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Cuartoscuro

Estos son los argumentos del GIEI para decir que la verdad histórica se construyó con tortura

El grupo de expertos denunció que los cinco detenidos que fue la base para la hipótesis de que en el basurero de Cocula fueron torturados.
Cuartoscuro
Por Tania L. Montalvo
25 de abril, 2016
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La declaración de cinco detenidos que fue la base para la hipótesis de que en el basurero de Cocula fueron asesinados y quemados los 43 normalistas desaparecidos pudo construirse con tortura, denunció el grupo de expertos independiente designado por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos.

Estos son los hallazgos del GIEI en los informes médicos de cinco detenidos que declararon sobre la muerte de los 43 estudiantes.

En la presentación de su último informe antes de abandonar el país, los expertos hicieron este señalamiento a la vez que dieron a conocer irregularidades en el actuar del Gobierno mexicano. Entre ellas el bloqueo de información, la presentación de pruebas falsas y “las conductas omisivas” de funcionarios de todos niveles.

El documento señala: “La investigación tuvo dificultades que no son imputadas de manera exclusiva a la simple complejidad del caso. La lentitud en las respuestas a las solicitudes del GIEI, la demora en la práctica de muchas pruebas, las respuestas formales y no sustanciales a muchas de las inquietudes, la no investigación de otras líneas de investigación, no pueden leerse como simples obstáculos improvisados o parciales. Muestran barreras estructurales”. También, afirma que “los reportes de inteligencia, las bitácoras, las fotografías y los vídeos vinculados a los hechos no han sido incorporados a la investigación”.

Sobre la declaración de cinco de los detenidos y la posible tortura que habrían sufrido, estas son las pruebas que presentaron:

  1. Jonathan Osorio Cortez, “Jona” o “Jonas”. Detenido el 27 de octubre de 2014.

En el primer informe de lesiones tras su detención se reportan cero lesiones. Un día después, los reportes indican que ya presenta quince lesiones.

“En la Puesta a Disposición de la Policía Federal del día 27 de octubre de 2014 a las 16:20 h se señala que las lesiones que presentaba Jonathan Osorio se habrían ocasionado por golpes al caer, tras intentar huir en el momento de la detención. (…) Pero según el acta ministerial, el detenido ingresa a la SEIDO el 27 de octubre de 2014 a las 22:30 h, es decir seis horas después. En el informe médico que se le realiza el 28 de octubre de 2014 a las 00:50 h, dos horas después, presenta 14 lesiones y un área de lesiones que no tenía al momento de ser revisado por el médico naval. Dichas lesiones se tuvieron que haber producido entre la realización del primer informe médico de la Marina y el segundo, realizado 8 horas después de ser detenido, o sea que se produjeron mientras se encontraba bajo custodia de las fuerzas de seguridad”.

Aunque se presentan las lesiones tras la detención, Jonathan Osorio dice que las lesiones fueron ocasionadas al momento de ser detenido, lo cual no tiene soporte en los informes médicos emitidos, señala el GIEI.

“En los informes médicos del 29 de octubre de 2014 a las 19:00 y 20:30 h, es decir 38 horas después de la Declaración Ministerial del día anterior, presenta 5 lesiones nuevas”.

El 3 de noviembre, Osorio presenta nuevas lesiones. Los expertos del GIEI insisten en que no existe justificación.

  1. Agustín García Reyes, “Cheje” o “Chereje”. Detenido el 27 de octubre de 2014.

En el primer informe no hay lesiones, en el segundo hay 30. En otros informes se suman ocho nuevas heridas.

“El informe médico del 28 de octubre de 2014 a las 00:50 horas, dos horas después de su ingreso (a la SIEDO) y siete horas después del primer informe médico realizado posteriormente a su detención, refiere la existencia de 30 lesiones que no tenía al momento de ser revisado por el médico naval”.

García Reyes señaló que las lesiones se las ocasionó antes de la detención haciendo trabajos pesados, pero en los registros médicos no existen registros.

Sin embargo, los expertos tuvieron acceso a la una de sus evaluaciones psicológicas y en ésta el detenido señala que fue torturado “le pusieron una bolsa en la cabeza, lo golpearon y le dieron toques con la chicharra”.

  1. Patricio Reyes Landa, “Pato”. Detenido el 27 de octubre de 2014.

En el primer informe médico tras la detención tuvo cinco lesiones, en el siguiente presentó veinte y en más adelante se registraron quince más.

“Durante su evaluación psicológica, el detenido vuelve a referirse a la caída en moto 15 días antes de la detención como origen de su herida. Sin embargo, tras haberdicho que la herida era anterior a su detención, posteriormente refiere al psicólogo haber sido torturado”.

