El acoso laboral es un infierno que padecen las mujeres, y que no denuncian por miedo
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El acoso laboral es un infierno que padecen las mujeres, y que no denuncian por miedo

Las víctimas de acoso laboral, 52.5% de las mujeres en México, no denuncian por factores como el miedo, el conservar su trabajo o porque los juicios pueden durar hasta 5 años.
Cuartoscuro Archivo
Por Lizbeth Padilla
23 de abril, 2016
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Para Claudia ir a trabajar era llegar a un infierno, con horario de entrada pero nunca de salida. Era secretaria en una distribuidora de materiales de construcción. La mayoría de sus compañeros eran hombres.

La convivencia no era fácil: “Al principio sentía que me trataban como si no fuera una adulta, como si fuera una niña que no sabía hacer las cosas. Después mi jefe empezó a hacerme bromas que los demás le seguían”, dice.

Pero las bromas y los insultos subieron de tono. Palabras como “inútil”, “tonta”, “esta vieja”, “no sabes hacer nada” aparecían cada vez que su jefe se refería a ella.

“Cuando no le parecía algo en un documento me lo aventaba en los pies y no me dejaba salir hasta que no quedaba como él quería. Dejé de tener hora de salida. Un día me dijo que me iba a dar unas nalgadas a ver si así aprendía, desde entonces evité quedarme sola con él”, agrega.

Claudia es parte del 52.5% de mujeres trabajadoras que ha sido acosadas por su jefe, según datos de Encuesta Nacional sobre Violencia contra las Mujeres (ENVIM) 2011.

La misma encuesta señala que el 42.1% de mujeres que han sido violentadas trabajan en una fábrica o taller; el 31.3% en una empresa privada o banco; el 29.1% en una institución pública; el 17.8 en un comercio y el 17.5% en un casa ajena.

Lee: La alerta de género, una herramienta ineficaz para detener los asesinatos de mujeres

Uno de los efectos negativos del acoso laboral es la baja en la productividad de la empleada afectada y afectaciones en el clima laboral, dice Jaime Bustamante director jurídico para México y Centroamérica de ManpowerGroup.

La calidad del trabajo de Claudia empezó a bajar y con ello a aumentar los regaños. “Ya me daba miedo cuando me llamaba a su oficina, porque pensaba que seguro algo había hecho muy mal”.

La Ley Federal del Trabajo en su artículo 3Bis, señala: “El acoso sexual, una forma de violencia que, si bien no existe la subordinación, hay un ejercicio abusivo del poder que conlleva a un estado de indefensión y de riesgo para la víctima, independientemente que se realice en uno o varios eventos”.

El largo camino legal

Dos de las formas de violencia que sufren las mujeres en el ámbito laboral es el hostigamiento y acoso sexual, el cual está incluido como una modalidad de violencia en la Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia.

Amigos y familiares le recomendaron a Claudia denunciar el acoso. Ella acudió con un abogado para saber qué podía hacer, pero el panorama no era alentador.

Debía acudir ante la Junta de Conciliación y Arbitraje, y demandar la rescisión del contrato de trabajo por causas imputables al patrón, además de pedir una indemnización.

“Esto implica la terminación del contrato, para la trabajadora es una consecuencia terrible pues pierde su empleo, por ello es difícil que tome la decisión de denunciar”, explica en entrevista Celia Urban, profesora investigadora del departamento de Derecho de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM).

Claudia es madre soltera, tiene dos hijos y, tras su divorcio regresó a vivir con su madre, por miedo a perder su trabajo, decidió aguantar el acoso y comenzar a buscar otro trabajo, no podía quedare sin ingresos.

Ganar un caso de acoso laboral en México no es fácil, señala Uban, quien aconseja a las víctimas recabar las pruebas suficientes antes de presentar la demanda.

“El primero problema es allegarse de las pruebas que aportará en juicio, pues la  conducta sancionada por la ley laboral habrá que probarse con testigos, los cuales, si es que los hubo, son trabajadores de la empresa”, dice la investigadora, esto dificulta que testifiquen, por dos factores, miedo a represalias o complicidad con el jefe.

“Es sabido que cuando se comete una conducta de ésta índole, se lleva a cabo en secreto, a escondidas”, añade al académica, además la víctima debe contar a las autoridades explícitamente cómo fue el acoso.

“No denuncié para no perder mi trabajo, y porque no tenía ninguna prueba. Mis compañeros le celebraban cada humillación a mi jefe, así que no tenía a nadie que quisiera ser mi testigo”, cuenta Claudia.

Otro consejo para las víctimas es contar con un abogado que esté dispuesto a llegar a las últimas consecuencias, pues muchos negocian con el patrón y presionan a la víctima a desistirse.

