Universidades reprobadas: solo 4 tienen protocolos contra el acoso sexual
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Universidades reprobadas: solo 4 tienen protocolos contra el acoso sexual

En México la mayoría de las universidades públicas y privadas no cuentan con protocolos para atender las denuncias de las alumnas que sufren acoso y violencia.
Cuartoscuro
Por *Arturo Ilizaliturri / Distintas Latitudes (distintaslatitudes.net)
13 de abril, 2016
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cintillo

“Perra”, escuchó Martha mientras caminaba por los pasillos de su universidad. Se lo dijo un hombre al que no pudo identificar porque traía puesto el gorro de la sudadera y un cubrebocas. Él traspasó una pequeña caseta de vigilancia y la insultó cuando la tuvo a unos pasos de distancia. No fue un grito, sino casi un murmullo que la dejó helada.

Martha se detuvo un instante, sorprendida, pero siguió caminando. “Me sentí mal y me dio mucho coraje”. El incidente ocurrió en marzo pasado pero Martha lleva un año y medio alerta, desde que en octubre de 2014 denunció que un compañero del Instituto de Ciencias Nucleares (ICN) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) la había violado, y sólo encontró hostilidad en su contra.

Sin sanciones

El 16 mayo de 2014 Martha y sus compañeros del ICN celebraban con una fiesta su participación exitosa en la reunión anual de la Sociedad Mexicana de Física. Al departamento llegó Víctor Hugo Flores Soto, estudiante de posgrado del ICN y compañero de Martha, quien le ofreció alcohol que llevaba guardado en una botella de plástico.

Después de tomar un trago Martha sólo recuerda haber amanecido desorientada y con dolor en todo el cuerpo: “Fue como despertarme de una pesadilla, no sabía en dónde estaba ni lo que había pasado, no recordaba nada”. Se vio en el espejo y su cabello estaba completamente enredado, como si le hubieran hecho nudos. Temblaba.

Fue cinco meses después, en octubre, que Martha supo que Víctor Hugo Flores la había violado mientras estaba inconsciente. Se lo contó una amiga que atestiguó los hechos, pero que no había dicho nada antes porque pensó que se había tratado de una relación sexual consensuada. Tras el shock, Martha decidió enfrentar a su agresor y denunciarlo ante la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal (PGJDF) –por el que se abrió el expediente FDS/FDS-2/T1/00568/14-10– y la UNAM.

Después de más de 15 meses de litigios y un proceso largo –y según Martha, revictimizante– que aún no termina del todo, ella y su abogada lograron que el 21 de marzo de 2016 se le dictara auto de formal prisión a Flores Soto. Durante este tiempo, las autoridades universitarias nunca emitieron una sanción definitiva en su contra.

Cuestionamientos 

La UNAM, la mayor y más prestigiada universidad de México, carece de un protocolo para atender denuncias de violencia sexual. Ante esta situación, son los directores de cada facultad o instituto quienes deciden qué casos son lo suficientemente importantes como para llegar al Tribunal Universitario, encargado de emitir los fallos y en donde participan seis personas: profesores, investigadores, el Abogado General de la UNAM y dos alumnos. El de Martha fue el primer caso de violencia sexual en llegar a esa instancia.

En la audiencia ante ese tribunal, ella escuchó: “¿Para el día de los hechos eras virgen? ¿Tu consumo de alcohol en fiestas es alto? ¿Sueles dormir fuera de tu casa? ¿Tal día te acostaste con tal persona?”. Las preguntas las hizo la defensa del acusado con el permiso del Tribunal Universitario, que solo desechó el cuestionamiento sobre la virginidad de Martha. Todo lo demás, dice, tuvo que responderlo.

En la audiencia un testigo de Víctor Hugo Flores, una persona que ella asegura que jamás había visto, la describió como una mujer que suele emborracharse y tener sexo en las fiestas. Tras este encuentro, en el que Martha expuso su caso ante las autoridades universitarias, llegó “derrumbada” a su terapia.

El Tribunal Universitario, según su reglamento, tiene cinco días para emitir un fallo, pero en este caso demoró más de un año. La académica especializada en temas de género Natalia Flores dice que uno de los defectos del procedimiento actual para atender y sancionar la violencia sexual en la UNAM es la opacidad: “Es un misterio. Es como una caja negra, nadie sabe lo que pasa”.

