Estoy harta, harta, harta y frustrada: el drama del imparable hostigamiento sexual en México
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Cuartoscuro

Estoy harta, harta, harta y frustrada: el drama del imparable hostigamiento sexual en México

Cada hora se cometen 68 delitos sexuales en México, lo que ha reavivado el debate sobre los motivos del acoso contra las mujeres y sobre qué hay que hacer para detenerlo.
Cuartoscuro
Por Juan Paullier de BBC Mundo
13 de abril, 2016
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Poco después de las siete de la tarde del 29 de marzo, Ninde se subió a uno de los vagones exclusivos para mujeres del metro de Ciudad de México.

Unas estaciones más adelante se empezaron a subir hombres y uno se puso a su lado, por lo que tomó precauciones para evitar un tocamiento o un robo.

Cuando se bajó, tenía el pantalón eyaculado.

Decidió hacer la denuncia y lo contó en redes sociales. Lo que vino después la indignó igual que lo sufrido en el metro.

El suyo es uno de una serie de casos recientes sobre agresiones sexuales a mujeres que llegaron a los medios de comunicación, contrariamente a lo que sucede la inmensa mayoría de las veces.

Aunque la situación no es nueva ni exclusiva de México, genera un necesario debate en el país que todavía no ha logrado siquiera empezar a contener el descontrolado hostigamiento sexual a las mujeres.

Cada hora se cometen 68 delitos sexuales en el país, de acuerdo con cifras oficiales.

El dilema del transporte público

“Lo que me resulta preocupante es pensar hasta qué punto hemos llegado a normalizar estas situaciones de violencia. Se llegó al punto de que la mujer tiene que aprender a convivir con que su cuerpo en el transporte público no es enteramente suyo”, le dice a BBC Mundo Ninde, de 24 años.

En los sobrecargados autobuses y metros mexicanos, el contacto se hace por momentos casi inevitable.

Ante la avalancha de tocamientos intencionales las autoridades de la ciudad lanzaron hace ocho años el programa “Viajemos seguras” con vagones exclusivos para mujeres.

Ciudad de México es la principal metrópolis latinoamericana que cuenta con este sistema, aunque la separación entre hombres y mujeres en el metro existe desde 1974.

Al no estar en funcionamiento constante y a veces sin el control policial para vigilar que no se suban hombres, ha resultado un experimento falible.

“Mejor me voy”

Los problemas no se dan sólo en el transporte público. Otro de los casos que llegó a los medios de comunicación a comienzos del mes pasado fue el de Andrea Noel, una periodista estadounidense que residía hasta ese entonces en la capital mexicana.

Mientras caminaba por una calle del acomodado barrio de la Condesa, un hombre le levantó el vestido, le bajó su ropa interior y salió corriendo.

Consiguió la filmación de las cámaras de seguridad, colocó el video en su cuenta de Twitter e hizo la denuncia ante la justicia.

Un mes después Noel, de 26 años, decidió que tras vivir tres años en Ciudad de México y varios más en otras partes del país, era momento de partir.

“Soy periodista, escribo sobre feminicidios, pero no me había tocado ser el objeto de tanto odio y si recibes miles de mensajes diciendo que eres una puta y una pendeja, entonces dices güey, mejor me voy a un lugar donde no piensen de esta forma”, le dice a BBC Mundo.

“Me ha pasado tantas veces que te nalguean, te agachas y sientes una mano, y son tantas que el estrés no lo vale; estoy de verdad harta, harta, harta y frustrada”.

Insultos y amenazas

Tras divulgar las agresiones sufridas en sus redes sociales, Ninde y Noel recibieronun aluvión de mensajes ofensivos, insultos y hasta amenazas de muerte.

A Ninde le dijeron que debería sentirse bien que un hombre se haya masturbado pensando en ella, que si sabe que el metro va lleno debería tomar un Uber y que estaba mintiendo y se había tirado yogur en el pantalón.

