El veredicto que puede traer justicia a las 96 víctimas de Hillsborough, la mayor tragedia del futbol inglés
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El veredicto que puede traer justicia a las 96 víctimas de Hillsborough, la mayor tragedia del futbol inglés

Un jurado especializado británico determinó este jueves que la muerte de 96 fanáticos en el estadio de Hillsborough, el 15 de abril de 1989, fue una"muerte ilegal" de la que la policía es la mayor responsable.
BBC Mundo
Por Raúl Fain Binda / BBC Mundo
26 de abril, 2016
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Un jurado especializado británico determinó este jueves que la muerte de 96 fanáticos en el estadio de Hillsborough, el 15 de abril de 1989, fue una”muerte ilegal” (unlawfully killed) de la que la policía es la mayor responsable.

De acuerdo a las normas británica, el término”muerte ilegal” sirve para definir si el deceso de una persona –en este caso, un grupo de casi un centenar- ocurrió o no dentro de los parámetros de la ley.

Con este dictamen se puede iniciar una investigación de tipo penal.

Hasta ahora por este hecho no ha sido condenada ni llevada a un juicio una sola persona.

El jurado fue conformado a principio del mes de abril para investigar las responsabilidades en la muerte de los 96 aficionados del fútbol en aquella tarde que pasó a la historia por la tragedia.

Ese día se disputó la semifinal de la Copa de Inglaterra entre el Liverpool y el Nottingham Forest, pero debido a varios errores en el sistema de ingreso, los hinchas sobrepoblaron las gradas del estadio de Hillsborough –en el centro de Reino Unido- y muchos de ellos murieron por aplastamiento o por asfixia.

Liverpool
Cada año se recuerdan a las víctimas de la tragedia que ocurrió el 15 de abril de 1989.

El jurado –integrado por seis mujeres y dos hombres- se encargó de revelar las principales fallas y establecer la responsabilidad policial en la tragedia.

“El comportamiento de la policía mostró una enorme negligencia para garantizar la seguridad de los hinchas y varios errores suyos añadieron peligro a la situación”, se leyó en el informe.

Cabe aclarar que el comportamiento de los fanáticos del Liverpool no tuvo nada que ver con la tragedia”, agregó el dictamen.

Coincidencias con 2012

El dictamen del jurado conocido este martes es similar a un informe de una Comisión Independiente que también investigó el caso en 2012.

En ese año, el propio primer ministro David Cameron le dio carácter oficial, en una declaración ante el Parlamento, a algo que ya era vox populi: que los hinchas del Liverpool no fueron los responsables de la muerte de las 96 personas por aplastamiento y asfixia durante aquel funesto partido.

El informe de aquella comisión, presidida por el obispo de Liverpool y que examinó más de 400.000 páginas de documentos, muchos de ellos secretos, no deja dudas sobre la responsabilidad de la policía de South Yorkshire, tanto en lo ocurrido como en el encubrimiento posterior y las falsas acusaciones a los hinchas del Liverpool.

Pero la culpa también se extiende a ciertos sectores del periodismo, en particular el diario sensacionalista The Sun, que dieron crédito a los infundios, y también a las autoridades municipales de Sheffield y los dirigentes del club Sheffield Wednesday, que descuidaron las medidas de seguridad.

Falsa realidad

Los aficionados son aplastados                                                                                           Los aficionados abarrotaron una grada del estadio de Hillsborough luego de que la policía decidiera abrir las puertas de acceso.

Tampoco escapa de la crítica el juez de la instrucción original, que fijó arbitrariamente una hora límite, las 15:15hs del día del desastre, presumiendo que para entonces todas las víctimas habrían muerto, y por consiguiente rechazó toda evidencia de lo ocurrido después de esa hora.

Esa decisión fue errónea y significó que no hubo un informe fidedigno de cómo murieron algunas víctimas, ni de cómo fue el procedimiento de rescate posterior y de auxilio de los heridos y moribundos sobre el terreno de juego.

Los alcances del encubrimiento policial son particularmente vergonzosos.

