Cómo son los 3 planetas similares a la Tierra que acaban de descubrir y por qué son habitables
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Cómo son los 3 planetas similares a la Tierra que acaban de descubrir y por qué son habitables

Tienen un tamaño similar a la Tierra, orbitan en torno a una estrella a 40 años luz de distancia y los expertos del MIT y de la Universidad de Lieja que los hallaron dicen que suponen "un cambio de paradigma".
ESO
Por BBC Mundo
3 de mayo, 2016
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Es “un cambio de paradigma”, “un paso de gigante en la búsqueda de vida en el universo”.

Así han descrito Emmanuël Jehin, de la Universidad de Lieja en Bélgica, y Julien de Wit, del Instituto de Tecnología de Massachussetts (MIT), Estados Unidos, el reciente hallazgo de tres exoplanetas —situados más allá del sistema solar— parecidos a la Tierra y potencialmente habitables.

Ambos forman parte del equipo que llevó a cabo el descubrimiento y cuyas conclusiones publica la revista especializada Nature.

Los tres cuerpos tienen un tamaño similar a la Tierra y orbitan alrededor de una estrella enana a 40 años luz de distancia de nuestro planeta, en la constelación de Acuario.

El nombre que los científicos le dieron a la estrella es TRAPPIST-1, por el telescopio con el que fue descubierta, el TRAPPIST (TRAnsiting Planets and PlanetesImals Small Telescope), instalado en el Observatorio La Silla de Chile.

Image copyrightESO
Image captionSe descubrieron gracias al telescopio TRAPPIST-1 del Observatorio de la Silla, en Chile.

Y fue con ese mismo aparato con el que Jenin, De Wit y el resto del equipo se dieron cuenta de la existencia de los tres planetas, TRAPPIST-1a, TRAPPIST-1b y TRAPPIST-1c.

Lo hicieron al detectar que la estrella se desvanecía ligeramente a intervalos regulares, lo que significa que varios objetos pasaban entre ella y la Tierra.

Así, lo que veían los astrónomos eran continuos mini eclipses.

Primera vez

La estrella es enana y débil, un tipo muy común en la Vía Láctea —representan el 25-50% de los objetos estelares de la galaxia, según De Wit—, pero era la primera vez que descubrían un sistema planetario en torno a una de ellas.

Fue después, con observaciones realizadas con telescopios más grandes, como el Very Large Telescope de ocho metros del Observatorio Europeo Austral (ESO) de Chile, cuando pudieron constatar el tamaño de los planetas, similar al de nuestro planeta.

Es en eso en lo que se parecen a la Tierra.

Pero a pesar de las similitudes, las diferencias con nuestro planeta son muchas.

Sus periodos orbitales, por ejemplo,no tienen nada que ver con los de la Tierra.

El de dos de ellos es de entre 1,5 y 2,4 días respectivamente; es decir, sus años duran en torno a dos días.

En cuanto al tercer planeta, los astrónomos no han podido determinar con tanta exactitud cuánto tarda en dar la vuelta alrededor de la estrella. Han establecido un rango de entre 4,5 y 73 días.

La consecuencia de estos periodos orbitales tan cortos es que “los planetas están entre 20 y 100 veces más cerca de su estrella que la Tierra del Sol”, explicó durante la presentación del estudio el responsable del equipo de astrónomos, Michaël Gillon, del Instituto de Astrofísica y Geofísica de la Universidad de Lieja.

Además, los científicos creen que los tres exoplanetas están sincronizados, de la misma manera que la Luna lo está con la Tierra.

Como consecuencia, señalan los expertos, mostrarían siempre la misma cara a su estrella.

Así, al igual que nuestro satélite, una de sus caras permanecería siempre oculta, a oscuras y fría.

En la “zona habitable”

Pero a pesar de las diferencias para con la Tierra, “si queremos encontrar vida en otros lugares, ahí (en estos tres planetas) es donde debemos comenzar a buscar”, aseguró Gillon.

Y es que, el científico asegura que los dos planetas más cercanos a su estrella reciben cuatro y dos veces más radiación que la Tierra respectivamente, mientras el tercero recibiría menos que nuestro planeta.

Eso los pondría justo dentro de la “zona habitable”, la región alrededor de la estrella en la que temperatura, la luminosidad y el flujo de radiación permite la existencia de agua en forma líquida.

De hecho, los investigadores especulan que de haber vida en estos planetas existiría en la zona con alba perpetua.

Pero eso está lejos de comprobarse.

Antes habrá conocer más datos de las composiciones químicas de las atmósferas de los nuevos exoplanetas y saber si poseen la química que delate algún agente biológico en ellas, como presencia de metano, ozono o dióxido de carbono.

Y los expertos esperan poder hacerlo gracias a alguno de los telescopios gigantes ahora en construcción, como el E-ELT de ESO y el James Webb Space Telescope de la NASA y las agencias espaciales de Europa y Canadá. Se espera que estos se inauguren en 2018.

Pero a pesar de ello, aseguran desde ya que estamos ante un “cambio de paradigma en la búsqueda de vida en el espacio”.