Cuando el Tribunal finalmente decidió expulsar a Flores Soto por el delito cometido contra su compañera, este se amparó ante la justicia federal y pudo seguir estudiando mientras aguardaba la resolución definitiva de la Comisión de Honor de la UNAM, instancia ante la que apeló su expulsión.

El pasado 10 de enero, Martha supo que la Comisión de Honor decidió no sancionar a Flores Soto pues los hechos ocurrieron fuera de la escuela. Aún estando encarcelado en el Reclusorio Oriente para enfrentar el juicio por violación, Víctor Hugo Flores podrá continuar estudiando en esa universidad.

Martha jamás fue notificada oficialmente por las autoridades de la UNAM sobre las determinaciones tomadas en el caso. “Soy un cero a la izquierda para ellos”, señala.

Las autoridades universitarias tienen una opinión distinta. La presidenta de la Comisión Especial de Equidad de Género del Consejo Universitario, Leticia Cano Soriano, dice que existen “más que condiciones favorables” para que las víctimas denuncien.

Cano Soriano destaca que “hasta en los materiales de bienvenida” se invita a la comunidad universitaria a que acuda a la Unidad para la Atención y Seguimiento de Denuncias (UNAD) dentro de la UNAM para presentar una queja, y adelantó que la casa de estudios está “por concluir” un documento de política institucional de género. Ni la Oficina de la Abogada General ni el área de Comunicación Social de esa institución dieron su punto de vista sobre las fallas o beneficios del procedimiento que está vigente para denunciar violencia sexual, pese a que fueron consultadas vía telefónica y correo electrónico.

Las cifras 

El 10 de marzo de 2016, un día después del episodio en el que un desconocido insultó a Martha en al campus de la universidad, el secretario de Gobernación, anunció que el gobierno federal “trabaja para combatir y poner fin a la violencia de género en todas sus manifestaciones”. Dos días antes, durante el Día Internacional de la Mujer, el presidente Enrique Peña Nieto celebró que “sin duda” el país ha hecho avances “en erradicar la violencia contra las mujeres”.

En México se cometen alrededor de 600,000 delitos sexuales al año, según la Comisión Ejecutiva de Atención a Víctimas (CEAV) en su primer Diagnóstico sobre la atención de la violencia sexual en México, que publicó en marzo de este año.

El documento calcula que entre 2010 y 2015 se realizaron dos millones 996 mil de ellos, si se toma en cuenta la cifra negra de denuncias -que alcanza 94.1%-. De las víctimas, ocho de cada diez son mujeres.

De ese estudio sobresalen dos datos: de ese total de 600,000 crímenes que se calcula se cometen anualmente, las autoridades de procuración de justicia solo integran 20,000 averiguaciones previas. Y de ellas solo en 6,000 -1 por ciento de los casos- se consigna al agresor ante un juez.

Entre las personas que figuran como víctimas de delitos sexuales en las averiguaciones previas, ser estudiante es la ocupación más frecuente: 25.6 por ciento de los casos.

Por ejemplo, en la UNAM, 49.3 por ciento de las alumnas -34,642 personas- dijo haber sufrido algún tipo de hostigamiento en la universidad, de acuerdo con la encuesta más reciente (2009) que realizó el Programa Universitario de Equidad de Género (PUEG).

De ellas 27.1 por ciento dijo haber experimentado “miradas morbosas o gestos molestos”;  22.1 por ciento señaló “frecuentes piropos no deseados acerca de su apariencia”; 2.1 por ciento tuvo que cambiarse de grupo o dar de baja una materia por acoso sexual; y  71 alumnas, 0.2 por ciento, sufrió amenazas y castigos para realizar actos sexuales no deseados.

La UNAM no es la única universidad que no cuenta con un procedimiento específico y claro para atender casos de violencia sexual. En México existen al menos 32 universidades autónomas locales, una por cada entidad federativa, y solo cuatro de ellas -la Universidad Autónoma de Sinaloa, la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, la Universidad Veracruzana y la Universidad de Quintana Roo- tienen un protocolo diseñado para la atención de hostigamiento y abuso sexual.

