Mi papá siempre quiso venir, pero nunca pudo. Lo hago por él: así es viajar en el primer crucero entre EU y Cuba
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BBC Mundo

Mi papá siempre quiso venir, pero nunca pudo. Lo hago por él: así es viajar en el primer crucero entre EU y Cuba

BBC Mundo
2 de mayo, 2016
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Rick Schneider le dijo a su pareja que no se preocupara, que ya irían a La Habana en el siguiente ferry. Y lo hizo, pero “el siguiente” tardó en salir 56 años.

Porque desde el triunfo de la Revolución cubana, el estrecho de la Florida sólo lo habían cruzado balseros: jugándose la vida en su huida desesperada y, de regreso algunos, “pies mojados” devueltos por los Guardacostas de EE.UU.

Hasta este histórico domingo, un primero de mayo, en que zarpó del puerto de Miami el primer barco con pasajeros rumbo a La Habana en más medio siglo.

Y Schneider, ondeando su bandera cubana con Miami Beach de fondo, parecía más entusiasmado que nadie.

“Tengo muchas ganas de visitar La Habana y conocer a su gente (…). Por lo que cuentan, los cubanos son un pueblo maravilloso. ‘Conozcámonos, compartamos'”.

“Lo que comienza acá puede cambiarlo todo”, dice una de las paredes del barco.

Una semana

Música, cocteles y el tórrido sol de Miami acompañaron la partida del Adonia.

Con unos 700 pasajeros abordo, el Adonia es un barco de crucero más bien pequeño si se compara con los otros que se pueden ver en el Puerto de Miami, que fácilmente triplican su capacidad.

El crucero durará una semana -entre ida y vuelta- y por supuesto empezó con una fiesta.

Con las torres del centro de Miami alejándose, cada vez más pequeñas, era la fiesta del “deshielo”.

Porque este viaje no hubiera sido posible sin el acercamiento iniciado por Raúl Castro y Barack Obama.

“¿Qué vamos a hacer, seguir ignorándolos? Y lo mismo para ellos, ¿van a seguir ignorándonos?”, se preguntaba Richard Hoy.

Pareja bailando                     Como buen crucero a Cuba, comenzó con una fiesta.

“Tenemos que trabajar juntos para encontrar soluciones o ellos van a seguir con salarios de US$25 al mes y nosotros vamos seguir recibiendo balseros”.

Eso sí, con su camiseta de Cuba con una estrella roja comprada en Key West, Hoy confiesa que la razón número uno para estar en el primer barco que sale a La Habana es que todos sus amigos viajan con él.

Porque en el ambiente, más que una reivindicación política, reinaba el entusiasmo por poder viajar a uno de los países que más curiosidad despierta entre los estadounidenses.

Esa isla que le plantó cara a Washington durante tantos años es el lugar de moda.

Virginia Mohamed, disfruta de la espectacular vista dorada de la playa de Miami, mientras resume el sentimiento de muchos sobre la oportunidad de poder viajar a Cuba: “Es una isla muy bonita que nos hemos estado perdiendo durante 50 años”.

Y como la capital cubana no es precisamente un sitio con la infraestructura lista para la avalancha de turistas que le espera, no es mala idea llegar en un crucero.

Al menos eso cuenta Debbie McMand mientras disfruta de su primer mojito en la cubierta del barco junto a su marido, Dan.

“Como sea, pero vamos (…). Tenemos muchas ganas de comer en los “paladares” (restaurantes locales), estar con la gente local, aprender de su cultura, de su historia…”.

Casi no sale

Flores                            En los bares y en la terraza el mojito es uno de los tragos predilectos.

Hacer posible este viaje ha sido un largo camino lleno de obstáculos burocráticos, de un lado el embargo y del otro la prohibición de que los cubanos lleguen por mar a la isla.

Una norma que databa de los años en que una de las principales preocupaciones del gobierno de los Castro era la llegada de milicianos de Miami.

Arnold Donald, presidente de Carnival, le relató a BBC Mundo que esa fue “la última piedra en el camino”.

