Los teléfonos de normalistas de Ayotzinapa, activos días después del ataque en Iguala
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Los teléfonos de normalistas de Ayotzinapa, activos días después del ataque en Iguala

El Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes detalló en su informe cómo estuvieron activos los teléfonos de los normalistas, y criticó la falta de respuesta de las autoridades para indagar esta información.
GIEI
Por Arturo Ascención
7 de mayo, 2016
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Horas e incluso días después del ataque en Iguala, la noche del 26 y 27 de septiembre, estuvieron activos los teléfonos celulares de varios de los 43 normalistas, sin embargo las autoridades tardaron en hacer un análisis a fondo sobre esos datos, o simplemente no lo hicieron, de acuerdo con el segundo reporte del Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI).

“El hecho de que distintos teléfonos y chips registraran activaciones después del 27 de septiembre 2014, cuestiona la teoría sostenida por la PGR que los teléfonos y chips fueron incinerados esa noche en el Basurero de Cocula. Incluso en uno de los casos, uno de los normalistas se comunicó con su madre vía telefónica a la 1:16, información que tampoco encaja con esa teoría, según la cual los estudiantes estarán muertos a partir de las 12:00 de la noche”, indica el GIEI en el reporte presentado el 24 de abril pasado.

Desde su llegada a México, el GIEI solicitó datos de telefonía a las autoridades, tanto de los teléfonos de los normalistas como de los detenidos. Sin embargo hubo una tardanza en la respuesta, y hasta ahora no existe un análisis completo de las comunicaciones, lo que representa una deficiencia seria en la investigación y compromete sus resultados, según el reporte de los expertos.

“Durante cerca de 9 meses, entre el primer y segundo mandato, el GIEI tuvo que trabajar por su propia cuenta con la información existente, y pidió en muchas ocasiones, tanto de forma verbal como por escrito, el examen de nuevas líneas y el cruce de información entre las existentes”, señalan los integrantes del GIEI.

“Solo después de diversas reuniones en los meses de enero y febrero de 2016 se elaboró en conjunto, Procuraduría General de la República, Policía Federal y GIEI, una ruta crítica, donde se priorizaron los números a analizar, los resultados que se esperaban de dichos análisis y los insumos que requería policía federal para realizarlos”, agregan.

En la recopilación de datos de telefonía participaron la Dirección General de Cuerpo Técnico de Control de la Procuraduría General de la República, la Policía Federal División de Investigación, y el propio GIEI, que solicitó datos a compañías telefónicas.

En una conferencia el 27 de enero de 2015, quien era procurador General de la República, Jesús Murillo Karam, citó declaraciones de un detenido, Felipe Rodríguez Salgado, respecto a que dio la orden de matar a los normalistas y de quemar sus teléfonos celulares.

“Felipe Rodríguez Salgado narró paso a paso los acontecimientos de esa noche a partir de que le fueron entregados los estudiantes y señaló que él fue, quien dio la orden a Patricio Reyes Landa, alias “El Pato”, de terminar con la vida de todos ellos, ordenando también que no quedara nada, quemando inclusive los teléfonos celulares de sus víctimas”, dijo Karam.

A continuación puedes revisar los datos reportados sobre el GIEI, en cuanto a la actividad que tuvieron los teléfonos de los 43 normalistas en Iguala, Guerrero:

El teléfono de Jorge Aníbal Cruz Mendoza

“Mamá me puede poner una recarga me urge”, dice un mensaje que salió desde el teléfono del normalista Jorge Aníbal Cruz Mendoza, a la 1:16 horas de la madrugada del 26 de septiembre, sin que se haya podido precisar la coordenada de su ubicación.

“Este mensaje supone que Jorge Aníbal Cruz Mendoza se encontraba con vida a esa hora y había conservado el teléfono. Según la versión oficial de la PGR que aún no ha sido corregida, los normalistas estarían muertos y habrían sido posteriormemnte desaparecidos una hora antes de esa esa hora. Siguiendo la hipótesis del basurero de Cocula, en la hondonada no hay cobertura telefónica”, señala el GIEI en su informe.

En este caso, los integrantes del Grupo solicitaron a una compañía telefónica revisar si tenía el registro de la coordenada desde la que salió el mensaje, sin embargo hasta el 16 de abril pasado no había tenido respuesta.

Otro dato clave sobre el teléfono de Jorge Aníbal: su línea siguió teniendo actividad meses después de los ataques del 26 y 27 de septiembre de 2014.

