¿Qué estrena la cartelera?
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¿Qué estrena la cartelera?

Esta semana se estrena "X-Men: Apocalipsis", "La bruja" y "Dulce agonía", un documental mexicano sobre la diabetes que dejará aterrorizado a cualquiera. La cartelera se completa con "La conspiración del silencio" y con "Rumbos paralelos".
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Por Butaca Ancha
20 de mayo, 2016
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Las olas de superhéroes no dejan descansar a la cartelera. Esta semana es turno de los mutantes de controlar las pantallas con X-Men: Apocalipsis. Si la acción no es lo suyo siempre pueden recurrir a los sustos, para eso tenemos a La bruja y a Dulce agonía, un documental mexicano sobre la diabetes que dejará aterrorizado a cualquiera.

Completan la parrilla un thriller sobre los años después de la Segunda Guerra Mundial, La conspiración del silencio, y un melodrama producido en nuestro país con Ludwika Paleta a la cabeza, Rumbos paralelos. ¿Cuál se les antoja?

  • La bruja (The Witch, 2015)

Dirección: Robert Eggers

Protagonizan: Anya Taylor-Joy, Ralph Ineson, Kate Dickie, Harvey Scrimshaw

Sinopsis: Nueva Inglaterra en el año 1630. Una familia de colonos cristiana, formada por un matrimonio y sus cinco hijos, vive cerca de un bosque que, según las creencias populares, está controlado por un mal sobrenatural. Cuando su hijo recién nacido desaparece y los cultivos no crecen, los miembros de la familia se rebelan los unos contra los otros. Más allá de sus peores temores, un mal sobrenatural les acecha en el bosque cercano.

La crítica: “Zozobrante entre mostrar y no mostrar, decir o no decir y tensar o no tensar, La bruja intenta ser muchas películas al mismo tiempo, pero es quizás esa incertidumbre la que hace en conjunto que la cinta cohesione de una manera extraña. Cual pócima de bruja escaldufa que al combinar en su caldero una amplia y disparatada variedad de ingredientes, obtiene un resultado agudamente preciso.” Seguir leyendo…

  • X-Men: Apocalipsis (X-Men: Apocalypse, 2016)

Dirección: Bryan Singer

Protagonizan: Michael Fassbender, James McAvoy, Jennifer Lawrence, Hugh Jackman

Sinopsis: Desde el inicio de los tiempos Apocalipsis, el mutante más poderoso que ha existido nunca, era adorado como un dios mientras acumulaba los poderes del resto de mutantes convirtiéndose en un ser inmortal. Tras miles de años dormido, despierta en un mundo que no le gusta y por ello recluta un equipo, encabezado por Magneto, para acabar con toda la humanidad y crear un nuevo orden mundial. Pero el Profesor X, con la ayuda de Mística, se unirá a un grupo de jóvenes mutantes para tratar de detener al mayor enemigo contra el que se hayan enfrentado jamás.

La crítica: “La cinta está hecha para los fans, para complacer y emocionar, para hacer reír, para cumplir; para que nadie se queje. Sí, todo está bien, todo está en su lugar y la fórmula de Sid Fields vuelve a hacer de las suyas. La maquetación hollywoodense juega el papel que le corresponde y, como casi siempre, termina ganando. Las escenas de acción nos tienen pendientes de un hilo, y la trama encaja en el rompecabezas mental del espectador; da lo que se espera, con la turbulencia normal del vuelo.” Seguir leyendo…

  • La conspiración del silencio (Labyrinth of Lies, 2015)

Dirección: Giulio Ricciarelli

Protagonizan: Alexander Fehling, André Szymanski, Gert Voss, Friederike Becht

Sinopsis: En pleno milagro económico alemán después de la Segunda Guerra Mundial, el joven fiscal Johann Radmann encuentra unos documentos que le permiten poner en marcha un proceso judicial contra algunos miembros de las SS que sirvieron en Auschwitz. Pero la hostilidad hacia su trabajo lo lleva cerca del colapso, pues le resulta casi imposible abrirse paso a través de un laberinto en el que todo el mundo parece estar implicado. Esta película dramatiza los juicios que ayudaron a descubrir la verdad sobre los campos de exterminio.

