Aguacate, mangos, tequila y libros de Murakami, los regalos de gobernadores y empresarios a Peña
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Cuartoscuro

Aguacate, mangos, tequila y libros de Murakami, los regalos de gobernadores y empresarios a Peña

Desde que inició su mandato, el presidente Enrique Peña ha recibido 1,288 obsequios. Esta es la lista de lo que ha llegado a Los Pinos.
Cuartoscuro
Por Arturo Ascención
6 de mayo, 2016
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Los presidentes también reciben regalos como cup cakes, guayaberas, trompos ¡y hasta buñuelos!

Es el caso del mandatario mexicano, Enrique Peña Nieto, que desde el inicio de su mandato y hasta la fecha, ha recibido 1,288 obsequios, de acuerdo con una respuesta de Presidencia a una solicitud de información.

Entre los presentes, está una botella del Tequila Bronco Independiente, enviada en marzo de este año por el gobernador de Nuevo León, Jaime Rodríguez Calderón.

Otro regalo llamativo es una copia del libro De qué hablo cuando hablo de correr, del autor japonés Haruki Murakami. Ese obsequio lo registró Presidencia el 8 de enero pasado, a nombre de Constancio Carrazco Daza, presidente del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF).

En su reciente visita a México, el papa Francisco regaló a Peña Nieto un cuadro de la Virgen de Guadalupe, y dos rosarios. Y el 16 de marzo pasado, el cantante Miguel Bosé regaló al presidente el libro Modelo de proyectos formativos y de preservación del patrimonio indígena.

En cuanto a los integrantes del gabinete, el secretario de Agricultura, José Calzada, envió en febrero pasado una caja con aguacates.  

Diferentes gobernadores han enviado presentes al jefe del Ejecutivo.

Uno de los que más lo ha hecho es el mandatario de Veracruz, Javier Duarte. Entre sus obsequios están: un arreglo floral (2015), artesanía de cerámica (2015), una tetera de cerámica con una caja de té (2012), tamales (2013), viandas (2014), una canasta de mangos (2014), y una litografía de San Juan de Ulua (2013).

También exmandatarios dieron regalos a Peña Nieto. En cuanto a Vicente Fox, está registrado que envió al presidente un pastel en diciembre de 2015.

Y respecto a Felipe Calderón, aparece como regalo de 2014 su libro Los retos que enfrentamos.

Algunos regalos son detalles pequeños. En marzo de 2013, por ejemplo, la esposa del empresario Carlos Peralta, Mariana Tort de Peralta, envió cup cakes al presidente. No sabemos cuántos, ni qué tan ricos estaban.

Entre los regalos también hay playeras deportivas. En agosto de 2013, el entonces director técnico del club América, Miguel Herrera, le regaló una camiseta autografiada por el equipo.

Otras curiosidades en la lista son un trompo de madera, buñuelos (enviados por Lía Limón), una caja de huevo, una veladora, una guayabera, pelotas de golf, cochinita pibil, dulces de ate, y vasos tequileros.

También una charola con calcetines, otra con pan, cajas con mangos y ¡hasta una caja con gomitas!, esta última enviada por la funcionaria Rosario Robles, en diciembre de 2012.

Presidencia precisó en su respuesta que los obsequios mencionados en los párrafos anteriores tuvieron o tienen como ubicación física “Inventario para presidencia”.

En el caso de otros regalos, se indica que fueron enviados a la Secretaría de la Función Pública (SFP). En esa categoría están, entre otros: dos botellas de vino, enviadas en diciembre de 2012 por el empresario Dionisio Garza Medina, expresidente de Grupo Alfa.

También “una caja de madera con fotografía de Tortuga Enmarcada”, el libro Santuario de la Tortuga Golfina, y tres figuras de barro negro, enviadas en 2012 por el gobernador de Oaxaca, Gabino Cue Monteagudo.

Y del mismo modo, una botella de mezcal enviada por el senador perredista Armando Ríos Piter, el 21 de diciembre de 2012.