“Las comunicaciones se realizan desde la línea de Jorge Aníbal pero con un aparato de teléfono distinto, ya que se registra un cambio de IMEI. La persona que utiliza el teléfono activa distintas antenas de la Ciudad de Iguala. Es decir, el chip del teléfono fue cambiado posteriormente y siguió siendo usado durante meses”, detalla el GIEI.

Desde su línea telefónica salió un mensaje de texto el 28 de noviembre de 2014, y “comunicaciones similares ocurren en diciembre, enero, febrero, marzo y abril”, hasta que el 9 de febrero de 2015 incluso llega una llamada desde esa línea a un número que pertenece a un familiar de Jorge Aníbal, desde la Antena Nicolás Bravo.

Esto “motivó la presentación inmediata de un escrito por parte de los familiares de Jorge Aníbal, quienes manifestaron a la autoridad ministerial los hechos acontecidos, para investigar tanto la llamada recibida como la que se realizó minutos después y solicitaron la información de telefonía de este número”, señala el GIEI.

“Nuevamente y cómo se explicó con los casos de Jorge Antonio, Carlos Iván y Jorge Luis, no consta en el expediente que la PGR hubiera realizado las diligencias necesarias para la identificación de la persona que estaba utilizando este número de teléfono. Su identificación hubiera sido fundamental, para determinar la forma en que el teléfono o el chip llegaron a sus manos y establecer si se trataba de uno de los perpetradores”, agrega.

El teléfono de Jorge Antonio Tizapa Legideño

En el caso de este joven normalista, cambiaron el chip de su teléfono a otro equipo, desde el que fueron enviados mensajes de texto tras los ataques del 26 y 27 de septiembre de 2014.

“El día 04 de octubre de 2014, la línea telefónica registra activación de la Antena Margaritas Palacio de Justicia, en los horarios: 16:48:20, 16:48:56, 16:49:34, 16:50:12, 16:51:21 y 16:53:06; esto se debe a que se envían mensajes de texto al número 127373 y 7373, como sucede en otros casos aquí descritos, se detecta un cambio de IMEI pasando del 011929004621390 al 359609054307130, es decir se cambió el chip de aparato celular”, apunta el GIEI.

Los expertos critican en su informe que la Policía Federal detectara estos movimientos, sin que constara en algún expediente que el Ministerio Público siguiera esta línea de investigación.

Tizapa

El teléfono de José Eduardo Bartolo Tlatempa

El 26 de septiembre de 2014, a las 23:57 horas, su teléfono activó una antena en Cocula, y después ya no hubo registros de su línea.

“Esta información es congruente con que uno de los estudiantes o su teléfono estuvo cerca del lugar denominado Loma de Coyote, en el mismo momento que activa en este sitio la Antena del jefe de policía de Cocula César Nava”, apunta el GIEI.

JEduardo

El teléfono de Carlos Iván Ramírez Villareal

El día 27 de septiembre de 2014, a las 19:17 horas, su teléfono activó la antena ubicada en las coordenadas 18°21’23”N, 99°33’14”W, Antena Villa Guadalupe, con el uso de datos.

“El IMEI registrado es el 01400600111582. A las 19:26:33 de ese mismo día, es decir 00:08 minutos después, se envía mensaje 2 vías al número 127373 desde la misma ubicación pero se hace uso de un IMEI distinto, el 862131023276960. Esto significa que cambiaron el aparato telefónico”, apunta el GIEI.

Tanto la Policía Federal como la PGR detectaron esa información, sin embargo “en el expediente no se registró ninguna diligencia destinada a esclarecer por qué se utilizó el teléfono veintiún horas después de la hora de detención (de los normalistas). Esta investigación habría permitido determinar si uno de los perpetradores era quien utilizaba el teléfono o si Carlos Iván estaba retenido en un lugar cercano al lugar de su detención”.

El teléfono de Jorge Anibal de la Cruz Mendoza

Desde el celular del estudiante salió un mensaje de texto a las 01:16 horas, ya del 27 de septiembre de 2014  –después de que se dieran los ataques contra los 43 normalistas—, “aunque no hay coordinada para identificar esta actividad”.

El teléfono de Jorge Luis González Parral

El chip de su teléfono fue cambiado a otro aparato, y entonces se registró actividad con él el día 30 de septiembre de 2014, a las 18:58 horas, mediante el uso de datos.

