Del Robotchallenge a RoboGames: alumnos del IPN ganadores de medallas tienen un nuevo reto
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Del Robotchallenge a RoboGames: alumnos del IPN ganadores de medallas tienen un nuevo reto

Tras triunfar en el Robotchallenge 2016, su próxima competencia será en California, Estados Unidos. Los RoboGames se llevarán a cabo del 8 al 10 de abril.
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Por Eréndira Aquino
9 de abril, 2016
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Aldo Renato Bucio, Salvador Guzmán Martínez, Daniel Alcántara de la Cruz, Erick Daniel Durán Sandoval y Reyes Sánchez Santiago son los cinco alumnos que participaron, representando a la Unidad Profesional Interdisciplinaria en Ingeniería y Tecnologías Avanzadas(UPIITA), en el concurso Robotchallenge 2016, en el que participaron tres universidades mexicanas y en conjunto posicionaron a México en el primer lugar del medallero.

Por segunda ocasión, México se posicionó en el primer lugar del medallero con cuatro premios ganados por la UPIITA; cuatro por el Tecnológico Nacional de México, campus Poza Rica, y 0tro más por la Universidad Tecnológica de Chihuahua.

“Este concurso nosotros lo consideramos el más importante al que asistimos internacionalmente, por el nivel de competencia que hay”, afirma Aldo, y es que en el certamen México se enfrentó con más de 56 países, ganando el segundo y tercer lugar en la categoría micro sumo, tercer lugar en mini sumo y el segundo lugar en nano sumo.

Pero no ha sido sencillo: los robots son completamente construidos -y financiados- por los alumnos que pertenecen al club de mini robótica, asociación estudiantil conformada desde 2006. “Esto influye cuando nos enfrentamos a otra escuela: muchas veces no son enfrentamos tanto a la capacidad, sino más que nada, nos enfrentamos a su dinero”, menciona Salvador.

Además, han recibido críticas, porque, dicen, hay concursos de mayor categoría en los que podrían concursar, sin embargo, explican, ese tipo de concursos requieren de mayor presupuesto y preparación, en los que se llega a gastar hasta 200 mil pesos por robot, mientras ellos invierten aproximadamente dos mil pesos por cada uno, y ya les cuesta “un poquito de trabajo”, a veces, comprar las cosas.

Acerca de los premios y retribuciones recibidos, afirma Salvador, “esto casi siempre ha sido por gusto, es lo que nos apasiona, lo que nos gusta hacer, y pues yo creo que es por eso que seguimos aquí, porque su fuera por recibir algo… realmente nunca hemos recibido nada más que la satisfacción personal de trabajar”.

Equidad de género

Ante la pregunta de si hay mujeres dentro de las actividades de robótica en la universidad, mencionaron que sí, hay algunas, aunque pocas.

“Hubo in tiempo en el que la ingeniería se restringía a los hombres. Se sigue manteniendo igual, a lo mejor, pero ya, nosotros lo hemos visto, cada semestre empieza a aumentar un poco la población femenina”, menciona Salvador.

De México para el mundo

Ante la pregunta de si a futuro les gustaría seguir desarrollando su trabajo en México, Aldo contestó que en el país “lo que es el arte, la ciencia y la tecnología no se apoya por parte del gobierno; entonces, siempre se tiene que salir al extranjero a buscar ese apoyo”.

Por ello, “lo más que podemos hacer es un llamado de atención: a los que están haciendo las cosas, que no se desanimen, y a los que tiene posibilidad de ayudar”, para que apoyen el talento mexicano que “siempre se ha desperdiciado”.

Los días 8, 9 y 10 de abril de 2016, la Unidad Profesional Interdisciplinaria en Ingeniería y Tecnologías Avanzadas (UPIITA), del Instituto Politécnico Nacional, participará en la edición número 12 de RoboGames, concurso que se celebrará en Pleasanton, California, en el que participarán 38 países.

En este torneo también tienen historia: desde el segundo año de participación, en 2009, México se posicionó en segundo lugar, después de los locales, Estados Unidos, en el medallero.

“Ahí es muy difícil ganarles el primer lugar porque tienen demasiados robots; sin embargo, en las categorías en las que hemos participado, hemos destacado”, afirma Salvador.

