Las cifras negras y la corrupción ayudan a los estados a ocultar el 20% de sus homicidios
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Archivo Cuartoscuro

Las cifras negras y la corrupción ayudan a los estados a ocultar el 20% de sus homicidios

Uno de cada cinco homicidios no es reportado públicamente por las autoridades de 11 estados, según el Índice de Paz México2016. Veracruz, Zacatecas y Puebla son los que tienen mayor opacidad.
Archivo Cuartoscuro
Por Arturo Angel
12 de abril, 2016
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Uno de cada tres estados no revelan públicamente al menos la quinta parte de los asesinatos que ahí ocurren: 11 de ellos no informaron públicamente entre el 36 y el 20% de los homicidios que se perpetraron en 2014, pese a que el cuerpo de la víctima existe y que hay un certificado de su defunción violenta. Veracruz, Zacatecas y Puebla cuentan con las proporciones más grandes de opacidad en los asesinatos.

Un análisis que se incluye en el informe de resultados del Índice de Paz México 2016, elaborado por el Instituto para la Economía y la Paz (IEP), reporta que la calidad de los datos relacionados con la violencia en México es deficiente no solo por la cifra negra de los casos que no se denuncian, sino por la falta de veracidad de los registros oficiales.

De acuerdo con los analistas, el problema va desde la falta de capacidad de las autoridades de justicia para dar cobertura a los homicidios, hasta probables actos de corrupción para ocultar los niveles de violencia.

“Estas discrepancias causan inquietud ya que sugieren que no se investigan todos los homicidios y que las estadísticas oficiales no reflejan la realidad en su totalidad sobre la incidencia delictiva subraya el informe.

Para evidenciar las deficiencias en la calidad de la información y tener una perspectiva real de los niveles de violencia en el país, los expertos del Instituto para la Economía y la Paz incluyeron por primera vez en su análisis el cruce de dos fuentes de información, ambas oficiales.

Una fue el registro de víctimas de homicidio reportadas por los estados ante el Sistema Nacional de Seguridad Pública. Estos son los casos que se encuentran en las averiguaciones previas de las agencias del Ministerio Público y que por ende, se investigan. Dicha cifra es la que se reporta para medir la incidencia delictiva oficial.

La otra fuente de información es la de las víctimas de homicidio reportadas por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), y que corresponde a los homicidios contabilizados a partir de los certificados de defunción por muerte violenta.

Al comparar dichos registros, se descubrió que en todos los estados hubo diferencias entre los homicidios.

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Paz de papel

El Índice de Paz México 2015 colocó a Hidalgo, Veracruz y Tlaxcala entre las cinco entidades más pacíficas del país, sin embargo, el mismo estudio advierte que los indicadores de dichos estados son dudosos.

En el caso de los homicidios dolosos, las tres entidades se encuentran entre las que tienen el mayor subregistro de los casos.

El estado que gobierno Javier Duarte fue el líder en opacidad de los crímenes. Oficialmente, la entidad reportó ante el Sistema Nacional de Seguridad Pública 569 personas asesinadas en 2014. Sin embargo, los datos del INEGI dadas a conocer a mediados el año pasado arrojaron 890 personas asesinadas en Veracruz en 2014.

Esto significa que más del 36% de los homicidios, o sea la tercera parte, no fueron reportados por el gobierno de Veracruz.

Hidalgo fue la entidad con el mejor índice de paz a nivel nacional, sin embargo, no reportó el 29% de las víctimas de homicidios ocurridos en su territorio según el INEGI. Tlaxcala, el cuarto estado “más pacífico” según el análisis, también ignoró la cuarta parte de los homicidios ocurridos.

En total son once las entidades que tienen un subregistro de por lo menos el 20% de sus homicidios, subraya el estudio del Instituto para la Economía y la Paz. Destacan que entre ellas se encuentran la Ciudad de México y el estado de México, los cuales no contabilizaron más de 800 casos de personas asesinadas en un solo año.

Por otro lado, hay 12 entidades del país en donde hubo diferencias del  1 al 19% entre los homicidios reportados oficialmente y los que realmente ocurrieron, según el INEGI.

De acuerdo con los analistas, detrás de todas estas diferencias  hay tres factores en México, siendo el primero de ellos la “falta de capacidad de policías y del sistema judicial para atender y procesar los altos niveles de delincuencia que el país ha enfrentado en años recientes”.

Como segundo factor, el estudio señala la “corrupción en organismos gubernamentales que provoca que los delitos intencionalmente no se registren”, y como último factor ubican la falta de denuncia o inacción del Ministerio Público.

Los que cuentan demás

Oaxaca y Querétaro son las entidades que tuvieron las menores discrepancias en cuanto a su registro de homicidios. Apenas una diferencia menor al 1% entre las víctimas de homicidio en las averiguaciones previas y las víctimas registradas en los certificados de defunción.