“En la investigación no se registran actividades que hubieran llevado a determinar quién utilizaba el teléfono. El cambio de IMEI muestra que el chip del teléfono fue cambiado a otro aparato, probablemente por alguno de los perpetradores”, indica el GIEI.

El teléfono de Magdaleno Rubén Lauro Villegas

En el caso del celular de este normalista, su último registro de activación de antenas se dio el 27 de septiembre de 2014 a las 00:33 horas, en las coordenadas 18°19’44”N, 99°30’26”W, Antena Margaritas, Palacio de Justicia, mediante el uso de datos.

“La trascendencia de esta información es debida a la hora en que sucede la activación de dichos datos. Para las 00:33 los normalistas habían sido ya detenidos. En ese momento se estaba dando el segundo ataque en la zona de Juan N. Álvarez”, explica el GIEI.

“El portador de la línea se encontraba entonces en una hora clave de los hechos, en la zona del Palacio de Justicia donde había sido detenido Magdaleno Rubén. Ni la FGE ni la PGR han investigado hasta ahora quién y por qué se activó este teléfono cerca de dos horas después de la detención”, agrega.

El teléfono de Julio César López Patolzin

A las 22:21 horas de la noche del 26 de septiembre de 2014, el teléfono del estudiante de primer año en la escuela normal rural Raúl Isidro Burgos activó la antena ubicada en las coordenadas 18°19’44”N, 99°30’26”W, en la zona del Palacio de Justicia de Iguala, con el envío de un mensaje.

“A esta hora posiblemente trataba de comunicarse con alguien que les apoyara, debido a que se encontraba en pleno ataque de la policía frente al Palacio de Justicia”, apunta el reporte del GIEI.

A las 23:47 horas de la noche del 26 de septiembre, llegó un mensaje al teléfono de Julio César, desde las coordenadas 18°17’52”N, 99°20’5”W, ubicación que corresponde a la antena de la calle Pinos, Colonia 28 de Febrero, en el municipio de Huitzuco.

“La antena se localiza cerca de la carretera Huitzuco-Atenango. Por el tipo de comunicación no es posible determinar la ubicación del receptor”, se lee en el reporte.

Posteriormente, entre las 23:56 horas y las 23:56 horas, el celular de Julio César activó una antena en el centro de Iguala, por el uso de datos.

“La antena está en la calle Benito Juárez a 3 cuadras del centro de Iguala, Guerrero, lo cual significa que el teléfono de JC se encontraba activo en dicha zona prácticamente a medianoche”, apunta el GIEI.

La Dirección General de Cuerpo Técnico de Control de la PGR, según el GIEI, “no consideró la información del desplegado sobre esta actividad” (la activación de la antena en la calle Benito Juárez), sin que se tenga información que explique el “motivo de esta omisión”.

El teléfono de Julio César y su actividad, de acuerdo con el informe de los expertos, da elementos para la línea de investigación sobre los hechos ocurridos cerca del Palacio de Justicia, y el posible traslado de los normalistas al municipio de Huitzuco, ya que recibió un mensaje desde esa zona.

Un elemento importante: el día 30 de septiembre de 2014, se registró actividad en la línea telefónica de Julio César, entre las 14:19:52 horas y 14:19:58, con uso de datos en la ubicación de la Antena Benito Juárez, en el centro de Iguala.

“El IMEI no cambia en ninguna de las comunicaciones descritas por lo que se trata del mismo teléfono. Ese es el último registro de activación de antenas por parte de la línea de Julio César. Esta actividad no fue detectada por DGCTC y en lo que respecta a PF, identifica la actividad del día 30”, señala el GIEI.

“Como se mencionó, el GIEI no posee una explicación del porqué estos datos no fueron utilizados en la investigación”, agrega.

Crítica del GIEI

Crítica del GIEI y planteamiento de la CNDH

A pesar de que el análisis de las comunicaciones es información fundamental para identificar a los perpetradores de los ataques contra los normalistas, y establecer el destino de los estudiantes desaparecidos, señala el GIEI, no se realizaron diligencias para esclarecer, dónde y quién activó estas líneas de telefonía.

En tanto la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH), en su reporte Estado de la Investigación del Caso Iguala presentado en abril de 2016, propuso a la PGR obtener la georreferenciación de los teléfonos celulares de normalistas, que habrían tenido actividad los días 26 y 27 de septiembre de 2014, según referencias hechas a visitadores.

