dijo a un programa de radio de la BBC que el negocio había sido valorado en US$2.700 por los inversores Wellington.

El presentador le sugirió que esa cifra carecía de contenido, porque Powa todavía no había logrado ganar nada.

“Somos un negocio tecnológico en crecimiento”, respondió Wagner, quien mantuvo que eran otros, y no él, los que habían establecido ese valor.

Tratos en China

Justo antes de Navidad, parecía que sus afirmaciones habían sido reivindicadas.

La agencia de relaciones públicas de Powa se dirigió a la BBC con una historia sobre un acuerdo asombroso logrado por la empresa en China.

El trato haría que PowaTag lograra acceder a los 1,300 millones de clientes de UnionPay en China, la principal fuerza en pagos del país, y abrir una nueva era de comercio móvil.

Wagner estaba triunfante.

En otra entrevista con la BBC, dijo: “¿Por qué UnionPay en China decidió asociarse con una pequeña empresa tecnológica británica? Hemos superado a Apple Pay y al resto del mundo aquí”.

Entre bambalinas, el equipo de Powa que había negociado el trato estaba perplejo.

Ellos le habían dicho a Wagner que no promocionase demasiado el acuerdo, pero él se había salido del guión.

“Los chinos estaban furiosos, no les gusta esta clase de fanfarronada”.

Además, el trato se había hecho a través de un intermediario, no de UnionPay, cuyos abogados enviaron una carta ordenando a Powa que cerrase la boca.

“De hecho”, dice la carta, “nuestra empresa no ha establecido todavía una relación de negocios con la suya”.

La agencia de relaciones públicas de Powa llamó a la BBC pidiendo que retiráramos la cita de Wagner del artículo.

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Nosotros nos negamos, pues él había pronunciado esas palabras.

Un día después, Apple anunció que entraba en el mercado de pagos de China, y quedó en evidencia que no era cierto que “una pequeña empresa tecnológica británica” hubiera superado al resto del mundo.

Pero Wagner necesitaba hacer mucho ruido sobre el trato con China porque Powa se estaba quedando sin dinero y estaba en una carrera desesperada para conseguir inversores y reflotar su balanza de pagos.

De alguna forma, se habían gastado todo el dinero de Wellington.

Sexismo

Una parte se había destinado a espacio de oficinas: Powa ocupaba dos plantas de la prestigiosa Heron Tower, en el corazón del distrito financiero de Londres y tenía oficinas igualmente lujosas en Hong Kong, Nueva York y a lo largo de Europa.

Luego estaban las fiestas y las cenas donde los buenos vinos fluían y las enormes cuentas se acumulaban.

Según varios exempleados, en una fiesta de Navidad se contrató a strippers, lo cual incomodó a muchos de los presentes.

“La cultura era muy sexista”, me dijo uno de los empleados jóvenes.

Los salarios también eran muy generosos: en los niveles más altos, los directivos cobraban sueldos de seis cifras, pero esto no hacía que los trabajadores estuvieran contentos con su trabajo.

En Glassdor, una página web anónima donde los empleados evalúan a sus empresas, las entradas sobre Powa muestran críticas contra la gestión, y en especial contra el ejecutivo jefe.

                                                                                                             Powa es admninistrada ahora por Deloitte.

En enero, la plantilla tenía muy buenas razones para estar descontenta porque ya los empleados no cobraban.

Pero el 12 de enero, todos recibieron unextraño correo de Wagner. El asunto decía: “Larga vida al legado de David Bowie”.

En el correo había una foto de Wagner disfrazado de Ziggy Stardust maquillado y con la frase: “¡Yo no hago homenajes a medias!”

A los empleados no les impresionó. Uno me dijo: “Mientras la empresa se hundía, él va a un estudio de fotografía y se disfraza de Ziggy Stardust. Este tipo es un idiota narcisista”.

Un mes después, Wellington Management decidió que ya era suficiente y pidió a la consultora Deloitte que pasase a administrar la empresa.

Los administradores han logrado vender partes del negocio, pero la mayor parte de los empleados han perdido sus puestos.