Cuando fue a hacer la denuncia, una de las primeras cosas que le dijeron en la fiscalía fue: “¿Va a denunciar?El trámite tarda de 4 a 6 horas“.

A Noel en la fiscalía le explicaron que se le debía hacer un dictamen psicológico porque su agresor tenía derecho a saber quién lo acusaba y si estaba loca o no.

Y fue una “tortura”, cuenta.

“Dura cinco horas si tienes suerte, te preguntan a qué edad te desvirgaron, cómo era la relación con tu padre, cómo defines la palabra sexualidad, dibuja una casa, un árbol, un hombre y narra un párrafo sobre el hombre que dibujaste (…) ahí me tienes llorando, temblando y dibujando un puto árbol, es ofensivo. Da coraje y no es por mi caso, este es el menor de los casos, en cada momento me he imaginado en cada paso del proceso, imagina si me estuviera violando mi marido”.

Críticas al sistema

Las autoridades reconocen que hay aspectos que deben ser mejorados.

Ese proceso tiene que cambiar. No puede ser que una mujer tenga que esperar tres horas y someterse a todo un rollo de este tipo por eventos que pudieran sancionarse más eficazmente y mandar una señal más certera de que no vamos a tolerar esto”, le dice a BBC Mundo Teresa Incháustegui Romero, directora general del Instituto de las Mujeres de Ciudad de México.

El primer diagnóstico sobre la atención de la violencia sexual en el país divulgado el mes pasado y realizado por la Comisión Ejecutiva de Atención a Víctimas (CEAV) cuestiona el sistema.

Teresa Incháustegui, directora de Inmujeres
“No puede ser que una mujer tenga que esperar tres horas y someterse a todo un rollo de este tipo por eventos que pudieran sancionarse más eficazmente”, dice Teresa Incháustegui Romero, directora general del Instituto de las Mujeres de Ciudad de México.

Existe un “amplio desconocimiento” en el sistema judicial de los derechos de las víctimas y una “falta de sensibilidad” y la impunidad es alta, en parte, por una cultura que culpabiliza a las víctimas y donde se ven como normales el acoso o el hostigamiento sexual.

El estudio cuestiona que todavía existan códigos penales en el país, entre ellos el de la capital, donde se deba probar un resultado material consistente en un daño o prejuicio para que se pueda configurar el delito de hostigamiento sexual.

Incháustegui Romero reconoce que la “ola mediática” es una oportunidad para“sensibilizar sobre el problema tanto entre la población y los propios medios como internamente al gobierno“.

  • 65% de las usuarias del transporte público en Ciudad de México víctimas de violencia de género
  • 40% de las mujeres ha cambiado su vestimenta para evitarse problemas
  • 25% de las mujeres a las que se les ha tomado fotos o videos sin permiso

Para la directora del directora del Instituto de Liderazgo Simone de Beauvoir, Ximena Andión Ibáñez, la clave por empezar a resolver el problema pasa por el combate a las actitudes que muchos hombres ni siquiera ven como negativas.

“Me parece que es fundamental empezar con aquellas expresiones que parecen chiquitas de violencia pero que son fundamentales para ir rompiendo esos círculos de impunidad, esos círculos de violencia e ir desnormalizando la violencia”, le dice a BBC Mundo.

“El tema del acoso en las calles y el transporte”, afirma, “parece algo mínimo peropara las mujeres significa la decisión de salir o no a la calle, de cómo sales, a qué hora, cómo te vistes“.

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#VivasNosQueremos

Bajo el lema #VivasNosQueremos, el 24 de abril diversas organizaciones sociales realzarán en más de 20 localidades de México una movilización nacional contra la violencia machista.

El objetivo, aseguran los organizadores, es: “Sumar a todas las personas que deseen tomar acciones para visibilizar, cuestionar y denunciar todas las violencias machistas de las que las mujeres somos víctimas todos los días, en todos los espacios”.