De esas cuatro universidades, el reglamento de la Universidad Michoacana contempla atender únicamente los casos que ocurren dentro de sus instalaciones y la Universidad de Quintana Roo prevé atender a los trabajadores, más no a los alumnos.

Son esas mismas cuatro escuelas las únicas que incluyen de manera particular la sanción de delitos sexuales. El resto enuncia de forma general en sus reglamentos o estatutos “actos contrarios a la moral”, “faltas de respeto” u “hostilidad”. Conductas como llegar en estado de ebriedad a clase o falsificar documentos escolares sí son tipificadas con precisión por la mayoría de las casas de estudio.

De las 24 universidades que no cuentan con protocolo, sólo la UNAM y la Universidad de Guanajuato tienen un anteproyecto que está en proceso de aprobación. La Universidad Autónoma de la Ciudad de México (UACM) cuenta con un procedimiento que realizaron dos profesoras del plantel San Lorenzo Tezonco, tras darle seguimiento a un caso de acoso sexual en 2013, pero que no ha sido institucionalizado. Es decir, se utiliza de forma no oficial en ese plantel para atender los casos que ahí suceden, pero no está en el reglamento general.

La situación en las universidades privadas no es mejor. Ninguna de las más grandes a nivel alumnado cuenta con un protocolo, aunque algunas de ellas especifican el acoso sexual como una falta disciplinaria en su reglamento general.

En 2014 el Tecnológico de Monterrey tenía, dentro del campus Estado de México, un Procedimiento para Atención de Quejas contra Acoso y Hostigamiento Sexual, pero las propias autoridades escolares -Amparo Dueñas, directora de Talento y Cultura del Campus Estado de México- admitieron para este reportaje que ya no está vigente y que el Comité de Equidad de Género, encargado de su funcionamiento, ya no existe.

La Universidad Panamericana sanciona el acoso sexual en sus respectivos reglamentos, pero de manera general y sin un procedimiento. La Universidad Anáhuac no menciona el tema en sus  documentos.

En la Universidad Iberoamericana tampoco existen protocolos para atención de violencia o acoso sexual; sin embargo, el Programa de Género está diseñando los protocolos que de acuerdo con la procuradora de Derechos Universitarios, Patricia de los Ríos, serán publicados “en unos meses”.

La institución, dijo, se encuentra en un periodo de transformación que comenzó hace año y medio con la creación de la Procuraduría de Derechos Universitarios, encargada de atender las denuncias, investigar los casos y publicar recomendaciones. También dijo que está pendiente la conformación del Tribunal Universitario, que será el máximo órgano para debatir estos temas.

En la Universidad Autónoma de Guadalajara se prohíbe expresamente que las mujeres utilicen ropa transparente o que las blusas y faldas sean “extremadamente cortas”, así como la ausencia de ropa interior o el uso de esta de manera visible pues, señala, “con ello se puede provocar la falta de respeto de sus compañeros”. 

Las redes 

Colectivos feministas y académicas insisten en que la existencia de protocolos para atender casos de violencia sexual en universidades es necesaria para evitar que estos casos continúen. Martha, la estudiante de la UNAM, ahora forma parte de la Red No Están Solas, un colectivo feminista integrado en su mayoría por sobrevivientes de violencia sexual. Afirma que si las universidades permiten que los casos queden en la impunidad, perpetúan esas conductas.

Al respecto la académica Natalia Flores afirma: “Los protocolos deben ser claros y específicos para evitar vacíos legales y que las víctimas sean obligadas, en la práctica, a convivir con sus agresores en la escuela. Tienen que ser una ruta interna a seguir que indique dónde poner una queja y que estipule que el trato a los denunciantes debe apegarse a los derechos humanos”.

Andrea Ramírez, integrante de la Red No Están Solas, agrega sobre el tema: “Estos procedimientos tendrían que considerar no solo sanciones para los agresores, sino para los funcionarios que revictimicen a las personas que denuncian”.

Por ejemplo, afirma, ella y otras compañeras fueron agredidas por Juan Carlos Sosa, estudiante y profesor adjunto en la Facultad de Ciencias Políticas de la UNAM. Al denunciar los hechos, el ofrecimiento de la institución fue un cubículo apartado para ella y préstamo de libros a domicilio, para que pudiera continuar con sus estudios “sin riesgo”. Decidió dejar de ir a la universidad.

