El emotivo abrazo en la frontera con EU entre madre e hija separadas desde hace 6 años
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Foto: Cuartoscuro

El emotivo abrazo en la frontera con EU entre madre e hija separadas desde hace 6 años

Por tercera vez, la puerta de emergencia de la valla entre San Diego y Tijuana se abrió brevemente para que varias familias se reunieran.
Foto: Cuartoscuro
Por Katy Watson // BBC Mundo
1 de mayo, 2016
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Durante seis años sólo pudieron rozarse las yemas de los dedos de vez en cuando a través de la verja que separa México de Estados Unidos.

Este sábado 30 de abril, Gabriela Esparza y su madre, María del Carmen, por fin se abrazaron. Aunque fuera por sólo tres minutos con motivo de la celebración del Día del Niño.

Ese es el tiempo que tuvo cada una de las seis familias para encontrarse físicamente tras años separados a un lado y otro de la frontera.

Por tercera vez, la puerta de emergencia de la valla entre San Diego y Tijuana se abrió brevemente para que varias familias se reunieran.

Ni los guardias fronterizos pudieron reprimir sus lágrimas. Una de esas familias es la de Gabriela, de 25 años.

Y es que Gabriela o Gabi, como llama su madre, vive en San Diego, en Estados Unidos. María del Carmen, en Tijuana, México.

Es el tercer año que la puerta de emergencia de la valla se abre por unos minutos para el reencuentro de varias familias.

Es el tercer año que la puerta de emergencia de la valla se abre por unos minutos para el reencuentro de varias familias.

En busca de algo mejor

“Todo es bueno, me encanta esto”, dice a la BBC Gabriela, en un perfecto inglés y satisfecha con el país que la acogió.

Llegó a Estados Unidos en 2001. Primero, en 1976, se trasladó su padre. Luego fue llegando el resto de la familia. Todos entraron de manera ilegal.

“Mis padres vinieron buscando algo mejor para nosotros”, afirma Gabriela, cuyo padre es residente estadounidense y atraviesa la frontera cada día para trabajar en San Diego.

Y aunque Gabriela, que tiene un hijo, encontró ese algo mejor, no fue fácil. Su hermano mayor fue deportado, sus padres se separaron, su madre regresó a México para ayudar a otra hija enferma.

Y Gabriela se quedó sola.

En 2012 se benefició del programa DACA, que permite a ciertas personas que llegaron a Estados Unidos cuando eran niños continuar en el país durante un período de dos años, sujeto a renovación.

Gabriela pudo así estudiar y trabajar. “Fue una bendición increíble. Me dio la oportunidad de trabajar legalmente”.

Sin embargo, no puede viajar a México.

“Queremos tocarnos”

Por ello, la relación con su madre, sus hermanos y sus sobrinos es a través de llamadas y mensajes de texto.

De vez en cuando se ven a través de la verja en el llamado Parque de la Amistad.

“Hablamos por tres horas, metemos el dedo pequeño por el agujero y la puedo tocar”, cuenta.

“Es triste porque podemos vernos, pero queremos tocarnos”, dijo a BBC María del Carmen, de 54 años, antes del encuentro con su hija.

“Sólo tocamos lo que son las yemas del dedo. Un dedo completo no entra en el área de las rejas“.

María del Carmen no sólo atravesó una vez el desierto, sino dos. Recuerda especialmente el paso de 2001. “Por el cerro, sin zapatos, con las uñas todas que se me cayeron de tropiezos y tropiezos”.

Aún tuvo que volver a hacerlo en 2004 tras haber regresado a México por el fallecimiento de su padre.

En 2009 se rompió su matrimonio y tuvo que elegir entre acompañar a una de sus hijas, que estaba enferma, de vuelta a México o quedarse con Gabriela, que decidió continuar en Estados Unidos.

Durante unos minutos, la puerta de emergencia se transforma en "Puerta de la Esperanza".

Durante unos minutos, la puerta de emergencia se transforma en “Puerta de la Esperanza”.

Una “droga”

María del Carmen considera Estados Unidos como una “droga”, pese a que su hijo mayor pasó por muchos problemas y estuvo año y medio en prisión antes de ser deportado.

“El que prueba Estados Unidos ya no puede vivir bien en México”, dice, “agradecida” al país en el que su hija ha decidido de momento pasar su vida.

“Se ha superado”, dice orgullosa y sentada junto a su marido, al que ha perdonado y con el que ha vuelto tras años separados. “Si papá y mamá están bien, los hijos van a estar bien”, asegura.

Pese a los años, aún siente culpa por su ausencia.

“La dejé desamparada”, se repocha. “No logró lo que ella quería. Quería irse a una misión con la iglesia y se vino todo abajo. Ha logrado más que los demás en el lugar que está, pero no del todo”, lamenta.

No a Trump

Ellas han sufrido, como muchas familias, la separación.

