Matrimonio igualitario, adopción, identidad de género: las claves de la iniciativa de Peña Nieto
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Foto: Presidencia

Matrimonio igualitario, adopción, identidad de género: las claves de la iniciativa de Peña Nieto

El presidente propone reformar el artículo 4 constitucional y diversas disposiciones del Código Civil Federal para garantizar la igualdad y la no discriminación a la comunidad LGBTTI.
Foto: Presidencia
Por Tania L. Montalvo
18 de mayo, 2016
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En la Constitución mexicana se debe incluir el derecho al matrimonio igualitario “para evitar las restricciones injustificadas” que actualmente impiden que personas del mismo sexo contraigan matrimonio en la mayoría de los estados, propuso el presidente Enrique Peña Nieto este martes en una iniciativa que envió al Congreso.

Según el mandatario federal, ese derecho incluso da pie a otros beneficios de tipo fiscal, de solidaridad, por causa de muerte de una de las personas cónyuges, de propiedad, en la toma de decisiones médicas o migratorios para personas extranjeras; por lo que urgió a garantizarlo.

Pero la iniciativa presidencial también incluye modificaciones al Código Civil Federal para ampliar los principios de igualdad y no discriminación que actualmente afectan el ejercicio de derechos y libertades de las personas de la comunidad Lésbico, Gay, Bisexual, Transexual, Travesti, Transgénero e Intersexual, (LGBTTTI).

Los cambios fundamentales al Código Civil Federal que presentó Peña Nieto se agrupan en cuatro puntos:

Matrimonio igualitario para todos

Se propone modificar 14 artículos del Código Civil Federal para eliminar la premisa que indica que el fin del matrimonio es “la perpetuación de la especie”. Los cambios propuestos señalan al matrimonio como la unión libre de dos personas mayores de edad que tienen la intención de tener una vida en común para procurarse ayuda mutua, solidaridad, respeto e igualdad.

“El derecho a formar una familia le corresponde a todas las personas sin importar su orientación sexual. Por tanto, la protección constitucional hacia la familia no se limita a un tipo particular o tradicional de ésta que tenga como presupuesto al matrimonio heterosexual y cuya finalidad sea la procreación”, indica Peña Nieto en la exposición de motivos.

También se eliminan los términos y preceptos discriminatorios que actualmente definen al matrimonio como la unión de un hombre con una mujer y dan origen a una relación de esposo y esposa ó de marido y mujer.

Igualdad de condiciones para la adopción

La iniciativa del presidente propone ampliar la fracción III del artículo 390 del Código Civil Federal para agregar que “la orientación sexual o la identidad y expresión de género” no constituyen un obstáculo para considerar que una persona es apta y adecuada para adoptar.

“Negar el derecho a ser adoptado a un niño o una niña por el sólo hecho de la orientación sexual de las personas adoptantes deriva en una conducta discriminatoria, tanto para ellas, como para el propio niño o niña que pretende ser adoptado, pues se les desconoce su derecho a tener una familia, en el sentido más amplio posible de este concepto”.

Garantizar la identidad de género

Peña Nieto propone agregar al Código Civil Federal el artículo 136 Bis: “las personas podrán solicitar la expedición de una nueva acta de nacimiento para el reconocimiento de la identidad de género”.

Y señala que la emisión de una nueva acta “no debe sujetarse a la condición de que la persona se realice algún procedimiento médico de reasignación de sexo”, pues “se estarían violentando sus derechos”.

Según el presidente, ejercer el derecho a la identidad tras permitir el cambio de nombre y de sexo establecidos en documentos oficiales implica “cumplir con el principio y derecho de igualdad y no discriminación”.

El texto señala que los estados deben realizar las medidas legislativas y administrativas necesarias para que los documentos de identidad como actas de nacimiento, pasaportes o registros electorales “reflejen la identidad de género que la persona defina por y para sí”.

Divorcio sin expresión de causa

Para completar su iniciativa, el presidente Peña Nieto propone modificar el artículo 267 del Código Civil Federal. Señala que, actualmente, las causales de divorcio son “verdaderos obstáculos para que las personas puedan obtener la disolución de su matrimonio”.

