Las mujeres del mezcal en Oaxaca
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Las mujeres del mezcal en Oaxaca

La figura masculina es la más común al hablar de mezcal pero las mujeres también son parte de su elaboración. Además de ser quienes, por lo general, preparan la comida de los hombres que trabajan arduamente en el campo con los magueyes.
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Por Mariana Castillo / Vice
29 de mayo, 2016
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Conocí a Berta, Reyna y Sósima en Oaxaca. Ellas son maestras mezcalilleras, dedicadas a la producción de mezcal campesino. Conocen a los magueyes y velan todo el proceso para que el destilado salga en su punto. El mezcal es parte de su cultura, de su historia y de su rutina.

La figura masculina es la más común al hablar de mezcal pero las mujeres también son parte de su elaboración. Además de ser quienes, por lo general, preparan la comida de los hombres que trabajan arduamente en el campo con los magueyes, hay algunas que participan directamente en la elaboración del destilado, sobre todo durante los procesos de fermentación y destilación.

El mezcal no es un tema de género es un tema de comunidad.

Mayahuel era el maguey mismo y no sólo una deidad. Según los mitos, ella era una mujer que tenía 400 pechos, y debido a su enorme fertilidad los dioses la convirtieron en la planta de maguey. Así se lee en los escritos de fray Bernardino de Sahagún y si bien el pulque era ese líquido sagrado que alimentaba a sus hijos y con el cual se representa a esta diosa de manera completa, el mezcal es también brebaje de esas entrañas magueyeras y sigue estando muy arraigado a las tradiciones de muchos pueblos originarios de México.

El trabajo arduo de estas oaxaqueñas sirve como ejemplo para hablar de su importancia. Berta y Reyna dieron una cata en el restaurante La Olla, en Oaxaca. A Sósima la conocí por casualidad en un encuentro de productores de mezcales campesinos en la Galería Alejandro Santiago. Y entre mezcales, me contaron su historia.

Bertha Vázquez: el mezcal por necesidad

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Ella tiene 59 años y aprendió a hacer este destilado desde niña, con sus abuelos y padres. Si la cosecha de maíz no se daba bien, sacaban su mezcalito. Después, Berta ayudaba a su marido a elaborar la bebida pero al enviudar, ella sola tuvo que sacar adelante a sus cinco hijos (de los cuales murieron dos). No lo hace por tendencia —el mezcal es cada vez más exitoso en México y el extranjero—, lo hace por necesidad y porque es parte de su cultura.

Aunque Berta confesó que su cuerpo ya está cansado y lo más difícil es “la cortada”, llenar el carro y cargar (actividad para la cual le ayuda algún hombre que ella llama “mocito” y la acompaña con el burro), ella y su nuera trabajan conjuntamente para obtener su producción, que cada mes “por mal” es de 200 litros o 175 litros, depende de las plantas que use.

En su región San Baltazar Chichicapam, Oaxaca, crecen variedades como espadín, tobasiche, tobalá, la “mexicanita” y cuishe. Esta mujer de ojos enrojecidos por el humo y manos de trabajo contó que antes había mucho maguey y que “está escaso pues vinieron los de San Luis a comprarlo”.

El mezcal también cura y ella lo sabe. Recomendó untarlo en todo el cuerpo y olerlo para los resfriados y tomar un poquito como digestivo si se comió algo grasoso o si se tiene malestar estomacal.

“Yo me siento bien de que una mujer esté en este mundo. Uno tiene que darse lugar. La gente puede ver mal que una mujer esté en medio de los hombres pero a mi me respetan. Una tiene que, desde un principio, darse a respetar. No tener estudio me obligó a estar en esto, no hay otra cosa”, aseguró Berta con una voz que mima y un abrazo cálido y materno.

Al final de nuestra plática, Berta me pidió una foto con ella. “Tienes buen corazón”, me dijo.

Reyna Sánchez: la emancipación y la independencia

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Reyna le hace honor a su nombre. Es alegre, franca y bromista, no tiene pelos en la lengua. Tiene dos hijos pero no se casó ni lo necesita: heredó la fuerza y la entereza de su abuelo Ignacio Sánchez, “un señor macizo”, quien la cuidó toda la vida hasta su muerte. Él fue quien le enseñó los secretos mezcaleros desde que ella era muy niña. Le dejó como herencia tierras de siembra y el conocimiento.

