México ignora los graves abusos contra personas con discapacidad: ONG internacional
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Foto: tomada de ABC News

México ignora los graves abusos contra personas con discapacidad: ONG internacional

Disability Rights International acusa que, tras 20 años de trabajo en el país, no ha visto avances para evitar que personas con discapacidad intelectual sean víctimas de tortura, violencia sexual y esterilización forzada.
Foto: tomada de ABC News
Por Tania L. Montalvo
11 de mayo, 2016
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En México nada ha cambiado desde hace dos décadas que Disability Rights International denunció por primera vez que en el país operaban centros de detención para personas con discapacidad intelectual en donde se cometían abusos, tortura y esterilización forzada.

Ante la falta de avances y compromiso de parte del Estado mexicano, esa organización internacional anunció este martes que acudirá ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) para presentar casos de abusos y violaciones en contra de personas con discapacidad que se cometen con el consentimiento de autoridades.

“En México hemos visto los abusos más atroces cometidos contra personas con discapacidad que están internadas en contra de su voluntad, pero cuando les hemos reportado a las autoridades han decidido no hacer nada. En México hemos acumulado veinte años de frustraciones en donde sólo vemos que los abusos, la violación sexual, la tortura, la esterilización forzada continúan”, dijo Eric Rosenthal, director ejecutivo de Disability Rights International (DRI).

Uno de los casos emblemáticos de la denuncia de DRI es el de Casa Hogar Esperanza para Deficientes Mentales S.C. que alojaba a 37 personas con discapacidad intelectual y recibía recursos públicos tanto federales como locales.

El Gobierno de la Ciudad de México envió el pasado 5 de mayo un comunicado de prensa para informar que en abril pasado la Procuraduría General de Justicia de la Ciudad de México clausuró las instalaciones tras dar seguimiento a dos denuncias por abusos cometidos en la institución.

Según DRI, las autoridades de la capital mexicana fueron notificadas sobre los abusos cometidos en Casa Hogar Esperanza desde junio de 2014 y una vez más en mayo de 2015, cuando esa organización publicó el informe “Sin Justicia. Tortura, tráfico y segregación en México”.

“En junio de 2014 notificamos a las autoridades para que la institución fuera cerrada inmediatamente por los abusos allí cometidos que constituían tortura contra las personas con discapacidad ahí recluidas. Un año después que regresamos a la Casa Esperanza insistimos y tampoco pasó nada. En lugar de eliminar los abusos hicieron lo opuesto. Nadie está en prisión por los abusos cometidos y aunque les presentamos el caso, en la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal ni siquiera se asignó un expediente al caso”.

El DIF-DF dijo que la reubicación de las 37 personas de la Casa Esperanza ocurrió el 10 de junio de 2015 y agregó que tras el cierre de la Casa Hogar Esperanza “por irregularidades y tratos inadecuados a las personas con discapacidad”, se “fortaleció el trabajo conjunto con los centros de acogimiento residencial, especialmente con la Casa Hogar de Nuestra Señora de la Consolación para Niños Incurables I.A.P.”, en donde ahora se encuentran algunas de esas personas.

“Este centro mejoró sus instalaciones y la atención que brinda, a través de un proceso integral de acciones de orientación y capacitaciones en cuidados para personas con discapacidad y derechos humanos”, dijo el DIF-DF en un comunicado.  

Entre las violaciones a derechos de las personas con discapacidad que desde 2014 denunció DRI ante autoridades mexicanas están la esterilización forzada de mujeres internas como respuesta a los abusos sexuales de los que son víctimas.

“Cuando pregunté por qué esterilizaban a las mujeres internas me respondieron que porque no podían protegerlas de abusos sexuales y era mejor evitar las consecuencias de esos abusos que seguramente podían ocurrir”, explicó Eric Rosenthal.

También se denunció el uso de jaulas de un metro cuadrado para encerrar y “contener” a niños y adultos; la presencia de personas con las manos atadas detrás de la espalda para limitar su movimiento o grupos de 25 pacientes que permanecían todo el día en un espacio de 10 metros caminando en círculos.

Con jaulas y suciedad: así son algunos albergues infantiles financiados por el GDF

“La primera vez que visitamos centros como Casa Hogar Esperanza (en 2014) una mujer me dijo ‘sácame de aquí’. Un año después ella misma me dijo que era violada constantemente por el mismo personal de la institución. Todas esas cuestiones fueron ignoradas hasta ahora”, explicó Rosenthal.

