Con Peña Nieto persisten la corrupción y las violaciones a derechos humanos, dice Estados Unidos
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Cuartoscuro

Con Peña Nieto persisten la corrupción y las violaciones a derechos humanos, dice Estados Unidos

En su informe anual sobre la situación de los derechos humanos en el mundo, el Departamento de Estado del gobierno estadounidense expone que en México las fuerzas de seguridad participan en homicidios, casos de tortura y desapariciones forzadas de ciudadanos.
Cuartoscuro
Por Manu Ureste
14 de abril, 2016
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Tan solo un día después de que el presidente Enrique Peña Nieto aseverara durante su visita a Alemania que “México es un país que protege la defensa de los derechos humanos”, el gobierno de Estados Unidos publicó ayer un informe que cuestiona lo dicho por el mandatario.

Se trata del informe anual Country Reports on Human Rights Practices for 2015, en el que el Departamento de Estado de la administración Obama evidencia que a tres años de gobierno de Peña Nieto las violaciones a derechos humanos, así como la corrupción y la impunidad, continúan siendo una constante en el país.

En el informe, que incluye 34 páginas dedicadas a México, el gobierno estadounidense expone que “persisten” problemas en materia de derechos humanos, como la participación de militares en “abusos graves” como homicidios, tortura y desapariciones forzadas de ciudadanos; los asesinatos de periodistas; los secuestros y agresiones a migrantes; la impunidad; la colusión de funcionarios con el crimen organizado; así como la violencia contra las mujeres.

“La impunidad de los abusos contra los derechos humanos sigue siendo un problema en todo el país, con tasas extremadamente bajas de delitos procesados”, refiere el informe.

“Agentes del gobierno mexicano cometieron homicidios con impunidad”

En el primer capítulo dedicado al respeto a la integridad de las personas, el informe apunta varios casos donde habrían ocurrido graves abusos de fuerzas de seguridad del estado mexicano, como los enfrentamientos de Tanhuato, en Michoacán –donde policías mataron a 42 presuntos criminales-, y Tlatlaya, en el Estado de México –cuando en junio de 2014, elementos del Ejército mataron a otros 22 sospechosos-.

“Hay numerosos informes de que el Gobierno mexicano o sus agentes cometieron homicidios ilegítimos o arbitrarios, a menudo con impunidad”, señala el Departamento de Estado en su análisis, en el que también expone que grupos del crimen organizado estuvieron implicados en numerosos homicidios en el país “actuando con impunidad y en ocasiones en contubernio con autoridades locales corruptas y con funcionarios de seguridad”.

“Hay numerosos informes de desapariciones forzadas por parte de fuerzas de seguridad del Estado”

En cuanto a las desapariciones forzadas, el informe refiere que en 2015 también “hubo numerosos informes de desapariciones forzadas por parte de las fuerzas de seguridad, así como numerosos casos de desapariciones relacionados con el crimen organizado”.

En este punto, el Departamento de Estado recuerda que, según las investigaciones de las autoridades mexicanas, fueron agentes de policía local quienes entregaron a 43 estudiantes normalistas de Ayotzinapa al crimen organizado en Iguala, estado de Guerrero.

Asimismo, recuerda que en septiembre varias agencias gubernamentales mexicanas informaron al Congreso que 25 mil 230 personas fueron registradas como desaparecidas. Sin embargo, el Departamento de Estado apunta que las estadísticas oficiales del Gobierno federal no ayudan a entender la magnitud del problema, pues mezclan personas víctimas de desaparición forzada con personas no localizadas por otros motivos.

“El secuestro continúa siendo un problema grave”

En lo referente al secuestro, el gobierno estadounidense advirtió que esta práctica “sigue siendo un problema grave para las personas de todos los niveles socieconómicos”.

“Además, hay informes creíbles sobre la participación de la policía en secuestros, a menudo a nivel estatal y local”, añade el análisis, en el que también se apunta que, de acuerdo con el INEGI, el 94% de los secuestros en el país no se denuncian y no se investigan.

“Funcionarios del gobierno emplean la tortura para obtener confesiones”

Otro aspecto que destaca el documento elaborado por el Departamento de Estado es que, a pesar de que la Ley mexicana prohíbe la tortura, así como obtener confesiones mediante agresiones físicas o psicológicas para ser utilizadas ante un tribunal, “existen informes de que funcionarios de gobierno sí emplean la tortura”.

