Los 5 casos de tortura y detención arbitraria que la ONU exige a México reparar
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Los 5 casos de tortura y detención arbitraria que la ONU exige a México reparar

Organizaciones civiles denunciaron que el Gobierno de Peña Nieto aún no ha dado una respuesta oficial a las recomendaciones emitidas entre 2014 y 2015 por el Grupo de Trabajo Sobre la Detención Arbitraria de la ONU, acerca de la detención arbitrarias y casos de tortura contra cinco defensores de derechos humanos mexicanos.
Cuartoscuro
Por Manu Ureste
20 de abril, 2016
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El viernes 17 de mayo de 2013, Enrique Guerrero Aviña, estudiante universitario de la Facultad de Filosofía de la UNAM y activista por los derechos económicos, sociales, culturales y ambientales, conducía por las inmediaciones del Estadio Azteca, en la Ciudad de México.

A las 22:45 horas de la noche, el auto del también profesor de ajedrez fue embestido por dos camionetas blancas sin ningún membrete oficial con sujetos vestidos de civil y armados, que le lanzaron ráfagas con armas largas para que se entregara.

Tras la agresión, Enrique bajó de su coche pidiendo ayuda porque creyó que se trataba de un asalto. Entonces, sin que nadie  presentara una orden de aprehensión ni informara de los supuestos delitos cometidos, los sujetos armados obligaron a golpes y empujones a Enrique a subir a una de las camionetas blancas para trasladarlo a un almacén donde permaneció retenido durante toda la noche.

Allí, los sujetos le vendaron los ojos. Lo desnudaron de cintura para abajo. Lo golpearon durante horas. Lo asfixiaron con una bolsa de plástico. Y le amenazaron con violarlo si no hablaba.

“Vas a hablar o te vamos a matar”

Durante el tiempo que duró la tortura, los agentes lo interrogaron en reiteradas ocasiones para incriminar a miembros de movimientos sociales de todo el país, entre ellos organizaciones ecologistas, sindicatos y movimientos políticos.

“’¿Quién conoces en Oaxaca’”? Yo les respondía que jugadores de ajedrez porque soy maestro de ajedrez, y ellos siguieron amenazándome. De pronto, me dijeron: “vas a hablar o te vamos a matar”. En ese momento, escuché cómo cortaron cartucho muy cerca de mi cabeza y me apuntaron con una arma en la frente”, narra Enrique Guerrero en una carta.

“Luego escuché una voz que dijo: ‘no le dispares, si no coopera que se chingue más el hijo de la chingada’. Entonces, quitaron el arma de mi frente. Posteriormente, empezaron a asfixiarme con una bolsa. Alguien me sostenía el cuerpo, otro los pies, y otro me ponía la bolsa en la cabeza. La quitaban y la volvían a poner, una y otra vez”, añade el activista en la carta.

Treinta horas después de la detención, tiempo en el que para su familia estuvo desaparecido, los agentes trasladan a Enrique Guerrero el domingo 18 de mayo a las instalaciones de la Subprocuraduría Especializada en Investigación de Delincuencia Organizada (SEIDO), también en la Ciudad de México.

Ya en las instalaciones de la dependencia, un agente del ministerio público lo amenazó para que confesara haber estado implicado en el secuestro tres meses antes de dos sobrinos del presidente del Consejo Coordinador Empresarial, Gerardo Gutiérrez Candani, en el estado de Oaxaca.

Cuando Enrique se negó a admitir tal acusación, el agente lo presionó para que incluyera en su declaración al menos algo que sugiriera actividades delictivas para poder acusarlo.

“Todo el tiempo que estuve en la SEIDO estuvieron haciéndome preguntas, amenazándome, insultándome. En un momento me llamó un Ministerio Público de SEIDO y me dijo: ‘si no señalas al líder de la banda tú y tu familia no se la van a acabar’”.

Aunque Enrique no confesó nada, tres días después, el 22 de mayo, la autoridad ministerial federal ejerció acción penal por el delito de Delincuencia Organizada y solicitó orden de aprehensión por el delito de secuestro, consignándolo, junto con otras nueve personas, en el penal de máxima seguridad de Puente Grande, en el estado de Jalisco.

Finalmente, el 28 de mayo se le dictó auto de formal prisión por el delito de delincuencia organizada y el 18 de junio por el delito de secuestro.