 

“Se estima que la información de las comunicaciones telefónicas que por voz y datos pudieron haber sostenido los  alumnos desaparecidos, realizadas precisamente el 26 y 27 de septiembre de 2014, son fundamentales para la investigación de la “Ruta de Desaparición””, indicó la CNDH.

“La determinación del área en la que se sostuvieron las comunicaciones así como la fijación y corroboración de las fechas y horas en que fueron efectuadas, permitiría a los investigadores orientar las acciones de búsqueda de los estudiantes”, agregó.

La PGR no ha emitido alguna definición precisa respecto a quién estuvo a cargo del uso de los teléfonos, durante y después de los ataques de las noches del 26 y 27 de septiembre de 2014.

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Cómo persuadir a quienes dudan de las vacunas contra COVID

Catalogar a quienes dudan de si vacunarse o no de ignorantes o egoísta es demasiado simplista y no ayuda a que cambien su posición. Te explicamos a qué debes estar atento si quieres establecer un diálogo con alguien que no está convencido.
29 de julio, 2021
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Las redes sociales están plagadas de publicaciones que desacreditan a quienes dudan sobre si ponerse o no la vacuna contra la covid-19, pero estas reacciones a un tema por demás complejo están haciendo más daño que bien.

No debería haber ninguna duda al respecto: las vacunas contra la covid-19 están salvando vidas.

Tomemos como ejemplo algunas estadísticas recientes de Reino Unido.

En un estudio que siguió a más de 200.000 personas, casi todos los participantes habían desarrollado anticuerpos contra el virus dentro de las dos semanas posteriores a su segunda dosis.

Y a pesar de las preocupaciones iniciales de que las vacunas actuales puedan ser menos efectivas contra la variante delta, análisis sugieren que tanto la AstraZeneca como la Pfizer-BioNTech reducen las tasas de hospitalización en un 92-96%.

Como han repetido muchos profesionales de la salud, los riesgos de efectos secundarios graves de una vacuna son mínimos en comparación con el riesgo de la enfermedad en sí.

Aún así, un número considerable de personas sigue mostrándose reacia a aplicarse la vacuna. Según un informe reciente del Fondo Monetario Internacional, esta cifra oscila entre el 10% y el 20% de las personas en Reino Unido, a alrededor del 50% en Japón y el 60% en Francia.

El resultado se está convirtiendo en una especie de guerra cultural en las redes sociales, y muchos comentaristas afirman que los que dudan de la vacuna son simplemente ignorantes o egoístas.

Pero los psicólogos que se especializan en la toma de decisiones médicas argumentan que estas elecciones son con frecuencia el resultado de muchos factores complicados que deben abordarse con sensibilidad, si queremos tener alguna esperanza de alcanzar inmunidad a nivel de la población.

Cuestión de indecisión

Primero, hagamos algunas distinciones.

Protesta antivacunas en Madrid, España.

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Protesta antivacunas en Madrid, España.

Si bien es tentador suponer que cualquiera que rechace una vacuna tiene las mismas creencias, los temores de la mayoría de las personas que dudan de las vacunas no deben confundirse con las extrañas teorías de los antivacunas acérrimos.

“Son muy vocales y tienen una fuerte presencia fuera y dentro de internet”, dice Mohammad Razai, del Instituto de Investigación de Salud de la Población St George’s, de la Universidad de Londres, quien ha escrito sobre los diversos factores psicológicos y sociales que pueden influir en la toma de decisión de las personas sobre las vacunas.

“Pero son una minoría muy pequeña”.

La gran mayoría de quienes dudan de las vacunas no tienen una agenda política y no están comprometidas con una causa anticientífica: simplemente están indecisas.

La buena noticia es que muchas personas que inicialmente dudaban están cambiando de opinión.

“Pero incluso un retraso se considera una amenaza para la salud, porque las infecciones virales se propagan muy rápidamente”, dice Razai.

Esto habría sido problemático si todavía estuviéramos lidiando con las variantes más antiguas del virus, pero la mayor transmisibilidad de la nueva variante delta ha aumentado la urgencia de llegar a la mayor cantidad de personas lo más rápido posible.

Las 5 C

Afortunadamente, los científicos comenzaron a estudiar la vacilación respecto a las vacunas mucho antes de que se identificara por primera vez el SARS-Cov-2 en Wuhan en diciembre de 2019, y han explorado varios modelos que intentan capturar las diferencias en el comportamiento de la gente respecto a la salud.