Por su parte Melissa Lailson, abogada de Martha, va más allá y propone que se legisle en la materia, al menos a nivel estatal, pues los agresores pueden ampararse ante la justicia y evitar las sanciones universitarias argumentando que se les niega su derecho a la educación.

Yolanda Pineda, una de las profesoras de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México que impulsa la institucionalización del procedimiento que ha atendido al menos 11 casos, llama la atención sobre el tema de las sanciones, pues cree que un protocolo debe ser un espacio de resolución de conflictos. Afirma en entrevista que cambiar de plantel al agresor, como dice que se ha hecho en algunos casos de los que tiene conocimiento, solamente es llevar el problema a otro lado. Se debe proteger a las víctimas, pero también hay que trabajar más a fondo con las personas violentas.

Según ella, hubo casos “muy bonitos en los que a través del diálogo logramos que las personas dijeran ‘yo no sabía que estaba ejerciendo violencia’ y a partir de eso dejaron de violentar a las compañeras”.

En octubre de 2014, cuando Martha supo que había sido víctima de violación, la violencia sexual en universidades ocupaba algunas primeras planas en Estados Unidos. Denuncias como la de Emma Sulkowicz, estudiante de la Universidad de Columbia que decidió caminar por el campus con un colchón a cuestas para exigir la expulsión de su violador, provocaron una respuesta gubernamental. El presidente Barack Obama lanzó la campaña “It’s On Us” (Está en nosotros) y creó la Fuerza de Tarea de la Casa Blanca para Proteger a los Estudiantes del Acoso Sexual. Su gobierno también publicó una lista de 55 universidades investigadas por su forma de atender casos de violencia de género.

A través de pintas y marchas al interior de la universidad, como lo ha hecho la Red No Están Solas, o por medio de las redes sociales como lo hacen alumnas de la Universidad Iberoamericana, algunas estudiantes mexicanas han seguido los pasos de sus colegas estadounidenses y señalan que seguirán exigiendo justicia a las autoridades tanto escolares como gubernamentales.

*Esta es una versión de un reportaje realizado originalmente por Distintas Latitudes para el portal Desigualdad, de Univision, que coordina la fundación española porCausa.

Con información de Nayeli Roldán.

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Muere Mijaíl Gorbachov, el líder reformista que no pudo evitar la caída de la Unión Soviética

El exdirigente soviético fue una figura central en el fin de la Guerra Fría. Sin embargo, muchos en Rusia lo responsabilizaban del final abrupto de la URSS.
30 de agosto, 2022
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Mijaíl Gorbachov, el exdirigente soviético que puso fin a la Guerra Fría, murió a los 91 años, según informaron este martes agencias de noticias rusas que citan fuentes hospitalarias.

Padecía una larga y grave enfermedad, según indicó el hospital donde falleció a medios rusos.

Será enterrado en el cementerio Novodevichy de Moscú, lugar de descanso de muchos rusos prominentes, junto a su esposa Raisa fallecida en 1999, indicó la agencia de noticias rusa Tass.

El presidente ruso, Vladimir Putin, expresó sus más profundas condolencias por la muerte de Gorbachov, dijo su portavoz, Dmitry Peskov, a la agencia Interfax.

Gorbachov se ganó la aclamación de la comunidad internacional y recibió el Premio Nobel de la Paz en octubre de 1990 por su papel en la finalización de la Guerra Fría y la reunificación de Alemania.

En Rusia, sin embargo, su reputación nunca se recuperó entre quienes lo consideran el culpable de la caída de la Unión Soviética.

Cuando se presentó a las elecciones presidenciales en 1996 solo recibió el 5% de los votos.

Según algunos analistas, su error consistió en pensar que podía reformar y, a la vez, mantener la Unión Soviética tal y como estaba.

El mismo Gorbachov analizaba así su papel en la caída del bloque soviético:

“A pesar de todos los males y miserias actuales, los rusos, y en general la gran mayoría de los ciudadanos de los países de la ex órbita soviética, prefieren vivir en una sociedad libre y democrática, como la que hoy disfrutan, a la situación que vivían bajo el comunismo. Ese es el marco en el que puedo encuadrar mi responsabilidad en mi etapa como exmandatario de la Unión Soviética”.