Pero luego está el caso de siete estados que a través de las procuradurías reportaron más víctimas de homicidio de las que realmente hay constancia. Se trata de Coahuila, Morelos, Durango, Tamaulipas, Baja California, Michoacán y Quintana Roo.

La diferencia más grande en proporción es la de Quintana Roo en donde INEGI contabilizó 123 certificados de víctimas de una muerte violenta, pero la fiscalía reportó 180, que equivalen a una diferencia de más de 46%.

Contrario a los casos donde hay un subregistro, los analistas del Instituto para la Economía y la Paz señalaron que en estos casos existe una razón que puede justificar las diferencias entre ambas bases de datos.

“Existe la posibilidad de que algunos casos investigados por las autoridades como homicidios quizá no resulten  homicidios de acuerdo con el examen médico forense lo que justifica que existan esas diferencias. Sin embargo un número mayor de víctimas identificadas por los médicos que los reportados por las autoridades despierta inquietud respecto a la veracidad de  lso datos aportados por estas últimas” indica el estudio.

Cifra negra y desconfianza

El registro de los homicidios en México no es la única estadística incompleta en México. Las cifras relacionadas con otros delitos también presentan un escenario que no necesariamente refleja la realidad, subraya el estudio.

Por ejemplo, a partir de los datos de INEGI el Índice de Paz México calcula que el 89.6% de las extorsiones no se denuncian: mientras que el 82.6% de las violaciones tampoco. De igual forma se estima que hay una cifra negra en el 79.8% de los robos, de un 69.7% en los asaltos, y de 68.4% en los secuestros.

La desconfianza en las autoridades es el principal motivo que provoca que la gente no denuncie los delitos que padecen. Por lo regular la tercera parte de las personas piensa que será una pérdida de tiempo ; el 16% no cree que puedan realmente hacer algo; y hay un 6% que no lo hacer por temor a ser revictimizada por el propio Ministerio Público.

Desapariciones, diagnóstico imposible

El Instituto para la Economía y la Paz  advirtió que en México no hay un balance lo suficientemente serio y sólido que permita conocer realmente la dimensión del fenómeno de las desapariciones, pese a que se trata de un problema real que se ha manifestado públicamente en múltiples casos.

Los analistas recordaron que si bien, existe el Registro Nacional de Datos de Personas Extraviadas o No localizadas, las autoridades de seguridad y procuración de justicia no reconocen estos casos pues no hay una metodología que permita diferenciar cuales se deben, por ejemplo, a la participación de la delincuencia.

La situación es que, de acuerdo con el análisis, no existe ni un procedimiento homologado ni las herramientas de parte de las autoridades para tener un panorama real.

“La desaparición no está tipificada específicamente como delito en muchos estados de México, lo cual significa que los responsables de perpetrarla, pueden ser acusados de secuestro o de otros delitos menores, sobre todo si no es posible fundamentar un cargo de homicidio” señala el estudio.

Los analistas tampoco descartaron que la cifra de 26 mil personas desaparecidas incluso pueda ser conservadora, pues también existe una cifra negra relacionada con casos de secuestro que no se denuncian.

Los factores anteriores también provocan que no se pueda conocer con total certeza si se trata de un problema que se vaya agravando, más allá de lo que se percibe en la opinión pública.

“La información disponible sobre desapariciones no es concluyente y no indica con claridad si la tasa se ha elevado. Los estimados preliminares del IEP muestran un ligero incremento, entre 1% y 6%. Esto puede deberse a un aumento en las denuncias y no necesariamente un aumento en las desapariciones” advierte el análisis.

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Martes 13 y otras situaciones, objetos y animales que ¿traen mala suerte?

Según las creencias, el 13 es mala suerte porque es el número de quienes participaron en la última cena de Jesús antes de ser crucificado.
13 de octubre, 2020
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En martes, ni te cases, ni te embarques, ni de tu casa te apartes.

El dicho popular recomienda no hacer nada arriesgado el martes, por considerarse un día de mala suerte.

Se trata de un famoso refrán del idioma español que tiene su base en la superstición.

Según detalla la página web del Instituto Cervantes, esto se debe a que este día de la semana estaba consagrado a Marte, el dios de la guerra en la mitología latina, por lo que se consideraba un día de mal agüero para emprender algo importante.

También aclara que en la antigüedad tenía la misma connotación para los egipcios y los turcos y que algunos historiadores españoles relacionaban la superstición porque “los martes se produjeron algunas importantes derrotas de los moros a las tropas cristianas”.

La complicación del 13

Pero parece que, además de martes, el problema se agudiza cuando es 13.