Se describe a estas causales como anacrónicas, inoperantes, obsoletas y discriminatorias que atentan contra el libre desarrollo de la personalidad.

Ante ello, se propone que “la sola manifestación de voluntad de uno de los cónyuges de no querer continuar con el matrimonio es suficiente, sin importar la posible oposición del otro cónyuge” para el divorcio.

Entre las causales de divorcio vigentes están: el adulterio “debidamente probado”, que una mujer dé a luz durante el matrimonio y que éste “judicialmente sea declarado ilegítimo”, “padecer enajenación mental incurable”, “hábitos de juego o de embriaguez”, “padecer sífilis, tuberculosos o cualquier otra enfermedad crónica o incurable”, entre otras.

Peña Nieto presentó estas iniciativas al conmemorar el Día Nacional de la Lucha contra la Homofobia y tras celebrar, por primera vez en México, un evento en la Residencia Oficial de Los Pinos con la comunidad LGBTTTI.

Aunque en 2010, cuando era gobernador del Estado de México, Peña Nieto dijo que no compartía “la idea de que quienes se unen, dos personas del mismo sexo, tengan derecho a adoptar”, su iniciativa indica que “la orientación sexual constituye un elemento esencial para la dignidad de toda persona”.

“La orientación sexual no puede ser motivo de restricción de derechos”.

Lee aquí: “CNDH pide que todas las personas tengan acceso a matrimonios igualitarios en todo el país”.

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Qué hay detrás de los cambios de política de EU hacia Cuba y Venezuela

El alivio de algunas restricciones a ambos países marca un giro de Washington respecto a la estrategia de mano dura de Trump y busca dar señales de cambio a la región, según analistas.
19 de mayo, 2022
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Después de insistir por un buen tiempo con sanciones, reproches y presión extrema, Estados Unidos comenzó a flexibilizar su política hacia dos de sus mayores antagonistas latinoamericanos: Cuba y Venezuela.

Washington anunció por separado esta semana que aliviaría sus restricciones para viajes y remesas a Cuba, así como para las negociaciones de la principal petrolera estadounidense en Venezuela.

Las medidas son limitadas y están lejos de suponer una normalización de las relaciones de EE.UU. con los gobiernos de ambos países.

Pero sí resulta evidente el giro que la Casa Blanca de Joe Biden busca darle a la estrategia de mano dura diseñada por el anterior presidente Donald Trump para esos países.

Y detrás de este cambio hay varios motivos, según expertos.

Una cumbre polémica

Los anuncios de Washington surgieron mientras el gobierno de Biden se prepara para organizar la novena Cumbre de las Américas el mes que viene en Los Angeles.

La antesala del cónclave está signada por pugnas y un riesgo de boicot de algunos presidentes por la probable exclusión de Cuba, Venezuela y Nicaragua, países a los que EE.UU. ha sugerido que dejaría fuera por considerarlos autocráticos.

Joe Biden

Getty Images

El presidente mexicano, Andrés Manuel López Obrador, ha condicionado su asistencia al encuentro a la participación de esas tres naciones, una postura que también asumió su homólogo boliviano, Luis Arce.

Otros gobiernos latinoamericanos cuyos presidentes prevén asistir a la cumbre, como Argentina, Chile y Honduras, también pidieron que todos los países de la región sean invitados.

EE.UU. ha respondido que aún debe tomar la decisión final sobre los invitados y abrió un diálogo con López Obrador sobre su reclamo.

En el gobierno de Biden niegan que esta polémica por la cumbre tenga alguna relación con los cambios de política hacia Cuba y Venezuela.

“El momento de esto diría que está completamente separado de lo que ha dicho el presidente mexicano respecto a Cuba”, sostuvo un alto funcionario del gobierno de EE.UU. al explicar el martes a periodistas el alivio de sanciones a Venezuela.

El funcionario dijo que las medidas, que incluyen una autorización “limitada” a la petrolera estadounidense Chevron para negociar posibles actividades futuras con Venezuela, buscan respaldar un reinicio del diálogo entre el gobierno de Nicolás Maduro y sus opositores.