En Miami no se habían hecho esperar las protestas contra el rechazo de Carnival de vender a los nacidos en Cuba unos pasajes que iban de US$1.800 a US$7.000

El ruido que generó el asunto llevó a Carnival a responder con lo que muchos interpretaron como una amenaza al gobierno cubano, cancelar el viaje si no se abolía la norma.

Hombre                                Para la mayoría de la gente el barco el viaje es una aventura.

“No fue una amenaza, fue decir que si había un retraso en remover esa norma, también se retrasaría la salida del barco”, asegura Donald.

Finalmente el gobierno cubano accedió a levantar la restricción y el barco pudo zarpar.

Aunque las protestas no terminaron.

En el mismo puerto, antes de la salida, lo que iba a ser una flotilla de protesta se materializó más bien en un bote con la palabra “Democracia”.

“Castro, por qué le pides a los cubanos una visa para visitar su propio país”, decía uno de los carteles del bote.

El primer cubano

Cubanos                             A bordo del Adonia habían muy pocas personas nacidas en Cuba, cuyo principal público era estadounidense anglófono.

Y lo decía en inglés, buena idea si lo que quería era que lo entendiera el pasaje del Adonia, dominado por los estadounidenses anglófonos.

Según contó Tara Russell, la presidenta de Fathom (la subdivisión de “cruceros solidarios” Carnival a la que pertenece el Adonia), a bordo había muy pocos nacidos en Cuba, la mayoría trabajadores de la empresa.

“Entre media y una docena”, decía Russell cada vez que le preguntaban.

Y le preguntaban mucho porque todos los periodistas estaban a la caza de la historia ideal: la del cubano que regresaba por primera vez a la isla después de décadas de exilio y, claro, que no fueran trabajadores de la empresa.

Y los encontraron, Robert e Isabel Buznego, quienes incluso antes de embarcar iban camino de convertirse en las estrellas del viaje.

Las cámaras de televisión casi que guardaban turno para entrevistarlos en la fila.

Hasta dieron una especie de rueda de prensa, con los periodistas agolpados, extendiendo los micrófonos.

“Son muchas cosas, estoy nerviosa, estoy contenta, estoy orgullosa, da miedo, da susto“, decía Isabel, algo más elocuente que su marido.

Piscina                            El Adonia es el primer crucero en cruzar el estrecho de la Florida en más de medio siglo.

Contaron que habían dejado Cuba hacía muchos años y que estaban regresando por primera vez.

“Mi papá siempre quiso venir, pero nunca pudo. Murió recientemente y es por eso que estoy haciendo este viaje por él. Por eso es tan emocional”, agregó la mujer, quien dejó Cuba cuando tenía 5 años.

Y tanta atención de los medios para alguien que en realidad está de vacaciones, debe cansar.

“Por favor, que estoy aquí con la familia”, fue lo que le dijo a BBC Mundo cuando lo abordamos en el que seguramente no fue el mejor momento.

En cualquier caso, Carnival ya tenía preparada la historia del primero que se bajará del barco.

Ese honor recayó en Arnie Pérez. Abogado estadounidense, y cubano. Será el primero en descender al puerto de La Habana desde un crucero en más de medio siglo.

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COVID: cómo envejece nuestro sistema inmunitario y cómo podemos frenar ese proceso

Cuando nos volvemos mayores, nuestro cuerpo ya no produce tantas células cruciales para el buen funcionamiento del sistema inmunitario, y muchas de ellas se comportan de manera errática. Pero tú puedes compensar el paso de los años con acciones muy simples para mantenerlo en buena forma.
24 de diciembre, 2020
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El sistema inmunitario ha cobrado un protagonismo inesperado en medio de la pandemia de covid-19.

No es para menos. Esta compleja red de células, tejidos y órganos es el arma principal que tiene nuestro organismo para defenderse del SARS-CoV-2, el nuevo coronavirus causante de esta enfermedad.

Al igual que cualquier otra parte del cuerpo, el sistema inmune envejece con los años, y esto nos deja más vulnerables a las infecciones, al cáncer y a todo tipo de enfermedades.