Quise preguntarle a Wellington Managment sobre las averiguaciones que había hecho antes de invertir en Powa, pero la empresa rechazó amablemente hablar conmigo.

También he intentado contactar con Dan Wagner en varias ocasiones para escuchar su versión de la historia, pero de momento no he recibido respuesta.

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AFP

Usaron balas de gotcha y gas irritante contra manifestantes del 8M; gobierno dice que no sabe de dónde salieron

Estos fueron algunos de los objetos identificados por manifestantes y colectivos. El gobierno capitalino aceptó que sí hubo gas, pero rechazó que fuera lanzado por policías.
AFP
10 de marzo, 2021
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En las protestas del 8 de marzo en la Ciudad de México se registró el uso de polvo de extintor, piedras y balas de gotcha, indicios que fueron recolectados y grabados por colectivos como la Brigada Marabunta. 

Además, de acuerdo con dicha organización y un especialista consultado, los efectos que reportaron manifestantes, e imágenes captadas en la protesta, indican que sí hubo uso de gases lacrimógenos. 

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En tanto, el gobierno capitalino aceptó que sí se había registrado la presencia de gas, que afectó tanto a manifestantes como a policías, aunque insistió en que sus agentes no acudieron con ese tipo de dispositivos, más que sus escudos y extintores, y que en distintos momentos sus elementos regresaron lo que les arrojaban.  

La Brigada Marabunta, una agrupación dedicada a la defensa de derechos humanos, relató que en su participación en la protestas recolectaron piedras, pedazos de piso, partes de herramientas, objetos metálicos, balas de gotcha, extintores de un solo uso y cápsulas de gas lacrimógeno, que hirieron a manifestantes.

Por su parte, el colectivo de activistas y periodistas ‘Red Rompe el Miedo’ reportó en redes sociales el lanzamiento de objetos explosivos hacia un contingente de la protesta y acusó también que policías usaron gases lacrimógenos.

Periodistas de Animal Político constataron que se lanzó gas que causaba ardor e irritación en la piel, ojos, nariz y garganta.

Gases lacrimógenos e irritantes

La Brigada Marabunta documentó en una de sus transmisiones en vivo el hallazgo de una cápsula de gas. 

“Esto es una cápsula de gas, la lanzaron y no está permitido. No estaba en su protocolo utilizar esto, se les fue de las manos este operativo”, dijo uno de los miembros de la Brigada Marabunta, quien mostró el cilindro metálico.

En un video publicado por Imagen Televisión se observa a Miguel Barrera, director de la agrupación, frente a un objeto esférico, al que llamó “una bomba de gas como la que se utilizó en el peñato y con Calderón”. 

De acuerdo con Daniel Gómez-Tagle, especialista en armas, uso de la fuerza y derechos humanos, los videos de redes sociales que muestran los efectos de esta sustancia en las manifestantes, junto con el dispositivo que mostró Barrera, indican que sí hubo presencia de gas lacrimógeno. 

“Los efectos del gas lacrimógeno son ardor en la piel, irritación en la zona de los ojos, lagrimeo intenso, mucosidad, parpadeo incontrolable, y el llanto que es una forma en la que el cuerpo trata de limpiar el ojo”, señaló.

Específicamente, dijo Gómez-Tagle, el objeto captado en el video de Imagen Televisión es uno de gas CS, el cual ni siquiera está contemplado en la Ley Nacional sobre el Uso de la Fuerza.

“El propósito de los agentes químicos es evitar que exista un contacto entre los policías y los manifestantes. Tú no lanzas agente químico a la persona cuando ya tuviste contacto, en ese momento tienes que tener otro tipo de estrategias, como policías ya fracasaste”, afirmó.

“Identificamos estas cápsulas… las conocemos porque las vimos en escenarios como el de 2012 al 2015, que había represión”, dijo a Animal Político Carla Ríos, subdirectora de la Brigada Marabunta, y coincidió en que se trató de gas lacrimógeno.

También se lanzaron otros objetos con gases irritantes y que dificultan la respiración, indicó. 

