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Especial

En Veracruz no hay alerta de género porque la frenó la directora de Instituto de las Mujeres

La directora del Instituto Veracruzano de las Mujeres, Edda Arrez, dijo que el gobierno federal era quien debía emitir la alerta de género, pese a que hubo 33 homicidios y 20 desapariciones de mujeres en tres meses.
Especial
Por Arturo Angel
19 de abril, 2016
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cintillo

La directora del Instituto Veracruzano de las Mujeres, Edda Arrez Rebolledo, se rehusó en 2015 a iniciar el trámite para que se emitiera una alerta de género en el estado al señalar que no era de su competencia, pese a que la ley local señala que ella es la responsable de hacerlo y que una jueza federal dictó un amparo en el que calificó de incongruente su postura.

Documentos de este caso –cuya disputa legal en los tribunales continua hasta hoy , de los que Animal Político tiene copia, muestran que la funcionaria argumentó que era la Secretaría de Gobernación federal la que tenía que declarar la alerta, luego de que se documentaron en el estado homicidios violentos de más de 30 mujeres en un lapso de tres meses.

Incluso, la directora de este Instituto, cuya misión es fomentar los derechos humanos de las mujeres según su página web, rechazó que su postura representara una violación a las garantías individuales de la ciudadana que solicitó el inicio del trámite de alerta de género.

“La contestación realizada por la autoridad responsable incumple con la congruencia que toda respuesta de autoridad debe observar al atender una petición de los gobernados”, concluyó la sentencia de la juez que analizó el caso, y en contra de la cual Arrez Rebolledo también se inconformó.

La petición

El 21 de mayo de 2015 María Josefina Gamboa Torales, presidenta del Instituto de la Mujer de Boca del Río, solicitó formalmente al Instituto Veracruzano de la Mujer que se emitiera una alerta de género, con el objetivo de que se implementaran medidas de emergencia en apoyo a las mujeres, ante múltiples episodios de violencia registrados en el estado.

Gamboa presentó una relación en la que se detallaban 33 casos de mujeres que fueron asesinadas con “extrema violencia en varios municipios de Veracruz tan solo en el lapso de enero a abril de ese año.  A estos casos, se sumaban además 20 denuncias por la desaparición de mujeres en la entidad.

En la solicitud, se argumentó que la Ley de Acceso de las Mujeres a una vida libre de Violencia para el estado de Veracruz establece en su artículo 39 que el Instituto Veracruzano de la Mujer puede solicitar formalmente al gobierno del estado el inicio del procedimiento para que se emita la alerta de género.

De acuerdo con el artículo 4 de la misma ley, la alerta comprende un “conjunto de acciones gubernamentales de emergencia derivadas de la declaratoria emitida” que permiten enfrentar y erradicar la emergencia de violencia en uno o varios territorios de la entidad.

El rechazo

El 12 de junio del 2015 la Directora del Instituto Veracruzano de las Mujeres Edda Arrez Rebolledo, se negó oficialmente a iniciar el procedimiento de emitir la alerta de género en la entidad, argumentando que no era de su competencia.

En el oficio IVD/DG/033172015 la funcionaria contestó a Gamboa que la ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia establece en su artículo 25 que la emisión de las alertas de género es facultad de la Secretaría de Gobernación federal.

En su misma respuesta la funcionaria estatal recordó que el artículo 1 de la referida ley señalaba que debe existir coordinación entre el gobierno federal y el de las entidades para el combate a la violencia de género.

En ese contexto, Arrez Rebolledo sostuvo que era necesario “desahogar los elementos de naturaleza procedimental para luego estar en condiciones de que los niveles de gobierno pudieran implementar acciones en el tema.

El amparo

Ante la negativa de presentar la solicitud de alerta de género, Gamboa interpuso una demanda de amparo ante el Juzgado Decimoquinto de Distrito del estado de Veracruz, en donde argumentó que la respuesta de la funcionaria estatal carecía de sustento legal y, al mismo tiempo, era una violación a los derechos humanos.

“Agravia que no obstante los datos oficiales que obran en poder de las autoridades aquí señaladas como responsables, no se haya iniciado de OFICIO por así permitirlo la ley, el proceso para emitir una alerta de género”, indica la demanda.