El reporte del GIEI indica que Reyes Landa declaró que fue torturado con un trapo en la nariz como maniobra de asfixia, que le dieron toques dentro de la boca y testículos, y que le pusieron una bolsa en la cabeza, también como maniobra de asfixia.

  1. Felipe Rodríguez Salgado, “Cepillo” o “Terco”. Detenido el 15 de enero de 2015.

El expediente de Rodríguez Salgado indica que al momento de la detención “fue necesario hacer uso legítimo de la fuerza de manera proporcional, mediante forcejeo”.

“16 horas después del último informe médico, el MP registra que las lesiones se provocaron al momento de la detención pero el detenido declara que los Policías Federales lo metieron a un cuarto y lo golpearon en el piso”.

El expediente destaca que el uso de la fuerza fue proporcional y necesario, pero el grupo de expertos indica que “no hay base para sacar esa categórica conclusión. El patrón de lesiones es masivo y no podría ser congruente más que con una detención extremadamente violenta y con una enorme resistencia de un detenido. Unas lesiones de ese tipo en el detenido hubieran llevado un correlato de lesiones en los agentes que habrían tratado de detenerlo, circunstancia no referida en el expediente. Además, el número de lesiones aumenta mientras permanece detenido, lo que muestra que otras lesiones se hicieron mientras estaba bajo custodia”.

  1. Miguel Ángel Landa Bahena, “Duva”, “Duvalín” o “Chequel”. Detenido el 9 de abril de 2015.

El detenido dijo al GIEI que su aprehensión ocurrió en un hotel, donde fue golpeado. Sin embargo, la versión oficial indica que fue detenido en las instalaciones de la SEIDO y de “manera pacífica”.

Sus lesiones desde la detención a otros informes médicos aumentan de 1 a 3, según los registros oficiales.

“El Duva declara que los Policías Federales lo golpearon cuando se negaba a responder sus preguntas”. Los expertos del GIEI concluyen que la detención de Miguel Landa Bahena está registrada en dos momentos diferentes, en días y circunstancias distintos, “lo cual no es coherente entre sí”.

El análisis del GIEI sobre tortura fue revisado por un panel que estuvo compuesto por una experta del Grupo Internacional de Expertos Forenses Independientes (IFEG, por sus siglas en inglés), Dra. María Cristina de Mendonça; la investigadora Nieves Molina-Clemente y el Secretario General del IRCT (International Rehabilitation Council for Torture Victims), Víctor Madrigal-Borloz.

Las conclusiones del GIEI sobre la tortura cometida contra los detenidos indica que “existen diferencias significativas en las versiones sobre el origen de las lesiones, que se atribuyen oficialmente a ser anteriores o producidas durante la detención, y el relato de los detenidos que en algunos momentos señalan que sufrieron torturas”.

Los expertos insisten en que los informes médicos realizados al momento de la detención no indican que existen lesiones, sin embargo, los reportes posteriores ante la SEIDO “muestran numerosas lesiones”.

En la versión de PGR, la declaración de los detenidos citados por el grupo de los expertos indica que los 43 estudiantes fueron quemados en el basurero de Cocula. Sin embargo, los reportes médicos muestran que su declaración pudo haber sido tomada tras tortura de parte de fuerzas federales mexicanas.

 

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IFAAS/USF

Qué son las "granjas de cadáveres" donde los cuerpos humanos se descomponen a la intemperie

Se trata de los cementerios forenses, donde los cadáveres se dejan a la intemperie durante semanas o meses porque ayudan a resolver crímenes, aunque algunos científicos tienen sus reservas respecto a ellos.
IFAAS/USF
18 de junio, 2019
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ADVERTENCIA: Este artículo contiene imágenes y descripciones explícitas que pueden herir la sensibilidad de algunas personas.

En medio de un pasto verde y uniforme, sobresalen unos arbustos de aproximadamente un metro de altura. Son más altos que el resto, porque el pedazo de tierra en el que crecen se alimenta de las sustancias que liberaron cadáveres humanos que se pudrieron ahí durante varias semanas. De lejos parece una pradera ideal para dar un paseo, pero al adentrarse en los matorrales un fuerte hedor a muerte hace llorar los ojos. El día es soleado y se sienten más de 30º de temperatura, el aire es húmedo y pesado.

En este terreno de poco más de una hectárea hay 15 cuerpos humanos desperdigados. Están todos desnudos, algunos encerrados en jaulas metálicas, otros cubiertos con un plástico azul, otros enterrados y otros directamente a la intemperie. Cada cuerpo forma una silueta de hierba muerta, pero luego, en esa misma porción de terreno, crecerá un arbusto vigoroso, más alto que los demás.