Disability Rights International denuncia que la reubicación ocurrió en otras instituciones en las que también se priva de libertad a personas con discapacidad intelectual en contra de su voluntad.

“Las personas con discapacidad tienen el derecho a vivir en una comunidad como cualquier otro ciudadano. No hay forma de proteger los derechos humanos de las personas con discapacidad mientras las mantengan en el encierro involuntario. Eso es lo que ocurre en México y por eso acudiremos ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos”, explicó Eric Rosenthal.

En opinión de DRI, el Estado mexicano falla en garantizar los derechos de las personas con discapacidad y han ignorado a las organizaciones civiles que exigen garantías a esos derechos.

“Tan pronto como las personas con discapacidad intelectual son internadas en contra de su voluntad en una institución en México, el gobierno les retira casi todos sus derechos. No pueden decidir a qué hora despertar, a qué hora comer, cuándo bañarse, cómo pasar su tiempo libre, qué ropa usar, cuando dormir o qué medicamento tomar (…). Son básicamente prisioneros de por vida aún cuando no han cometido ningún crimen”, dijo Robert Okin, médico psiquiatra de DRI, experto en tratamiento con visión de derechos humanos de personas con discapacidad intelectual.

Amenazas e intimidación

Disability Rights International denunció que fue víctima de amenazas e intimidación en la víspera de informar a la prensa sobre la posibilidad de acudir ante la CIDH por violaciones a personas con discapacidad en México.

La organización anunció una conferencia de prensa para este martes, pero el equipo de trabajo en México recibió mensajes que los orilló a cancelar el evento.

Eric Rosenthal explicó que el equipo recibió mensajes que decían que de llevarse a cabo la conferencia de prensa se interrumpiría el evento con violencia poniendo en riesgo tanto a periodistas como a los integrantes de la organización internacional.

Desde hace al menos seis meses, el equipo recibe mensajes para acusarlos de promover la violación a derechos de personas con discapacidad por publicar su situación actual y los señalan como responsables de todo mal que pueda ocurrirle a las personas con discapacidad de las que refieran su caso.

Los defensores de derechos humanos no celebraron la conferencia de prensa planeada y tuvieron que realizar reuniones privadas con algunos medios de comunicación tras las amenazas.

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Cómo tu personalidad cambia a medida que cumples años

Por mucho tiempo se ha pensado que nuestra personalidad se fija, aproximadamente, para cuando alcanzamos los 30 años de edad. Investigaciones recientes revelan que no es así.
1 de febrero, 2021
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“Señor presidente, quiero plantearle un tema que creo que ha estado rondando durante dos o tres semanas y presentarlo específicamente en términos de seguridad nacional… “, dijo el periodista Henry Trewhitt, mientras miraba fija y seriamente al presidente estadounidense Ronald Reagan.

Era octubre de 1984, y Reagan estaba en el circuito de debates, luchando por permanecer en el cargo por un segundo mandato.

Unas semanas antes había tenido un mal desempeño frente a su rival principal. Entonces se rumoreaba que, a los 73 años, simplemente era demasiado mayor para el trabajo.

En ese momento, Reagan ya era el presidente más mayor en la historia de Estados Unidos, un récord que ha sido superado por Donald Trump (74) y ahora por el actual presidente Joe Biden, de 78 años.

Trewhitt quería saber si Reagan tenía alguna duda de si podría funcionar en circunstancias estresantes.

“No, ninguna, Trehwitt”, respondió Reagan, conteniendo una sonrisa.

Expresidente de EE.UU. Ronald Reagan en 1984

Getty Images
En 1984, Reagan era el presidente de mayor edad que había gobernado EE.UU. hasta la fecha.

“Y quiero que sepa que tampoco voy a convertir la edad en un tema de esta campaña. No voy a explotar, con fines políticos, la juventud y la inexperiencia de mi oponente”.

Su respuesta fue recibida con risas estridentes y aplausos, que precedieron a una victoria aplastante en las elecciones.

La broma de Reagan, sin embargo, contenía más verdad de lo que sabía entonces.

No solo tenía la experiencia de su lado, también tenía una “personalidad madura”.

Cambio misterioso

Todos estamos familiarizados con la transformación física que conlleva el envejecimiento: la piel pierde su elasticidad, las encías retroceden, nuestra nariz crece, los pelos brotan en lugares peculiares -a la vez que desaparecen por completo de otras partes- y esos preciosos centímetros de altura a los que nos aferramos comienzan a desaparecer.

Ahora, después de décadas de investigación sobre los efectos del envejecimiento, los científicos han comenzado a descubrir cambios más misteriosos.