Fuentes policiales dieron al periodismo informaciones que descargaban la responsabilidad en vándalos de la hinchada del Liverpool, que habrían desbordado a los agentes que trataban de contenerlos y provocaron el apretón fatal contra los barrotes de contención en una de las tribunas del estadio.

La versión estuvo aderezada con vergonzosas descripciones de los vándalos despojando de dinero y joyas a las víctimas, así como orinando desde las tribunas sobre los esforzados policías que cumplían su deber.

Este cuadro tan groseramente incriminatorio provocó gran indignación en Liverpool, pero en el resto del país se le dio crédito (después de todo, la presencia de vándalos era habitual en aquella época), hasta que cuatro meses después del desastre apareció el informe oficial de un juez, Lord Taylor, rechazando esa versión y criticando a la policía.

Hillsborough                         El caos imperó y muchos aficionados lograron salvarse al escapar hacia las tribunas superiores.

El juez Taylor atribuyó la principal responsabilidad al desempeño incompetente de los policías encargados de controlar a la multitud, así como a serias deficiencias estructurales y de seguridad en el estadio; también destacó la responsabilidad de las autoridades municipales de Sheffield, que no prestaron la debida atención a la seguridad.

Pero la policía de South Yorkshire no sólo insistió en su versión de los hechos en diversas instancias posteriores, sino que también, como se supo después, alteró las declaraciones iniciales de algunos policías, para acentuar el ángulo de la responsabilidad de los hinchas.

El informe de la Comisión Independiente precisa ahora que nada menos que 164 declaraciones fueron alteradas”en forma significativa”, mientras que 116 comentarios desfavorables a la policía fueron extirpados de los testimonios.

A pesar de todas las evidencias surgidas en relación con el encubrimiento y la incompetencia e imprevisión original, ninguna autoridad policial o municipal aceptó responsabilidad ni fue procesada o castigada por lo ocurrido.

Muere el fútbol, nace el fútbol

HillsboroughLa mayoría de la víctimas fueron niños y adolescentes. Uno de los informes falsos de la policía los acusó de haber estado borrachos.

El primer ministro anunció en ese momento ante el Parlamento que el Procurador General, Dominic Grieve, tomará en breve una decisión para solicitar a los tribunales la revisión de la instrucción y el veredicto originales.

También se disculpó ante los familiares de las víctimas, que sufrieron”una doble injusticia”: el fracaso del Estado en protegerlos y la acusación de ser los responsables.

Este caso ha conmovido hasta los cimientos a la sociedad y el establishmentbritánicos, tanto por el elevado número de víctimas, muchos de ellos jóvenes y niños, como por el cinismo del posterior encubrimiento, que afecta el prestigio de la policía, una institución que aquí no tiene una imagen tan mala como en muchos otros países.

También fue en su momento uno de los desencadenantes de la modernización de los estadios británicos, ya que resultó evidente que la vetustez de las instalaciones y del acceso a las tribunas contribuyó a elevar el número de víctimas.

Y ya se sabe que la modernización de los estadios fue paralela a la acción contra los vándalos, uno de los problemas sociales más graves de la época.

Se desmantela las jaulas de protección en el estadio de Anfield.                                                                                              El fútbol inglés cambió a raíz de lo ocurrido. Los estadios eliminaron las “jaulas” de protección y se comenzó a erradicar la violencia.

Es cierto que en 1989 la seguridad en el estadio del Sheffield Wednesday no llenaba los requisitos que ahora se consideran mínimos; también es cierto que los vándalos existían entonces y que su irresponsabilidad y violencia eran vergonzosas pero ya es oficial que esos factores no fueron determinantes.

La principal responsable del desastre, por incompetencia profesional primero, y por un vergonzoso encubrimiento después, fue la policía de South Yorkshire.

Es este el dictamen al que ha arribado, tras 27 años de dilaciones, el sistema social y político británico.

Queda por verse cual será el camino que ahora tomen el Procurador y los tribunales. Los familiares de las víctimas no se conformarán con que les hayan dado la razón: ahora querrán que se procese y condene a los verdaderos culpables.

Pero ese es un proceso aparte, que todavía no ha comenzado.