Desde mayo de 2013, el activista y profesor de Ajedrez se encuentra preso.

México no responde a las recomendaciones de la ONU

El encarcelamiento de Enrique Guerrero, cuyo caso fue documentado por el Centro de Derechos Humanos Fray Vitoria, es uno de los casos por los que el Grupo de Trabajo sobre la Detención Arbitraria de las Naciones Unidas (ONU) emitió al gobierno de México cinco opiniones oficiales, en las que considera que existieron detenciones arbitrarias e irregularidades en los procesos penales de cinco personas defensoras de derechos humanos.

Los otros cuatro casos son: el del periodista maya Pedro Canché; el activista oaxaqueño Damián Gallardo Martínez; el abogado defensor de los derechos de los indígenas, Librado Jacinto Baños Rodríguez; y Nestora Salgado, comandanta de la policía comunitaria de Olinalá, en el estado de Guerrero.

El periodista Pedro Canché fue detenido el pasado 30 de agosto de 2014. // Foto: Artículo 19

El periodista Pedro Canché fue detenido el pasado 30 de agosto de 2014 y puesto en libertad en mayo de 2015. // Foto: Artículo 19

A pesar de que las opiniones del Grupo de Trabajo sobre la Detención Arbitraria fueron emitidas entre agosto de 2014 y diciembre de 2015, diferentes organizaciones civiles denunciaron que el Ejecutivo de Enrique Peña Nieto aún no ha dado respuesta oficial a ninguna de las peticiones de la ONU, la cual llega a la conclusión de que estas cinco personas fueron detenidas de manera arbitraria y sufrieron tortura, por lo que pidió su puesta en libertad inmediata, así como la reparación del daño por parte del Estado.

En este sentido, Yésica Sánchez Maya, del Consorcio para el Diálogo y la Equidad de Oaxaca, quien participó ayer en la ponencia La detención arbitraria en México: pendientes del Estado mexicano ante la ONU, señaló que a pesar de que Naciones Unidas notificó oficialmente sus cinco recomendaciones al gobierno de Peña Nieto, éste “aún no ha informado a las familias, ni a las organizaciones civiles, ni a la ONU, sobre la recepción de las comunicaciones”.

Por ello, las organizaciones civiles que participaron en el evento, entre las que estaban Artículo 19, el Colectivo Contra la Tortura y la Impunidad, así como el CDH Fray Victoria, entre otros, instaron al Estado mexicano “para que informe de manera pública del seguimiento que va a dar a estas cinco opiniones” de la ONU.

Asimismo, Yésica Sánchez pidió a la Secretaría de Gobernación que lleve a cabo una mesa de trabajo para establecer “los mecanismos” a partir de los cuales se cumplan con las recomendaciones emitidas en las cinco opiniones de la ONU.

Nestora Salgado era dirigente de la policía comuniaria de Olinalá, Guerrero.

Imagen de archivo de una manifestación a favor de la libertad de Nestora Salgado, quien finalmente fue puesta en libertad el pasado mes de marzo de 2016.

“Un primer paso debe ser la liberación inmediata para quienes siguen en prisión -recalcó Sánchez-. Y en segundo, cumplir con la serie de condiciones que pone la ONU sobre la atención médica adecuada a los presos, garantizar su integridad física, y elaborar los mecanismos adecuados para la reparación del daño por las detenciones arbitrarias y las garantías de no repetición”.

Cabe matizar que de las cinco opiniones emitidas por la ONU, el gobierno mexicano ha dado cumplimiento a dos, a través de la liberación de Nestora Salgado y de Pedro Canché. Sin embargo, las organizaciones subrayan que se cumplió de “manera parcial”, ya que “no ha cesado totalmente la persecución penal en contra de ambos defensores”, y además el gobierno mexicano aún no les repara el daño.

Tan es así, expusieron, que Nestora Salgado se encuentra fuera del país por, como ella mismo expresó mediante una llamada telefónica en el evento, por miedo a ser detenida nuevamente por las autoridades mexicanas.

En México existe un patrón de detenciones arbitrarias contra defensores: OSCs

Por otra parte, las organizaciones civiles denunciaron que en México existe “un patrón” de detenciones arbitrarias de personas defensoras para inhibir la defensa de los derechos humanos.