Confían en que volverán al país, tal como ha sucedido en ocasiones anteriores, habiendo ganado varios premios de este certamen.

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La familia que no tiene huellas dactilares

Una familia en Bangladesh tiene una rara mutación genética que les ha representado dificultades en un mundo cada vez más dependiente de datos biométricos.
26 de diciembre, 2020
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Apu Sarker me mostró la palma abierta de su mano durante una videoconferencia desde su casa en Bangladesh. Al comienzo nada me pareció raro, pero cuando miré más de cerca me percaté de lo lisas que eran las superficies de sus dedos.

Apu, de 22 años, vive con su familia en una aldea en el distrito norteño de Rajshahi. Hasta hace poco, trabajaba como asistente médico. Su padre y abuelo eran agricultores.

Los hombres en la familia de Apu parecen compartir una rara mutación genética que se cree que solo afecta a un puñado de personas en el mundo: no tienen huellas dactilares.

Antes, en las épocas del abuelo de Apu, no tener huellas digitales no era gran lío. “Nunca lo pensé como un problema”, dijo Apu.

Pero después de décadas, esos pequeños surcos que se arremolinan en las puntas de nuestros dedos -llamados dermatoglifos– se han convertido en el dato biométrico más recopilado del mundo.

Se usan para todo, desde el paso por un aeropuerto hasta para abrir nuestros teléfonos inteligentes.

Un teléfono inteligente que se abre con la huella digital

AFP
Hoy en día, las huellas digitales se utilizan para operar un sinnúmero de dispositivos, como el teléfono inteligente.

En 2008, cuando Apu era niño, Bangladesh introdujo una Tarjeta de Identidad Nacional para todos los adultos y la base de datos requería una huella del pulgar.

Los funcionarios confundidos no sabían si emitirle una tarjeta al padre de Apu, Amal Sarker. Finalmente, recibió una tarjeta con el sello “SIN HUELLA DIGITAL”.

En 2010, las huellas dactilares se volvieron obligatorias para pasaportes y licencias de conducción.

Después de varios intentos, Amal logró conseguir un pasaporte mostrando un certificado de una junta médica. Nunca lo ha usado, en parte porque teme que haya problemas en el aeropuerto. Y, aunque conducir una motocicleta es esencial para su trabajo de agricultor, nunca ha obtenido una licencia.

“Pagué la tarifa, pasé el examen, pero no me dieron la licencia porque no podía dar una huella digital”, explicó.

Registro de datos biométricos en Bangladesh

Getty Images
Bangladesh ha realizado una extensa recopilación de datos biométricos de sus habitantes, sin los cuales no se puede aquirir un pasaporte, o una licencia de conducir, ni siquiera una tarjeta SIM para el teléfono.

Amal carga consigo el recibo de pago de la licencia, pero no siempre le ayuda cuando lo detienen. Le han multado dos veces. En ambas ocasiones explicó sobre su dolencia a los policías, dijo, y les mostró las puntas de sus dedos para que vieran. Ninguno le perdonó la multa.

“Siempre es un experiencia vergonzosa para mí”, contó Amal.

En 2016, el gobierno hizo obligatorio comparar la huella digital con la base nacional de datos para poder comprar una tarjeta SIM para un celular.

“Parecieron confundidos cuando fui a comprar una SIM, el software de su sistema se congelaba cada vez que ponía mi dedo en el sensor”, dijo Apu, con una sonrisa irónica.

Le rechazaron la compra. Todos los hombres de su familia tienen que usar tarjetas SIM bajo el nombre de su madre.

Amal

BBC
Los dedos de Amal Sarker no tienen los patrones distintivos que se encuentran en la mayoría de las personas.

La dolencia rara que afecta a la familia Sarker se llama adermatoglifia.

Se dio a conocer ampliamente en 2007 cuando Peter Itin, un dermatólogo suizo, fue contactado por una mujer de su país que tenía problemas entrando a EE.UU.

Su cara correspondía a la foto de su pasaporte, pero los agentes de inmigración no podían registrar sus huellas dactilares. No tenía.

Tras examinarle, el profesor Itin encontró que la mujer y ocho miembros de su familia sufrían una rara condición, con las yemas de los dedos planas y un número reducido de glándulas sudoríparas en las manos.