Vacunas

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Uno de los más prometedores es el conocido como modelo de las 5C, que considera los siguientes factores psicológicos:

Confianza: la confianza de la persona en la eficacia y seguridad de las vacunas, los servicios de salud que las ofrecen y los responsables políticos que deciden su implementación.

Complacencia: si la persona considera que la enfermedad en sí misma es un riesgo grave para su salud.

Cálculo: la participación del individuo en una búsqueda extensa de información para sopesar los costos y los beneficios.

Conveniencia: qué tan fácil es para la persona en cuestión acceder a la vacuna.

Responsabilidad colectiva (que en inglés sería collective responsability, por eso es parte de las 5 C): la voluntad de proteger a los demás de la infección mediante la propia vacunación.

En 2018, Cornelia Betsch de la Universidad de Erfurt, en Alemania, y sus colegas pidieron a los participantes que calificaran una serie de declaraciones que medían cada una de las 5 C, y luego compararon los resultados con su aceptación de los procedimientos relevantes, como la vacuna contra la influenza o el VPH (virus del papiloma humano).

Efectivamente, descubrieron que las 5 C podían explicar la gran variedad en las decisiones de la gente y superaron constantemente a muchos otros predictores potenciales, como los cuestionarios que se centraban más exclusivamente en temas de confianza sin considerar los otros factores.

En una investigación aún no publicada, Betsch utilizó el modelo para predecir la aceptación de las vacunas contra la covid-19, y sus resultados hasta ahora sugieren que el modelo de las 5 C puede explicar en una gran medida la variación en las decisiones de las personas.

Habrá otros factores contribuyentes, por supuesto. Un estudio reciente de la Universidad de Oxford sugiere que el miedo a las agujas es una barrera importante para alrededor del 10% de la población.

Pero el enfoque de las 5 C ciertamente parece captar las razones más comunes de las dudas sobre las vacunas.

Sesgo de confirmación

Jessica Saleska, de la Universidad de California, Los Ángeles, señala que los seres humanos tenemos dos tendencias aparentemente contradictorias: un “sesgo de negatividad” y un “sesgo de optimismo” que pueden inclinar la balanza en las valoraciones de la gente sobre los riesgos y beneficios.

El sesgo de negatividad se refiere a la forma en que uno evalúa los eventos que escapan a su control. “Cuando te presentan información negativa, eso tiende a quedarse en su mente”, dice Saleska.

El sesgo de optimismo, por el contrario, se refiere a tus creencias sobre ti mismo, como por ejemplo creer que estás más en forma y más saludable que la persona promedio.

Vacuna contra la covid-19

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Las principales barreras siguen siendo las preocupaciones de los pacientes sobre los efectos secundarios y los temores de que las vacunas no se hayan probado adecuadamente.

Estos sesgos pueden funcionar de forma independiente, lo que significa que puedes concentrarte en los peligrosos efectos secundarios de las vacunas y, al mismo tiempo, creer que es menos probable que padezcas la enfermedad, una combinación que reduciría la confianza y aumentaría la complacencia.

Luego está el famoso sesgo de confirmación, que también puede distorsionar las percepciones de la gente sobre los riesgos del virus a través de la disponibilidad de información errónea de fuentes dudosas que exageran los riesgos de las vacunas.

Esta confianza en recursos engañosos significa que las personas que obtienen un puntaje alto en la medida de “cálculo” de la escala de las 5 C (las personas que buscan datos activamente) suelen ser más reacias a las vacunas que las personas que obtienen un puntaje más bajo.

“Si ya crees que la vacunación podría ser peligrosa, entonces buscas (en internet) escribiendo ‘¿es peligrosa esta vacuna?’. Por eso todo lo que vas a encontrar es información que confirma tu opinión anterior”, dice Betsch.

Contexto

Recuerda que estas tendencias psicológicas son extremadamente comunes. Incluso si has aceptado la vacuna, probablemente hayan influido en tu propia toma de decisiones en muchas áreas de la vida.

Ignorarlas, y asumir que quienes tienen dudas sobre la vacuna son de alguna manera deliberadamente ignorantes, es en sí una postura tonta.

Tampoco debemos olvidar los muchos factores sociales que pueden influir en la decisión de la gente: el factor “limitaciones / conveniencia” de las 5 C.

En pocas palabras, la percepción de que una vacuna es de difícil acceso solo desanimará a las personas que ya son reacias.

Cuando hablamos, Betsch sugirió que esto podría haber frenado la aceptación de la vacuna en Alemania, que tiene un sistema muy complicado para identificar quién es elegible en qué momento para recibir la vacuna.