En este sentido, el informe apunta que hasta el 31 de octubre del año pasado la CNDH recibió 587 quejas de “trato inhumano o degradante” por parte de funcionarios y 49 denuncias de tortura.

No obstante, el documento precisa que, a pesar de la gravedad del problema en México, aún no existe un registro nacional de casos de tortura “y faltan datos específicos sobre los casos de tortura en el ámbito estatal”.

Como ejemplo de prácticas de tortura, el Departamento de Estado expone que en noviembre de 2015 el gobierno de la Ciudad de México reconoció que la policía había cometido “actos de tortura y tratos crueles e inhumanos” contra 90 ciudadanos que participaron en manifestaciones en el Distrito Federal durante 2013 y 2014”.

“El gobierno del Distrito Federal aceptó las recomendaciones emitidas por la Comisión de Derechos Humanos de la Ciudad de México (CDHDF), que incluye la obligación de documentar las acciones policiales que violan las leyes. Esta fue la primera vez que el gobierno del DF admitió actos de tortura y malos tratos”, apunta el informe.

“El gobierno no hace cumplir la ley para castigar actos de corrupción”

En el apartado que analiza la corrupción en el país, el Departamento de Estado apunta que aunque la ley mexicana establece fuertes sanciones por actos de corrupción de funcionarios, “el gobierno (mexicano) no hace cumplir la ley con eficacia”, ya que en 2015 “hubo numerosos informes de corrupción”.

Al respecto, el documento señala que en México la corrupción va “desde el nivel más básico”, en el que se pagan sobornos a funcionarios “por servicios de rutina” o ‘mordidas’ a agentes de policía, hasta formas más sofisticadas de corrupción como favorecer a determinados funcionarios con contratos o con fiestas.

De acuerdo con el reporte del gobierno estadounidense, las agencias encargadas de investigar la corrupción en el país –la Procuraduría General de la República y la Secretaría de la Función Pública- sí cuentas con “recursos suficientes” para combatir el problema de manera eficaz. Sin embargo, contrapone el informe, “hay una amplia crítica pública acerca de que la corrupción en México no es investigada, procesada ni castigada”.

Violencia y acoso contra periodistas

Sobre el ejercicio del periodismo en México, el Departamento de Estado señala que en 2015 los periodistas “fueron objeto de ataques físicos, así como de acoso e intimidación por su labor”.

“Los autores de la violencia contra periodistas en México siguen actuando con impunidad. Hay pocos informes de éxito sobre investigaciones, arrestos o enjuiciamientos de sospechosos”, remarca el documento, en el que se añade que aunque se cree que detrás de estos ataques está el crimen organizado, algunas organizaciones civiles como Artículo 19 documentó casos en los que las autoridades gubernamentales “participaron y toleraron” las agresiones.

Además de estos puntos clave, el informe del Departamento de Estado también evidencia que en el país existen problemas “persistentes” en las cárceles de México –tal y como ayer miércoles 13 de abril reportó la CNDH en un informe que puedes leer aquí-, así como agresiones y discriminación contra personas indígenas, migrantes, e integrantes de la comunidad LGBTI.

Lee aquí el informe completo: 

reporte EU sobre México

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Los linchamientos en México: 'Solemos decir que son de gente salvaje, pero eso no explica el fenómeno'

Hay muchos prejuicios que hay que evitar para lograr entender por qué ocurren los linchamientos, señala la investigadora mexicana Elisa Godínez, quien ha estudiado el fenómeno.
21 de junio, 2022
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Lo que le pasó a Daniel Picazo González el pasado viernes es un nuevo caso de un fenómeno que tristemente se repite en México una y otra vez.

El joven de 31 años fue retenido por la fuerza, golpeado y asesinado en una comunidad del estado de Puebla el pasado 9 de junio. La multitud lo acusó, sin ninguna prueba, de ser un secuestrador de niños después de que circulara por WhatsApp un rumor sin fundamento.

El abogado estaba de paso por la localidad indígena de Papatlazolco, mientras se dirigía a una casa de campo de su familia en la remota región de la Sierra Norte.