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BBC

La doctora Kimmerle estudia los cuerpos desde el momento de la muerte hasta que son solo huesos. Este lugar es un laboratorio de antropología forense a campo abierto de la Universidad del Sur de la Florida (USF), que opera desde 2017 en el condado de Pasco, a 25 minutos de la ciudad de Tampa. Está ubicado en una zona campestre, a un costado de la cárcel del condado. Comúnmente la gente lo llama una “granja de cadáveres”, aunque los científicos prefieren llamarle cementerio forense o laboratorio de tafonomía, que es el área que estudia lo que ocurre con un organismo luego de su muerte. Es un lugar dedicado a la ciencia, pero regar cadáveres humanos a cielo abierto desafía los ritos que comúnmente tenemos respecto a la muerte. De hecho, esta “granja” inicialmente iba a estar ubicada en el condado de Hillsborough, a unos 80 km de Pasco, pero los vecinos se opusieron al proyecto por temor a la llegada de animales carroñeros, a que sus propiedades perdieran valor y a que tuvieran que soportar el hedor de los cuerpos en descomposición. Las reservas frente a este tipo de laboratorios no solo vienen por parte de las personas que no quieren vivir cerca de gente muerta, incluso dentro de la comunidad científica hay quienes son escépticos respecto a la necesidad y el valor científico de las granjas de cadáveres.

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BBC
Algunos de los cuerpos están protegidos por jaulas para evitar que sean presa de los animales de carroña.

¿Cómo son estas granjas, para qué sirven y por qué generan controversia?

Cuerpos en descomposición

La granja de cuerpos de la USF es una de las siete que hay en Estados Unidos. También hay en Australia, y en países como Canadá y Reino Unido hay planes de abrir sus primeras granjas este año. Los cadáveres que hay en la granja de la USF fueron personas que antes de morir decidieron donar voluntariamente su cuerpo a la ciencia. En otros casos, son los familiares del difunto quienes deciden entregarle el cuerpo a los forenses. El principal objetivo de estos lugares es entender cómo se descompone el cuerpo humano y qué ocurre en el ambiente que lo rodea durante ese proceso. Entender ese proceso brinda datos clave para resolver crímenes o de mejorar las técnicas de identificación de personas.

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BBC
Los datos que recolectan los forenses son útiles en la reconstrucción de cadáveres sin identificar.

“Cuando alguien muere hay muchas cosas ocurriendo al mismo tiempo”, le dice a BBC Mundo Erin Kimmerle, directora del Instituto de Antropología Forense de la USF. “Ocurre desde la descomposición natural, hasta la llegada de insectos y cambios en la ecología“.

Kimmerle y su equipo consideran que la mejor manera de entender todo eso que ocurre es observarlo en tiempo real, con cuerpos reales en un ambiente real. Según explica Kimmerle, en general el cuerpo humano pasa por cuatro etapas después de la muerte. En la primera etapa, llamada “cuerpo fresco”, baja la temperatura del cadáver y la sangre que deja de circular se acumula en ciertas partes del cuerpo. Luego, durante la “descomposición temprana”, las bacterias comienzan a consumir los tejidos y se empiezan a notar cambios en el color de la piel. En la tercera etapa, la “descomposición avanzada”, se acumulan gases, el cuerpo se hincha y se rompen los tejidos.

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BBC
La descomposición de los cuerpos afecta la tierra done yacen.

Finalmente, comienza la “esqueletonización”, que se hace primero evidente en el rostro, las manos y los pies. Bajo algunas condiciones de humedad y otros factores, el cuerpo puede quedar momificado. Estas etapas, sin embargo, se ven influenciadas por el ambiente en el que esté cuerpo, y eso le interesa a los forenses.

Datos valiosos

En la granja de la USF algunos cuerpos están rodeados por jaulas de metal para protegerlos de animales carroñeros. La jaula evita que sean devorados por zarigüeyas y buitres, así que los forenses pueden estudiar cómo ocurre la descomposición de los tejidos. También observan la acción de los gusanos, que se alimentan de los órganos internos del cadáver, pero no de la piel. Otros cuerpos, por el contrario, sí están totalmente expuestos, a merced de los carroñeros que llegan en bandadas de hasta 50 ejemplares. Hacen huecos en la piel, arrancan músculos y tejidos y hasta voltean el cuerpo para comer todo lo que puedan.

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BBC
Los investigadores toman datos para ver cómo cambian los cuerpos durante varias semanas.