La crítica: “Si bien menos propositiva que otros sólidas cintas de ubicación histórica similar como El hijo de Saúl (Saul Fia, 2015), La conspiración del silencio es una aproximación histórica muy conservadora en su estética y en su narración, pero logra realizar una pasable y nítida retrospectiva a un suceso en el que los vestigios del Nazismo y la Segunda Guerra Mundial dejaron cicatrices que aún permanecen latentes en el país después de tantas décadas.” Seguir leyendo…

  • Dulce agonía (2016)

Dirección: Amaranta Rodríguez

Sinopsis: Cuenta la historia de Don Gonzalo, un hombre que ha sufrido los estragos de la comida chatarra; a sus 45 años se encuentra enfermo de diabetes. Los datos en nuestro país por esta enfermedad son alarmantes, tan solo en el sexenio de Felipe Calderón murieron cerca de 500 mil personas por diabetes, en el 2013 se registraron 75 mil amputaciones por complicaciones de esta enfermedad. Esta epidemia podría resultar en el colapso del sistema nacional de salud en México. La historia de Don Gonzalo se entrelaza entre los testimonios de diversos expertos académicos y organizaciones civiles a nivel nacional e internacional que exponen la dimensión del problema y presentan propuestas de políticas públicas que deben tomarse para enfrentar esta epidemia.

  • Rumbos paralelos (2016)

Dirección: Rafael Montero

Protagonizan: Ludwika Paleta, Iliana Fox, Michel Brown, Arturo Barba, Julián Fidalgo

Sinopsis: Gaby, madre de Fer y Silvia, madre de Diego, viven sus vidas felizmente en familia, hasta que, a causa de una enfermedad renal que tiene Diego, descubren que los niños fueron intercambiados por accidente al nacer. Silvia busca recuperar la custodia de Fer e inicia un juicio legal que termina por ganar, así Diego acaba con Gaby, que con la intención de salvarle la vida busca a su padre biológico.

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Burnout: qué es el síndrome de estar ‘quemado’ por el trabajo y cómo combatirlo

Fruto del estrés laboral crónico, el síndrome es uno de los principales problemas de salud mental y la antesala de muchas patologías psíquicas que puede empeorar con la pandemia.
16 de julio, 2021
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¿Se ha encontrado en alguna ocasión de su vida agotado física y mentalmente? ¿Ha tenido una actitud de indiferencia y desapego en el trabajo? ¿Se ha sentido desmotivado, frustrado y ha disminuido su productividad laboral?

Si la respuesta a estas preguntas es afirmativa entonces ha sufrido el síndrome de burnout o síndrome del “quemado”.

Catalogado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) como un riesgo laboral en 2019, se incluyó en la Clasificación Estadística Internacional de Enfermedades y Problemas de Salud Conexos (CIE-11), cuya entrada en vigor se ha fijado para el 1 de enero de 2022.

Se trata de un trastorno cada vez más conocido y diagnosticado.

Combina factores de riesgo personales con factores de riesgo relacionados con la organización.

De hecho, es uno de los principales problemas de salud mental y la antesala de muchas patologías psíquicas.

Un chico tapándose la cara

Getty Images

Origen del síndrome

El término “burnout” fue descrito por primera vez en 1974 por el psicoanalista Herbert Freudenberger.

Observó en una clínica para toxicómanos en Nueva York cómo la mayoría de los voluntarios tenía una pérdida de energía progresiva hasta llegar al agotamiento.

También detectó síntomas de ansiedad, depresión y desmotivación en el trabajo, además de agresividad hacia los pacientes al cabo de un año de estar trabajando.

Su descripción fue la siguiente: “Una sensación de fracaso y una experiencia agotadora que resulta de una sobrecarga por exigencias de energía, recursos personales o fuerza espiritual del trabajador”.

Doctora en su oficina

Getty Images

Principales características

El síndrome es consecuencia de un estrés laboral crónico.

Suele aparecer en personas cuya profesión demanda entrega y dedicación a los demás, como es el caso de la enseñanza, la salud o los servicios sociales.

Afecta especialmente a los profesionales de la salud, dado que se encuentran expuestos al sufrimiento humano y a la muerte.

Además tienen un alto nivel de exposición laboral, con largas jornadas de trabajo y un nivel elevado de exigencia y sobrecarga de tareas.

Esta exposición a largo plazo genera una pérdida de energía, un sentimiento de falta de realización personal y una despersonalización que pueden ocasionar trastornos de salud y poca motivación para el trabajo, generando errores y deterioro de la calidad del servicio.