“La conclusión es exactamente esta: que no somos la misma persona durante toda nuestra vida“, señala René Mõttus, psicólogo de la Universidad de Edimburgo.

Mujer mayor disfrutando de una piscina de agua caliente.

Getty Images
Si bien nuestras personalidades cambian constantemente, lo hacen en relación a quienes nos rodean.

A la mayoría de nosotros nos gustaría pensar en nuestra personalidad como algo relativamente estable a lo largo de nuestra vida. Pero diversas investigaciones sugieren que este no es el caso.

Nuestros rasgos cambian constantemente, y para cuando entramos en la década de los 70 y 80 años, hemos experimentado una transformación significativa.

La modificación gradual de nuestra personalidad tiene algunas ventajas sorprendentes. Nos volvemos más conscientes, agradables y menos neuróticos.

Los niveles de los rasgos de personalidad de la llamada “Tríada Oscura” -el maquiavelismo, el narcisismo y la psicopatía- también tienden a disminuir, y con ellos, nuestro riesgo de caer en comportamientos antisociales como el crimen y el abuso de sustancias.

Las investigaciones han demostrado que nos convertimos en personas más altruistas y confiadas. Nuestra fuerza de voluntad aumenta y desarrollamos un mejor sentido del humor.

Finalmente, los adultos mayores tienen más control sobre sus emociones.

Es sin duda una combinación ganadora, y una que indica que el estereotipo de que las personas mayores son gruñonas y cascarrabias necesita ser revisada.

Nuestras personalidades son fluidas y maleables

Lejos de asentarse en la infancia, o alrededor de los 30 años -como pensó la comunidad científica durante años-, parece que nuestras personalidades son fluidas y maleables.

“Las personas se vuelven más agradables y más adaptadas socialmente”, dice Mõttus.

“Son cada vez más capaces de equilibrar sus propias expectativas de vida con las demandas de la sociedad”.

Los psicólogos llaman al proceso de cambio que ocurre a medida que envejecemos “maduración de la personalidad”.

Mujer mayor

Getty Images
Aquellos con mayor autocontrol serán probablemente más saludables de mayores.

Es un cambio gradual e imperceptible que comienza en nuestra adolescencia y continúa al menos hasta nuestra octava década en el planeta.

Curiosamente, parece ser universal: la tendencia se observa en todas las culturas humanas, desde Guatemala hasta India.

“Generalmente es controvertido hacer juicios de valor sobre estos cambios de personalidad”, dice Rodica Damian, psicóloga social de la Universidad de Houston, en Estados Unidos.

“Pero al mismo tiempo, tenemos evidencia de que son beneficiosos”.

Por ejemplo, la falta de estabilidad emocional se ha relacionado con problemas de salud mental, tasas de mortalidad más altas y divorcios.

Entretanto, Damian explica que la pareja de alguien con un grado elevado de conciencia probablemente sea más feliz, porque es más probable que estas personas laven los platos a tiempo y sean menos propensos a engañar a su pareja.

Un lado más estable de nuestra personalidad

Resulta que, si bien nuestra personalidad cambia en cierta dirección a medida que envejecemos, lo que somos en relación con otras personas del mismo grupo de edad tiende a permanecer bastante estable.

Por ejemplo, es probable que el nivel de neurosis de una persona vaya bajando en general, pero los niños de 11 años más neuróticos siguen siendo, en general, los ancianos de 81 años más neuróticos.

“Hay una base de quiénes somos en el sentido de que mantenemos nuestro rango en relación con otras personas hasta cierto punto”, dice Damian.

“Pero en relación a nosotros mismos, nuestra personalidad no está escrita en piedra, podemos cambiar”.

¿Cómo se desarrollan estos cambios de personalidad?

Dado que la maduración de la personalidad es universal, algunos científicos piensan que, lejos de ser un efecto secundario accidental de haber tenido más tiempo para aprender las normas sociales, las formas en que cambia nuestra personalidad podría estar genéticamente programada, tal vez incluso moldeada por fuerzas evolutivas.

Por otro lado, otros expertos creen que nuestra personalidad está en parte forjada por factores genéticos y luego esculpidas por presiones sociales a lo largo de nuestra vida.

Por ejemplo, una investigación de Wiebke Bleidorn, psicóloga de la personalidad de la Universidad de California, concluyó que, en culturas donde se esperaba que las personas maduraran más rápido (en términos de casamiento, empezar a trabajar, asumir responsabilidades adultas), sus personalidades tienden a madurar a una edad más temprana.