Tras ser golpeado brutalmente, le prendieron fuego cuando aún estaba con vida.

Como él, otros han sido víctimas de los linchamientos en ese y otros estados de México en un fenómeno que sigue un ciclo: causa impacto social, condenas de las autoridades, impunidad y olvido.

Pero ¿por qué ocurren linchamientos como el de Picazo González?

Daniel Picazo

Daniel Picazo

Elisa Godínez Pérez, doctora en ciencias antropológicas e investigadora de la Universidad Nacional Autónoma de México, ha estudiado este fenómeno en los últimos años.

En conversación con BBC Mundo, advierte que hay muchos prejuicios que hay que evitar para lograr entender por qué ocurren los linchamientos: “Estamos acostumbrados a decir que los linchamientos son de gente salvaje, pero esa no es la explicación”.

Este es un resumen de la conversación que mantuvimos con Godínez.

Elisa Godínez Pérez

UNAM
Elisa Godínez Pérez es académica del Instituto de Investigaciones Sociales de la UNAM.

¿Qué lleva a una persona sumarse a un linchamiento?

Yo soy muy cauta con la psicología social pero, según muchas interpretaciones, el individuo se desdibuja, se hace uno con la masa.

Desde mi perspectiva, hay que entender las causas estructurales e históricas; los hechos concretos que tienen que ver con el papel de la policía y las autoridades, las carencias sociales, etcétera. Eso es lo que para mí lo explica de manera más fehaciente.

Uno no se explica cómo es posible que uno se pueda convertir en algo así. Pero la personalidad del individuo se desdibuja ahí, y eso también ocurre en otros contextos más positivos, como cuando la gente grita en un concierto y hasta besan al que tienen al lado aunque no lo conozcan.

Yo creo que en el caso específico de los linchamientos, no es una decisión meditada, pensada. La gente no se da un tiempo para pensar si lo que está haciendo está bien o le conviene. Lo que no significa que sea irracional.

En el calor de las cosas, las emociones, la angustia, el miedo y el enojo nos hacen hacer cosas que uno no creería. Existen elementos que provocan que las emociones de este tipo se exacerben y hacen que muchos sientan que están en riesgo.

Pero cuando entrevisté a personas que estuvieron en lugares donde ocurrieron linchamientos, les da mucha vergüenza. En el fondo, creo yo, mucha de la gente que participa en ellos no hace ningún cálculo. Y cuando se dan cuenta de lo que ocurrió sí se impactan, sí se avergüenzan.

Linchamientos en América Latina

Getty Images
En esta imagen se ven los pies de una mujer que fue linchada y quemada viva por una multitud en Guatemala en febrero de 2015, tras haber sido acusada de asesinar a su hijastra de 8 años.

¿Por qué un rumor puede desencadenar este tipo de reacciones violentas?

El rumor por excelencia en los linchamientos es el de los robachicos .

Uno diría ‘Por Dios, cómo es que la gente se cree esto’. Pero pensémoslo bien y entendamos cuál es la condición de la niñez en un país como México. Son gravísimos los riesgos que están sufriendo los niños.

Hay niñas que son víctimas de feminicidios desde muy pequeñas, o niños que están a merced del narco desde chiquitos. O que están en una situación de cuidados muy precarios. O carentes en la cuestión económica.

Y los niños son para las familias una de sus cosas más preciadas. Uno hace lo que sea por su por sus niños, porque sabes el grado de peligro que hay afuera para ellos.

Si lanzan un mensaje por WhatsApp y te dicen ‘aquí estamos viendo el robo de un niño’, no es un rumor cualquiera. Es un rumor que apela a las cosas más queridas, más importantes.

Los celulares aceleran el ritmo de esparcimiento del rumor de forma impresionante.

Una imagen difundida en la comunidad

BBC
Estos son los mensajes que se difundieron antes del linchamiento de Daniel Picazo en Puebla, México.

Cuando ocurren linchamientos, se tiende a afirmar que ocurren en comunidades con falta de educación y de valores, ¿es esa una explicación al hecho de que una persona o grupo de gente se sume a un linchamiento?

Estamos acostumbrados a decir que los linchamientos son de gente salvaje, pero esa no es la explicación.

