La vida de la familia de Daphne se quebró tras denunciar el ataque sexual
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Archivo Cuartoscuro

La vida de la familia de Daphne se quebró tras denunciar el ataque sexual

Después de que Daphne Fernández y su familia denunciaron a cuatro jóvenes de haberla violado, en Veracruz, su vida cambió por completo: ella decidió salir del país y su padre vive encerrado en su casa, bajo medidas de seguridad autoimpuestas, ante el temor de que atenten contra su vida.
Archivo Cuartoscuro
Por Arturo Angel
25 de abril, 2016
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Javier no quita la vista de su monitor. Su mirada recorre una y otra vez las dos imágenes en blanco y negro que aparecen en la pantalla. Busca cualquier persona que se vea sospechosa, algún coche que tal vez un minuto antes no estaba, un objeto raro en la puerta. Las compras muestran el exterior de su casa, el cual no ha pisado en días. “No salgo para nada desde hace dos semanas. Unos amigos me traen comida y agua”, dice.

Su contacto con el exterior es a través del teléfono,pero solo contesta las llamadas de números que conoce. Esta mañana lo utilizó para hablar con su hija Daphne, quien desde otro país y entre lágrimas le dijo que ya no aguanta, que quiere volver a casa, que extraña su vida.

Ella denunció públicamente que fue violada hace un año en Veracruz y, tras ello, ha tenido que salir del país. Él, después de hacer público el caso y denunciar a  cuatro jóvenes de familias acomodadas de ser los responsables –y a las autoridades de encubrirlos–, vive entre el miedo y las amenazas.

La búsqueda de justicia ha transformado sus vidas. “Teníamos una vida normal, de familia… hoy lo que vivimos es un drama infernal”, dice Javier a Animal Político, sin distraer demasiado la mirada de su monitor.

La vida que se fue…

La familia Fernández es de Veracruz.  Javier lleva más de 50 años viviendo en el puerto y sus tres hijas, entre ellas Daphne, nacieron también en ese estado.

Javier ha sido el sustento económico de sus hijas aunque está separado de su esposa. En 2004 decidió dejar de lado varios negocios para especializarse en dar talleres de programación neurolingüística. “Mis negocios estaban bien pero yo quería hacer lo que realmente me gusta: enseñar y viajar”, dice.

Los títulos de las certificaciones que obtuvo en Estados Unidos e Inglaterra cuelgan en el despacho tenuemente iluminado. Tras obtenerlas fundó su empresa y comenzó a impartir cursos  en diversos estados de México, así como en Centro y Sudamérica. “Me la pasaba buena parte del año viajando”, recuerda.

Daphne, de 18 años, terminó en 2015 la preparatoria. Su proyecto de vida apuntaba a la carrera de Administración de empresas con especialidad en Turismo.  “Sus calificaciones siempre han sido buenas”, señala Javier.

Los Fernández también son deportistas. Javier practica desde hace más de 20 años el buceo, mientras que Daphne –como sus hermanas– prefiere la natación. Todas ellas, también, asisten cotidianamente al gimnasio.

Salir a comer, ir al cine o pasear en el boulevard eran las diversiones de la familia. A Daphne, como a la mayoría de las jóvenes de su edad, le gustaba salir con sus amigas, ir a fiestas.

Fue en una de esas salidas, en enero de 2015, cuando la vida de la joven y su familia se transformó. Según la averiguación previa ya consignada ante un juez, cuatro jóvenes obligaron a Daphne a subir a un coche, la llevaron contra su voluntad a un departamento y la violaron.

En mayo de 2015 el padre de Daphne denunció formalmente los hechos ante el Ministerio Público, algo que hacen menos del 10% de las víctimas en el país, según los datos del INEGI. Casi un año después, en marzo de 2016, el caso salió a la luz por una carta pública de Javier Fernández. En ella acusaba a las familias de los implicados de tratar de criminalizarlo a él y a su hija, y a las autoridades de no resolver el caso pese a contar incluso con videos en donde los jóvenes aceptaban la agresión cometida.

El caso se propagó rápidamente en redes sociales con el sobrenombre de “Los Porkys de Costa de Oro” y la historia, antes de abril, llegó a los medios locales y nacionales.

Presente roto

Luego de la agresión que padeció, Daphne intentó mantener un ritmo de vida relativamente normal. Logró terminar la preparatoria,  en familia decidieron que fuera a estudiar su carrera  a la Universidad de las Américas en Puebla. Sin embargo, el daño a su vida ya estaba hecho.