Carrera política

Mijaíl Sergeiovitch Gorbachov nació en 1931 en Privolnoe, un pueblo de la región de Stravopól, en el sur de Rusia.

Su carrera política comenzó cuando alcanzó la posición de director regional del Partido Comunista.

Mijaíl Gorbachov

Getty Images
Gorbachov nació en 1931.

A los 48 años se convirtió en ministro de Agricultura del gobierno de Josif Stalin y viajó a Moscú.

En 1986, tras la muerte de Konstantín Cherchenko fue elegido como secretario general del Partido Comunista, el más alto cargo en la Unión Soviética.

Su nombramiento sorprendió a muchos, pues se impuso a políticos con más experiencia y edad.

Tras su elección, la entonces primera ministra británica, Margaret Thatcher, le dio lo que fue considerado como el visto bueno de los países occidentales.

“Me gusta Gorbachov”, dijo la Dama de Hierro. “Creo que podemos hacer negocios con él”.

Mijaíl Gorbachov y Margarte Thatcher

Getty Images
Para muchos, el error de Gorbachov consistió en pensar que podía reformar y, a la vez, mantener la Unión Soviética tal y como estaba.

Su forma elegante de vestir y su manera directa de hablar lo distinguían de sus predecesores, y su esposa, Raisa -quien falleció en 1999-, parecía más una primera dama estadounidense que la esposa de un secretario general.

Perestroika y Glasnost

Una vez llegó al poder, Gorbachov lanzó dos estrategias para tratar de impedir el colapso de la Unión Soviética, que parecía inminente.

Según el líder, el país necesitaba una perestroika o reestructuración económica.

“Se están quedando rezagados tras el resto de la economía. Sus productos de mala calidad son una desgracia”, les dijo a los líderes del Partido Comunista.

Mijaíl Gorbachov y su esposa Raisa

Getty Images
Gorbachov junto a su esposa Raisa durante una visita a Londres.

La perestroika iba acompañada de otra estrategia, glasnost, que se traduce como apertura o transparencia.

En efecto, bajo su mandato aumentaron la tolerancia de credo y pensamiento y la divulgación de noticias nacionales e internacionales.

Emprendió además una campaña para democratizar el Partido Comunista y permitir el pluripartidismo.

En cuanto a la política exterior, Gorbachov se centró en poner fin a años de Guerra Fría y firmó varios acuerdos con los gobiernos estadounidenses de Ronald Reagan y de George Bush para el control de armas nucleares.

El mandatario también puso fin a la ocupación soviética de Afganistán, regularizó las relaciones diplomáticas con China, e incluso se alió con Estados Unidos durante la Guerra del Golfo en 1991.

El colapso

A finales de la década de los 80, Gorbachov enfrentó su más dura prueba: la Unión Soviética comenzaba a resquebrajarse.

Gorbachoy y Reagan firman un acuerdo para el desarme nuclear.

Getty Images
Gorbachoy y Ronald Reagan firman un acuerdo para el desarme nuclear.

En julio de 1989, anunció que los países miembros del Pacto de Varsovia podían decidir su propio futuro.

En Polonia, Lech Walesa asumió el poder y, en septiembre, Hungría abrió sus fronteras hacia occidente sin respuesta alguna de las tropas soviéticas.

En noviembre de ese mismo año, el curso de la historia europea cambió: el muro de Berlín cayó y, poco después, Alemania se reunificó.

En marzo de 1991, las repúblicas bálticas de Lituania, Estonia y Letonia se independizaron de Moscú.

En un principio, Gorbachov intentó evitarlo por la fuerza, pero la ola independista se propagó por todos los países miembros del Pacto de Varsovia.

Berlineses del este escalando el Muro de Berlín el 9 de noviembre de 1989.

Reuters
La caída del Muro de Berlín fue el símbolo más poderoso del fin derrumbe del bloque socialista.

Gorbachov fue acusado por los miembros de su partido de línea dura de haber dejado ir a los países bálticos y de socavar los fundamentos del Partido Comunista y de la Unión Soviética.

