No hay evidencia que pruebe de quién son los restos en basurero: peritos argentinos
close
Recibe noticias a través de nuestro newsletter
¡Gracias! Desde ahora recibirás un correo diario con las noticias más relevantes.
sync
Cuartoscuro Archivo

No hay evidencia que pruebe de quién son los restos en basurero: peritos argentinos

El Equipo Argentino cuestionó los resultados presentados por el Grupo de Expertos en Materia de Fuego; indicó que no hay elementos que indiquen cuándo fueron quemadas varias personas en el basurero, o si hay algún vínculo con lo ocurrido a los 43 normalistas de Ayotzinapa.
Cuartoscuro Archivo
Por Redacción Animal Político
2 de abril, 2016
Comparte

Tras la presentación de resultados del tercer estudio sobre el fuego en el basurero de Cocula, el Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) indicó este sábado 2 de abril que, por el momento, no hay evidencia sobre a quién pueden corresponder los restos humanos encontrados ahí, ni de cuándo fueron depositados en dicho lugar.

El informe presentado por el viernes pasado por el Grupo Colegiado de Expertos en Materia de Fuego indicó que al menos 17 seres humanos adultos fueron quemados en el basurero de Cocula, Guerrero, pero que era necesario hacer otro estudio para determinar si eran los restos de los 43 normalistas de Ayotzinapa.

“Podemos establecer la hipótesis sobre las condiciones, cantidad de combustible, tiempo y circunstancias necesarias para una quema masiva de 43 cuerpos, tal y como se indicó en las declaraciones de los detenidos por estos hechos, sin embargo, solamente con una prueba a gran escala podrá confirmarse esta posibilidad”, apuntó el Grupo Colegiado.

Al respecto, el EAAF expresó: “el comunicado del panel de expertos  no especifica cuándo (temporalidad) pudo haber ocurrido ese fuego de grandes dimensiones, si pudieron existir otros fuegos en ese mismo lugar y si el evento de fuego de grandes dimensiones al que hacen alusión podría estar relacionado con el evento de la desaparición de los estudiantes de Ayotzinapa , tal como sostuvo la PGR”.

Además, agregaron los peritos argentinos, tampoco se aclara qué es un “un evento de fuego controlado de grandes dimensiones”, como lo mencionaron en sus conclusiones los especialistas del Grupo Colegiado.

“En opinión del EAAF es indudable que hay evidencia de fuego en el Basurero de Cocula”, detallaron los peritos argentinos.

Sin embargo, en un dictamen previo de febrero de 2016, agregaron, ya habían indicado que “según  muestran las imágenes satelitales de diversos años anteriores al 2014, en el Basurero de Cocula han habido múltiples eventos de fuego, que coinciden con la zona principal de quema de donde PGR y el EAAF recolectaron restos óseos humanos, residuos carbonizados, entre otros elementos “.

El EAAF indicó que “no ha encontrado evidencia para  poder ligar los distintos eventos de fuego a los elementos recolectados en el lugar, establecer qué evidencia puede estar ligada a qué evento/s de fuego, ni cuántos eventos de fuego han habido en el lugar”.

Hasta el momento, ellos mencionaron que no han encontrado evidencia que pueda ligar los eventos de fuego con lo ocurrido la noche del 26 al 27 de septiembre de 2014, cuando fueron atacados los normalistas de Ayotzinapa.

“En ese sentido, este nuevo dictamen para aportar a la verdad de los hechos tendría que dar explicación a los temas previamente planteados. El EAAF solicita respetuosamente al panel de expertos que amplíe esta conclusión, dando respuesta a cómo resuelve estas preguntas”, expresó en su comunicado.

Respecto al hallazgo de restos de 17 personas, que reportó el Grupo Colegiado, el EAAF indicó que sus análisis no “han podido establecer desde qué fecha (temporalidad) se encuentran  depositados dichos restos allí”, ni si los restos óseos humanos fueron depositados todos al mismo tiempo o en distintos eventos.