“Ella al principio intentaba ir a lugares públicos pero se topaba con alguien que le recordaba a esas personas. Terminó la prepa y estuvo en Puebla pero colapsaba mucho allá, no tenía a su sicóloga ahí, fue muy difícil… no acabó ni el primer semestre”, relata Javier.

De vuelta en Veracruz, la joven se dedicó a trabajar con su abuela en la administración de un negocio propio, pero la mayor parte del tiempo permanecía encerrada. A su casa la iban a ver sus  amigas. A sus amigos prefería no verlos, pues se sentía incómoda.

La situación empeoró luego de que las amenazas que la familia comenzó a recibir de parte de los agresores, asegura Javier Fernández. “ Hubo muchos ataques financiados por estas familias a través de redes sociales, muchos ataques en contra de ella, de su reputación, cuando ella era la víctima y una menor de edad. Luego vinieron las amenazas, amenazas letales, por muchos medios”.

Javier decidió que su hija saliera del país a principios de abril para vivir con una de sus hermanas en el extranjero. Daphne se comunica telefónicamente con su padre, y pese a los consejos de su familia, ha decidido mantener abierta su cuenta de Facebook.

Para el padre de Daphne, la vida también ha cambiado. El día a día de viajes, impartir talleres y conocer gente, se transformó en no salir ni a la tienda y vivir en el encierro.

“He dado una sola clase en todo el año. Los diplomados que imparto son de ocho horas pero ahora no puedo despegarme tanto tiempo del teléfono, por si algo pasa… he tenido que vender un terreno  y un vehículo para poder continuar”, dice.

El “exilio” de Daphne es a la vez, el encierro de su padre. Javier dice que no puede irse de Veracruz pues tiene que seguir de cerca el proceso, pero reconoce que vive “con miedo”. Las cortinas metálicas de su casa permanecen abajo y solo se abren cuando alguien entra o sale.

Recuerda que hace dos semanas dejaron una maleta afuera de su casa, hecho que el interpretó como una intimidación. Desde ahí colocó dos cámaras de seguridad en el exterior y reforzó lo que el denomina “medidas de prevención”. Su teléfono celular ya casi no lo contesta.

“Para que tú estuvieras aquí pues hubo que pasar unos filtros… la dirección te la di en último momento, ya te había investigado, ya sabía quién eras… solo salgo por cuestiones extraordinarias”, dice al reportero.

–¿Y no ha pensado en dejar todo atrás? ¿Vale la pena todo el sacrificio y batalla legal? –se le pregunta a Fernández.

El padre de Daphne niega que esa sea una posibilidad, pues lo que buscan es justicia.También, dejar un precedente para que pueda haber más denuncias y que las autoridades las traten con justicia. Lo que sí reconoce es que aún tras la violación y todos los ataques, su hija está dispuesta a perdonar

“Nunca vi el perdón como una posibilidad y ella (Daphne)  pone esa variable en esta ecuación que yo no la tenía. En una de las pláticas con las mamás de ellos (los agresores) les dijimos que estábamos trabajando en el perdón pero eso no quiere decir que no se haga justicia. El perdón es un punto para sanar e iniciar de nuevo…”.

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Por qué está aumentando tanto el precio de los alimentos en todo el mundo (y qué se puede hacer contra su impacto)

Este sábado es el Día Mundial de la Alimentación y coincide con un momento de inseguridad alimentaria "catastrófica y sin precedentes", tal como ha advertido Naciones Unidas.
16 de octubre, 2021
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El Día Mundial de la Alimentación se celebra este sábado en medio de una advertencia de Naciones Unidas sobre el nivel “catastrófico y sin precedentes” de inseguridad alimentaria y el temor a un mayor aumento del precio de la comida a nivel mundial.

“Cerca de medio millón de personas están experimentando condiciones de hambruna en Etiopía, Madagascar, Sudán del Sur y Yemen. En los últimos meses, las poblaciones vulnerables en Burkina Faso y Nigeria también han sido sometidas a estas mismas condiciones”, dijo la ONU en un comunicado.

El organismo llamó a destinar inmediatamente fondos para ayudar a 41 millones de personas en varios países en peligro de una hambruna.

Según la organización benéfica con sede en el Reino Unido The Hunger Project, 690 millones de personas en todo el mundo viven con hambre crónica, 850 millones están en riesgo de pobreza debido a covid-19.

De esos 690 millones, el 60% son mujeres.

Aquí analizamos lo que el alza en el precio de los alimentos significa para todos y qué alternativas se están considerando para ayudar a reducir la pobreza alimentaria.

Pero antes que nada, te explicamos el porqué de ese incremento.

¿Por qué suben los precios?

alimentos

Getty Images
La pandemia ha incrementado el precio de los alimentos.