Niño con traje

Getty Images
Las personas de culturas donde se espera que se casen o empiecen a trabajar más jóvenes, tienen personalidades que maduran antes.

“Las personas simplemente se ven obligadas a cambiar su comportamiento y, con el tiempo, a volverse más responsables. Nuestras personalidades cambian para ayudarnos a enfrentar los desafíos de la vida”, dice Damian.

¿Pero qué ocurre cuando nos volvemos muy mayores?

Hay dos formas posibles de estudiar cómo cambiamos a lo largo de nuestra vida.

La primera es tomar un grupo grande de personas de muchas edades diferentes y luego observar en qué se diferencian sus personalidades.

Un problema con esta estrategia es que es fácil confundir accidentalmente los rasgos generacionales que han sido esculpidos por la cultura de un período de tiempo particular -como la mojigatería o una adoración inexplicable por las natillas y el jerez- con los cambios que ocurren a medida que uno envejece.

Estudio de largo plazo

La alternativa es tomar un mismo grupo de personas y estudiarlas a medida que crecen.

Esto es exactamente lo que sucedió con el Lothian Birth Cohort (estudio de cohorte de Lothian), un grupo de personas en Escocia a quienes se les examinaron sus rasgos de personalidad e inteligencia en junio de 1932 o junio de 1947, cuando aún estaban en la escuela.

En ese momento, las personas tenían cerca de 11 años de edad.

Junto con colegas de la Universidad de Edimburgo, Mõttus rastreó a cientos de las mismas personas cuando tenían 70 u 80 años, y les hizo dos pruebas idénticas más, con varios años de diferencia.

Señor mayor en un parque

Getty Images
Un famoso estudio con personas en Escocia mostró resultados notablemente diferentes para dos generaciones de personas.

“Debido a que teníamos dos grupos diferentes de personas, y ambas fueron medidas en dos ocasiones, pudimos utilizar ambas estrategias a la vez”, dice Mõttus.

Fue una suerte, porque los resultados fueron notablemente diferentes para las dos generaciones.

Si bien las personalidades del grupo más joven permanecieron más o menos iguales en general, los rasgos de personalidad del grupo mayor comienzan a cambiar, de modo que, en promedio, se volvieron menos abiertos y extrovertidos, así como menos agradables y concienzudos.

Los cambios beneficiosos que habían estado ocurriendo a lo largo de sus vidas comenzaron a revertirse.

“Creo que esto tiene sentido, porque en la vejez las cosas comienzan a pasarle a la gente a un ritmo más rápido”, dice Mõttus, quien señala que la salud de estas personas podría haber estado en declive y es probable que hayan comenzado a perder amigos y familiares.

“Esto tiene cierto impacto en su participación activa en el mundo”.

Nadie ha investigado aún si esta tendencia continuaría después de los 100 años.

Investigaciones sobre japoneses centenarios han descubierto que tienden a obtener una puntuación alta en la conciencia, la extroversión y la apertura, pero es posible que hayan tenido más de estas características para empezar, y tal vez esto incluso contribuyó a su longevidad.

Mujer mayor asiática

Getty Images
Nuestra personalidad está muy ligada a nuestro bienestar.

De hecho, nuestra personalidad está intrínsecamente ligada a nuestro bienestar a medida que envejecemos.

Por ejemplo, aquellas con un mayor autocontrol tienen más probabilidades de ser saludables en la edad adulta, las mujeres con niveles más altos de neurosis tienen más probabilidades de experimentar síntomas durante la menopausia, y cierto grado de narcisismo se ha asociado con tasas más bajas de soledad, que en sí mismo es un factor de riesgo para una muerte más temprana.

En el futuro, comprender cómo ciertos rasgos están vinculados a nuestra salud -y cómo podemos esperar que nuestra personalidad evolucione a lo largo de nuestra vida- podría ayudar a predecir quién está en mayor riesgo de padecer ciertos problemas de salud y poder intervenir.

El conocimiento de que nuestra personalidad cambia a lo largo de nuestra vida, lo queramos o no, es una prueba útil de lo maleables que son.

“Es importante que sepamos esto”, considera Damian. “Durante mucho tiempo, la gente pensó que no”.

“Ahora estamos viendo que nuestra personalidad puede adaptarse, y esto nos ayuda a enfrentar los desafíos que nos presenta la vida”, agrega.

Al menos, nos da a todos algo que esperar a medida que envejecemos y la posibilidad de descubrir en quiénes nos convertiremos.


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