Otros obsequios fueron enviados al Órgano Interno de Control, entre ellos: un ajedrez de madera, un arcón navideño, una charola de talavera, una figura de sol azteca, un jarrón de barro, un centro de mesa de vidrio soplado, y una pluma Mont Blanc, esta última enviada en enero de 2014 por Vicente Aguirre Saavedra, presidente de Transred (empresa encargada de operar una línea del Mexibús).

Por último, según Presidencia, al menos tres regalos fueron devueltos al remitente desde 2012 hasta marzo de 2016: un cuadro titulado La Creación, enviado por Juan Bustos Pascual, exdiputado perredista; una botella de whisky enviada en 2013 por José Antonio Pardo Saavedra, consultor, y una botella de cognac enviada por Emilio López Cabral, exsubdelegado de Sagarpa.

En la solicitud de información, se pidió información sobre el costo de cada uno de los regalos, sin embargo Presidencia respondió que no tenía esos datos.

“Por lo que respecta al precio de los regalos recibidos, (la Secretaría Particular) manifestó que realizó una búsqueda exhaustiva y razonable de la información, en sus archivos físicos y electrónicos, sin localizar información que guarde relación con el precio de los regalos recibidos”, se lee en la respuesta, firmada por Licenciado Juan Carlos Guerrero Torres, director de Análisis Jurídico y de Gestión Documental.

La ley federal de responsabilidades de los servidores públicos establece que no pueden recibir regalos de una misma persona física o moral, cuyo valor acumulado durante un año sea superior 10 veces al salario mínimo vigente para la capital mexicana.

Eso equivale a 730. 4 pesos.

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La historia detrás de la icónica imagen del hombre cayendo de una de las Torres Gemelas

El fotógrafo Richard Drew, de Associated Press, corrió al World Trade Center la mañana del 11 de septiembre de 2001 y registró la imagen histórica de un hombre saltando hacia su muerte. La identidad del hombre sigue siendo un misterio.
11 de septiembre, 2021
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Por motivos editoriales y por la sensibilidad de la imagen, BBC no muestra la fotografía del hombre que salta al vacío.


Muerte o muerte. En la mañana del 11 de septiembre de 2001, decenas de personas se enfentaron a esta falsa alternativa. Con fuego y humo dentro de los edificios del World Trade Center de Nueva York, las víctimas en los pisos superiores comenzaron a saltar, perdiendo la vida al caer hasta desde 417 metros de altura.

La escena de personas que saltan de los edificios atacados por dos aviones es uno de los aspectos más oscuros y sensibles de la tragedia, de la que se cumplen 20 años este sábado.

La imagen de una de estas personas, un hombre que cae casi en picado, boca abajo y su cuerpo paralelo a las líneas de las Torres Gemelas, se volvió icónica.

El día después de la tragedia, varios periódicos publicaron la foto tomada por Richard Drew, fotógrafo de Associated Press. Han pasado los años y la imagen es para muchos demasiado dolorosa de contemplar. Otros vieron en ella la terrible estética de ese salto a la muerte.

Esta es la historia de la icónica foto de “The Falling Man” (“El Hombre Que Cae”).

“Era un día cualquiera en Nueva York”, comienza Richard Drew, ahora de 74 años.

Fotógrafo desde los 19 años, el experimentado Drew, entonces de 54 años, acababa de cubrir el torneo de tenis del US Open en Queens, Nueva York. Ese martes 11 de septiembre cubriría la Semana de la Moda de Nueva York, más específicamente, el primer desfile de maternidad con modelos embarazadas reales. Drew vio el desfile en Bryant Park, justo en el centro de Manhattan, junto a un camarógrafo de la cadena de televisión CNN.

Humo saliendo de una de las torres

Getty Images

Mientras hablaban, el camarógrafo de CNN dijo: “Hubo una explosión en el World Trade Center. Un avión chocó contra el World Trade Center”.