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‘El invencible verano de Liliana’ un libro contra la violencia sexista y el feminicidio

Ante la apertura a las denuncias y las manifestaciones feministas que han marcado el siglo XXI, la escritora Cristina Rivera Garza denuncia el feminicidio de su hermana Liliana hace 31 años y sin noticias del presunto responsable.
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Gracias a un archivo de cartas que Liliana conservó y envió a quien consideró un amor intenso, y que resultó ser su presunto feminicida, es como Cristina Rivera Garza, escritora mexicana, denuncia la impunidad que hay en el asesinato de su hermana. 

La escritora retoma esta correspondencia para entender y encontrar las pistas que la llevaran al presunto feminicida de su hermana Liliana, asesinada el 16 de julio de 1990, cuando tenía 20 años. Ella amaba las ciencias exactas y era estudiante de arquitectura. 

Sin embargo, las desilusiones en la relación fueron acabando con el amor que Liliana llegó a sentir. Intentó terminar la relación que llevaba con un novio de la preparatoria quien insistía en no dejarla ir. Cuando tomó la decisión, semanas antes de ser víctima de feminicidio, Liliana estaba dispuesta a iniciar una nueva vida, quería hacer una maestría, un doctorado y viajar a Londres. 

“La decisión de él fue que ella no tendría una vida sin él”, escribe Cristina Rivera Garza, autora del libro El invencible verano de Liliana (Editorial Literatura Random House, 2021), obra en la que capítulo a capítulo narra, describe y reflexiona los actos de violencia machista de los que su hermana fue víctima. 

Este libro no es una ficción, es un relato de la vida real por el que muchas familias en este país tienen que atravesar cuando denuncian el feminicidio de una mujer. Desde la visita a la Fiscalía para hacer la denuncia, hasta contactar a amigos y amigas con quienes convivió la víctima para encontrar respuestas a las preguntas que no dejan de surgir.

En entrevista para Animal Político, la escritora cuenta que escribir este libro nace tras crecer y reflexionar que a lo largo de los años una piensa más en su mortalidad y sabe que tiene misiones que cumplir y cosas que hacer. En parte, también, de la urgencia que la pandemia transmitió a todos: “La posibilidad de que vamos a desaparecer mañana”.

En cambio, una de las razones que más pesó para hablar del feminicidio de Liliana es que ahora tiene el lenguaje que ella necesitaba para contar esta historia. La autora señala que es muy difícil contar esta memoria contra el patriarcado y con el lenguaje del patriarcado.

Sin embargo, las recientes movilizaciones de las mujeres y, especialmente, las movilizaciones de mujeres jóvenes en los últimos tiempos han creado en conjunto este tipo de lenguaje que permite subvertir al lenguaje patriarcal y el terror, que es saber que cuando una desaparezca, no habrá una memoria institucional, no quedará rastro vivencial, como el de su hermana.

“Si ponemos esas cosas juntas, todas al mismo tiempo, creo que ayudan a explicar por qué, en grandes términos, específicamente, empecé a escribir este libro después de haber participado en los semilleros zapatistas. Estando ahí, en Chiapas, con toda esta energía de la crítica al capital, al Estado, rodeada de un mundo nuevo, creo que todas esas razones que ya estaban ahí se vieron canalizadas. Fue a partir de ahí que empecé la investigación”, explica en entrevista.

Liliana, entre las matemáticas y el amor

En El invencible verano de Lilialiana, Rivera Garza encuentra una nota en la que su hermana se describe así misma como una amante de las manzanas y de la felicidad. “Le fascina reírse, pero no sola; le gusta reírse con sus amigos, y le gusta hacerlos sentir bien (aunque a veces meta la pata)”, se lee en el libro.

Así era Liliana. Delgada, cabello lacio. Honesta. No tiene un amigo-amigo pero puede confiar en varias personas, y en seguida menciona a algunos. Soñaba con andar por el mundo y aprender muchas cosas. Soñó con ser guitarrista, pintora y nadadora. Y finalmente anuncia que “hay que entenderla… (es muy inocente)”.

Para Rivera Garza, iniciar esta investigación que aún no termina, la hace sentirse muy comprometida. Considera que escribir un libro es, en muchos sentidos, hacer una promesa y este libro es -de muchas maneras- una forma de traerla de regreso.

