Zunduri, la nueva vida de la esclava de la tintorería que conmocionó a México
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Zunduri, la nueva vida de la esclava de la tintorería que conmocionó a México

Zunduri pasó cinco años como esclava en una tintorería de Ciudad de México. En los últimos 12 meses ha gozado su nueva vida. Ha viajado, conoció al papa Francisco y es activista contra la trata de personas.
BBC Mundo
Por Juan Paullier BBC Mundo, Ciudad de México
22 de abril, 2016
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“Desde ese momento que me escapé lo más valioso que tengo en mi vida es mi libertad. Es lo mejor que te puede pasar, lo mejor que puede tener un ser humano, la fortuna más grande. La libertad”.

Habla Zunduri, la joven que el 22 de abril de 2015 puso fin a cinco años de esclavitud en una tintorería de Ciudad de México.

Conversa con entusiasmo de sus nuevos pequeños placeres: de dormirse y despertarse a la hora que quiera, de comer a la hora que quiera, de bañarse a la hora que quiera.

A las pocas semanas de escaparse de un infierno hablaba con un hilo de voz y evitaba el contacto visual.

Ahora, por cumplir 24 años el próximo mes, es otra. Con confianza y seguridad en sí misma, explica cómo ha sido el proceso de rehacer su vida.

Zunduri                       Pasó los dos últimos años de su cautiverio encadenada y los médicos le llegaron a contar 600 cicatrices.

Atrás quedaron los dos últimos años de su cautiverio donde la mantuvieronencadenada por la cintura, los golpes con fierros, pasar hasta cinco días sin agua ni comida, el tener que alimentarse con plástico.

Los médicos dijeron que tenía órganos de una persona de 80 años y le llegaron a contar 600 cicatrices, pero dice que la más dañina es que le quedó en el alma.

Activismo como terapia

Una de las claves para su recuperación ha sido su activismo contra la trata de personas, un delito que ha ido en ascenso en México en los últimos años.

Zunduri junto al papa Francisco
Zunduri estuvo en el Vaticano como parte de una campaña contra la trata de personas.

Da charlas, participa en conferencias, les habla de su horror a estudiantes, policías, jueces, gobernadores, fiscales y a quien quiera escucharla.

“De alguna forma me ayuda como terapia, a contar una y otra vez mi historia, sí es feo, porque es feo revivir todo el trauma, todo el mal, todo lo mal que te hicieron esas personas, pero te ayuda psicológicamente a desahogarte”, le dice a BBC Mundo.

El año pasado, con motivo del Día Mundial contra la Trata de Personas,conoció al papa Francisco en el Vaticano como parte de la campaña de la “Hoja en Blanco”, que intenta alertar sobre la trata.

“Me felicitó, me dijo que se sentía orgulloso, tomó la hoja en blanco en sus manos y me dijo que le daba mucho gusto que estuviera luchando contra la trata de personas”, cuenta de su encuentro con Francisco.

Cuando dejamos de ser víctimas, somos sobrevivientes y desde ese momento tenemos una nueva vida, una hoja en blanco, y en esa hoja en blanco, empezamos a escribir nuestros sueños, nuestras metas, una vida nueva“, explica Zunduri.

“El blanco significa la paz y desde ese momento tenemos paz en nuestras vidas”.

“Que paguen lo que hicieron”

Pero la paz de Zunduri aún no es total.

Me ha costado trabajo olvidar, me ha costado trabajo perdonar, perdonarme a mí misma; en cierta forma me sentía culpable por todo lo que me pasó”, confiesa.

Zunduri                   Zunduri teme que quienes la encerraron se quieran vengar.

Y teme que quienes hoy están detenidos por su cautiverio, la propietaria de la tintorería, su hermana, dos hijas y la pareja de la dueña, salgan de la cárcel y se quieran vengar.

Me gustaría tener protección, confío en la justicia, confío en la ley. Me gustaría que paguen lo que hicieron con cárcel”, dice.

Zunduri toma ciertas precauciones y por ello hay información personal que no revela.

Se limita a decir que vive en un apartamento en el estado de México que el gobierno de la entidad le regaló.

[/animalp-quote-highlight]”Me ha costado trabajo olvidar, me ha costado trabajo perdonar, perdonarme a mí misma; en cierta forma me sentía culpable por todo lo que me pasó”, Zunduri

Desde allí viaja a la capital para ayudar en el puesto de venta callejera de cremas, desodorantes y champús que su madre tiene.

A los 17 años se peleó con su madre y se fue de la casa. Tras recuperar su libertad decidió que era tiempo de recomponer la relación.

Ahora disfruta de la reconciliación y en el negocio se divierte arrancándole sonrisas a los clientes que vienen con mala cara.

Su hoja en blanco

En la hoja en blanco de Zunduri está el sueño de estudiar repostería y de ser madre.

Le gustaría tener una niña y ya sabe cómo le pondrá: Zunduri, el que ella eligió tras escaparse, que en japonés significa “niña hermosa”.

Zunduri                         “Siento que me falta muchísimo por hacer, un año para mí no es nada, quiero hacer muchísimo”, dice Zunduri.

Dice que no tiene prisa y que Dios le va a dar muchos años de vida para lograr sus sueños.

“Siento que he avanzado mucho en este año pero que tengo que hacer más, no sólo por mí, por los demás, por el futuro de México, por el futuro de las niñas, de los niños, de las mamás”, explica.