Si la víctima logra ganar el juicio recibirá una indemnización, que según la Ley Federal del Trabajo consiste en el pago de tres meses de salario, más 20 días de salario por cada año de servicios prestados, más el pago de la prima de antigüedad que equivale a 12 días de salario por cada año de servicios prestados.

También se agregan los salarios caídos, que a partir de la reforma laboral de finales de 2012 solo son por 12 meses, aunque el juicio dure más años. En México, un proceso laboral puede tardar tres años en resolverse en la Junta y si el patrón impugna una primera resolución puede tardar hasta 5 años.

Y el castigo para el agresor…

En un caso de acoso laboral, el patrón solo es sancionado económicamente, si pierde el jucio debe indemnizar a la víctima, quien también puede pedir que se multe al jefe, esta sanción va de los 50 alos 5,000 días de salario mínimo, según el artículo 1002 de la Ley Federal del Trabajo.

Si el acosador fue un compañero de trabajo, la victima puede pedir la rescisión de su contrato, aunque esto depende de la voluntad del patrón.

Lee: Lo hago por tu bien: el 44% de las mujeres sufren violencia física de su pareja

“Hay muchos casos en que los patrones se hacen cómplices y en lugar de sancionarlos protegen a los agresores, porque también tienen la misma conducta”, dice la profesora de la UAM. El patrón ve a estas conductas como problemas ajenos y prefiere no meterse.

La empresa no debe ser cómplice

Cuando un empleado se siente acosado debe reaccionar inmediatamente y no soportar bajo ninguna circunstancia un acto violento, ya sea emocional, verbal o sexual, dice Jaime Bustamante de Manpower.

Idealmente, toda empresa debe tener un canal para recibir las denuncias por acoso, como un comité especial que los investigue. Si no cuenta con esto, la víctima debe acudir al nivel jerárquico inmediato (el jefe) o superior, si es que el acosador es el jefe inmediato. Si no obtiene una respuesta deberá acudir ante la Junta de Conciliación, detalla Bustamante.

La empresa no debe tratar de persuadir a la víctima a presentar la queja, ni prejuzgar la veracidad de las acusaciones de la víctima. “Lo peor es que (la empresa) sea omisa o que trate de ocultar el caso para no generar ruido”, explica el abogado de Manpower.

Las víctimas deben apoyarse en organizaciones civiles de derechos humanos para llevar sus casos y hacer más visible este problema, dice Celia Urban.

Para la académica se debe cambiar la Ley Federal del Trabajo para flexibilizar las cuestiones probatorias y establecer la presunción de que la víctima fue acosada. También se debe mejorar la inspección de trabajo, una figura establecida en la ley que debe vigilar que no ocurran estos casos, aunque no se le ha dado la importancia que requiere.

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COVID-19: lo que se sabe de la abrupta caída de casos en Sudamérica

Luego de haber sido el epicentro mundial de la pandemia, los países de América del Sur han registrado un fuerte descenso en los casos de COVID-19.
14 de septiembre, 2021
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A mediados de junio, mientras el resto del mundo experimentaba bajos números de infecciones por el nuevo coronavirus, América del Sur estaba convertida en el epicentro de la pandemia.

Siete de las 10 naciones del mundo con más muertes diarias per cápita estaban en la región: la tasa de Brasil era siete veces la de India, mientras que Colombia y Argentina sumaban una cifra que equivalía a tres veces la registrada en todo el continente africano.

Con apenas 5% de la población mundial, Sudamérica registraba una tasa de muertes per cápita que era equivalente a ocho veces la cifra mundial.

Pero eso ya es cosa del pasado.

A finales de junio, la cifra de contagios comenzó a descender de forma consistente hasta convertir a la región en una de las zonas del mundo donde la pandemia parece estar mejor controlada.

Así, mientras para este lunes el promedio semanal de casos confirmados por cada 100.000 habitantes era de 52 en Reino Unido y de 43 en Estados Unidos, Brasil solamente llegaba a 8, Argentina a 6 y Colombia a 3, de acuerdo con cifras de Our World in Data.

Países como Uruguay, que a inicios de junio llegó a tener 100 casos por cada 100.000 habitantes, ahora solamente tienen 4; mientras que Paraguay que registró hasta 40 casos ahora no llega ni a 1 por cada 100.000 habitantes.

Evolución de casos de covid-19 en Sudamérica. Número de contagios promedio diarios por cada 100.000 habitantes. Evolución de los casos confirmados de covid-19 en Sudamerica entre junio y septiembre de 2021. .

Esta disminución de contagios ha sido clave para que Sudamérica sea en la actualidad una de las regiones del mundo que está registrando menos casos de covid-19.

Pero ¿cómo se explica esta abrupta caída de los contagios en Sudamérica?

Entre la inmunidad y otras incógnitas

“Lo primero que le diría es que creo que no lo tenemos del todo claro“, responde Andrés Vecino, investigador en sistemas de salud del Departamento de Salud Internacional de la Escuela de Salud Pública John Hopkins (Estados Unidos).