“Estos cinco casos analizados por la ONU reflejan un patrón, en el que el gobierno mexicano ha generado un proceso y un modelo de actuación, que va desde las actuaciones del ministerio público federal o local, pasando por las detenciones ilegales y arbitrarias, que son el origen de este tipo de arrestos”, expuso Yésica Sánchez, quien además subrayó que estos cinco casos expuestos por la ONU “sólo son paradigmáticos” de un problema “generalizado” en el país.

“Es lamentable que tenga que ser la comunidad internacional la que se pronuncie por la situación de violaciones a derechos humanos en México, mientras aquí no hay recomendaciones de la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH), ni de los órganos estatales o locales de derechos humanos, sobre estos casos. Es lamentable”, criticó la activista del Consorcio para el Diálogo y la Equidad de Oaxaca.

Estos son los 5 casos por los que la ONU emitió opiniones oficiales al gobierno de México:

1.- Damián Gallardo

Según la opinión 23/2014 del Grupo de Trabajo Sobre la Detención Arbitraria de la ONU, la detención de Damián se generó como represalia a su labor de defensa de los derechos humanos de los pueblos indígenas.

Su detención fue arbitraria. Los agentes que irrumpieron en su domicilio no mostraron orden de aprehensión ni de cateo. Posterior al violento arresto, el también defensor de la educación pública fue desaparecido, incomunicado y torturado, hasta que se vio obligado a firmar unas hojas en blanco: su legal confesión.

Experto de la ONU piden al gobierno mexicano poner fin a las múltiples violaciones a los derechos humanos en contra del indígena mixe, por medio de la liberación y reparación del daño.

2.- Pedro Canché

Según la opinión 18/2015 de la ONU, la detención y el proceso penal contra Pedro Canché, liberado el 29 de mayo de 2015, son actos represivos por la defensa que ejerce de los derechos humanos de la comunidad maya, a través de su labor periodística.

Además de su liberación, los expertos de la ONU pidieron al gobierno de México compensarlo y brindarle la atención médica adecuada para tratar las secuelas de los abusos físicos que vivió en prisión.

3.- Librado Baños

En la opinión 19/2015, la ONU señala que el arresto, detención y actual procesamiento jurídico de Librado Baños son en represalia a su activa defensa de los derechos de los pueblos indígenas y afrodescendientes.

Expertos de la ONU piden al gobierno de Peña Nieto que lo libere de inmediato, además de brindar la compensación y el tratamiento médico adecuados. Advierten que su salud está deteriorada por los malos tratos en prisión.

4.- Nestora Salgado

En la opinión 56/2015, la ONU señala que Nestora Salgado sufrió diversas y reitradas violaciones a sus derechos humanos como consecuencia de su lucha por la autodeterminación de los pueblos indígenas. Para los expertos de la ONU, su caso es emblemático del patrón de detenciones arbitrarias contra personas defensoras de derechos humanos en México.

El 18 de marzo de 2016 fue librada. Pero la ONU apunta que sus derechos no han sido reparados y su criminalización continúa.

5.- Enrique Guerrero

En la opinión 55/2015, la ONU señala que su detención fue violenta y que ésta responde al patrón de criminalización en contra de personas defensoras en México.

Exigen al gobierno mexicano su libertad inmediata.

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Qué es la 'desigualdad oculta' y por qué perjudica sobre todo a las mujeres que trabajan

Se ha hablado mucho sobre cómo las mujeres tienen que realizar la mayor parte de las tareas domésticas, pero lo que es menos conocido es la "carga mental" que también recae mayoritariamente en las mujeres, afectando su capacidad de trabajar.
25 de agosto, 2021
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Organizarles un programa con amigos o reservar sus turnos médicos. Pensar cómo esconder verduras en sus comidas o asegurarte de que haya suficientes en la lista del supermercado.

Preocuparte por si tu hijo va por buen camino en la escuela, su tu hija necesita zapatos nuevos y cuándo reemplazar tu lavarropas.

Por sí solas, todas estas pueden parecer tareas pequeñas, pero se acumulan.

Y si le preguntas a las parejas heterosexuales con hijos cuál de los dos suele lidiar con ellas, es probable que la mayoría de la misma respuesta: la madre.

Numerosos estudios muestran que las mujeres en relaciones heterosexuales todavía hacen la mayor parte del trabajo doméstico y el cuidado de niños.