“Vimos que aventaban polvito, y ese polvito lo prendían y ocasionaban este efecto, no sé nos ocurre otra cosa salvo que se hayan abierto esos instrumentos y se haya sacado solo el polvo”, señaló.

La periodista Eréndira Aquino, de Animal Político, señaló que “en algunas ocasiones, el humo que disparaban las policías desde atrás de las vallas metálicas provocaba ardor e irritación en la piel, ojos, nariz y garganta, además de provocar episodios de tos y sensación de dificultad para respirar”.

Extintor tipo bengala

Además de utilizar extintores convencionales, se empleó en la protesta contra las manifestantes inhibidores de llamas portátiles parecidos a las bengalas, rotulados con la marca Mangiafouco.

Este video, publicado en 2013 por una empresa chilena comercializadora de equipos de rescate, muestra cómo funciona el dispositivo y su comparación con los tanques extintores tradicionales.

Cuando se accionan estos objetos, explica Carla Ríos, arrojan un poco de chispas y posteriormente sueltan un polvo químico seco para inhibir las llamas.

Sin embargo, estos objetos terminan muy calientes y “el problema es que vertían el extintor sobre las chicas y luego, calientes, las aventaban sobre ellas”. 

“No sé por qué utilizan el extintor. No es una opción de fuerza válida, no tiene efectos ni físicos ni psicológicos de gran impacto”, consideró por su parte el especialista Gómez-Tagle.

Balas de gotcha, piedras y herramientas

Las autoridades policiacas, explica la subdirectora de Marabunta, “estuvieron lanzando piedras, tubos, pedazos de piso y algunos objetos de metal, como manijas” que causaron lesiones en el rostro y el cuerpo de personas, algunas de ellas requirieron suturas.

En el minuto 6:21 de una de las grabaciones en vivo de la Brigada Marabunta se puede observar el momento en el que cae una piedra en el vientre de una de las manifestantes frente a Palacio Nacional.

“Aprovechan cuando avientan el extintor para aventar las piedras, como saben que no se ve, ahí es cuando aprovechan”, dice una persona, según el audio del video.

No es válido que devuelvan las piedras, explica Gómez-Tagle.

“Los policías están bien equipados y pueden resistir las piedras. El equipamiento es proporcional a una agresión con piedras, no tiene sentido que un policía responda con una piedra”.

Marabunta también denunció el uso de armas de Gotcha.

“Se oían los disparos del arma que dispara estos globitos de pintura, de Gotcha, y entonces vimos cómo eso ocasionaba lesiones en el cuerpo de varios manifestantes, a varios manifestantes de la brigada también y recuperamos algunas”, dijo Ríos. 

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Autoridades niegan uso de gas lacrimógeno

En conferencia de prensa el 8 de marzo, la subsecretaria de Desarrollo Institucional de la Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC), Marcela Figueroa Franco, negó “categóricamente” el uso de gas lacrimógeno “u otro tipo de sustancia irritante para usar contra las manifestantes”, argumentando que la Secretaría no ha comprado ese tipo de dispositivos. 

Un día después, en entrevista con Denisse Maerker para el programa Atando Cabos, y ante distintos testimonios y videos mostrando cómo los gases terminaban afectando a las manifestantes, Figueroa Franco afirmó que “no negamos el hecho de que hubiera gases” y que realmente “no sabemos aún qué tipo de gases, porque no vienen de nosotros”.

Dijo que agentes de la SSC contaron “que también ellas sintieron algo, un gas que les afectaba. Tampoco saben explicar muy bien. Todo mundo reporta un poco esto. No estamos negando esto, porque tenemos también evidencia videográfica de que aventaban también a las policías gases”. 

El 3 de agosto del 2020, la SSC, la Secretaría de Gobierno y la Comisión de Derechos Humanos de la Ciudad de México presentaron un acuerdo para la actuación policial en manifestaciones, el cual establece que se recurriría a medios no violentos ante cualquier conflicto y que se privilegiarían las estrategias para “reducir la tensión” basándose en la comunicación, la negociación y el diálogo.

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