El gigante internacional de alimentos Kraft Heinz advirtió esta semana que la gente tendrá que “acostumbrarse a precios más altos de los alimentos” como resultado de la inflación “generalizada” posterior a la pandemia.

La doctora Sarika Kulkarni, fundadora y fideicomisaria de Raah Foundation, con sede en Bombay, India, está de acuerdo con la opinión de Miguel Patricio, el jefe de Kraft Heinz, de que los precios de los alimentos se mantendrán altos.

Kulkarni y la Fundación Raah han estado trabajando para lograr una vida mejor, más saludable y más feliz para las comunidades indígenas de la India.

Durante la pandemia, muchos países vieron caer la producción de materias primas, desde cultivos hasta aceites vegetales.

Las medidas para controlar el virus y la enfermedad limitaron la producción y distribución.

A medida que se ha ido recuperando la oferta, muchas economías no han podido ajustarla a la demanda, lo que ha llevado a un alza de los precios.

El aumento de los costos salariales y energéticos se han sumado a la carga a la que se enfrentan los fabricantes.

“Los precios son una correlación directa de la demanda y la oferta”, explica Kulkarni, experta en alivio de la pobreza.

“Mientras que la población aumenta y la demanda de alimentos se incrementa continuamente, la cantidad de hectáreas bajo cultivo está disminuyendo debido a múltiples desafíos y problemas que incluyen la disponibilidad de agua, el deterioro del suelo y su calidad, el cambio climático y el aumento de casos de variaciones climáticas extremas, el desinterés de las nuevas generaciones en la agricultura como ocupación, etc.”.

“Los agricultores enfrentan diversos retos que se reflejan en el precio de los alimentos, que continúa aumentando”, agrega.

“Sexo a cambio de comida”

manos con alimentos

Getty Images

Según el subsecretario general de Asuntos Humanitarios de la ONU, Martin Griffiths, “cuando finalmente se abre la puerta la hambruna, se vuelve viral de una manera en la que otras amenazas quizás no lo hacen”.

Las mujeres y las niñas son particularmente vulnerables como resultado del aumento de la pobreza y el aumento de los precios de los alimentos.

“Las mujeres nos hablan de las medidas desesperadas que deben tomar para encontrar con qué alimentar a sus familias, incluido el intercambio de sexo por comida, el recurrir a matrimonios precoces e infantiles, como escuché hace poco cuando estuve en Siria”, recordó.

Algunos de los que más inseguridad alimentaria sufren a nivel mundial son los pequeños agricultores, dice Karen Hampson, gerente de Desarrollo de Programas en Farm Radio International.

“El aumento actual del precio de los alimentos es un arma de doble filo para ellos”, le apuntó a la BBC.

“Por un lado, las familias campesinas necesitan comprar los alimentos que no pueden cultivar, por lo que sus costos aumentan o su acceso a los alimentos disminuye, lo que genera hambre y desnutrición”, explicó.

Y “por otro, al menos en teoría, el alza del precio de los alimentos debería significar más ingresos por los productos que venden”.

“Sin embargo, en la mayoría de los casos, el aumento de los precios de los alimentos no parece traducirse en más ingresos para los agricultores, especialmente para los de pequeña escala en África”.

Como señala la doctora Kulkarni, la pobreza es directamente proporcional a los precios; a medida que la pobreza aumenta, desafortunadamente los precios también aumentan, destruyendo los pequeños presupuestos que tenían.

“El alza del precio de los alimentos está causando desnutrición, hambre y muchos otros desafíos relacionados con la salud para las comunidades más pobres. Las está atrapando en un círculo vicioso de hambre, mala salud y pobreza”.

Development Initiatives es una organización global que aprovecha el poder de los datos y la evidencia para tratar de acabar con la pobreza, reducir la desigualdad y aumentar la resiliencia, y su director ejecutivo, Harpinder Collacott, está de acuerdo con Kulkarni.

“La pobreza extrema en particular se calcula sobre la base de los ingresos necesarios para satisfacer las necesidades básicas, y la comida es una proporción significativa de eso”, explica.

“Si el costo de esos alimentos aumenta, cada vez más gente no puede satisfacer sus necesidades básicas, lo que significa que es empujada a la pobreza extrema o por debajo de la línea de pobreza extrema”, agrega.

¿Qué se puede hacer?

Para hacer frente al impacto del alza del precio de los alimentos, los habitantes de los países desarrollados pueden optar por evitar los artículos de lujo, pasar menos vacaciones en el extranjero o incluso administrar cuidadosamente su presupuesto.