Si bien muchas parejas tienen como objetivo dividir sus responsabilidades en un 50:50, por diversas razones estructurales y socioeconómicas terminan asignando tareas según los roles estereotípicos de género.

Incluso en las parejas que piensan que han logrado una división igualitaria del trabajo, las formas de cuidado más ocultas generalmente terminan recayendo en la mujer.

De hecho, un creciente cuerpo de investigación indica que, para las responsabilidades del hogar, las mujeres realizan mucho más trabajo cognitivo y emocional que los hombres.

Comprender por qué esto sucede podría ayudar a explicar por qué la igualdad de género no solo se ha estancado, sino que está retrocediendo, a pesar de que el tema se debate más que nunca.

Y una comprensión más amplia de este trabajo detrás de escena podría ayudar a las parejas a redistribuir las tareas de manera más equitativa, algo que, aunque inicialmente será difícil, podría desempeñar un papel importante para ayudar a las madres a aligerar su carga.

Una madre sostiene a un niño que llora

Getty Images
La carga oculta es mental y emocional: las investigaciones muestran que tareas como calmar a los niños angustiados generalmente recaen sobre las madres.

Trabajo invisible e ilimitado

Los expertos dicen que este trabajo oculto se presenta en tres categorías superpuestas:

  • trabajo cognitivo: consiste en pensar en todos los elementos prácticos de las responsabilidades del hogar, incluida la organización de citas para jugar, las compras y la planificación de actividades.
  • trabajo emocional: mantener las emociones de la familia; calmar las cosas si los niños se portan mal o si se preocupan por cómo les va en la escuela.
  • carga mental: es la intersección de las dos anteriores. Es preparar, organizar y anticipar todo, tanto lo emocional como lo práctico, que debe estar resuelto para que la vida fluya.

Este trabajo oculto es difícil de medir, porque es invisible y se realiza internamente, lo que dificulta saber dónde comienza y dónde termina.

En 2019, Allison Daminger, candidata a doctorado en sociología y política social en la Universidad de Harvard, descubrió que, si bien la mayoría de los participantes en su estudio sobre el trabajo cognitivo del hogar se dieron cuenta de que las mujeres estaban haciendo la mayor parte, esto no era considerado una “forma normal de trabajo”.

En su investigación, que incluyó a 35 parejas, los hombres se referían a sus esposas usando términos como “gerente de proyecto”, o decían que ellas estaban “haciendo un mayor seguimiento”.

Daminger identificó cuatro etapas claras del trabajo mental relacionadas con las responsabilidades del hogar:

  • anticipar las necesidades
  • identificar opciones
  • decidir entre las opciones
  • monitorear los resultados

Su investigación mostró que las madres hicieron más en las cuatro etapas; aunque las parejas a menudo tomaban decisiones juntas, las madres se ocupaban más de la anticipación, la planificación y la investigación.

En otras palabras, los padres estaban informados cuando se trataba de tomar decisiones, pero las madres hacían todo el resto del trabajo.

Una familia desayunando

Getty Images
Los padres suelen participar de las decisiones, pero no de la planificación, investigación, ejecución y monitoreo de las actividades de los niños.

Este trabajo oculto tiene varios impactos; sabemos, por ejemplo, que las mujeres tienen más probabilidades que los hombres de preocuparse por el cuidado de los niños incluso cuando no están con sus hijos.

Esto causa estrés adicional, porque esa preocupación siempre está presente, incluso cuando las mujeres deberían concentrarse en otras cosas.

La carga mental es ese hilo que trae tu familia a tu vida laboral“, dice Leah Ruppanner, profesora asociada de sociología en la Universidad de Melbourne y autora de Motherlands (“Tierras de madres”).

Es la preocupación constante de bajo nivel sobre si estamos haciendo lo suficiente y sobre el impacto que nuestra forma de crianza tendrá en el futuro de nuestro hijo o hija.

“Siempre estás tratando de mitigar el riesgo futuro”, señala Ruppanner.

“Control materno”

Una cosa que desconcertó a Daminger fue que esta distribución desigual del trabajo mental no parecía crear mucho conflicto entre sus participantes.

Para entender por qué, realizó un estudio de seguimiento que, un año después, mostró que las parejas justificaban algunos de estos comportamientos relacionados con el género.