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La historia detrás de la icónica imagen del hombre cayendo de una de las Torres Gemelas

El fotógrafo Richard Drew, de Associated Press, corrió al World Trade Center la mañana del 11 de septiembre de 2001 y registró la imagen histórica de un hombre saltando hacia su muerte. La identidad del hombre sigue siendo un misterio.
11 de septiembre, 2021
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Por motivos editoriales y por la sensibilidad de la imagen, BBC no muestra la fotografía del hombre que salta al vacío.


Muerte o muerte. En la mañana del 11 de septiembre de 2001, decenas de personas se enfentaron a esta falsa alternativa. Con fuego y humo dentro de los edificios del World Trade Center de Nueva York, las víctimas en los pisos superiores comenzaron a saltar, perdiendo la vida al caer hasta desde 417 metros de altura.

La escena de personas que saltan de los edificios atacados por dos aviones es uno de los aspectos más oscuros y sensibles de la tragedia, de la que se cumplen 20 años este sábado.

La imagen de una de estas personas, un hombre que cae casi en picado, boca abajo y su cuerpo paralelo a las líneas de las Torres Gemelas, se volvió icónica.

El día después de la tragedia, varios periódicos publicaron la foto tomada por Richard Drew, fotógrafo de Associated Press. Han pasado los años y la imagen es para muchos demasiado dolorosa de contemplar. Otros vieron en ella la terrible estética de ese salto a la muerte.

Esta es la historia de la icónica foto de “The Falling Man” (“El Hombre Que Cae”).

“Era un día cualquiera en Nueva York”, comienza Richard Drew, ahora de 74 años.

Fotógrafo desde los 19 años, el experimentado Drew, entonces de 54 años, acababa de cubrir el torneo de tenis del US Open en Queens, Nueva York. Ese martes 11 de septiembre cubriría la Semana de la Moda de Nueva York, más específicamente, el primer desfile de maternidad con modelos embarazadas reales. Drew vio el desfile en Bryant Park, justo en el centro de Manhattan, junto a un camarógrafo de la cadena de televisión CNN.

Humo saliendo de una de las torres

Getty Images

Mientras hablaban, el camarógrafo de CNN dijo: “Hubo una explosión en el World Trade Center. Un avión chocó contra el World Trade Center”.

Al instante sonó el teléfono celular de Drew. Era su editor, quien le ordenó que corriera a la escena. Drew agarró su cámara y corrió a Times Square. Desde allí, tomó el metro hacia las Torres Gemelas.

Cuando salió de las escaleras del metro, vio una imagen inolvidable: las dos torres en llamas. Comenzó a fotografiar a personas conmocionadas por el caos que las rodeaba, el FBI ya en las calles aislando el área.

“Entonces me di cuenta de que el humo soplaba de oeste a este y di la vuelta para evitarlo. Me quedé junto a las ambulancias, entre un socorrista y un policía”, dice a BBC Brasil.


El socorrista fue el primero en darse cuenta. Señalando hacia arriba, gritó: “¡Dios mío, la gente se está tirando del edificio!”, recuerda Drew.

El fotógrafo apuntó con su cámara. “Tomé tantas fotos como pude de personas que se caían del edificio”, dice.

“No sé si saltaron por elección o si se vieron obligados a saltar por el fuego o el humo. No sé por qué hicieron lo que hicieron. Sólo sé que tuve que grabarlo”, cuenta.

Humo saliendo de las Torres Gemelas tras los ataques del 11 de septiembre

Getty Images

El Servicio Forense de la Ciudad de Nueva York declaró más tarde que las personas que saltaban de los edificios no podían ser llamadas “suicidas” porque eran expulsadas del edificio por el humo, el fuego o las explosiones.

La causa de muerte de todos los que perdieron la vida en la caída de las Torres Gemelas, atacadas ese día por al Qaeda, fue catalogada como “asesinato” en los certificados de defunción.

En un informe de 2002, el diario USA Today calculó a través de fotos, videos y entrevistas que 200 personas murieron de esta manera en la tragedia del 11 de septiembre. A partir de las fotos, The New York Times estimó que fueron 50 personas.

Según los relatos de los sobrevivientes, el hecho de que la gente saltara desde el edificio de al lado pudo haber salvado la vida de cientos de personas que, al verlos, se apresuraron a evacuar su lugar de trabajo.

“No fui frío”

Mientras fotografiaba, Drew experimentó algo siniestro: escuchó el ruido de cuerpos golpeando el suelo. “Algunos dicen que fui frío. No es eso. Soy un periodista capacitado. Te sumerges en el momento y simplemente fotografías lo que está sucediendo, en piloto automático”, dice.

Gente alrededor de las Torre Gemelas luego del ataque

Getty Images

“Cuando alguien comenzaba a caer, apuntaba con mi visor. Como trabajaba con una cámara digital, cuando mantenía mi dedo en el botón de la cámara, tomaba varias fotografías. Y, así seguía a la gente que se estaba cayendo del edificio “. A las 9:41, registró para siempre los últimos momentos del “hombre que cae”.