Entre otras cosas, el Instituto de la Mujer de Boca del Río detalló que Arrez Rebolledo había ignorado por completo que existe una ley estatal vigente que indica que ella es la facultada para iniciar el procedimiento de alerta de género.

También se ignoró, según la demanda, que la ley general contempla que las entidades tienen facultades para emitir sus propios reglamentos y la norma federal no ha invalidado ni dejado sin efecto en ningún momento la Ley contra la Violencia de las mujeres de Veracruz, ni la de ningún estado.

El 9 de noviembre de 2015 la jueza Nelda Gabriela González García emitió una sentencia en la que concedió el amparo a favor de Gamboa y dejó sin efecto la negativa que había dado el Instituto Veracruzano de las Mujeres.

Ni respuesta, ni alerta

Hasta el día de hoy no se ha dictado ninguna alerta de género en el estado de Veracruz. Son varias las solicitudes que se han hecho pero, en todos casos, el argumento el gobierno del estado, de la fiscalía y de otras autoridades, es que el tema se encuentra en análisis.

En el caso del Instituto Veracruzano de la Mujer, su directora decidió interponer un recurso de revisión en contra de amparo ordenado por el juzgado 15 de Distrito. El expediente fue turnado al Segundo Tribunal Colegiado en Materia Administrativa del estado.

De acuerdo con la página web del sitio oficial de la Judicatura, el pasado 15 de abril se notificó a la Comisión Estatal de Derechos Humanos que el juicio de amparo se encuentra  bajo análisis del referido tribunal. Hasta ahora no hay una sentencia definitiva.

María Josefina Gamboa Torales dijo a Animal Político que la emisión de alerta de género, que comprende desde acciones preventivas hasta un presupuesto oficial para combatir este tema, es indispensable pues la violencia contra las mujeres en Veracruz ha rebasado las capacidades institucionales ordinarias

“Tan solo en el Instituto de la Mujer de Boca del Río atendimos en promedio a ocho mil mujeres cada año por violencia. Los casos de violencia solo los puedes investigar en las agencias especializadas. Hay 17 agencias especializadas para 212 municipios. Solo la de Veracruz le da atención a diez municipios. Si yo llego con una mujer golpeada, la sicóloga me da cita para atenderla en cuatro meses. No puede ser”, concluyó.

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Qué es futoko, el fenómeno por el que miles de niños se niegan a ir a la escuela en Japón

El absentismo escolar no para de aumentar y muchos se preguntan si se trata más de un problema originado por del sistema que por los alumnos. Ante eso, están floreciendo las "escuelas libres".
26 de diciembre, 2019
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En Japón, cada vez más y más niños se niegan a ir a la escuela: se trata de un fenómeno conocido como “futoko”.

Y como el absentismo escolar no para de aumentar, muchos se preguntan si se trata más de un problema originado por del sistema que por los alumnos.

Yuta Ito, de 10 años, esperó hasta las vacaciones de la Semana Dorada (del 29 de abril al 5 de mayo) para decirles a sus padres cómo se sentía y les dijo que no quería seguir yendo a clases.

Sin embargo, aunque renuente, por meses el joven continuó asistiendo a la escuela. Con frecuencia se negaba a ir: Ito era acosado y se peleaba con sus compañeros de manera constante.

Finalmente, para sus padres quedaron solamente tres opciones: llevar a Yuta a terapia con la esperanza de que las cosas mejoraran, educarlo en el hogar o mandarlo a una escuela libre. Y eligieron la última opción.

Ahora Yuta emplea sus días de escuela haciendo lo que quiere y es mucho más feliz.

Estudiantes japoneses

Getty Images
El término futoko ha sido traducido de diversas formas: absentismo, fobia o negación a ir a la escuela.

Un pasado como enfermedad mental

Ito es uno de tantos futoko japoneses, definidos por el ministro de Educación como niños que no van a la escuela por más de 30 días por razones no relacionadas con las finanzas familiares ni la salud.

El término futoko ha sido traducido de varias formas: absentismo, fobia o negación a ir a la escuela.

La actitud hacia este grupo de personas ha cambiado durante décadas. Hasta 1992, el absentismo escolar, en ese entonces llamado tokokyoshi (resistencia), era considerada una enfermedad mental.

Pero en 1997 la terminología cambió y se comenzó a utilizar futoko, un término más neutral y que simplemente significa absentismo.