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“¡¿Por qué eres tan hijueputa?!”

La reconocida columnista y feminista colombiana Catalina Ruiz Navarro, radicada en Ciudad de México, cuenta que cuando le gritan por la calle no se queda callada.

“A uno le dan ganas de regresarse a la casa y además uno se siente culpable. Ahora que hace calor y estoy caminando por México con esta falda hoy le he gritado a tres tipos en la calle: ¡¿Por qué eres tan hijueputa?! ¡Ven y dímelo en la cara!”.

“La manera en que nosotros habitamos el espacio es de permanente autodefensa”, le dice a BBC Mundo.

“Las mujeres no lo hacemos consciente pero voy a ir a un lugar y miro la calle, miro si tiene recovecos, si hay un lugar oscuro, si hay un grupo de hombres. Cada vez que me enfrento a un espacio hago un análisis de riesgo para ver si puedo transitar”.

Así viven las mujeres y los hombres no sólo no suelen verlo sino que contribuyen a que la mujer sufra en la calle.

En medio del debate público de las últimas semanas el periodista Daniel Moreno, director del portal Animal Político, escribió una columna ampliamente difundida en redes titulada “Este texto es sólo para hombres“:

“En este país, una mujer debe saber que en la calle, en la oficina o en la escuela, hay hombres convencidos de que pueden agredirla, acosarla, insultarla, solo porque son mujeres.

“Y no hablo de hombres ‘enfermos’, sicópatas. Hablo de casi cualquier hombre-jefe-compañero-pariente-colega-desconocido, que además sabe que su agresión quedará impune. Gente común, que ha normalizado esta violencia”.

El desafío de cambiarle la mentalidad a estos hombres es mayúsculo. La receta de Ruiz Navarro, por ejemplo, es confrontarlos y hablarles.

Es un trabajo de reeducación, mi esposo te dirá que es un macho en rehabilitación (…) Todas las mujeres tenemos que hacer esto todo el tiempo. Hay que educar a nuevos hombres, porque a los hombres de mi generación los educaron machistas”.

Y a nivel de políticas públicas asegura que hay mucho por hacer.

Campaña
La campaña “Hazme el paro” que busca que los pasajeros y choferes no se hagan los desentendidos cuando son testigos de una agresión sexual en el transporte público.

Desde promover la igualdad a partir del jardín de infantes, pasando por la igualdad salarial entre hombres y mujeres, hasta mayor licencia de paternidad, todo en aras del empoderamiento de la mujer.

“Lo que hay que hacer con los hombres es una reflexión sobre el tema de las masculinidades”, considera Andión Ibáñez. “Es trabajar con hombres y mujeres sobre los roles que les ha asignado la sociedad”.

Hace hincapié en que no es posible que un programa gubernamental cambie la situación.

“Se necesita realmente una respuesta multidimensional, de muchos niveles, desde lo personal hasta lo institucional… lo educativo, las campañas, los medios de comunicación, y las personas y los cambios personales, va a tomar muchísimo tiempo”.

El Instituto Beauvoir junto al Banco Mundial lanzó el mes pasado la campaña“Hazme el paro” (Hazme un favor) que busca que los pasajeros y choferes no se hagan los desentendidos cuando son testigos de una agresión sexual en el transporte público.

Por el momento se trata de un plan piloto con una línea de autobús que recorre la avenida Revolución de la ciudad.

A través de una aplicación, los usuarios pueden reportar el abuso a la Secretaría de Seguridad Pública y también tienen la opción de hacer sonar en el autobús una grabación con la advertencia: “Lo que está haciendo es un delito y los demás se han dado cuenta”.

La idea es hacer “corresponsables a los hombres y a las mujeres y a todo el mundo de prevenir el acoso, cómo más allá de esperar una respuesta de la autoridad puede haber una respuesta de la comunidad”, explica Andión Ibáñez.