Esta es una de las razones —además de la prevalencia de enfermedades preexistentes— por la que las personas mayores de 65 años corren más riesgo de contagiarse de covid y desarrollar una forma más virulenta de la enfermedad.

Sin embargo, la edad del sistema inmunitario no coincide necesariamente con la edad cronológica. Y en la medida en que nos volvemos mayores, esta discrepancia puede hacerse aún más amplia.

“Podemos tener individuos que cronológicamente tienen 80 años y un sistema inmune que parece de una persona de 62 años. O todo lo contrario: una persona de 60 años cuyo sistema inmune parece el de una persona de una edad mucho más avanzada”, le explica a BBC Mundo Shai Shen-Orr, inmunólogo del Instituto de Tecnología de Israel Technion.

Lo interesante, además, es que podemos que ralentizar su envejecimiento (o, posiblemente, revertir su edad) siguiendo una serie de pasos simples.

Pero antes de ver cómo lograrlo, recordemos cómo funciona y cómo y qué se deteriora con la edad.

Menos células B y T

El sistema inmune tiene dos brazos, cada uno de ellos compuesto por distintos tipos de células.

Por un lado está la llamada respuesta innata, que es la primera línea de defensa que se activa casi de forma inmediata cuando detecta la presencia de un organismo extraño.

Gráfico

Getty Images
Todo lo que podamos hacer para mantener la salud inmunitaria ayuda en la lucha contra la covid-19.

Esta respuesta contiene “neutrófilos, que atacan sobre todo bacterias; monocitos, que ayudan a organizar al sistema inmune, alertando a otras células inmunitarias de que hay una infección, y luego están las NK (o células asesinas), cuyo trabajo es combatir virus o cáncer. Estas tres células no funcionan tan bien cuando nos hacemos mayores”, le explica a BBC Mundo Janet Lord, directora del Instituto de Inflamación y Envejecimiento de la Universidad de Birmingham, en Reino Unido.

Por otro lado está la respuesta adaptativa, compuesta por linfocitos T y B que combaten a un patógeno específico. Esta respuesta tarda unos días en activarse, pero una vez que lo hace, recordará al patógeno para el futuro y lo combatirá otra vez, si vuelve a aparecer.

“Cuando envejeces, produces menos nuevos linfocitos, que son los que necesitas para combatir una infección nueva como el SARS-CoV-2″, señala Lord.

“E incluso los que tu cuerpo creó en el pasado, para combatir otra infección, tampoco funcionan muy bien”, añade.

Es decir, el envejecimiento provoca un declive en todas las funciones del sistema inmune.

La respuesta innata produce un poco más de células pero estas no funcionan tan bien, y la respuesta adaptativa produce menos linfocitos B (que se fabrican en la médula ósea y se encargan de producir anticuerpos) y menos linfocitos T (que se producen en el timo e identifican y matan a patógenos o células infectadas).

La disminución de células T se debe a que “el timo comienza a encogerse a los 20 años de edad. Se hace cada vez más pequeñito y cuando llegas a los 65 o 70 años, solo queda un 3% de él (en el cuerpo)”, dice Lord.

La pérdida de las células que guardan la memoria de los patógenos hace que al envejecer no solo perdamos la capacidad de responder a una infección, sino también a las vacunas que las previenen.

Gente caminando

Getty Images
Caminar es un ejercicio simple al alcance de todos.

En el caso de la vacuna contra la gripe, por ejemplo, “el 40% de los adultos mayores de 65 años no genera una respuesta a la vacuna”, comenta Shen-Orr.

Otro problema es que la edad genera más inflamación en la sangre y en los tejidos, algo que en inglés se conoce como inflammaging (una combinación de las palabras inflamation y envejecimiento, ageing).

“Además de no funcionar de forma óptima, las células del sistema inmune tienden a causar inflamación, algo que da lugar a numerosas enfermedades”, explica Lord.

Todos estos cambios que se producen a medida que nos volvemos más viejos, “hacen que nos cueste más recuperarnos de una infección o una herida, y que algunas infecciones se puedan tornar crónicas”, le dice a BBC Mundo Encarnación Montecino, investigadora de la Universidad de California, en Estados Unidos.