El 17 de octubre, el gobierno anunció que el absentismo en alumnos de la escuela primaria y la secundaria había batido récords. En 2018 hubo 164.528 niños que se ausentaron por más de 30 días, una cifra superior a los los 144.031 casos registrados en 2017.

Estudiantes en una escuela en Japón.

Stephane Bureau du Colombier
En Japón ha incrementado el número de estudiantes que acuden a escuelas no tradicionales.

Escuelas alternativas

El movimiento de la escuela libre comenzó en Japón en los 80 como respuesta al incremento de los futokos.

Se trata de escuelas alternativas que operan sobre los principios de libertad e individualismo.

Si bien son una opción diferente a la educación obligatoria y a la educación en el hogar, no ofrecen una cualificación reconocida.

El número de estudiantes de estas escuelas alternativas se ha disparado con el paso de los años, pasando de 7.424 en 1992 a 20.346 en 2017.

Abandonar los estudios puede provocar consecuencias a largo plazo y existe un alto riesgo de que los jóvenes se aíslen de la sociedad por completo y se encierren en sus habitaciones. A este fenómeno se le conoce como hikikomori.

Preocupa aún más el número de estudiantes que se ha suicidado. En 2018, los suicidios escolares alcanzaron su pico en 30 años con 332 casos.

Esto provocó que el gobierno japonés introdujera una ley en 2016 con recomendaciones especiales para las escuelas.

Escuela libre de Tamagawa.

Stephane Bureau du Colombier
Las escuelas libres establecen sus propias reglas.

Problemas personales y ‘bullying’

Entonces ¿por qué tantos niños evitan la escuela en Japón?

Circunstancias familiares, problemas personales con compañeros y el bullying se encuentran entre las principales causas, según una encuesta realizada por el Ministerio de Educación.

En general, los que abandonaron la escuela aseguraron que no se entendían bien con otros estudianteso, en algunos casos, con los propios maestros.

Ese fue el caso de Tomoe Morihashi.

“No me sentía cómodo con mucha gente”, dice la niña de 12 años. “Mi vida escolar fue difícil“.

Morihashi sufría de mutismo selectivo, que le afectaba cada vez que salía en público. “No podía hablar fuera de mi casa o lejos de mi familia”.

También le resultaba difícil obedecer el rígido conjunto de reglas que existen en las escuelas japonesas.

“Las medias no pueden ser de colores, no te puedes pintar el cabello, hay un color establecido para los elásticos del cabello y estos no pueden ponerse en la muñeca”, explica.

Dos niñas uniformadas.

Getty Images
Tomoe Morihashi, de 12 años, se queja de las rígidas normas que los alumnos deben seguir en las escuelas japonesas.

Muchas escuelas en Japón controlan todos los aspectos relacionados con la apariencia de sus alumnos, forzándolos a teñirse sus cabellos castaños de negro y prohibiéndoles que usen medias o abrigos, incluso cuando hace frío.

En algunos casos, incluso deciden el color de la ropa interior que los alumnos deben ponerse.

Entre los años 1970 y 1980, una serie de estrictas reglas escolares fueron introducidas como respuesta a la violencia y el acoso escolar. Dichas normas fueron relajadas en la década de los 90, pero recientemente se han intensificado.

Se les conoce como las normas de las “escuelas negras“, un concepto que hace referencia a las “empresas negras”, la manera en la que se conoce a las compañías que explotan a sus trabajadores.

Ahora Morihashi e Ito, asisten a la Escuela Libre Tamagawa en Tokio, donde los estudiantes no necesitan llevar uniforme y son libres de elegir sus propias actividades, de acuerdo con un plan acordado entre la escuela, los padres y los alumnos. Se les incentiva a seguir sus habilidades e intereses personales.

Hay salas con computadoras donde se imparten clases de japonés y matemáticas, así como una biblioteca con libros y mangas (cómics japoneses).

Dos alumnos en la Escuela Libre Tamagawa.

Stephane Bureau du Colombier
En las escuelas alternativas, los alumnos pueden elegir qué tipo de actividades hacer.

El ambiente es muy informal, como si fuera una gran familia. Los estudiantes se reúnen en espacios comunes para conversar y jugar.

“El propósito de esta escuela es desarrollar las habilidades sociales de las personas”, dice Takashi Yoshikawa, director de la escuela.