Lo que gana con el mezcal sólo le alcanza para sus gastos e “ir y venir” pero no para hacer dinero. Ella cree que no es tanto un negocio sino una forma de subsistir sin el apoyo del gobierno.

En su pueblo, Lachiguizo, Miahuatlán, crecen los agaves tepextate (que tardan en madurar hasta 30 años y son “trabajosos” por su tamaño), tobasiche, arroqueño, jabalí y “biliá´, el nombre zapoteco delpapalometl en náhauatl (que se relacionan entre sí con el dobalá y el tobalá pero que no son lo mismo pues tienen características organolépticas distintas). “Ese maguey nace sólo en el campo y sale de una pencota grande pero ya se encuentra muy poco. Mi abuelo tenía terrenos y sembró mucho de esa variedad pero se acaba”, me contó.

Reyna me platicó que hay muchas mujeres que se dedican al mezcal, como su comadre que está todo el día en esa actividad y que por esa razón “a veces debe comprar tortillas ya hechas pues no le da tiempo de hacerlas cuando está en el campo”. Ella está por cumplir 50 años pero no los siente porque cada año festeja con mole, cervezas y mezcal en compañía de sus amigos y familia.

Dijo que el mezcal es un trabajo que no se hace sola pero sí con mucho cuidado. Se vela el horno como se vela un difunto y se deben evitar las “peleas de muerte” en el palenque para que todo salga bien. Este líquido es sagrado y cada elemento es significante: la planta, la piedra, el agua y la mano influyen en el sabor.

Para el dolor de estómago sugirió mezclar mezcal con ruda y cáscara de naranja y luego tomar esa mixtura en forma de “amargo”. También para la gripa se debe untar y beber. No cree en rezarle a imágenes para obtenerlo pero si en agradecer porque “si se dio, se dio y es cosa de la naturaleza”.

Al despedirme, Reyna me invitó al festejo de su próximo cumpleaños, en septiembre, con mezcal y mole oaxaqueño.

Sósima Olivera: orgullo por el origen

Sósima Olivera: orgullo por el origen

Sósima Olivera: orgullo por el origen

Ella es tercera generación de maestros mezcaleros. Su abuelo y su padre incluían a Sósima y sus seis hermanos para trabajar en su elaboración. Atizaban la olla y ayudaban en lo que pudieran pero su momento favorito era probar el mosto para ver si estaba en su punto. Ese dulce natural fue parte de su infancia así como el atole blanco con una raja de maguey, sus flores guisadas y las tortillas de quiote (el tallo comestible de la flor del maguey).

Ella es de San Miguel Suchixtepec y cree que el productor del mezcal es el que más trabaja y menos gana, pues las grandes ganancias se quedan en los empresarios y los intermediaros pues “desgraciadamente las políticas gubernamentales apuestan más al industrial que al artesanal”.

“Todavía tenemos este concepto del Oaxaca imaginario en el que se ve a una ciudad grande y se imagina que es emprendedora. En el proyecto de modernidad los pueblos indígenas no estamos incluidos, al contrario, te dicen ‘escóndete porque te ves mal’”, dijo.

A pesar de esa invisibilidad social impuesta, Sósima y muchos otros están orgullosos de su origen. Ella es chontal y contó que son un pueblo pacífico y unido que elabora mezcal no sólo como bebida sino por la cosmovisión y aprovechamiento sustentable que hay alrededor de la planta. Su objetivo es mantenerla para sus hijos. “A mucha gente que no tiene identidad, se la da”, aseguró.

En su región crecen los magueyes chuparosa ygavilán, que ya son escasos y su forma de reproducción es muy lenta y tendrán que sembrar más para que no se pierdan. También tienen chato, jabalí y mexicano, los oriundos de la región. “Es el primero año que sembramos lote de chato para tenerlos más cerca y más juntos porque es mucho el trabajo de ir por una piña a un kilómetro”, dijo.