El investigador recuerda que esta no es la primera vez que ocurre un descenso de casos que parece anunciar que se acerca el final de la pandemia y luego se produce otra ola de contagios que demuestra que no era así.

“Es importante decir que no sabemos exactamente qué es esto y que el hecho de que estén bajando los casos ahora no quiere decir que vaya a pasar en el futuro. Quiero recordar lo que pasó en India, donde había un conteo de casos relativamente bajo para su población y después vimos el gran incremento de casos con la variante delta”, advierte el experto a BBC Mundo.

Una mujer prepara una vacuna en Argentina.

Getty Images
En los últimos meses, los países de Sudamérica han avanzado en las vacunaciones.

La doctora Carla Domingues, que dirigió el programa de inmunización de Brasil hasta 2019, hizo recientemente una advertencia similar. “Es un fenómeno que no sabemos cómo explicar”, dijo esta epidemióloga al diario The New York Times.

No obstante, los especialistas dan algunas claves: entre ellas, la vacunación. Los países sudamericanos han acelerado el ritmo de las inoculaciones en los últimos tiempos, algo que según numerosos expertos podría haber contribuido a frenar los contagios.

Vecino coincide, pero no apunta solamente hacia las vacunas sino, de forma más amplia, a la inmunidad adquirida por parte de la población de la región tanto por vía de las inyecciones como de los contagios.

“Creo que hay más o menos consenso en que es posible que la reducción de casos en Sudamérica puede estar relacionada con algún grado de inmunidad de la población”, destaca.

El experto explica que las diferentes vacunas que se han estado aplicando en los países de la región son un elemento importante a considerar, como también lo es la inmunidad alcanzada por quienes ya tuvieron la infección.

“Muchas personas en algunos de esos países se han infectado. Un estudio reciente que hicieron en 12 ciudades de Colombia muestra que el 89% de las personas de esas localidades ya se infectaron. Con eso uno empieza a pensar que es posible que en algunos sitios haya unos niveles de infección tan altos que ya empezamos a ver una reducción de la enfermedad”, indica el experto.

Vecino advierte que, dado que la población no es homogénea, este dato no puede interpretarse como que 9 de cada 10 personas que uno encuentre en las calles de esas ciudades ya tuvo covid-19, por lo que no hay que confiarse.

“Los individuos se relacionan en grupos, entonces es posible que haya grupos de personas que todavía, por ejemplo, no se hayan infectado ni hayan sido vacunadas y esos grupos de personas pueden tener brotes si llega, por ejemplo, una variante altamente transmisible como la omega, como la delta o como la gama -las 3 que ya están en Latinoamérica-, por lo que pueden obviamente causar un incremento en casos y muertes”, explica.

“Habiendo dicho eso, es posible que el nivel de inmunidad adquirido por las vacunas y por la infección previa sea una de las razones por las cuales estamos viendo menor transmisión hoy”, agrega.

Aplicando las medidas correctas

Ciro Ugarte, director de Emergencias en Salud de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), confirma por su parte que hubo una disminución de los casos y las muertes en casi todos los países de Sudamérica, con excepción de Venezuela.

Ugarte explica que la OPS está trabajando con los ministerios de Salud y con los expertos de la región para estudiar estas tendencias, así como las razones por las cuales se ha mantenido este descenso, y apunta al endurecimiento de las medidas de control luego del incremento significativo de los casos en la región entre finales de 2020 y los primeros meses de 2021.

Los países implementaron medidas mucho más estrictas respecto al distanciamiento físico, al movimiento de personas, al uso mandatario de mascarillas, iniciaron la vacunación y la ampliaron a otros grupos, principalmente a aquellos que estaban en mayor riesgo. Todo esto puede explicar en parte esta tendencia”, incide Ugarte en respuesta a una consulta de BBC Mundo.

El director, sin embargo, previno a la región en contra de caer en la complacencia.

“Hemos visto que cuando los casos disminuyen es porque estamos haciendo bien las cosas. Es decir, estamos implementando las medidas de salud pública que se ha probado una y otra vez que siguen sirviendo”, destaca.

“Lo peor que nos podría ocurrir y que podría ocurrir con los países de América del Sur es que ahora que están con menos casos relajen las medidas porque eso es una gran oportunidad para el virus para transmitirse de persona a persona”, alerta.

Personas usando mascarillas en el metro de Medellín.

Getty Images
La OPS insta a que los países de la región mantengan las medidas de precacución para evitar los contagios.

Así, aunque el número de casos sea bajo en estos momentos, Ugarte considera que lo procedente es no bajar la guardia:

“Nuestra recomendación a toda la población de América del Sur que está viendo que la transmisión es cada vez menor es tomar en cuenta que estamos en esa fase porque se han tomado las medidas adecuadas. No las relajemos”.


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