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Cuartoscuro
En México, 59% de los estudiantes hace comentarios homofóbicos a sus compañeros
Los efectos de estos comentarios provocan desde depresión hasta pensamientos suicidas. Según la Unesco, en las escuelas mexicanos es más común el bullying homofóbico que en otros países como Chile, Perú y Guatemala.
Cuartoscuro
Por Nayeli Roldán
23 de mayo, 2016
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La homofobia comienza en las escuelas. En México, 67% de personas gay, bisexual y transgénero encuestadas fueron víctimas de bullying homofóbico en escuelas públicas y privadas. Los efectos de las agresiones fueron desde depresión hasta pensamientos suicidas.

De acuerdo con el estudio La violencia homofóbica y transfóbica en el ámbito escolar en Latinoamérica: hacia centros educativos inclusivos y seguros, elaborado por la UNESCO, este tipo de violencia es ignorado en la comunidad escolar y por el Estado, porque en muchos casos, “la homofobia es culturalmente aceptada”.

Una muestra es que en México, 59% de los estudiantes utilizó expresiones homofóbicas en la escuela, cifra mayor a la registrada en otros países como Guatemala (57), Perú (56%),y Chile (50%), según el estudio comparativo entre estos tres países sobre bullying y sus manifestaciones homofóbicas en las escuelas.

Guatemala es el lugar donde hubo más víctimas de expresiones homofóbicas (58%), seguido de Perú (56%), México (51%) y Chile (42%), según las encuestas realizadas a jóvenes de entre 18 y 24 años.

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La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) advierte que las manifestaciones de violencia por homofobia y transfobia en los centros educativos “acechan” en contra de la dignidad y la seguridad de muchos estudiantes y “el silencio las legitima y hace que se perpetúen”.

Las agresiones impactan el rendimiento escolar, según documentó un estudio realizado por la Coalición de Escuelas Seguras del estado de Washington, pues 75% de las víctimas evitaba pasar por ciertas áreas del centro educativo y 66% tenía dificultades para prestar atención en clase. Mientras que 33% tenía peores calificaciones, 17% abandonaba la escuelas y 17% se cambiaba de escuela.

En el estudio comparativo entre México, Chile, Perú y Guatemala,  75% de los estudiantes fue testigo de actos de violencia entre pares en su paso por la escuela; entre el 40 y el 45% de los entrevistados participó en actos de violencia ya sea como parte de los agresores, mirando o apoyando y entre cuatro y cinco de cada 10 fue víctima de violencia.

El comportamiento homofóbico en las escuelas mexicanas

El análisis de la UNESCO, presentado el 18 de mayo pasado, retoma estudios realizados en América Latina sobre el tema. Uno de ellos es la Primera encuesta nacional sobre bullying homofóbico en México, donde participaron mil 273 personas LGBTI (lesbianas, gays, bisexuales, trans e intersex) de todo el país.

La encuesta detectó que 67% de la comunidad LGBTI fue víctima de bullying homofógico en las esucelas; de ellos, 7 de cada 10 hombres homosexuales y transexuales y la mitad de lesbianas fueron agredidos de alguna manera en la escuela.

El acoso en escuelas públicas y privadas es muy parecido, con 68% y 63%, respectivamente, según las respuestas de las víctimas. Mientras que la secundaria es el nivel con la mayor incidencia de bullying (56%), le sigue la primaria, con 25%; preparatoria, 13% y en la universidad, baja considerablemente, ubicándose en 3%.

De los encuestados, 92% recibió burlas e insultos; 77% señalamientos y exhibición. Seis de cada 10 fue discriminado por su orientación sexual, tres de cada 10 fue golpeado y 2 de cada 10 fue amenazado y extorsionado.

Sobre las consecuencias del bullying homofóbico, la mitad de los encuestados se deprimió, 39% no quería ir a la escuela, 3 de cada 10 perdió amigos, 25% tuvo pensamientos suicidas, 24 por ciento tuvo bajo rendimiento escolar y uno de cada 10 se cambió de escuela.

Sin embargo, las agresiones no sólo provinieron de los compañeros, sino también por parte de los maestros, como menciona uno de los jóvenes encuestados: “En la formación, el maestro hacía la fila de niñas y niños en la prepa; y a mi me puso en medio de las filas. Todo el salón se reía de mí, incluso el maestro”.  

La mayoría de las autoridades en la escuela (48%) no hacía nada ante las agresiones, “les parecía normal”; 24% no se percataba de lo que ocurría, 14% le llamaba la atención a los agresores y 3% castigaba a los responsables.

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Recomendaciones

Aunque estas agresiones ocurren en el salón de clase, en los pasillos y durante los recreos pareciera que sólo los estudiantes las observan, pero esa indiferencia contribuye a la ausencia de una solución, según la UNESCO.

De acuerdo al análisis entre los países, sólo Argentina, Chile, Colombia, El Salvador, Perú y Uruguay tienen políticas claras e integrales contra la discriminación por orientación sexual o identidad de género en el sistema educativo.

Para enfrentar el problema, dice el organismo, se requiere una política integral, donde exista coordinación entre las instituciones gubernamentales, no gubernamentales y la sociedad civil.

Entre las recomendaciones para aplicar en las comunidades escolares está: dimensionar el problema, capacitación al personal docente, revisión del currículum, sensibilización, intervención en casos y normatividad.

Además, según el informe sobre el derecho humano a la Educación Integral de la Sexualidad (EIS) de la ONU, plantea que la educación sexual es una “herramienta fundamental para acabar con la discriminación contra quienes viven una sexualidad diversa”.