Sósima no sólo contó que en su experiencia la mujer siempre ha estado presente en el mezcal sin ser discriminada sino que recordó a su abuela Juliana y sus tías Dominga y Galdina quienes también lo hacían. Asimismo, expresó que ella y su familia no viven de hacer mezcal sino que éste es un complemento pues se siembra maíz y frijol de temporal. Lamenta y rechaza la llegada de los transgénicos y las mineras a su pueblo. “Si nos quitan la tierra, ¿qué vamos a hacer?”, expresó.

La colectividad del mezcal

El trabajo de campo y las pláticas con diferentes personas involucradas en temas mezcaleros me hacen pensar que el hecho de que no se hable tanto de las mujeres en el mezcal no es por una cuestión de invisibilidad de género o de discriminación sino por una falta de acercamiento a quienes elaboran destilados que son más tradicionales y campesinos y no los que llegan a las ciudades a través de otros voceros o por moda. En esta bebida, que es gusto histórico y legado ancestral, pueden verse las relaciones de trabajo en las comunidades de los pueblos de México en las cuales toda la familia participa pues existe una valoración de la labor colaborativa.

Los roles que desempeña cada miembro son parte del equilibrio de algo que se conoce como “fuerza vital” (en términos de la doctora Catharine Good quien ha estudiado a fondo el tema de la antropología y etnografía alimentaria) y que también está relacionado con el tequio (entendido como una dinámica colectiva del pueblo para trabajar por un fin común). Este engranaje social camina bajo el precepto “yo doy y tú me complementas”.

“Esta definición de trabajo favorece las actividades específicas de las mujeres, los niños y los ancianos, y tiene implicaciones importantes para la construcción cultural de las relaciones de género, ya que no se jerarquiza el valor del trabajo en sí, ni lo cotiza en términos monetarios, sino que lo valora en términos de su aportación social”, se lee en la obra Formas de organización familiar náhuatl y sus implicaciones teóricas de Good.

De igual forma, para los zapotecos y otras culturas como la mixteca o la chontal,  la familia funciona como unidad de producción y el trabajo comunal y la ayuda mutua fortalecen su identidad. La colaboración juega un importante papel entre amigos, parientes y compadres durante las actividades agrícolas y eventos sociales, religiosos y rituales.

Hoy sabemos que el mezcal no sólo se bebe a besos, se bebe con respeto. El mezcal es venerado desde generaciones atrás por unos y catalogado como de “mala muerte” por otros y vive un segundo aire dividido entre lo trendy  y el trabajo de gente comprometida con él.  La bebida está inmersa en esa dicotomía de visiones del mundo: la mercantil y práctica vs. la tradicional y arraigada.

Lo mejor es que el mezcal es un brebaje incluyente, en el que no se separan cuestiones “hombre” o “mujer” sino se recupera el término “familia” pues hermana y une a las personas y los espíritus. Así es como me gusta acercarme a él: a sorbitos que te hablan del paisaje en cada nota, con su propia lógica de sabor, pero sobre todo que tienen la energía y el cariño de las personas que dejan su vida en cada gota.

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Por qué es insólito que haya 5 ciclones tropicales en el Atlántico al mismo tiempo

En un hecho que no ocurría desde 1971: cinco fenómenos tropicales se formaron al mismo tiempo. Dos de ellas son huracanes que podrían poner en riesgo la vida de las personas que viven en las costas del sur de EU.
15 de septiembre, 2020
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Cada año, por esta misma época, comienza a vislumbrarse lo que será la temporada de huracanes y tormentas tropicales que afectarán principalmente a Norte América y el Caribe.

Y como si no faltara otra cosa por apuntar en este 2020, por segunda vez en la historia se detectaron cinco ciclones tropicales simultáneamente activos en el océano Atlántico.

La última vez que se presentó un fenómeno similar fue en 1971, cuando se registró el mismo número de tormentas tropicales en el Atlántico en un mismo momento.

De acuerdo al Centro de Nacional de Huracanes de EE.UU. (NHC, por sus siglas en inglés) las formaciones son el huracán Paulette, el huracán Sally, las tormentas tropicales Teddy y Vicky y la depresión tropical Rene (que se desvanecerá en las próximas horas).

https://twitter.com/philklotzbach/status/1305459589878444033

Mientras el huracán Paulette está pasando por las Bahamas, Sally está a punto de ingresar en territorio estadounidense, entre los estados de Louisiana y Mississippi.