“Son acciones chiquitas que permiten ir reconstruyendo el tejido social”, agrega.

Inmujeres en la capital ya prepara el lanzamiento de la campaña “Ciudad segura y amigable para las mujeres” y la Secretaría de Gobernación (Ministerio del Interior) recientemente puso en marcha la iniciativa “Nosotros por ellas”.

El objetivo es promover la construcción de un nuevo modelo de masculinidad, que fomente el respeto, la igualdad y la equidad de género.

Recursos públicos en campañas y programas oficiales y privadas para atacar el problema no faltan.

Pero el camino para que las mujeres en México vivan día a día con tranquilidad todavía es largo y está cargado de obstáculos.

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Perseverance en Marte: por qué sería una buena noticia que no descubriera vida en el planeta rojo

Si la misión no encontrara indicios de vida, muchos lo verían como un fracaso. Sin embargo, disponer de un planeta en el que la vida pudo haberse detenido en sus inicios ayudaría a responder otras preguntas clave, según un experto en astrobiología.
12 de marzo, 2021
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El 18 de febrero de 2021 aterrizó en el cráter Jezero de Marte el rover Perseverance, que estudiará la composición de rocas, el subsuelo y el clima.

Este fue el primer éxito de la misión Mars 2020 y su desarrollo contó con participación española: MEDA es una estación ambiental desarrollada por el Centro de Astrobiología (CSIC-INTA).

La llegada de Perseverance ha avivado el debate sobre si hay o hubo vida en Marte, y su habitabilidad presente o pasada.

Habitabilidadno quiere decir que los humanos podamos construir una casa allí, sino que define las condiciones geoquímicas y ambientales favorables para el origen y evolución de la vida.

Entre los objetivos de la misión está estudiar la habitabilidad y la búsqueda de evidencias de vida microbiana antigua.

Hoy en día, por lo que sabemos, es improbable que en Marte haya vida. Pensemos en la de nuestro planeta: durante la mayor parte de su historia, la Tierra estuvo habitada solo por microorganismos.

La evolución necesitó unos 3.400 millones de años para que surgieran plantas y animales. Tiene sentido asumir que, de haber existido vida en Marte, esta era microbiana.

En la exploración espacial tomamos como referencia la vida terrestre actual, pues no conocemos otra. El inconveniente es que, si no se ven evidencias de vida marciana (algo probable), nos preguntaremos si es porque no sabemos qué buscar exactamente.

¿Qué evidencias de vida buscamos?

La ubicación del Perseverance no es casual. Si queremos buscar evidencias de vida, debemos ir a un sitio favorable.

En el cráter Jezero podría haber estado ese lugar: el delta de la desembocadura de un río.

Pero, que haya evidencias de que el agua formó paisajes familiares, con sus ríos y valles, no implica que haya habido vida. Hay que buscar las evidencias.

Cauce seco de un río en el cráter Jezero

Mars Express/ESA/DLR/FU-Berlin
Zona de operaciones de Perseverance en el cráter Jezero. El cauce seco del río se ve en la parte superior izquierda, con el abanico de sedimentos del delta en su desembocadura. Mars Express/ESA/DLR/FU-Berlin

Para la búsqueda, el Perseverance está equipado con SHERLOC, un instrumento capaz de encontrar moléculas orgánicas.

Sin embargo, debemos diferenciar entre “molécula orgánica” y “biofirma orgánica” o “biomarcador”.

Las moléculas orgánicas podrían ser un indicio de vida, pero, cuidado: en realidad, pocas lo son. A estas las llamamos biomarcadores.

Para entenderlo, pensemos en el petróleo. En los años 1930 el origen biológico del petróleo se debatía, hasta que el químico Alfred Treibs descubrió porfirina en los combustibles fósiles. Esta deriva de la clorofila y no podemos explicar su presencia sin la vida. Así, estudiando los biomarcadores (compuestos cuyo origen solo podemos atribuir a la vida), sabemos que el petróleo es lo que queda de ecosistemas de hace millones de años.