En tanto, Orientaciones técnicas internacionales sobre educación en sexualidad, desarrolladas por UNESCO, recomiendan un plan de estudios integral con temas como: información, valores, conducta, actitudes y normas sociales, el desarrollo de habilidades interpersonales y sobre relaciones, y responsabilidad.

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6 mitos sobre cómo dormir mejor que en realidad pueden dañar tu salud
Los científicos no recomiendan quedarse en la cama si tenemos insomnio, ¿qué recomiendan entonces?
17 de abril, 2019
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Algunos mitos ampliamente difundidos sobre el sueño son perjudiciales para nuestra salud y nuestro estado de ánimo. Además, nos acortan la vida, según los investigadores.

Un equipo de la Universidad de Nueva York rastreó internet para buscar las creencias más comunes sobre cómo conseguir una buena noche de sueño.

En un estudio publicado en la revista Sleep Health compararon estos consejos con la evidencia científica.

Los científicos esperan que acabar con los mitos del sueño mejore la salud física y mental y el bienestar de las personas.

Y bien, ahora puedes comprobar de cuántos de estos mitos estabas convencido.

Mito 1: Podemos pasar con menos de cinco horas de sueño

Este mito parece ser eterno.

La ex primera ministra británica Margaret Thatcher dormía cuatro horas por noche.

La canciller alemana, Angela Merkel, hizo afirmaciones en la misma línea, y sacrificar horas de sueño para invertir más tiempo en el trabajo suele ser algo habitual en las historias de éxito empresarial.

Sin embargo, los investigadores aseguran que la creencia de que dormir menos de cinco horas al día es saludable es uno de los mitos más perjudiciales para la salud.

“Hay muchas pruebas que demuestran que dormir cinco horas o menos de manera habitual aumenta notablemente el riesgo de tener problemas de salud“, dice la investigadora Rebecca Robbins.

Estos problemas incluyen enfermedades cardiovasculares, como ataques cardíacos y accidentes cerebrovasculares, y una menor esperanza de vida.

Robbins recomienda, en cambio, que lo ideal es dormir entre siete y ocho horas por noche.

Mito 2: Beber alcohol antes de acostarse ayuda a quedarse dormido

La relajante copa antes de irse a la cama es un mito, afirman los científicos, ya sea un vaso de vino, un trago de whisky o una botella de cerveza.

“Puede que ayude a quedarse dormido, pero reduce drásticamente la calidad del descanso esa noche”, asegura Robbins.

El alcohol interrumpe la etapa de sueño REM (sueño de movimientos oculares rápidos), que es importante para la memoria y el aprendizaje.

Así que sí, habrás dormido y es posible que te hayas dormido más fácilmente, pero perderás algunos de los beneficios del sueño.

Además, el alcohol es diurético, por lo que puede que te tengas que levantar con la vejiga llena en medio de la noche.

Mito 3: Mirar la televisión en la cama relaja

¿Alguna vez pensaste: “Necesito relajarme antes de irme a la cama, voy a mirar la tele”?

Pues bueno, parece que no es muy buena idea.

La doctora Robbins argumenta: “A menudo, delante de la televisión, lo que vemos son las noticias de la noche. Es algo que va a causarnos insomnio o estrés justo antes de ir a la cama, cuando intentamos relajarnos”.

Y si estás pensando en “Juego de tronos”… es difícil argumentar que la Boda Roja fuese relajante.

El otro problema con la televisión, junto con los teléfonos inteligentes y las tabletas, es que producen luz azul, lo que puede retrasar la producción del cuerpo de melatonina, una hormona del sueño.

Mito 4: Si no puedes dormir, quédate en la cama.

Llevas tanto tiempo en la cama intentando dormirte que ya contaste todas las ovejas en Nueva Zelanda (es decir, unas 28 millones).

¿Qué hay que hacer, entonces? La respuesta es no seguir intentándolo.

“Comenzamos a asociar nuestra cama con el insomnio”, explica Robbins.

“A la gente sin problemas para dormirse les suele costar unos 15 minutos conciliar el sueño. Si llevas mucho más que eso, levántate de la cama, cambia de ambiente y haz algo que no requiera mucha concentración”.

Su consejo sería, por ejemplo, doblar calcetines.

Mito 5: Retrasar la alarma del despertador

¿Quién no pospone el despertador del teléfono pensando que seis minutos adicionales de sueño marcarán la diferencia?

El equipo de científicos, sin embargo, asegura que cuando suena la alarma deberíamos levantarnos.

Robbins explicó: “Estarás un poco aturdido, nos pasa a todos, pero es mejor resistir la tentación de volver a dormirnos”.

“Tu cuerpo se volverá a dormir, pero se tratará de un sueño muy ligero y de baja calidad”.

El consejo de los expertos es abrir las cortinas y exponerse a la mayor cantidad de luz posible.

Mito 6: Roncar siempre es inofensivo

Roncar puede ser inofensivo, pero también puede ser un signo de trastorno de la apnea del sueño.

Esto hace que las paredes de la garganta se relajen y se estrechen durante el sueño, y puede detener brevemente la respiración.

Las personas con esta afección tienen más probabilidades de desarrollar presión arterial alta, latidos cardíacos irregulares y de tener un ataque cardíaco o un derrame cerebral.

Una de las señales de advertencia es un ronquido fuerte.

La doctora Robbins concluye: “El sueño es una de las cosas más importantes que tenemos para mejorar nuestra salud, nuestro estado de ánimo, nuestro bienestar y nuestra longevidad”.


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