Por ello, no quieren hablar de más muros, como el que promete Donald Trump si llega a ser presidente de Estados Unidos.

“Si ya se ven casos de separación familiar, pienso que con este señor se van a hacer más”, teme María del Carmen.

“Ya lo vivo con mis hijos y mis nietos y es muy triste. Si vienen a refugiarse (en Estados Unidos) es porque tienen mejor forma de vivir, mejores estudios”, justifica.

Coincide Gabriela al otro lado de la frontera. “Hay mucha gente deportada. Se llevarán muchas cosas. Sólo espero que no gane. Mejor que no. Es injusto lo que hace”.

“Espero que algo cambie, que toque su corazón y haga las cosas diferentes”

Enrique Morones, fundador de la ONG Border Angels (Ángeles de la Frontera), la organización detrás de la idea de abrir la verja por unos minutos, no menciona a Trump, pero también pide “construir puentes” en lugar de muros.

Gracias a su iniciativa, Gabriela y María del Carmen se reencontraron, se tocaron y se abrazaron. Aunque sólo fuera por tres minutos.

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Cuartoscuro

Fallece tras accidente fiscal de FGR responsable del caso Javier Duarte

El percance por el que murió ocurrió hace dos semanas, cuando Martha Estela Ramos se dirigía a una diligencia a la ciudad de Tampico, Tamaulipas.
Cuartoscuro
3 de septiembre, 2020
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La agente del Ministerio Público de la Federación, Martha Estela Ramos Castillo, quien encabezó la indagatoria que hoy mantiene en prisión al exgobernador de Veracruz Javier Duarte de Ochoa, pero quien luego fue denunciada por supuestos hechos irregulares en el mismo proceso, perdió la vida tras un accidente vehicular.

Fuentes con conocimiento del caso indicaron a Animal Político que el percance ocurrió hace dos semanas, cuando Ramos se dirigía a un asunto familiar a la ciudad de Tampico, Tamaulipas. La funcionaria sobrevivió, pero fue reportada en estado delicado, por lo que se decidió trasladarla a un centro hospitalario en Toluca, Estado de México.

Durante varios días estuvo convaleciente hasta que murió esta semana. Sus restos fueron cremados el miércoles. Personas cercanas a ella indicaron que además padecía problemas de hipertensión y había presentado síntomas de posible COVID, sin que llegara a confirmarse.

Animal Político solicitó a la Fiscalía General de la República (FGR) información oficial sobre las circunstancias del fallecimiento de la funcionaria, pero hasta el momento de esta publicación no se ha proporcionado información. De hecho, la FGR no ha hecho ninguna manifestación pública o de condolencia sobre la muerte de su fiscal.

Ramos Castillo, quien llevaba mas de una década de servicio en la institución, encabezó la integración de la carpeta de investigación por los delitos de delincuencia organizada y lavado de dinero en contra del exgobernador de Veracruz, Javier Duarte. Ello por el presunto desvío de recursos públicos a través de redes de prestanombres y empresas fantasma.

Dicha indagatoria es la que permitió detener, extraditar y procesar a Duarte. Aunque en la audiencia inicial del caso Ramos y el resto de los fiscales tuvieron complicaciones al presentar la imputación, finalmente lograron obtener la vinculación a proceso en contra del conocido político priista.

Luego de casi un año de proceso Ramos Castillo presentó la acusación formal ante un juez federal en la que pidió un condena de 25 año de prisión en contra de Duarte, de los cuales 15 eran por lavado de dinero y 10 por delincuencia organizada.

Sin embargo, de forma posterior a dicha acusación, la fiscal con aval de sus superiores entabló una negociación con Duarte y su equipo de defensa en la que se acordó que el exgobernador se declarara culpable y rechazara defenderse en juicio. A cambio, Duarte logro que se le retirara el delito de delincuencia organizada. Finalmente fue condenado a nueve años de prisión.

Esta es la única condena que hoy mantiene al exgobernador privado de su libertad en el Reclusorio Norte.

Unas semanas después de que se dictara dicha sentencia la organización civil TOJIL: Estrategia contra la Impunidad presentó una denuncia penal bajo el argumento de que la negociación que permitió a Duarte la sentencia reducida era improcedente y resultado de posible corrupción. Incluso, el propio exgobernador señalaría después que supuestamente fue extorsionado para aceptar este trato.

Tras la denuncia de TOJIL, la entonces PGR inició una carpeta de investigación a través de su Fiscalía de Asuntos internos identificando como probable responsable solo a la fiscal Ramos Castillo, situación que en su momento fue señalada como insuficiente por las abogadas denunciantes.

Hasta la fecha se desconoce el estado en que se encuentra dicha investigación. TOJIL intentó a través de una demanda de amparo que la FGR le reconociera la calidad de “víctima” y participar en la indagatoria, pero un juez desestimó ese reclamo.

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