Golpe

En agosto de 1991, Mijaíl Gorbachov fue retenido en su villa de verano en Crimea por un grupo de delegados del Partido Comunista que intentó forzarlo a renunciar e impedir la firma del nuevo acuerdo que reemplazaba la estructura central soviética por una más federal.

El entonces presidente de la Federación Rusa, Boris Yeltsin, denunció el golpe y reunió apoyo para Gorbachov.

Boris Yeltsin y Miajíl Gorbachov

Getty Images
El apoyo de Yeltsin fue clave para que Gorbachov conservara el poder, pero no pudo hacerlo por mucho tiempo.

El aún secretario general regresó a Moscú, pero estaba políticamente debilitado.

En diciembre de 1991 y tras la independencia de Ucrania, Yeltsin declaró la disolución de la Unión Soviética y el establecimiento de la Comunidad de Estados Independientes.

Cuatro días después, el día de Navidad, Mijaíl Gorbachov renunció a su cargo.

La URSS había dejado de existir.

Su visión 25 años después

En 2016, en el 25º aniversario de aquellos acontecimientos que cambiaron el mundo, el ex líder soviético concedió una entrevista al corresponsal en Moscú de la BBC, Steve Rosenberg.

“Lo que ocurrió con la URSS fue mi drama. Y un drama para todos los que vivieron en la Unión Soviética“, dijo. “Hubo traición a nuestras espaldas. A mis espaldas”, aseguró el ex mandatario.

“No pudieron hacerlo por medios democráticos. Entonces cometieron un crimen. Fue un golpe de Estado”, declaró.

Mijaíl Gorbachov en la Plaza Roja

Getty Images
Luego de su salida del poder Gorbachov se dedicó a la fundación que lleva su nombre.

En esa misma conversación con la BBC, Gorbachov justificó sus acciones ante quienes lo responsabilizaron, especialmente en Rusia, de la descomposición del país y la pérdida consiguiente de influencia internacional.

“El enfrentamiento y la división en un país como el nuestro, repleto de armas, incluyendo armas nucleares, podía haber causado numerosas muertes y una inmensa destrucción”, explicó.

“No podía permitir que eso pasara. Renunciar fue mi victoria“, dijo.

De la perestroika a la Rusia de Putin

Cuando preguntaban en los últimos años su opinión acerca de la situación actual de Rusia, la deriva autoritaria de la que muchos acusan al actual mandatario ruso, Vladimir Putin, y el balance de la perestroika, el ex secretario general se mostraba crítico.

“Ese proceso (iniciado por la perestroika) no se ha completado“, le dijo a la BBC en 2016.

Souvenirs con os rostros de los líderes rusos o soviéticos.

Getty Images
Para Gorbachov el proceso de reformas iniciado por la perestroika no ha sido completado.

“Tenemos que hablar francamente de esto. Hay personas para quienes la libertad es una molestia, no se sienten bien con ella”, apuntó, sin aclarar a qué personas se refería.

Desde la desaparición de la URSS, Gorbachov viajó por el mundo dictando conferencias y administrando la fundación que lleva su nombre.

También publicó libros como “La hora de la Paz”, “El siglo futuro de la Paz”, “No hay alternativa de la Paz”, “Moratoria” y “Perestroika”.

El desarme nuclear se convirtió en una de sus causas.

Sin embargo, en sus últimos años, Gorbachov vio cómo uno de sus grandes logros como dirigente era desarticulado.

Mijaíl Gorbachov y Vladimir Putin en una foto de 2004

Getty Images
Algunos de los principales acuerdos nucleares suscritos por Gorbachov han sido abandonados por Trump y Putin.

En 2019, Donald Trump retiró a su país del tratado de las Fuerzas Nucleares de Rango Intermedio (INF, por sus siglas en inglés) que habían suscrito Gorbachov y el entonces presidente de Estados Unidos Ronald Reagan en 1987.

Poco después, Putin siguió los pasos de Washington.

“Todas las naciones deben destruir todas las armas nucleares. Es necesario para salvarnos a nosotros mismos y a nuestro planeta”, le dijo Gorbachov a la BBC en noviembre de 2019, cuando se conmemoraba el 30 aniversario de la caída del Muro de Berlín, el hecho que probablemente más marcó su intensa vida política.


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