Sin embargo, la autora señala que Liliana, su hermana, siempre ha estado con ella, es una presencia que está a su lado, razón por la cual este libro es, sobre todo, una denuncia y una exigencia de justicia.

“Este libro fue mi contrato para buscar justicia en el caso de mi hermana pero en el caso también de las mujeres que hemos perdido a manos de la violencia machista”, añade.

Si bien, El invencible verano de Liliana es una obra cercana al dolor y la búsqueda de justicia por el que tienen que atravesar las familias, es también un libro que sensibiliza a las y los lectores con las familias de víctimas de feminicidio. La autora comenta que la violencia feminicida y el cinismo con que se comete, parte de un nivel de impunidad altísimo, donde un feminicida sabe que puede asesinar a una mujer y que hay un 99% de posibilidades de que no pase nada y que no haya consecuencias.

“Muchas veces hemos sido víctimas de ese lenguaje machista y patriarcal que culpa a la víctima. Pero nunca se voltea a ver al verdadero y único responsable, que es el feminicida. Por un lado es un sistema de justicia deficiente a todas luces y por otro lado, todavía una cultura machista que naturaliza actos de violencia y los oculta con el lenguaje del amor”.

La escritora Cristina Rivera Garza

La escritora Cristina Rivera Garza

Violencia en el noviazgo

Apenas en 2019 el Sistema Nacional de Protección de Niñas, Niños y Adolescentes señaló que 76% de las adolescentes entre 15 y 17 años había sufrido violencia psicológica, 17% violencia sexual y 15% violencia física, según datos de la Encuesta Nacional sobre Violencia en el Noviazgo (ENVIN).

En el estudio Panorama Nacional sobre la Situación de la Violencia contra las Mujeres 2020, la violencia en el noviazgo resulta relevante porque puede poner en riesgo la vida de las mujeres, y no solo por las agresiones físicas sino también por el maltrato emocional o las agresiones sexuales de la pareja hacía ellas; atentados que pueden ser tan severos que llegan a causar un daño a la integridad física y emocional.

En cambio, cuando la violencia en pareja transgrede la vida de las mujeres, como sucedió con Liliana, el agresor llega al punto máximo de la violencia como lo es el feminicidio. Para Cristina Rivera Garza, el duelo tras un feminicidio resulta ser un momento muy extraño y retorcido, especialmente para los familiares de mujeres; seres queridos que les han sido arrebatadas por la violencia. 

“Mi familia y yo llevamos muchos años con un dolor muy privado y realmente, ahora entiendo, que el asesinato de Liliana también fragmentó a su grupo de amigos e hizo que se separaran. Es muy difícil contar eso. El libro es un intento de hacerlo”, añade. 

Escribir El invencible verano de Liliana ha sido de los primeros intentos por articular esta experiencia. Ahora, se suma la respuesta de los lectores y las lectoras sintiéndolo como un acompañamiento cercano, íntimo y cálido.

En cuanto a la búsqueda de justicia para las familias de mujeres víctimas de feminicidio,  Rivera Garza, desde su experiencia, señala que entre las primeras acciones a realizar es acabar con la impunidad, sin ello, los criminales seguirán siendo criminales. 

Desde la sociedad civil, la autora considera que es importante que quienes sepan o estén cerca de personas que sean acosadores o cometan algún tipo de violencia contra las mujeres; incluso feminicidas, es importante que aunque sean sus hijos, hermanos, parientes, amigos, vecinos, los denuncien.

Ángel González Ramos, presunto feminicida de Liliana Rivera Garza

Ángel González Ramos, presunto feminicida de Liliana Rivera Garza

Ángel  González Ramos, presunto feminicida de Liliana Rivera Garza

Ángel González Ramos, presunto feminicida de Liliana Rivera Garza

Desde la editorial Penguin Random House en México han habilitado un correo electrónico en caso de que alguna persona pueda proporcionar datos actuales de Ángel González Ramos, presunto feminicida de Liliana Rivera Garza. La dirección de correo electrónico es [email protected] 

Hasta ahora, esta cuenta de correo ya ha recibido historias de mujeres que años atrás sufrieron el acoso de Ángel González Ramos.

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