“Infecciones que estaban bajo control pueden reaparecer (como el herpes zóster, o la tuberculosis), aumenta la susceptibilidad a nuevos patógenos (gripe, neumonía) y la incidencia de cáncer”, agrega.

No siempre es cuestión de edad

Si bien con el avance de los años todos sufrimos un deterioro cuya trayectoria es previsible, lo que varía enormemente es el ritmo en que lo hace cada individuo, influido por la genética, pero también —y en una gran medida— por el estilo de vida.

Hasta hace poco no era posible determinar la edad inmunitaria, pero las investigaciones de Shen-Orr y su equipo, en colaboración con la Universidad de Stanford, en Estados Unidos, lograron crear un método para obtener esta información, crucial para llegar a tratamientos acertados.

“Analizando la composición de 18 tipos de células del sistema inmune y la expresión de los genes en una muestra de sangre, podemos establecer en qué estadio del proceso de envejecimiento se encuentra el sistema inmunitario de una persona”, explica Shen-Orr.

La variación en la velocidad del proceso de deterioro también se vincula a la diferencia de género.

“Mientras que los dos sexos sufren el envejecimiento, debido a los efectos específicos de las hormonas sexuales, algunos de los parámetros envejecen a ritmos distintos en hombres y mujeres”, señala Montecino.

Por ejemplo, en las mujeres “la menopausia produce una nivelación de los efectos protectores del estrógeno”.

A levantarse de la silla

La buena noticia, como mencionamos en el principio es que el proceso de envejecimiento puede ralentizarse.

La clave está en mantenerse físicamente activo: “hoy día permanecer mucho tiempo sentado, es para el organismo lo que antes era fumar”, explica Lord, comparándolo con este hábito que mucha gente ya ha abandonado.

“En estudios con personas que se mantuvieron activas desde que eran jóvenes hasta la tercera edad —ciclistas de hasta 80 años que continuaron haciendo 100 km o 150 km a la semana— los resultados fueron increíbles”, dice Lord.

Hombre sentado en el sofá mirando la TV

Getty Images
Pasar demasiadas horas sentados es pésimo, dice Lord.

“Tenían muchas células T y el timo no se había encogido“.

“En otro estudio que monitoreó el número de pasos al día, encontró que si haces 10.000, tus neutrófilos parecen los de una persona de 20 años”.

“Yo pensaba que esa cifra era un invento de las personas que vendían dispositivos para medirlos, pero cuando hicimos el estudio me quedé totalmente sorprendida”, confiesa Lord.

Todo depende del estado físico del que uno parta, pero básicamente es hacer ejercicios simples como pararse y subir y bajar en puntas de pie, subir escaleras y levantar un poco de peso con los brazos si uno es mayor o no está en buen estado físico, y hacer ejercicio intenso por lapsos de tiempo breve, si uno está en forma.

“Simplemente haz algo. Todo lo que puedas hacer ayuda”.

Volver al pasado

Una cosa es disminuir el ritmo de envejecimiento y otra es revertir el proceso.

¿Es posible?

Los análisis llevados a cabo por la investigadora de Birmingham y su equipo no se han centrado en eso, pero Lord señala que un estudio pequeño (con 12 participantes) publicado el año pasado mostró, por primera vez, que suministrando tres drogas diferentes se pudo revertir la edad inmunitaria y la edad biológica en 2 años.

Ciclista

Getty Images
Uno de los estudios de Birmingham mostró que ciclistas mayores que seguían manteniéndose activos tenían un sistema inmune de una persona joven.

Shen-Orr menciona un estudio sobre una droga en la que él y su equipo están trabajando pero cuyos resultados aún no se han publicado, que también muestra que la reversión es posible.

“Vimos una reducción (de la edad inmunitaria), pero no sabemos aún si esta se va a mantener de forma permanente”, señala.

Pero detener el deterioro es un paso más que importante.

Otros factores que pueden ayudar en este sentido son una dieta variada, rica en fibra, con alimentos fermentados y poca carne roja para mantener la salud de la microbiota intestinal (un campo de investigación que aún está en su infancia), y un sueño óptimo de alrededor de 6 horas y media o 7.


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