Pero, ¿por qué se presenta este inusual fenómeno? ¿Y es un anuncio de lo que ocurrirá con la temporada de huracanes en el futuro?

Hay que tener algo claro: no hay una sola respuesta a este fenómeno. Lo que vemos aquí es la suma de muchos factores que coinciden para producir estas cinco tormentas tropicales al mismo tiempo”, le dijo a BBC Mundo el meteorólogo de British Weather Services, Jim Dale.

Dale, quien escribió el libro “Weather or Not”, señala que la causa de este incidente no es únicamente el calentamiento global.

“Este fenómeno también se presentó en 1971, cuando el calentamiento global apenas estaba siendo notado, así que hay que tener siempre en cuenta los otros elementos que hacen parte de la formación de los huracanes”, agrega.

“Igual este año ha sido tan inusual con tantas tormentas tropicales, que ya se están acabando los nombres de la lista para nombrar estas formaciones. Solo queda uno: Wilfred”, anotó.

La temporada

Según señalan los científicos, en la formación de los ciclones tropicales -que de acuerdo a su avance se van transformando en huracanes o en tormentas tropicales- juegan varios factores.

“El calentamiento del agua, las zonas de baja presión en aguas cálidas, la dirección de los vientos, la absorción de vientos cálidos y fríos que le otorgan velocidad, entre otros”, señala Dale.

Para el meteorólogo, este año se pueden encontrar dos fenómenos que pueden haber influenciado el alto número de ciclones tropicales.

“La influencia de ‘La Niña’, la corriente en el Pacífico y, por supuesto, el aumento de las temperaturas del océano, que afectó algunas zonas del océano Atlántico, especialmente en la costa Occidental de África donde se originan la mayoría de estos ciclones, pudieron incidir en este fenómeno histórico”, señala.

Dale también apunta que el factor del calentamiento global seguramente incidirá en el número de huracanes y tormentas tropicales que afectarán esta zona del planeta en el futuro.

“Por ejemplo: ahora estamos viendo cómo los incendios forestales arrasan con miles de hectáreas. Aunque los incendios de este tipo los conocemos desde hace más de 100 años, lo cierto es que ahora son mucho más agresivos por la sequía y el aumento de las temperaturas”, explica Dale.

“Con los huracanes pasa algo similar: los conocemos desde siempre, pero los efectos climáticos que la Tierra ha sufrido en los últimos años van a causar que se presenten con mayor frecuencia y en situaciones inusuales como la que estamos viendo”.

Tres direcciones

En este momento, los cinco ciclones pueden ir en diferentes direcciones tanto en EE.UU. como en algunas islas en el Caribe.

De acuerdo al NHC, el paso del huracán Paulette por Bahamas “puede poner en peligro la vida de las personas”.

Hurac[an Sally.

Getty Images
Las personas que viven en las zonas de la costa de sur de EE.UU. preparan sus casas para la llegada del hurac[an Sally.

“Las marejadas producidas por Paulette están afectando parte de las Islas de Sotavento, las Antillas Mayores, las Bahamas y Estados Unidos. Estas marejadas podrían causar olas que pongan en peligro la vida de quienes habitan estas zonas”, explicó el NHC en un comunicado.

A esta advertencia se suma el huracán Sally, que ingresaría a EE.UU. por la costa sur y que el NHC llamó a observar con cuidado no sólo en su recorrido sino sobre todo en el efecto de los vientos en las zonas por donde pase.

Sin embargo, el NHC señaló que las tormentas tropicales Teddy y Vicky y la depresión tropical Rene en su estado actual no representan un peligro para esta región del planeta.

“Hay que tener en cuenta que tradicionalmente las temporadas de huracanes traen tres huracanes mayores. Apenas vamos en septiembre y ya contamos al menos ocho huracanes”, señala Dale.

“Es una situación para monitorear e investigar, para así poder prevenir con mayor rigor los daños que causan estos fenómenos”, agrega el meteorólogo.


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