Al instante sonó el teléfono celular de Drew. Era su editor, quien le ordenó que corriera a la escena. Drew agarró su cámara y corrió a Times Square. Desde allí, tomó el metro hacia las Torres Gemelas.

Cuando salió de las escaleras del metro, vio una imagen inolvidable: las dos torres en llamas. Comenzó a fotografiar a personas conmocionadas por el caos que las rodeaba, el FBI ya en las calles aislando el área.

“Entonces me di cuenta de que el humo soplaba de oeste a este y di la vuelta para evitarlo. Me quedé junto a las ambulancias, entre un socorrista y un policía”, dice a BBC Brasil.


El socorrista fue el primero en darse cuenta. Señalando hacia arriba, gritó: “¡Dios mío, la gente se está tirando del edificio!”, recuerda Drew.

El fotógrafo apuntó con su cámara. “Tomé tantas fotos como pude de personas que se caían del edificio”, dice.

“No sé si saltaron por elección o si se vieron obligados a saltar por el fuego o el humo. No sé por qué hicieron lo que hicieron. Sólo sé que tuve que grabarlo”, cuenta.

Humo saliendo de las Torres Gemelas tras los ataques del 11 de septiembre

Getty Images

El Servicio Forense de la Ciudad de Nueva York declaró más tarde que las personas que saltaban de los edificios no podían ser llamadas “suicidas” porque eran expulsadas del edificio por el humo, el fuego o las explosiones.

La causa de muerte de todos los que perdieron la vida en la caída de las Torres Gemelas, atacadas ese día por al Qaeda, fue catalogada como “asesinato” en los certificados de defunción.

En un informe de 2002, el diario USA Today calculó a través de fotos, videos y entrevistas que 200 personas murieron de esta manera en la tragedia del 11 de septiembre. A partir de las fotos, The New York Times estimó que fueron 50 personas.

Según los relatos de los sobrevivientes, el hecho de que la gente saltara desde el edificio de al lado pudo haber salvado la vida de cientos de personas que, al verlos, se apresuraron a evacuar su lugar de trabajo.

“No fui frío”

Mientras fotografiaba, Drew experimentó algo siniestro: escuchó el ruido de cuerpos golpeando el suelo. “Algunos dicen que fui frío. No es eso. Soy un periodista capacitado. Te sumerges en el momento y simplemente fotografías lo que está sucediendo, en piloto automático”, dice.

Gente alrededor de las Torre Gemelas luego del ataque

Getty Images

“Cuando alguien comenzaba a caer, apuntaba con mi visor. Como trabajaba con una cámara digital, cuando mantenía mi dedo en el botón de la cámara, tomaba varias fotografías. Y, así seguía a la gente que se estaba cayendo del edificio “. A las 9:41, registró para siempre los últimos momentos del “hombre que cae”.

Cuando Drew regresó a la sala de redacción y fue a revisar sus fotos, supo instantáneamente que esta era la más fuerte de todas. “Estaba vertical, con la cabeza gacha, entre las dos torres. Había una simetría allí. Pero solo estuvo así por un momento. Si hubiera sido otro momento, hubiera salido en otra posición”, dice.

Foto “silenciosa”

“A mucha gente no le gusta ver esta foto. Creo que la gente se identifica con ella y tiene miedo de tener que enfrentarse a la misma decisión que ese hombre algún día”, dice Drew.

Para él, la imagen es representativa de lo que sucedió ese día: “Es una de las pocas que muestra a alguien muriendo en el ataque más grave que hemos sufrido en Estados Unidos”, dice. A pesar de ser una foto sobre la muerte, reconoce Drew, es una foto “silenciosa”. “No es como otras fotos violentas de muertes que ocurren en guerras”.

Torres Gemelas

Getty
Hace 20 años, el ataque en Nueva York se cobró la vida de casi 3.000 personas.

Esa noche, Drew regresó a casa con un colega. Se sentaron y hablaron de todo menos de lo que habían visto ese día. Su esposa, dice Drew, se levantó al amanecer con ganas de pasar la aspiradora por toda la casa. “El estrés postraumático viene después”, reconoce. “Hablar de lo que sucedió ayuda. Ese fue un momento en mi historia, al igual que fue un momento en la Historia”.