Ya sea haciendo ejercicio, jugando o estudiando, lo importante es aprender a no entrar en pánico cuando están en un grupo grande.

La escuela se mudó recientemente a un lugar más grande, y alrededor de 10 niños asisten todos los días.

Zapatos afuera de la escuela.

Stephane Bureau du Colombier
Cerca de 10 niños asisten a diario a la Escuela Libre Tamagawaa.

Yoshikawa abrió su primera escuela alternativa en 2010, en un apartamento de tres pisos en el barrio residencial de Fuchu en Tokio.

“Esperaba estudiantes mayores de 15 años, pero en realidad los que vinieron tenían solo 7 u 8 años“, asegura.

“La mayoría de los alumnos guardaban silencio y tenían mutismo selectivo, en la escuela no hacían nada”.

El director cree que la negación de los niños de ir a la escuela está extremadamente vinculada a problemas de comunicación.

Takashi Yoshikawa abrió su primera escuela alternativa en 2010.

Stephane Bureau du Colombier
Takashi Yoshikawa abrió su primera escuela alternativa en 2010.

Compañerismo, la clave

Su paso por la escuela también fue inusual. Renunció a su trabajo como “hombre asalariado” en una empresa japonesa a los 40 años, cuando decidió que no quería aspirar a un puesto más alto.

Su padre era médico y, como él, quería servir a su comunidad, por lo que se convirtió en trabajador social y padre adoptivo.

La experiencia le hizo descubrir los problemas que enfrentan los niños. Se dio cuenta de cuántos estudiantes sufrían porque eran pobres o víctimas de abuso en el hogar, y cuánto impactaba esto en su desempeño en la escuela.

Parte del desafío que enfrentan los alumnos es el gran número de niños por clase, dice el profesor Ryo Uchida, experto en educación de la Universidad de Nagoya.

“En aulas con alrededor de 40 estudiantes, que deben pasar un año juntos, pueden suceder muchas cosas”.

El profesor explica que el compañerismo es el ingrediente clave para sobrevivir en Japón, porque la densidad de población es muy alta: si no te la llevas bien y cooperas con los demás, no sobrevivirás. Esto no solo se aplica a las escuelas, sino también al transporte público y otros espacios públicos, que están superpoblados.

Estudiantes en una clase en Ichihara.

Getty Images
El compañerismo es el ingrediente clave para sobrevivir en las escuelas.

Pero para muchos estudiantes la necesidad de amoldarse es un problema. No se sienten cómodos en aulas superpobladas donde tienen que hacer todo con sus compañeros en un espacio pequeño.

Sentirse incómodo en tal situación es normal“, explica el profesor Uchida.

Además, en Japón, los niños permanecen en la misma clase año tras año, por lo que si se presentan problemas, ir a la escuela puede ser doloroso.

“En ese sentido, el apoyo brindado por las escuelas alternativas es muy significativo”, asegura el profesor.

En estos centros “les importa menos el grupo y tienden a valorar más los pensamientos y los sentimientos de cada estudiante”.

Niños jugando en la escuela Tamagawa.

Stephane Bureau du Colombier
Niños jugando en la escuela Tamagawa.

Críticas en aumento

Pero aunque este tipo de escuelas representan una alternativa, los problemas dentro del propio sistema educativo persisten.

Seún Uchida, el no desarrollar la diversidad de los estudiantes es una violación de sus derechos humanos, y muchos están de acuerdo.

Las críticas a las reglas de las “escuelas negras”y al entorno escolar japonés están aumentando en todo el país.

En una columna reciente, el periódico Tokyo Shimbun las describió una violación a los derechos humanos y un obstáculo para la diversidad estudiantil.

En agosto, el grupo de campaña Black kosoku o nakuso! Project [¡Eliminemos las black rules de la escuela!] presentó una petición en línea ante el Ministerio de Educación firmada por más de 60.000 personas, solicitando una investigación sobre estas exageradas reglas escolares.

La prefectura de Osaka les ordenó a todas las escuelas secundarias a que revisen sus reglas, y el 40% lo hizo.

Uchida dice que el Ministerio de Educación parece aceptar ahora el absentismo no como una anomalía, sino como una tendencia.

Él ve esto como una prueba de que los niños futoko no son el problema, sino que están reaccionando a un sistema educativo que no proporciona un ambiente inclusivo.


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