Nicolás Maduro

Getty Images
El gobierno de Nicolás Maduro en Venezuela podrá entablar negociaciones con la petrolera estadounidense Chevron.

Señaló además que el gobierno de Biden llevaba meses preparando su nueva política hacia Cuba, que autoriza vuelos comerciales a ciudades de la isla más allá de La Habana y suspende el límite de US$1.000 por trimestre a las remesas.

Sin embargo, algunos analistas observan un vinculo claro entre estos cambios y las críticas de la región a la Cumbre de las Américas a celebrarse del 6 al 10 de junio.

“Es una muestra de que la administración Biden no quiere llegar a la cumbre con las manos vacías”, dice Cynthia Arnson, directora del programa latinoamericano del Wilson Center, un centro de análisis independiente en Washington, a BBC Mundo.

Y agrega que el objetivo de la Casa Blanca es mostrar diferencias con el gobierno de Trump en las políticas sobre Cuba, Venezuela y la migración, en medio de las dudas sobre los compromisos que se lograrán en la cumbre.

De hecho, muchos anticipaban que Biden aliviaría las restricciones impuestas por Trump a Cuba y Venezuela poco después de asumir en enero de 2020, pero diferentes razones demoraron el cambio.

Banderas de países americanos en Washington.

Getty Images
La cumbre de las Américas se realiza en junio en Los Angeles.

“El país obvio”

Pese al afloje de las restricciones a Cuba y Venezuela, los analistas consideran improbable que Biden invite finalmente a ambos países al cónclave de Los Angeles.

En esto también pesan razones de política doméstica: la presencia de autoridades de cubanas o venezolanas en EE.UU. provocaría rechazos internos a meses de las elecciones de mitad de período en noviembre.

Los cambios anunciados esta semana por Washington fueron criticados no solo por opositores republicanos, sino también por demócratas como Bob Menéndez, que preside el poderoso comité de Relaciones Exteriores del Senado de EE.UU.

Bob Menéndez

Getty Images
El senador demócrata Bob Menéndez ha rechazado los planes de la administración Biden para Cuba y Venezuela.

“Darle a Maduro un puñado de dádivas inmerecidas solo para que su régimen prometa sentarse a negociar es una estrategia destinada al fracaso”, sostuvo Menéndez en un comunicado.

El alto funcionario del gobierno de Biden que habló bajo la condición de que su nombre se mantuviera en reserva negó que el permiso a Chevron vaya a derivar en un aumento de ganancias para el gobierno de Maduro, quien sigue bajo sanciones de Washington.

También advirtió que EE.UU. podría aumentar o aliviar más las sanciones a Venezuela en función de lo que ocurra en el diálogo entre el gobierno de Maduro y sus opositores.

Y señaló que el objetivo de Washington es lograr avances hacia elecciones libres y justas en Venezuela, negando que el foco esté en el petróleo.

Pero algunos prevén un mayor rédito para la petrolera estatal venezolana PDVSA luego de este anuncio.

“Tarde o temprano, Chevron explorará petróleo y PDVSA se beneficiará de eso”, dice a BBC Brasil Ryan Berg, investigador para América Latina del Centro para Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS), una organización bipartidista en Washington.

Otros creen que EE.UU. ve en Venezuela, el país con las mayores reservas probadas de crudo en el mundo, una oportunidad para rebajar el precio del petróleo, que se disparó tras la invasión de Rusia a Ucrania en febrero.

En marzo, mientras EE.UU. impulsaba sanciones al petróleo ruso, enviados de Biden viajaron sorpresivamente a Venezuela para conversar reservadamente con Maduro, un aliado de Moscú que dijo estar dispuesto a aumentar la producción petrolera.

Venezuela liberó a dos prisioneros estadounidenses luego de aquel encuentro, que también generó críticas de republicanos y demócratas en Washington.

Ahora cobra fuerza para algunos la idea de que el pulso de Occidente con Rusia también ha movido la política de EE.UU. hacia Venezuela.

“La visita en marzo (a Maduro) fue parte de una mirada global sobre cómo sustituir el petróleo de Rusia al mundo con producción en otros sitios”, señala Arnson. “Y en América Latina, el país obvio es Venezuela”.


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