Los países anglosajones tienen su versión también del día de mala suerte: el viernes 13.

Según las creencias, el 13 es mala suerte porque es el número de quienes participaron en la última cena de Jesús antes de ser crucificado.

También es el capítulo del Apocalipsis o Revelación de la Biblia y en el que habla de una bestia, la causa de todo mal.

Y hasta existe la fobia al número 13: la triscaidecafobia.

Número 13

Lo concreto es que no hay una bibliografía que respalde cada una de estas creencias populares que muchas de ellas se remontan a tiempos inmemoriales.

Pero la mala suerte no solo está representada en el número 13 (para muchos), sino que también se aparece en animales, acciones y determinadas situaciones, etc.

Pero, ¿por qué y cuáles son? En BBC Mundo hicimos un listado.

La sal derramada

sal

Durante siglos y siglos, la sal tuvo un rol importante en las culturas.

Desde utilizarla para condimentar y conservar los alimentos hasta utilizarla como una forma de moneda de intercambio que luego dio origen a la palabra salario.

Por eso, derramar sal es signo de mal presagio para muchos.

También existe la superstición de que no se debe pasar el salero de mano en mano, sino que se apoya en la mesa, por la misma razón anterior: por miedo a que se derrame.

¿Qué culpa tendrá el gato?

Gato negro

Muchas personas consideran que es mala suerte que un gato negro se cruce por delante.

Para el cristianismo, los gatos de color negro eran símbolos del mal y estaban asociados a las brujas.

Sin embargo, para la cultura egipcia eran animales de adoración.

La escalera

Mujer camina debajo de escalera

El origen de por qué pasar debajo de una escalera es de mala suerte también es variado.

Una escalera apoyada en una pared forma un triángulo, forma que el cristianismo representa la santísima trinidad, por lo que atravesarlo, era señal de desafiar lo sagrado.

Otra creencia sostiene que está relacionada a las ejecuciones por ahorcamiento, ya que el verdugo debía subir a una escalera para colocar la soga y luego para retirar el cuerpo.

Abrir paraguas bajo el techo

Este es otro caso de superstición que no tendría un origen común.

El paraguas es un antiguo invento chino que fue pasando de cultura a cultura para distintas funciones hasta la actualidad.

Pero en un principio el paraguas era utilizado por reyes como sombrilla para bloquear los rayos del sol, por eso abrirlo en un lugar con sombra era un sacrilegio.

Hombre sostiene un paraguas

Otra creencia sostiene que si una persona abre un paraguas bajo techo, se trata de una doble protección, por lo que trae mala suerte.

Y tal vez, el más racional de todos, es que si abres un paraguas dentro de tu casa, puedes causar un accidente.

Romper un espejo

Espejo roto

La creencia dice que si rompes un espejo tendrás 7 años de maldición.

Todo surge de la catoptromancia, que es la adivinación por medio del espejo.

El espejo era un elemento que se utilizaba para la magia por lo que si se rompía, el futuro sería aterrador.

La mala fama del pie izquierdo

Sin duda esta no aplicaría a los grandes jugadores de fútbol zurdos, pero es una creencia popular que la gente que se levanta por las mañanas de mal humor, es porque lo hicieron con el pie izquierdo.

Además, durante la historia, siempre se dio preponderancia a todo lo que sucedía a la derecha, por el movimiento de la tierra, la mayoría de las personas son diestras, los santos están a la derecha de Dios, etc.

Y, entre tantos otros motivos sobre lo malo del lado izquierdo, la mala suerte también estaría relacionada con que los pescadores no subían a una embarcación por babor, es decir por la izquierda.

Tijeras

Tijeras

La creencia popular sostiene que dejar las tijeras abiertas mientras no se usen son sinónimo de atraer mala suerte.

Otra sostiene que regalar tijeras equivale a desear el mal.

Si bien se desconoce su origen, en la mitología griega la Moira Átropos (una de las tres que decidían el destino) cortaba con tijeras el hilo de la vida.

Y hay más…

Si bien existen innumerables tradiciones que atraen la mala suerte, también existen muchas otras para evitarla y otras tantas que atraen la buena suerte.

Cruzar los dedos

Cruzar los dedos

Además de cruzar los dedos para protegerse de la mala suerte, también muchos lo hacen para pedir que un favor se cumpla, o cuando se quiere incumplir lo que se jura.

Aparentemente, en la antigüedad, existía la costumbre de que dos personas enlazaran sus dedos índices formando una cruz para expresar un deseo.

Tocar madera

Se cree que la madera es un elemento de protección, por eso cuando algo sucede muchos tocan madera para librarse de ese mal.

Su origen provine de los pueblos celtas en Europa que solían adorar a los árboles porque a través de ellos una persona se librara de una dolencia y la enviaba a la tierra.

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