En los países subdesarrollados, como se mencionó anteriormente, no todos tienen esas alternativas y hay quienes están desesperadas que a menudo se ven obligados a comerciar sexo por comida, tal como ya mencionamos.

La ONU, los organismos regionales y los gobiernos respectivos pueden adoptar enfoques convencionales para sacar a las personas de la pobreza, para enfrentar el desafío del aumento de los precios de los alimentos. Y muchas organizaciones benéficas de todo el mundo se están centrando en métodos innovadores.

“La asistencia alimentaria y de medios de subsistencia debe prestarse en conjunto”, dice el director general de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación, Qu Dongyu.

“Apoyar los sistemas agroalimentarios y brindar asistencia a largo plazo allana el camino hacia la recuperación más allá de la supervivencia y aumenta la resiliencia. No hay tiempo que perder”, dijo.

Maria Mchele y agricultores en Tanzania

Susuma Susuma
Los programas de radio ayudan a educar para sacar mejor provecho de la tierra y los recuersos naturales.

Pero Collacott le dijo a la BBC que la pobreza alimentaria no se resolverá solo con más dinero.

“Necesitamos una reforma radical de los sistemas y estructuras que mantienen a la gente en la pobreza”, señala.

“Necesitamos un esfuerzo global, de todos los gobiernos, instituciones, empresas y ONG, que coloque a las personas más pobres en el centro de su enfoque para cambiar el status quo y cree un sistema global que no deje a las personas atrás”.

Según Kulkarni, lo que se necesita es impulsar la agricultura climáticamente inteligente, aumentar la adaptabilidad al cambio climático como la mejora de la capacidad de recolección y almacenamiento de agua de lluvia, bajar el precio de las semillas y otras materias primas relacionadas con la agricultura, alentar a los agricultores a que reserven lo que necesitan para el autoconsumo y obtengan ingresos vendiendo el resto.

En los últimos siete años, la Fundación Raah les ha garantizado agua a 105 aldeas, por lo que más de 30.000 habitantes han tenido acceso a ella durante todo el año.

“Hemos estado alentando a los jóvenes a que se dediquen a la agricultura como una ocupación de tiempo completo, proporcionándoles los incentivos necesarios y creando corredores agrícolas para garantizar que la agricultura enfocada genere mejores rendimientos y, por lo tanto, ingresos”, dice Kulkarni.

Según Hampson, una de las causas de la pobreza alimentaria es que los hogares rurales de los países en desarrollo no tienen un acceso adecuado a información sobre precios en diferentes mercados, por lo que no pueden negociar muy bien con distribuidores y mayoristas; o sobre prácticas mejoradas o clima localizado.

Farm Radio International, una ONG canadiense, utiliza la radio interactiva para responder a las necesidades de comunicación e información de los pequeños agricultores del África subsahariana.

“Los programas de radio agrícolas pueden cambiar eso ofreciendo consejos sobre cómo obtener mejores precios por sus productos u otra información precisa y oportuna”, le dijo Hampson a la BBC.

“Por ejemplo, en un proyecto reciente sobre servicios climáticos en Tanzania, el 58% de los oyentes calificaron su conocimiento de cómo usar información meteorológica para mejorar su agricultura como ‘mejor’ después de escuchar los programas de radio, y el 73% informó que habían mejorado sus prácticas de deshierbar después de escuchar los programas de radio “, agregó.

¿Ahora que?

mujeres tomando notas

Susuma Susuma

Si bien es posible que personas de todo el mundo, tanto en los países desarrollados como en desarrollo, se pregunten cómo enfrentar el aumento del precio de los alimentos, los activistas expresan su esperanza de que se pueda evitar una crisis, siempre que los líderes del mundo adopten medidas rápidas y mesuradas.

“Personalmente, diría que siempre hay esperanza”, dice Hampson.

Pero solo si “escuchamos a mujeres, hombres y jóvenes agricultores, les dejamos liderar y escuchar sus preocupaciones, los incluimos en los diálogos de políticas y apoyamos sus esfuerzos, ya sea a través de cooperativas, grupos de agricultores y de mujeres o la innovación”.

Agrega que hay que “centrarse en la respuesta al cambio climático y apoyar especialmente a los grupos marginados y responder a sus necesidades: igualdad de acceso a los mercados, acceso al crédito, acceso a la información “.

La doctora Kulkarni expresa una opinión similar: “Tenemos esperanza, ya que todavía hay tiempo para abordar las brechas tal como se conocen e identifican”.

Pero advierte: “Si seguimos ignorándolas, podríamos tener un problema y la esperanza podría desvanecerse”.


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