Las sociedades no son violentas por una cuestión que sea inherente a su cultura, eso no existe. La violencia existe en todas las culturas. ¿Cuáles son más bien las condiciones que hacen que la violencia se modere o disminuya?

Existen autoridades y un sistema de justicia. Si no funcionan esas instituciones habría que preguntarse por qué. Y no hay que repetir el prejuicio de que los linchamientos ocurren porque son atrasados, porque son irracionales y salvajes por naturaleza.

Tanto en India, como en México, como en muchos lugares de América Latina, ocurren. Los linchamientos en Estados Unidos hasta hace medio siglo eran un acto no solo de violencia, sino de profunda discriminación racial, frontal y brutal.

Iniciación de un nuevo miembro del Ku Klux Klan.

Getty Images
Tras la I Guerra Mundial, los linchamientos en EE.UU. repuntaron por la acción de grupos supremacistas como el Ku Klux Klan.

Se genera una estigmatización muy fuerte de las comunidades en general, pero sobre todo en las comunidades indígenas, lo que no contribuye en absoluto a explicar el fenómeno.

Lo mismo se podría decir de la gente que se involucra en el crimen organizado: es gente que no tiene educación, que se deshumaniza y, por lo tanto, son malos, naturalmente violentos. Y no, lógicamente no es así.

La gente en general no recurre a la violencia -hay muchas formas de violencia, por supuesto, y cada caso merecen una explicación- pero en los linchamientos hay racionalidad en el sentido de que tienen una explicación.

La gente que participa en ellos tiene razones. Que yo no esté de acuerdo con sus razones es otra historia. Que sean incorrectas es otra historia. Pero tienen sus razones y eso no es una justificación de los linchamientos, pero hay que conocerlas.

No es solo una falta de educación o no es solo una falta de valores.

No ayuda a estigmatizar a la gente y decir que esto sucede por falta de valores, falta de educación, falta de todo. Porque entonces estás omitiendo todo lo que hablábamos, los agravios que sufren estas comunidades.

Guatemala

AFP
En Guatemala, en promedio 40 personas murieron anualmente en linchamientos en los últimos cinco años, según la ONG Grupo de Apoyo Mutuo (GAM),.

¿Pero por qué en otros lugares donde tienen carencias y problemas sociales similares no se dan los linchamientos?

Las primeras cosas que te dicen en estas comunidades es que están hartos de que suelten a los delincuentes.

Podemos entrar a la discusión acerca de si eso es debido al diseño del sistema judicial, de las leyes en México, que requieren de denuncias para actuar. Pero para la gente, su vivencia cotidiana es que hay impunidad.

La policía no llega, a los malandros los sueltan cuando los agarran, no vemos que ocurra nada. Esa es la experiencia real de la gente allá.

Si en mi edificio, en la ciudad, tuviéramos relaciones más estrechas quizás reaccionaríamos al rumor del robo de niños cerrando la calle, poniendo alarmas, viendo a la gente como sospechosa.

Pero otro elemento a notar es que aquí donde vivo llamaría al 911 y llegaría la policía. Eso ya es una gran diferencia.

En esos lugares las policías son muy pequeñas, probablemente mal equipadas, a veces penetradas por el crimen organizado. ¿Qué tan capacitada está esa policía para poder contener un linchamiento?

Son prevenibles, en el sentido amplio con atención a las necesidades sociales, pero también en el momento, cuando las autoridades de todo tipo deben negociar.

Las comunidades en donde ocurren estas cosas -eso yo lo vi al analizar los casos- muchas veces dan un margen para que se negocie. Siempre hay margen de que las autoridades intervengan para negociar.

La policía deja que las cosas pasen y no intervienen hasta el final, cuando la situación ya creció hasta un nivel incontrolable.

Un agente de policía entra en la comisaría de Acatlán, Puebla

Brett Gundlock
Algunas personas que han sido custodiadas en intentos de linchamiento han sido arrebatadas de las autoridades en Puebla.

¿Está México viviendo un aumento alarmante de los casos de linchamientos?

Efectivamente, existe una percepción de que los linchamientos han ido en aumento en años recientes en México. Pero no existen registros oficiales y falta un mayor cruce y análisis de los diferentes recuentos que existen para determinar si realmente ha habido una mayor o menor incidencia de linchamientos en México.