Mientras todo eso ocurre, los investigadores visitan la granja cada día para tomar fotos y videos, observar cómo evoluciona el cuerpo y comparar el proceso de cada uno según cómo y dónde esté ubicado, ya sea enterrado, en la superficie o incluso en el agua. Junto a los forenses también trabajan geólogos y geofísicos que analizan el suelo, el agua, el aire y la vegetación. Les interesa saber de qué manera las sustancias que libera el cuerpo inerte cambian las propiedades del lugar donde se descomponen. “Tratamos de obtener la mayor cantidad de información de cada individuo”, dice Kimmerle. Cuando los cuerpos ya son solo esqueletos, son transportados a lo que los forenses llaman “laboratorio seco”, donde limpian los huesos y los almacenan para que queden disponibles para estudiantes e investigadores.

Crímenes sin resolver

Los datos que recolectan los investigadores de tafonomía son útiles para investigaciones forenses y de medicina legal. La forma en la que se descompone un cuerpo sirve para refinar la estimación de cuánto tiempo lleva una persona muerta o si el cuerpo fue movido o enterrado. Las sustancias que libera y el estado del cadáver también dan pistas sobre el origen de la persona. Eso, sumado a otros datos genéticos y el análisis de los huesos, brinda información que puede aplicarse en casos criminales que han quedado sin resolver. Por eso, parte de la misión de estas granjas es prestarle servicios a autoridades que intentan esclarecer homicidios. Para muchos puede resultar chocante trabajar a diario con la crudeza de la muerte y ver cuerpos humanos en un estado que normalmente preferimos ocultar.

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BBC
Los geólogos toman muestras del suelo para saber cómo cambia su composición con las sustancias que liberan los cadáveres humanos.

Para Kimmerle, sin embargo, eso no es lo que le causa mayor perturbación. “Como profesional de la ciencia uno aprende a separarse de esa conexión”, dice refiriéndose al tabú que muchas veces acompaña al tema de la muerte. “Trabajamos con muchas investigaciones de homicidios, así que lo más retador es enfrentarnos a historias realmente trágicas“, dice. “Para mi lo más horroroso es (ver) lo que una persona es capaz de hacerle a otra”. También menciona que es un reto enfrentarse a historias de familias que perdieron a sus hijos hace 20 o 30 años y aún están buscando sus restos. Para ella, su labor tiene sentido en la medida que ayude a esclarecer alguno de los cerca de 250.000 crímenes sin resolver que hay en Estados Unidos desde 1980. ¿De quiénes son estos cadáveres? Desde su apertura en octubre de 2017, el cementerio forense ha recibido 50 cuerpos de donantes y tiene una lista 180 predonantes, es decir, personas vivas que ya decidieron que al morir quieren entregarse, literalmente, a la ciencia. Los donantes son en su mayoría personas ancianas que ya comienzan a planear sus últimos años de vida. “Es como planear tu profesión post-mortem“, dice Kimmerle. Es como si los donantes ayudaran a resolver crímenes después de muertos. Entre las restricciones que hay para donar el cuerpo está no padecer una enfermedad infectocontagiosa que pueda poner en riesgo a las personas que luego estudiarán el cadáver.

Una ciencia emergente

Las granjas de cuerpos aportan datos a la ciencia, pero también tienen limitaciones. Patrick Randolph-Quinney, antropólogo biológico de la Universidad de Lancashire Central en Reino Unido, dice que de manera general está a favor de este tipo de laboratorios, pero afirma que aún es una ciencia emergente.

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BBC
Algunos científicos expresan sus reservas sobre los cementerios forenses.

“El problema con estas instalaciones a campo abierto es que tienen una tremenda cantidad de variables que no pueden controlar, sino simplemente monitorear”, le dice Randolph-Quinney a BBC Mundo. “Eso hace que los datos que producen sean mucho más difíciles de interpretar, porque no se prestan fácilmente para hacer predicciones“. Para el antropólogo, el reto de los cementerios forenses es pasar de los datos anecdóticos a encontrar formas más estandarizadas de recolectar la información y compartirla con otros investigadores para lograr resultados de mayor relevancia estadística. Sue Black, antropóloga forense de la Universidad de Lancaster en Reino Unido, también expresa sus reservas. Un artículo de la revista Nature menciona que Black cuestiona el valor científico de estas campos, ya que sus estudios se basan en pequeñas muestras y resultados altamente variables. Nature también cita un libro que Black publicó en 2018, en el que se refiere a las granjas de cuerpos como “un concepto espantoso y macabro“. Kimmerle, por su parte, ve un futuro promisorio para estos laboratorios, cree que en los próximos años habrá más de ellos en varias partes del mundo. “Cualquier persona que entienda este tipo investigaciones, la profundidad que tienen y su importancia en aplicaciones prácticas, verá que son muy necesarias“, concluye Kimmerle.


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Posted by BBC News Mundo on Thursday, May 2, 2019


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