Trabajando con otro dermatólogo, Eli Sprecher, y la estudiante de posgrado Jann Nousbeck, el profesor Itin examinó el ADN de 16 miembros de la familia -siete con huellas digitales y nueve sin éstas.

“Los casos aislados son muy raros y no se han documentado más que unas pocas familias”, contó el profesor Itin a la BBC.

Agente de inmigración en EE.UU. verifica las huellas digitales de una pasajera

Getty Images
En muchos países, como en EE.UU., los agentes fronterizos verifican las huellas digitales de los viajeros antes de permitir su entrada.

En 2011, el equipo se enfocó en un gen, SMARCAD1, que mutó en los nueve miembros sin huellas de la familia y pudieron identificarlo como la causa de la rara dolencia. Prácticamente no se conocía nada de este gen. La mutación no parecía causar otros efectos negativos aparte de los cambios en las manos.

La mutación que se buscó durante todos esos años afectaba un gen “del que nadie sabía nada”, expresó el profesor Sprecher. Por eso tardaron años en encontrarlo.

Una vez descubierto, la enfermedad fue nombrada adermatoglifia, pero el profesor Itin la apodó “enfermedad de demora migratoria”- por su primera paciente que tuvo problemas entrando a EE.UU.- y el nombre resultó.

Amal y Apu

BBC
Amal y Apu Sarker. “No está en mis manos, es algo que heredé”, dijo Amal.

La enfermedad de demora migratoria puede afectar a varias generaciones de una familia. El tío de Apu Saker, Gopesh, que vive en Dinajpur, a unos 350km de Daca, tuvo que esperar dos años antes de que le autorizaran un pasaporte.

“Tuve que viajar a Daca cuatro o cinco veces en los últimos dos años para convencerles de que sufría la mutación”, declaró Gopesh.

Cuando su oficina empezó a utilizar un sistema de control de asistencia con huellas digitales, Gopesh tuvo que convencer a sus jefes que le permitieran utilizar el sistema antiguo: firmando una planilla de asistencia todos los días.

Un dermatólogo en Bangladesh ha diagnosticado la condición de la familia como queratodermia palmoplantar congénita, que el profesor Itin cree que evolucionó en adermatoglifia secundaria, una versión de la enfermedad que también puede producir resequedad cutánea y reducción de la transpiración en las palmas de las manos y plantas de los pies.

Los Sarker na reportado todos estos síntomas.

Se necesitarían hacer más exámenes para confirmar si la familia tiene alguna forma de adermatoglifia.

El profesor Sprecher expresó que su equipo estaría “muy contento” de ayudar a la familia con pruebas genéticas.

Los resultados de esas pruebas podrían darles a los Sarker alguna certidumbre, pero no les aliviaría la carga de navegar diariamente por un mundo sin huellas digitales.

El hermano menor de Apu Sarker, Anu

BBC
El hermano menor de Apu Sarker, Anu, también heredó la rara mutación genética.

Los Sarker que padecen de esta mutación están viviendo en una sociedad que no solo les resulta más difícil de manejar, sino que no ha evolucionado para acomodar su problema.

Amal Sarker pasó la mayoría de su vida sin mucho traspié, pero ahora dice que siente tristeza por sus hijos.

“No está en mis manos, es algo que heredé”, declaró.

“Pero la manera en que mis hijos y yo nos estamos metiendo en todo tipo de problemas, es realmente doloroso para mí”.

Amal y Apu acaban de recibir un nuevo tipo de tarjeta de identidad nacional emitida por el gobierno bangladesí, tras presentar un certificado médico. La tarjeta utiliza otros datos biométricos –un escaneo de la retina y reconocimiento facial.

Pero todavía no pueden comprar una tarjeta SIM ni obtener una licencia de conducción. Expedir un pasaporte es un largo y arduo proceso.

“Estoy cansado de explicar mi situación una y otra vez. He pedido consejo a mucha gente, pero nadie puede darme una respuesta definitiva”, se quejó Apu. “Alguien me sugirió ir a un tribunal. Si todas las otras opciones fallan, eso es lo que tendré que hacer”.

Apu espera poder conseguir un pasaporte, dijo. Le encantaría viajar fuera de Bangladesh. Sólo tiene que empezar a llenar la solicitud.

Las fotos son cortesía de la familia Sarker.


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https://www.youtube.com/watch?v=5BNNcz1-soc

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