En mi investigación encontré que los linchamientos suceden en oleadas y no de forma exponencial, y eso se debe tomar en cuenta.

Creo que en México, en años recientes, parece existir una tendencia al alza. Y eso también obedece al hecho de que actualmente existe una manera más rápida de que se reporten estos hechos, con internet y las redes sociales.

Ahora se conoce de modo más rápido cuando está sucediendo un hecho de estos y por lo tanto pareciera que ocurren más.

Eso no significa que haya que minimizarlo. Es un problema que México tiene, desafortunadamente, y se ha normalizado, lo cual es grave. Pero también creo que es porque estamos en un país metido en una crisis de violencia y de justicia de manera muy notoria en los últimos 10 o 15 años.

linchamientos en Atlatongo

EPA

¿Hay algo que pase en México para que haga sus casos diferentes a los de otros países, por ejemplo, de América Latina?

Uno tiende a creer que esta incidencia es propia de nuestros países, pero lo cierto es que los linchamientos y otras formas parecidas de violencia colectiva son comunes en otras partes del mundo, como en India, donde son tristemente frecuentes.

Guatemala ha tenido un alto número de linchamientos. Surgen en un momento posterior a un conflicto armado en el que especialmente los pueblos indígenas fueron víctimas vulneradas por la violencia.

Bolivia también tiene un índice importante de este tipo de hechos, en los que los protagonistas son también comunidades indígenas y llegó a haber hace algunos años una consideración legal en la que se reconocía la justicia comunitaria. Se llegó a aceptar, a mi juicio, de manera no correcta, a los linchamientos como una forma de justicia comunitaria.

Es muy común que en México y en otros países se repita la idea de que los linchamientos son usos y costumbres de los pueblos indígenas. Pero yo diría categóricamente que no es verdad.

No es algo que esté aceptado, normalizado y considerado como parte de sus sistemas normativos o de procuración de justicia. Sí tienen formas de resolver conflictos y un sentido de justicia más punitiva que restaurativa, pero no incluyen el linchamiento como una forma aceptada. Hay que dejar de repetir que es parte de sus usos y costumbres.

El lugar en donde terminó el cuerpo de Daniel Picazo

Pablo Torres
Algunas personas colocaron una ofrenda en el lugar donde murió Daniel Picazo.

¿Por qué tienen una mayor incidencia en las comunidades indígenas?

No hay que confundir la acción colectiva comunitaria que tienen los pueblos indígenas para deliberar, discutir sus problemas u organizarse en un montón de aspectos de la vida cotidiana, con que eso los haga proclives a linchar.

Lo que pasa es que tienen una forma mucho más comunitaria de enterarse, de resolver y de actuar.

Por eso en muchos pueblos indígenas, la presencia de un rumor se propaga de manera muy rápida y genera una respuesta de convocatoria muy rápida. Eso no va a ocurrir en el barrio de Ciudad de México donde vivo, eso no pasa.

Por más de que yo alertara a mis vecinos, no pasaría nada porque mi vecino de enfrente y yo no nos conocemos ni nos saludamos. Y allá la gente se conoce. Allá la gente sabe quién es quién. Son lugares pequeños, son lugares donde la gente tiene relaciones cotidianas permanentes.

Un retoque de campanas en los pueblos les dice que algo está pasando y se reúnen.

Pero hay que observar que son poblaciones que han sufrido una serie de condiciones adversas, de despojo, de privación. Y sobre todo, la llegada paulatina de todo tipo de crimen organizado.

Antes no es que estuvieran ensimismados, como a veces se cree, sino que tenían distancia con ello.

Ahora están a merced del desmoronamiento de sus prácticas, que les permitían estar en relativa calma. Factores más recientes y otros históricos se combinan para provocar cambios muy profundos que no necesariamente se ven, pero a veces salen por la vía de fenómenos como estos.

Un hombre toca las campanas del pueblo

Brett Gundlock
Un retoque de campanas suele movilizar a la población en comunidades pequeñas.

Y casi siempre los linchamientos quedan impunes

Las autoridades no son cuestionadas. De lo que se trata es de salvar vidas y varios casos la vida de inocentes.

En la medida en que hay impunidad, se deja abierta la puerta a que esto siga ocurriendo.


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