Hombre en la cama, mirando el celular durante la noche

Getty Images

Tres componentes significativos caracterizan al síndrome del quemado:

  1. Estado de agotamiento emocional: sentimiento de estar sobrepasados emocionalmente y exhausto en el trabajo.
  2. Actitud cínica o distante frente al trabajo: percepción deshumanizada de las personas con las que nos relacionamos en el trabajo.
  3. Sensación de ineficacia, de no hacer bien las tareas: insatisfacción en el trabajo con sentimientos de descontento y desmotivación.

Instrumentos de evaluación

Existen varios instrumentos para medir el desgaste profesional por parte de los médicos.

Uno de los más conocidos es la escala de Maslach o Maslach Burnout Inventory, que consta de 22 ítems en forma de afirmaciones sobre los sentimientos y actitudes del profesional.

Otra escala es el inventario de burnout de Conpenhague, compuesto por 19 preguntas divididas en tres escalas para medir el agotamiento personal.

Ambos instrumentos son de utilidad para poder determinar si un trabajador sufre el síndrome del quemado.

Pero los tiene que utilizar un profesional, para realizar una correcta interpretación.

Edificio de oficinas con muchas personas trabajando de noche

Getty Images
Algunas sociedades glorifican el exceso de trabajo hasta el punto de agotamiento.

Otros factores que influyen

Existen varios factores que influyen en este síndrome.

Estos son los más destacables:

  1. Los turnos laborales y el horario de trabajo. Tienen influencias biológicas y emocionales claras: alteraciones del ritmo cardiaco, ciclo sueño-vigilia, etc.
  2. La seguridad y estabilidad del trabajo, especialmente en época de crisis. Perder el trabajo o estar bajo la presión de perderlo durante un tiempo prolongado.
  3. Falta de formación profesional para desempeñar las tareas y falta de asertividad. No estar preparado y, por lo tanto, no poder hacer correctamente el trabajo. No saber decir no y asumir más carga de trabajo de la que podemos llevar a cabo.
  4. La estructura y clima organizacional: organizaciones complejas, con muchos requerimientos, exceso de burocracia y responsabilidades que pueden afectar al grado de control del individuo, incluyendo un alto nivel de estrés, carga de trabajo excesiva o poca autonomía profesional.
  5. Las relaciones interpersonales con otros compañeros de trabajo basadas en la falta de confianza, poca o escasa cooperación o destructivas, con altos niveles de tensión.

Además de lo anteriormente expuesto, a nivel personal hay una serie de factores de riesgo, como son: el deseo de destacar y ser brillante, la autoexigencia, una baja tolerancia al fracaso, el perfeccionismo, la ambición, creerse indispensable, tener pocos intereses fuera del trabajo o ser excesivamente idealistas.

Bañistas sentados frente a la playa

Getty Images

¿Cómo lo podemos prevenir?

Existen algunas medidas eficaces:

  • Dar información sobre el síndrome de burnout, sus síntomas y consecuencias, de manera que lo podamos detectar de forma rápida.
  • Permanecer atentos a las condiciones del ambiente laboral.
  • Impartir formación sobre habilidades sociales y estrategias para enfrentarse a los cambios.
  • Fomentar actividades extralaborales.

Es muy importante no estar centrados en temas de trabajo siempre, dentro y fuera, sino romper y mantener una vida activa desconectados del trabajo.

Mejor tratamiento

El tratamiento se centra principalmente en la atención a la disminución del estrés o el desarrollo de nuevos hábitos positivos que reduzcan la aparición del mismo.

Trabajar la resiliencia es muy importante, para que la persona pueda aprender, mejorar y recuperarse.

La mejora de la autoestima, el ajuste de las expectativas a la realidad o el fomento de hábitos saludables, además de contar con herramientas para combatir el estrés, nos darán la llave del éxito frente a una enfermedad que ha crecido durante la pandemia.

*Fernando Díez Ruiz es profesor doctor en la Facultad de Psicología y Educación de la Universidad de Deusto y Pedro César Martínez Morán es director del Máster en Recursos Humanos de ICADE Business School de la Universidad Pontificia Comillas.

Esta nota apareció originalmente en The Conversation y se publica aquí bajo una licencia de Creative Commons.

Lee el artículo original aquí.


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