Otro momento en la Historia y su historia: cuando tenía 21 años y vivía en Los Ángeles, en 1968, Drew fue uno de los cuatro fotógrafos presentes en otro momento histórico: la muerte del senador Bobby Kennedy, hermano del expresidente John F. Kennedy.

“Estaba en el escenario detrás de él para fotografiarlo cuando hablaba. Me dio sed y fui a buscar agua”, dice Drew. “Salió y lo seguí. Cuando lo atacaron, me subí a una mesa junto a él y lo fotografié en el suelo”.

“Solo estaba haciendo mi trabajo, al igual que solo estaba haciendo mi trabajo años después, el 11 de septiembre”, señala.

¿Quién era el hombre que cae?

Drew dice que ha reflexionado sobre quién era el hombre al que registró saltando desde una de las Torres Gemelas, pero nunca de manera “muy profunda”.

“Fue una de las casi 3.000 personas que murieron ese día. No sé su nombre, ni la decisión que tuvo que tomar. Sé que se lanzó de un edificio y yo estaba allí para capturar ese momento”, cuenta.

Pero el misterio que rodea su identidad ha preocupado a otros.

Uno de ellos, el periodista estadounidense Tom Junod. Dos años después del 11 de septiembre, Junod escribió un artículo de portada para la revista “Esquire” en el que acuñó el nombre deEl hombre que cae” para el protagonista de la foto y trató de identificarlo.

Junod dio con dos nombres. Uno, Norberto Hernández, chef del restaurante Windows on the World, que estaba ubicado en el piso 106 de la Torre Norte. Pero la familia de Hernández dijo que no podía ser él por la ropa que llevaba.

El segundo hombre era Jonathan Briley, un ingeniero de sonido de 43 años que también trabajaba en el restaurante. Los hermanos de Briley dijeron que pensaban que, por la ropa y el cuerpo del hombre, podría ser el de la foto.

Es posible que sea él, pero no hay forma de estar seguro.

En 2006, el director estadounidense Henry Singer realizó un documental basado en los informes de Junod y utilizando otras imágenes capturadas ese día.

Avión en Kabul

La elección entre la muerte y la muerte parece haber sido también lo que sucedió hace tres semanas en Afganistán, cuando, desesperados por abandonar el país, unos hombres se colgaron del fuselaje de un avión estadounidense.

Las dos imágenes son como dos finales terribles de esta historia que se unieron 20 años después.

Casi un mes después de los ataques a las Torres Gemelas, el entonces presidente de Estados Unidos, George W. Bush, anunció la guerra contra Afganistán. Estados Unidos sacaría del poder a los talibanes, que daban cobijo a al Qaeda, los perpetradores de los ataques, en el territorio que controlaban.

Afganos esperando para salir del aeropuerto de Kabul el 16 de agosto de 2021.

AFP
Cientos de afganos corrieron al aeropuerto de Kabul y se aferraron a un avión con la esperanza de salir del país.

Después de 20 años, cuando el presidente Joe Biden llevó a Estados Unidos a poner fin a la guerra al retirar a las tropas estadounidenses de Afganistán, los talibanes regresaron al poder.

Fue la desesperación de permanecer en un país nuevamente controlado por los talibanes lo que hizo que los afganos se aferraran a las alas y al fuselaje de un avión.

El avión despega y los cuerpos caen en picado hacia la nada, tal como lo hicieron el 11 de septiembre. Un joven futbolista de 19 años, Zaki Anwari, murió tratando de escapar de esta manera.

El fotógrafo de “El hombre que cae” se negó a comentar sobre Afganistán o la política actual. Hoy, Drew fotografía la emoción de los “corredores” de la Bolsa de Valores de Nueva York, justo al lado de donde alguna vez estuvieron las Torres Gemelas y donde ahora hay un monumento a las víctimas del 11 de septiembre.


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