Si SHERLOC encuentra moléculas orgánicas, debe evaluarse si son biomarcadores válidos.

El problema es que ello implica asumir que el metabolismo terrestre es universal. Por ejemplo, si en Marte nunca hubo fotosíntesis con clorofila, nunca encontraremos la porfirina de Treibs como biomarcador.

Los minerales también pueden ser biofirmas:

Cristal de formiato de calcio del Lago Alkali en Oregon, Estados Unidos

Gentileza C. Menor Salvan
Formiato de calcio del Lago Alkali en Oregon, Estados Unidos.

Recogimos estos cristales de formiato, un compuesto orgánico, en un lago salino similar a los que pudo haber en Marte.

El (improbable) hallazgo de estos cristales en Marte tendría gran impacto y en las redes sociales se extendería la idea de que hubo vida.

A diferencia de la porfirina, el formiato puede ser abiótico y no es un biomarcador. Sabemos que lo es, porque la verdadera biofirma es el desequilibrio químico con los otros componentes del lago.

El estudio de biofirmas es difícil y requerirá el transporte de muestras a la Tierra.

¿Y si no se encuentran evidencias de vida?

Desde el punto de vista de la publicidad y la financiación, buscar indicios de vida es una buena estrategia. Es menos mediático, pero, que en Marte no haya vida, ni la haya habido, también sería una buena noticia.

Si Perseverance no encuentra indicios de vida, el público podría verlo como un fracaso. Sin embargo, la exploración de Marte siempre es un éxito, tanto por el conocimiento que nos aporta, como por las tecnologías derivadas.

Disponer de un planeta en el que se reunieron las condiciones que (pensamos) propiciaron la vida, pero que esta se haya detenido en su inicio, sería un escenario único para entender el origen de la vida terrestre.

No es una idea descabellada. El rover Curiosity encontró materiales que pudieron ser claves en el origen de la vida, formando un escenario intacto durante millones de años, libre de los cambios provocados por una potencial biosfera marciana.

Rocas de fosfato, meteoritos de hierro y vetas con sulfatos encontrados en Marte por el rover Curiosity

NASA/JPL-Caltech/LANL/CNES/IRAP/LPGNantes/CNRS/IAS
Rocas de fosfato (A), meteoritos de hierro (B) y vetas con sulfatos (C) encontrados en Marte por el rover Curiosity. Todos juntos son ingredientes para el origen de la vida. NASA/JPL-Caltech/LANL/CNES/IRAP/LPGNantes/CNRS/IAS/MSSS

Es probable que no se encuentren evidencias de vida en Marte, y la pregunta seguiría sin respuesta (la ausencia de evidencia no es evidencia de ausencia).

Pero, si tomamos la idea de que en Marte nunca proliferó la vida, podríamos centrarnos en las condiciones que, pensamos, debieron darse para su origen.

Si lo que encontremos encaja, ¿por qué no evolucionó la vida? ¿Faltaba algún ingrediente? ¿La dinámica de Marte no lo permitió? ¿Proliferó un tipo de vida distinto? Junto con el trabajo de laboratorio y lo que sabemos sobre nuestro planeta, quizá podríamos entender cómo empieza la vida y su evolución.

Si en Marte hubiera existido vida avanzada (y los ecosistemas bacterianos lo son), las preguntas sobre el origen de la vida seguirían abiertas. Sin embargo, un Marte sin vida podría ser la gran oportunidad para conocer nuestro propio origen.

*Este artículo se publicó originalmente en The Conversation. Puedes ver los vínculos a los estudios científicos y leer la versión original aquí.

César Menor-Salván es doctor en bioquímica y astrobiología, y profesor del Departamento de Biología de Sistemas en la Universidad de Alcalá.


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https://www.youtube.com/watch?v=dMEho2ZcVtE&t=3s

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