“Hasta la fecha no hay ninguna identificación de restos  de los 43 estudiantes desaparecidos realizada sobre restos que se hayan recuperado en el Basurero de Cocula. Los únicos resultados genéticos positivos emitidos por el laboratorio de Innsbruck corresponden a una muestra que proviene de una bolsa que de acuerdo con la PGR, fue recuperada en el Rio San Juan, Cocula”, establecieron en su comunicado.

“En síntesis, tal como sostuvimos en nuestro dictamen, no contamos por el momento  con evidencia sobre a quién pueden corresponder los restos humanos recuperados en el Basurero de Cocula, ni cuándo fueron depositados en dicho lugar”, agregaron.

Ante las críticas lanzadas por el Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI) sobre la presentación de los resultados del tercer peritaje sobre el fuego en el basurero de Cocula, la Procuraduría General de la República (PGR) rechazó en un comunicado que el estudio haya sido unilateral.

“Como ya se ha informado, fue elaborado por un grupo colegiado de seis expertos con las más altas calificaciones y reconocimiento profesionales que, luego de semanas de valoraciones y construcción de acuerdos, se integró a propuesta, a partes iguales y por consenso, del Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI) y de la Procuraduría General de la República”, respondió la PGR.

Boletín del Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF)

 

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal

Cómo evitar caer en la ‘trampa de la eficiencia’ en el trabajo

Tenemos una cantidad limitada de tiempo, sin embargo, seguimos esforzándonos para cumplir metas infinitas. ¿Por qué nos imponemos tanta presión y cómo podríamos dejar de hacerlo?
24 de agosto, 2021
Comparte

Aquí va una pregunta sencilla que podría provocar una pequeña crisis existencial. Sin necesidad de sacar una calculadora, adivina: ¿cuántas semanas vivirá una persona promedio?

La respuesta, para una esperanza de vida de unos 80 años, es 4.000. Hasta los centenarios sólo vivirán 5.200.

Si eres como yo, ese concepto podría generar una sensación de pavor, seguida de una mayor determinación de lograr lo máximo de este corto período en la Tierra. Seguro que tiene sentido embutir cuantas actividades sean posibles en cada día, para asegurarnos de cumplir nuestras metas antes de dejar esta vida.

En realidad, eso podría ser la peor cosa que pudiéramos hacer para vivir una vida llena y feliz. En su nuevo libro, “Cuatro mil semanas”, el escritor en psicología Oliver Burkeman sostiene que esto sólo conduce a decepción e infelicidad, gracias a un fenómeno conocido como la “trampa de la eficiencia”. En su opinión, nos vendría mejor ir más lento, en lugar de acelerar, si queremos sacarle el máximo a nuestra corta esperanza de vida.

La tiranía del tiempo

La ansiedad por el paso del tiempo no es exactamente exclusiva de la vida moderna. Alrededor de 29 a.C., el poeta romano Virgilio escribió “fugit inreparabile tempus” (“el tiempo vuela irrevocablemente”) lo que expresa un poco de la ansiedad por el paso de los días. Pensamientos similares sobre cómo el tiempo se nos escapa se pueden encontrar en Chaucer y Shakespeare.

Burkeman, sin embargo, cree que la peculiar preocupación de la humanidad con el tiempo -y, en particular, si lo invertimos “productivamente”- se volvió mayor con el uso común del reloj y el surgimiento de la Revolución industrial. Antes de eso, los ritmos naturales del día guiaban a la gente: “Hay que ordeñar la vacas cuando necesitan ser ordeñadas, y no podías decidir de alguna manera hacer todo el ordeño de un mes en unos cuantos días”, dice.

Producción en línea en una fábrica automotriz

Getty Images
El auge de la Revolución industrial nos volvió agudamente conscientes de la productividad y el rendimiento, añadiendo más presión en el trabajo.