Tanto hombres como mujeres sugirieron que la división desigual del trabajo mental se debía a que uno de los miembros de la pareja trabajaba más horas.

O afirmaron que las mujeres estaban “por temperamento interesadas en estar organizadas”, que simplemente eran buenas para planificar el futuro.

Esto mostró que los participantes creían que las diferencias de personalidad y las limitaciones laborales estaban impulsando estas desigualdades.

Estos eran participantes bien educados que aceptaron participar, por lo que es posible que no fueran completamente representativos, pero aún así da una idea interesante de un concepto erróneo que otros estudios han desacreditado: las mujeres no son naturalmente mejores en la planificación, organización o el multitasking, solo se espera que lo hagan más y, por lo tanto, eventualmente se vuelvan mejores en eso.

Una mujer tratando de trabajar con sus dos hijas al lado

Getty Images
Las mujeres no son naturalmente mejores con el “multitasking” sino que se hacen expertas por necesidad.

Sin embargo, existen otras razones estructurales por las que las mujeres continúan asumiendo una mayor carga mental.

A menudo encuentran una manera de trabajar de manera flexible, mientras que los trabajos de los hombres se consideran más rígidos y sus carreras son tradicionalmente más lineales.

Esto significa que las mujeres están más disponibles para el cuidado de los niños, lo hacen más y, como resultado, tienen que pensar más en ello.

Algo incluso más fuerte es que las expectativas de género, que comienzan desde el nacimiento, explican por qué las ideas sobre quién hace las tareas del hogar y el cuidado de los niños están tan arraigadas.

Se sabe que las hijas hacen más tareas domésticas que los hijos, por ejemplo.

Los ideales de la maternidad también se incorporan a esta ecuación. Por ejemplo, el hogar a menudo se considera un dominio de la mujer.

Sabemos que las mujeres son juzgadas por la pulcritud con más dureza que los hombres.

Un estudio mostró que si se decía que una misma habitación supuestamente en alquiler pertenecía a una mujer (Jennifer), ella era calificada como menos simpática, menos competente y menos trabajadora. Si se decía que pertenecía a un hombre (John), no había iguales juicios de valor.

¿La conclusión? El estado del hogar de una mujer estaba literalmente vinculado a su valor.

Estos ideales pueden autoperpetuarse. Debido a que las mujeres son más juzgadas por la forma en que funciona su hogar, es esencial que muestren un “control materno”.

Esto significa asumir tareas de cuidado infantil que podrían compartirse, como planificar comidas o elegir ropa, sugiriendo sutilmente que es el trabajo de una madre.

Piensa en el viejo chiste: “Bueno, la vistió su padre” (cuando la niña estaba mal vestida). Es gracioso si un papá lo hace mal, pero si las madres hacen las cosas mal implica una mala maternidad.

Una mujer vistiendo a su hija

Getty Images
La tarea de elegir la ropa de los niños suele recaer en las madres y si lo hacen mal son juzgadas por ello mucho más severamente que los padres.

A pesar de los avances que hemos logrado con que sea más normal que los hombres cuiden de los niños, todavía existe “la sensación de que las mujeres son en última instancia responsables de los resultados familiares”, señala Daminger.

“Hay más costos para una mujer si estas cosas no salen bien o no ocurren”, afirma.

Impactos, en casa y en el trabajo

Sin embargo, el hecho de que las madres terminen asumiendo esta carga mental tiene consecuencias.

Las madres están más estresadas, cansadas y menos felices que los padres durante el cuidado de los niños, según muestra la investigación, en parte porque ellos tienden a realizar actividades divertidas y recreativas con más frecuencia.

Un estudio sueco mostró que cuando las mujeres pensaban que la distribución de las tareas domésticas más obvias era injusta y las percepciones sobre la contribución de cada miembro de la pareja eran diferentes, esto generaba problemas en el matrimonio y aumentaba la probabilidad de una separación.

El riesgo también es el agotamiento de las madres, que inicialmente pueden pedir ayuda, lo que puede sonar fastidioso si tiene que repetirse una y otra vez.

“Y luego eso afecta a las relaciones“, dice el sociólogo Daniel Carlson de la Universidad de Utah, quien descubrió que la distribución desigual de las responsabilidades de cuidado en las parejas también puede conducir a menos relaciones sexuales.