“Siento que me falta muchísimo por hacer, un año para mí no es nada, quiero hacer muchísimo”.

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AFP

Para las mujeres en Afganistán, el regreso de los talibanes es "el fin del mundo"

Los talibanes afirmaron en varias ocasiones que respetarían los derechos humanos si regresaban al poder en Afganistán, enfatizando en los de las mujeres, pero de acuerdo a los "valores islámicos"; las afganas miran con desconfianza tales promesas.
AFP
Por AFP
16 de agosto, 2021
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Su primera noche bajo el régimen de los talibanes, Aisha Khurram, de 22 años, la pasó sin poder dormir, entre el ruido de las balas y el de los aviones que evacúan a los extranjeros del aeropuerto de Kabul, un día que no olvidará: “en el que se nos partió el alma y el espíritu”.

“Para toda la nación, ver cómo todo se hundía en un instante, fue el fin del mundo”, confesaba el lunes por la mañana a la AFP esta estudiante afgana, pocas horas después de la entrada de los talibanes en Kabul.

Khurram, que representa a la juventud afgana ante la ONU, tenía que haber concluido sus estudios en la Universidad de Kabul en los próximos meses.

Pero el domingo por la mañana, ella y sus compañeros no pudieron volver entrar en el campus y su futuro es más que nunca incierto.

Para entender mejor: Afganistán: cómo surgió el Talibán y otras 5 preguntas clave sobre el grupo islamista

“El mundo y los dirigentes afganos abandonaron a la juventud del país de la forma más cruel que podamos imaginar”, explica.

“Es una pesadilla para las mujeres que han estudiado, que piensan en un mañana mejor para ellas y las generaciones futuras”.

Durante 1996 y 2001, los talibanes en el gobierno impusieron una visión ultraortodoxa de la ley islámica que impedía a las mujeres estudiar o trabajar, salir de casa si no era acompañadas de un miembro masculino de su familia y les obligaba a llevar el burka (velo integral) en público.

Las flagelaciones y ejecuciones, incluso la lapidación por adulterio, eran prácticas habituales en las plazas y estadios de las ciudades.

Sin embargo, la situación, sobre todo en las zonas rurales, no mejoró sustancialmente para las mujeres con la marcha de los talibanes en 2001.

Pájaro Negro

Los talibanes afirmaron en varias ocasiones que respetarían los derechos humanos si regresaban al poder en Afganistán, enfatizando en los de las mujeres, pero de acuerdo a los “valores islámicos”.

Las afganas, sin embargo, miran con desconfianza esas promesas, sobre todo aquellas que durante dos décadas pudieron ir a la universidad, ocuparon cargos de responsabilidad, sobre todo en política, en el periodismo e, incluso, en el poder judicial y las fuerzas de seguridad.

Más al respecto: Afganistán: desesperadas escenas en el aeropuerto de Kabul donde miles intentan escapar de los talibanes

En las últimas 24 horas, mujeres muy conocidas en Kabul expresaron en las redes sociales su tristeza al ver su país y toda su vida destrozadas a manos de los talibanes.

“Empecé el día mirando las calles vacías de Kabul, horrorizada”, escribe Fawzia Koofi, militante por los derechos humanos y antigua vicepresidenta del Parlamento afgano. “La historia se repite tan rápido”.

“El miedo se te graba, está ahí como un pájaro negro”, añade Muska Dastageer, profesora en la Universidad estadounidense de Afganistán, inaugurada cinco años después de la marcha de los talibanes. “Abre sus alas y ya no puedes respirar”.

“Borrar a las mujeres”

La cuenta de Twitter de Rada Akbar, una mujer de 33 años, estaba llena el lunes de emoticonos de corazones rotos.

“Mi amado Afganistán se hunde bajo mis ojos”, escribió en un mensaje.

En otro, vemos la imagen (ya viral) de un hombre cubriendo con pintura blanca la foto en un escaparate de una sonriente mujer en traje de boda.

Para Akbar, este gesto muestra que buscan “borrar a las mujeres del espacio público”, porque los talibanes no permiten la reproducción de imágenes de mujeres.

Rada Akbar, pintora y fotógrafa, es conocida por sus retratos, una reivindicación de la independencia y de la herencia de Afganistán.

“Invisible”

Este año tuvo que organizar su exposición de homenaje a importantes mujeres afganas por internet, tras recibir amenazas.

El lunes por la mañana su miedo era palpable.

“Quiero volverme invisible y esconderme del mundo”, escribió en uno de sus últimos tweets.

El sábado, el secretario general de Naciones Unidas, Antonio Guterres, dijo estar “horrorizado” por “ver cómo desaparecen los derechos tan duramente conquistados por las niñas y mujeres de Afganistán“.

Entiende mejor: Presidente abandona Afganistán ante avance de talibanes; civiles huyen y soldados piden amnistía

Sahraa Karimi, una de las directoras de cine afganas más famosas, dijo que no tenía la intención de dejar Afganistán.

“No abandonaré mi país”, declaró limpiándose las lágrimas en un vídeo publicado en Twitter.

“Muchos igual piensan que es una locura. Pero locura es lo que hacen los que abusaron de nuestra patria (…). Y la estupidez es lo que el mundo mostró al darnos la espalda”.

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