Una vez la gente empezó a trabajar en molinos y fábricas, sus actividades tuvieron que ser coordinadas con más precisión, frecuentemente para optimizar el uso de las máquinas que operaban.

Eso dio paso a prestarle mayor atención a la planificación y la creación de horarios, a la vez que se entendió que nuestra productividad podría ser cuidadosamente monitoreada. Y la presión resultante, de hacer más en menos tiempo, parece haber crecido exponencialmente en la segunda mitad del siglo XX.

La industria de autoayuda se ha encargado de atender estas ansiedades, con muchos textos en las pasadas cuatro décadas ofreciendo consejos para administrar mejor el tiempo.

“La implicación de estos libros es que, con la técnica correcta, podrías cumplir casi cualquier obligación que se te atraviese. Podrías emprender cuantas ambiciones personales quisieras, con una rutina diaria perfectamente optimizada”, señala Burkeman.

La “trampa de la eficiencia”

Desafortunadamente, no siempre funciona así. Burkeman describe la obsesión con la eficiencia y la productividad como una especie de “trampa”, ya que en realidad nunca puedes escapar de la sensación de que podrías estar haciendo más.

"Es una verdadera receta para el estrés -la idea que puedes hacer algo sobrehumano con tu tiempo"", Source: Oliver Burkeman, Source description: Autor de "Cuatro mil semanas", Image: Una mujer con cuatro brazos haciendo muchos trabajos a la vez

Considera una meta básica, como optimizar tu correspondencia de correo electrónico. Podrías pensar en alcanzar un tipo de estado zen donde no tienes nada en tu buzón al final de cada día, y contestas cada correo a medida que llega. Desafortunadamente, cada correo que envías probablemente generará más respuestas y tareas que completar, lo que puede llevar a que los mensajes se acumulen otra vez.

El hecho de que el trabajo suele engendrar más trabajo significa que muchos empleados eficientes pronto se extralimitan más allá de sus capacidades, a medida que su jefe les sigue añadiendo responsabilidades. Como Burkeman escribe en “Cuatro mil semanas”: “Tu jefe no es idiota. ¿Por qué le daría el trabajo a otra persona más lenta?”

La rutina hedonista

También hay buenas razones psicológicas que explican por qué nunca estaremos satisfechos con nuestras actividades actuales -en el trabajo como en nuestras vidas personales-, que nos llevan a estar constantemente aplicándonos más presión.

Los humanos tenemos un molesto hábito de acostumbrarnos a los cambios positivos en nuestras vidas -el fenómeno conocido como la “rutina hedonista”-.

Podrías pensar que una promoción en el trabajo sería una recompensa adecuada por todo tu esfuerzo, pero los estudios demuestran que muchas veces no te hace más feliz que tu actual cargo. No importa cuán productivo se es, ni cuánto se logra, siempre querrás más para ti.

La noción de la trampa de la eficiencia de Burkeman también me hace recordar un estudio de la Universidad de Rutgers, en EE.UU., y de la Universidad de Toronto, en Canadá. A unos participantes le pidieron hacer una lista de 10 actividades que los haría sentirse mejor en sus vidas -sugestionándolos para pensar en la felicidad como una meta activa-. Después, ellos mismos registraron puntajes inferiores en un cuestionario sobre su bienestar actual que los participantes a los que antes se les había pedido que dijeran de qué estaban agradecidos en ese momento.

Una exploración más profunda encontró que la reducción de felicidad estaba vinculada al sentido de que el tiempo de alguna manera se estaba esfumando: en lugar de hacer que los participantes se sintieran positivos y proactivos, el pensar en todas esas actividades les había hecho más agudamente conscientes del poco tiempo que en realidad tenían para logarlo todo.

Un hombre con un proyecto personal pinta un cartel

Getty Images
Si tratas de hacer menos con tu tiempo y te enfocas en terminar una sola tarea, podrás dar pasos más amplios.