Si las mujeres quedan agobiadas en sus casas, además, eso significa que muchas sienten que no pueden dedicar física o mentalmente las horas extra que exigen muchos lugares de trabajo, por lo que la brecha salarial de género continúa ampliándose.

Un hombre y su hij@ limpian la casa

Getty Images
Distribuir las tareas domésticas más equitativamente beneficia la relación de pareja.

La mayoría de los trabajos a tiempo parcial los realizan mujeres, por ejemplo, y, a su vez, es menos probable que obtengan aumentos salariales o ascensos después de tener hijos, lo que dificulta aún más la búsqueda de los mejores empleos.

Muchas abandonan la fuerza laboral por completo.

Habla más, haz menos

Desde que estalló la pandemia, el vínculo entre la igualdad de género en el hogar y la participación de las mujeres en la fuerza laboral ha estado más en el centro de atención que nunca.

Si bien hay muchos problemas sistémicos en juego, abordar el trabajo doméstico oculto dentro de las parejas podría ayudar a aliviar la carga que recae sobre las mujeres y disuadirlas de otras actividades.

Está claro que la mayoría de los hombres quieren involucrarse más en la vida de sus hijos, por lo que, para facilitar esto, las parejas podrían hablar explícitamente sobre quién hace qué, de principio a fin (no sirve mucho llevar a los niños a jugar con amigos si la otra persona tuvo que planificar y organizar el encuentro).

Para fomentar nuevos hábitos que ayuden a compartir la carga, tenemos que hacer que lo invisible sea más visible.

Tener conocimiento de ello es un buen primer paso, coincide Daminger, y tener constantemente claro quién está gestionando qué tarea, incluida la planificación.

Si declaramos explícitamente cuánta planificación implica cada aspecto del cuidado de los niños y las tareas del hogar, quedará más claro cuánto trabajo oculto hacemos.

Dos hombres cambian a sus bebés

Getty Images
Las parejas homosexuales dividen el cuidado de los niños de forma más equitativa, lo que demuestra que es posible hacerlo.

Afortunadamente, no todas las parejas dividen el cuidado de forma desigual: las parejas del mismo sexo, por ejemplo, tienen una distribución mucho más equitativa en comparación con las parejas heterosexuales, ya que no deben cumplir con los roles de género esperados.

Esto muestra que la carga se puede compartir claramente cuando se habla de ella de manera más abierta.

Por lo tanto, a nivel social, también debemos replantear algunas creencias muy arraigadas sobre lo que es el papel de un hombre o una mujer.

Carlson, quien dirigió una investigación que muestra que los puntos de vista igualitarios sobre el reparto de tareas contribuyen a la frecuencia sexual, dice que también debemos considerar los “factores estructurales que no permiten que haya flexibilidad en el lugar de trabajo”.

Por ejemplo, la norma de que los hombres son el sostén económico de la familia y “la cultura del trabajador ideal que empuja a los hombres a la fuerza laboral y los mantiene fuera del hogar”.

La política también podría ayudar: las investigaciones muestran que los hombres que toman una licencia por paternidad se encargan más del cuidado de sus hijos más adelante.

Pero en ausencia de políticas, quizás la mejor manera de que las mujeres reduzcan la carga mental sea hacer menos.

Esto puede generar dolor inicial, en pos de una ganancia a largo plazo, dice Carlson.

Si la madre deja de pensar en lo que hay que hacer y el padre no anticipa estas necesidades es posible que inicialmente cause estrés o críticas, pero eso podría permitir el aprendizaje para la próxima vez.

“Es una especie de condicionamiento operante clásico. No les estamos dando descargas eléctricas como en los experimentos con hámsteres… pero es como, ‘Oh, no me acordé de hacer esto la última vez y hubo una consecuencia negativa'”.

Con el tiempo, hacer menos podría aumentar la participación de nuestra pareja y, a su vez, liberar más energía mental para concentrarnos en nosotras mismas.

Al principio, es posible que nos juzguen por ello, pero podría llevarnos a una mayor felicidad más adelante. Todos aprendemos de la práctica, después de todo.

Melissa Hogenboom (@melissasuzanneh en Twitter) es la editora de BBC Reel y autora del libro, “The Motherhood Complex” (El complejo de maternidad), publicado en Reino Unido en mayo de 2021.


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