Cuando Drew regresó a la sala de redacción y fue a revisar sus fotos, supo instantáneamente que esta era la más fuerte de todas. “Estaba vertical, con la cabeza gacha, entre las dos torres. Había una simetría allí. Pero solo estuvo así por un momento. Si hubiera sido otro momento, hubiera salido en otra posición”, dice.

Foto “silenciosa”

“A mucha gente no le gusta ver esta foto. Creo que la gente se identifica con ella y tiene miedo de tener que enfrentarse a la misma decisión que ese hombre algún día”, dice Drew.

Para él, la imagen es representativa de lo que sucedió ese día: “Es una de las pocas que muestra a alguien muriendo en el ataque más grave que hemos sufrido en Estados Unidos”, dice. A pesar de ser una foto sobre la muerte, reconoce Drew, es una foto “silenciosa”. “No es como otras fotos violentas de muertes que ocurren en guerras”.

Torres Gemelas

Getty
Hace 20 años, el ataque en Nueva York se cobró la vida de casi 3.000 personas.

Esa noche, Drew regresó a casa con un colega. Se sentaron y hablaron de todo menos de lo que habían visto ese día. Su esposa, dice Drew, se levantó al amanecer con ganas de pasar la aspiradora por toda la casa. “El estrés postraumático viene después”, reconoce. “Hablar de lo que sucedió ayuda. Ese fue un momento en mi historia, al igual que fue un momento en la Historia”.

Otro momento en la Historia y su historia: cuando tenía 21 años y vivía en Los Ángeles, en 1968, Drew fue uno de los cuatro fotógrafos presentes en otro momento histórico: la muerte del senador Bobby Kennedy, hermano del expresidente John F. Kennedy.

“Estaba en el escenario detrás de él para fotografiarlo cuando hablaba. Me dio sed y fui a buscar agua”, dice Drew. “Salió y lo seguí. Cuando lo atacaron, me subí a una mesa junto a él y lo fotografié en el suelo”.

“Solo estaba haciendo mi trabajo, al igual que solo estaba haciendo mi trabajo años después, el 11 de septiembre”, señala.

¿Quién era el hombre que cae?

Drew dice que ha reflexionado sobre quién era el hombre al que registró saltando desde una de las Torres Gemelas, pero nunca de manera “muy profunda”.

“Fue una de las casi 3.000 personas que murieron ese día. No sé su nombre, ni la decisión que tuvo que tomar. Sé que se lanzó de un edificio y yo estaba allí para capturar ese momento”, cuenta.

Pero el misterio que rodea su identidad ha preocupado a otros.

Uno de ellos, el periodista estadounidense Tom Junod. Dos años después del 11 de septiembre, Junod escribió un artículo de portada para la revista “Esquire” en el que acuñó el nombre deEl hombre que cae” para el protagonista de la foto y trató de identificarlo.

Junod dio con dos nombres. Uno, Norberto Hernández, chef del restaurante Windows on the World, que estaba ubicado en el piso 106 de la Torre Norte. Pero la familia de Hernández dijo que no podía ser él por la ropa que llevaba.

El segundo hombre era Jonathan Briley, un ingeniero de sonido de 43 años que también trabajaba en el restaurante. Los hermanos de Briley dijeron que pensaban que, por la ropa y el cuerpo del hombre, podría ser el de la foto.

Es posible que sea él, pero no hay forma de estar seguro.

En 2006, el director estadounidense Henry Singer realizó un documental basado en los informes de Junod y utilizando otras imágenes capturadas ese día.

Avión en Kabul

La elección entre la muerte y la muerte parece haber sido también lo que sucedió hace tres semanas en Afganistán, cuando, desesperados por abandonar el país, unos hombres se colgaron del fuselaje de un avión estadounidense.

Las dos imágenes son como dos finales terribles de esta historia que se unieron 20 años después.

Casi un mes después de los ataques a las Torres Gemelas, el entonces presidente de Estados Unidos, George W. Bush, anunció la guerra contra Afganistán. Estados Unidos sacaría del poder a los talibanes, que daban cobijo a al Qaeda, los perpetradores de los ataques, en el territorio que controlaban.

Afganos esperando para salir del aeropuerto de Kabul el 16 de agosto de 2021.

AFP
Cientos de afganos corrieron al aeropuerto de Kabul y se aferraron a un avión con la esperanza de salir del país.

Después de 20 años, cuando el presidente Joe Biden llevó a Estados Unidos a poner fin a la guerra al retirar a las tropas estadounidenses de Afganistán, los talibanes regresaron al poder.

Fue la desesperación de permanecer en un país nuevamente controlado por los talibanes lo que hizo que los afganos se aferraran a las alas y al fuselaje de un avión.

El avión despega y los cuerpos caen en picado hacia la nada, tal como lo hicieron el 11 de septiembre. Un joven futbolista de 19 años, Zaki Anwari, murió tratando de escapar de esta manera.

El fotógrafo de “El hombre que cae” se negó a comentar sobre Afganistán o la política actual. Hoy, Drew fotografía la emoción de los “corredores” de la Bolsa de Valores de Nueva York, justo al lado de donde alguna vez estuvieron las Torres Gemelas y donde ahora hay un monumento a las víctimas del 11 de septiembre.


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