Escapando de la trampa

Al fin de cuentas, Burkeman piensa que nuestro implacable impulso de productividad es un intento inútil de escapar la cruda realidad de nuestras 4.000 semanas en la Tierra. “Es seductor tratar de pasar el tiempo mejorando tus rutinas y rituales, pero eso simplemente contribuye a evitar enfrentar la verdad de lo finitos que somos”, afirma. “Y es una verdadera receta para el estrés -la idea que puedes hacer algo sobrehumano con tu tiempo-“.

En opinión de Burkeman, todos podríamos reducir nuestra ansiedad si sólo aceptáramos nuestra capacidad limitada de lograr todo lo que quisiéramos en la vida.

Tiene unos cuantos consejos prácticos.

El primero parecería obvio, pero frecuentemente lo olvidamos: necesitamos limitar el número de objetivos que queremos alcanzar a la vez.

Podrías priorizar el mudarte de casa y escribir un libro, por ejemplo, mientras te das cuenta de que las clases de piano tendrán que esperar. Aunque pueda ser descorazonador abandonar algo que es muy importante para ti, serás capaz de dar pasos más grandes hacia las metas que has escogido, que si tratas de cumplir demasiadas cosas simultáneamente.

Puedes intercambiar metas, naturalmente, a medida que tu vida progresa -una vez te hayas mudado, por ejemplo, habrá espacio en tu horario para aprender el piano-. Pero en general, Burkeman sostiene que seríamos más felices si tomamos la decisión consciente de poner en espera algunos proyectos, en lugar de tener la continua sensación de que no estamos cumpliendo con falsas expectativas.

“Simplemente te estás reconciliando con ser un humano finito”, indica.

"Cuando enfrentas esta realidad , es de verdad muy liberadora"", Source: Oliver Burkeman, Source description: Autor de "Cuatro mil semanas", Image: Un hombre frente a un piano y un escritorio levantando los brazos en una expresión de felicidad

En el trabajo del día a día, Burkeman también aboga por tener una “lista de labores cumplidas” -más o menos paralela a la “lista de labores por hacer” que empieza vacía cada mañana, pero se va llenando con cada tarea que cumples-.

Muy importante es que muchas de esas tareas pueden haber sido distracciones que nunca hubieras incluido en tu lista de labores por hacer, pero que, sin embargo, fueron importantes cumplir. De esta manera, la práctica te ayuda a reformular tu carga laboral para que tengas una mayor sentido de logro, en vez de estresarte por las cosas que todavía no has acabado de hacer.

No obstante, Burkeman reconoce que le resulta difícil cambiar su propia actitud mental y aceptar los límites de lo que puede lograr en sus 4.000 semanas -pero vale la pena perseverar-.

“Cuando enfrentas esta realidad, es de verdad muy liberadora”, dice. “Te das cuenta de que has estado peleando una batalla inútil”.

El libro de Oliver Burkeman “Cuatro mil semanas” (Four Thousand Weeks) está publicado por la editorial Farrar, Straus and Giroux en EE.UU., y por Bodley Head en Reino Unido. En Twitter se le encuentra en @oliverburkeman.

David Robson es autor de “La trampa de la inteligencia: por que la gente lista hace tonterías” (The Intelligence Trap: Why Smart People Make Dumb Mistakes). Su próximo libro es “El efecto de la expectativa: cómo tu actitud mental puede cambiar tu mundo” (The Expectation Effect: How Your Mindset Can Change Your World) que saldrá en 2022. Se le encuentra en Twitter en @d_a_robson.


Ahora puedes recibir notificaciones de BBC Mundo. Descarga la nueva versión de nuestra app y actívalas para no perderte nuestro mejor contenido.

https://www.youtube.com/watch?v=C-3aYnhF6Io

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal
close
¡Muchas gracias!

Estamos procesando tu membresía, por favor sé paciente, este proceso puede tomar hasta dos minutos.

No cierres esta ventana.