Vacuna

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Para algunos, el miedo a las agujas en un factor que pesa a la hora de tomar una decisión.

La gente respondería mucho más rápido, dice, si recibieran notificaciones automáticas.

Razai está de acuerdo en que debemos considerar la cuestión de la conveniencia, particularmente para aquellos en las comunidades más pobres que pueden tener dificultadas por los gastos y el tiempo que lleva el viaje a un centro de vacunación.

“Viajar hacia y desde allí puede ser un gran problema para la mayoría de las personas que reciben un salario mínimo o prestaciones por desempleo”, señala.

Es por eso que a menudo es mejor que las vacunas se administren en los centros comunitarios locales.

“Creo que ha habido evidencia anecdótica de que ha tenido más éxito en lugares de culto, mezquitas, e iglesias”.

Finalmente, debemos ser conscientes del contexto en que la gente toma decisiones, dice, como el racismo estructural que podría haber llevado a ciertos grupos étnicos a tener una menor confianza general en las autoridades médicas.

Es fácil descartar las decisiones de otra persona si no comprendes los desafíos que enfrentan en su vida cotidiana.

Desconfianza

No existe una solución fácil, pero las autoridades sanitarias pueden seguir proporcionando información precisa y fácil de digerir para abordar las principales preocupaciones.

Según un informe reciente del Instituto de Innovación en Salud Global (IGHI, por sus siglas en inglés) del Imperial College de Londres, las principales barreras siguen siendo las preocupaciones de los pacientes sobre los efectos secundarios y los temores de que las vacunas no se hayan probado adecuadamente.

Gráfico

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Al considerar estos diferentes factores y las formas en que pueden estar influyendo en el comportamiento de las personas, también es útil examinar los diversos sesgos cognitivos que se sabe que influyen en nuestras percepciones.

Considera las dos primeras C: la confianza en la vacuna, la complacencia sobre los peligros de la enfermedad en sí.

Para la primera, los gráficos que muestran los riesgos relativos de las vacunas, en comparación con la enfermedad real, pueden proporcionar algo de contexto.

Para este última, Razai sugiere que necesitamos más educación sobre la historia del desarrollo de las vacunas.

El uso de ARNm en vacunas se ha estudiado durante décadas, por ejemplo, con largos ensayos que prueban su seguridad.

Esto significó que la técnica podría adaptarse rápidamente para la pandemia.

“Ninguna de las tecnologías que se han utilizado sería de ninguna manera dañina, porque hemos utilizado estas tecnologías en otras áreas de la atención médica y la investigación”, explica Razai.

Diálogo abierto

Sarah Jones, investigadora de doctorado que codirigió el informe IGHI, sugiere que será necesario un enfoque específico.

“Yo instaría a los gobiernos a que dejen de pensar que pueden llegar a la gran cantidad de nichos que existen con un mensaje de vacuna para el mercado masivo y que trabajen de manera más creativa con muchos socios de comunicación eficaces”, dice.

Eso podría implicar colaboraciones más estrechas con los modelos influyentes dentro de cada comunidad, dice, quienes pueden proporcionar “información consistente y precisa” sobre los riesgos y beneficios de las vacunas.

Conversación.

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Es importante establecer un diálogo para intercambiar opiniones.

Independientemente de cómo elijan divulgar la información, los servicios de salud deben dejar en claro que están participando en un diálogo abierto, dice Razai, en lugar de simplemente descartarlos.

“Tenemos que escuchar las preocupaciones de la gente, reconocerlas y darles información para que puedan tomar una decisión informada”.

Saleska está de acuerdo en que es esencial entablar una conversación bidireccional, y eso es algo que todos podríamos aprender al discutir estos temas con nuestros amigos y familiares.

“Ser respetuoso y reconocer sus preocupaciones. Creo que en realidad esto podría ser más importante que simplemente hablar de los hechos o las estadísticas”, indica.

“Muchas veces, se trata más de la conexión personal que de la información real que proporcionas”.

* Este artículo fue publicado en BBC Future. Haz clic aquí para leer la versión original en inglés.

* David Robson es autor de The Intelligence Trap: Why Smart People Do Dumb Things (La trampa de la inteligencia: por qué la gente inteligente hace cosas tontas”). Su próximo libro The Expectation Effect: Transform Your Health, Fitness, Productivity, Happiness and Ageing será publicado en 2022.


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