¿Tiene la gasolina importada la culpa de la contaminación en México?
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BBC Mundo

¿Tiene la gasolina importada la culpa de la contaminación en México?

Algunos especialistas afirman que el problema no son los automóviles, sino el combustible que utilizan, que es importado por México.
BBC Mundo
Por Alberto Nájar, BBC Mundo
10 de mayo, 2016
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Las recientes contingencias ambientales en Ciudad de México revivieron una pregunta que suele causar polémica:

¿La gasolina importada que se vende en país contamina más que en otros países?

La duda surge tras la decisión de las autoridades de la capital mexicana desuspender hasta por dos días la circulación de millones de automóviles.

Con esa estrategia se pretende reducir el nivel de contaminación en la atmósfera de la región.

La Comisión Ambiental de la Megalópolis, responsable de vigilar el nivel de contaminantes en la capital y su zona conurbada, afirma que los autos emiten el87% de los precursores que generan ozono.

Pero algunos especialistas afirman que el problema no son los automóviles, sino el combustible que utilizan, algo que niega la petrolera estatal Pemex.

Y al menos el 52% del hidrocarburo que se comercializa en México se fabrica en el extranjero.

Estándar internacional

Uno de quienes tienen esa duda es Héctor Riveros, investigador del Instituto de Física de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

En conversación con BBC Mundo afirma que no está claro si la gasolina que se vende en México es tan limpia como la de otros países, como Estados Unidos.

Gasolinera en MéxicoImage copyrightBBC World Service
Image captionLa gasolina en México está “certificada”, dice Pemex.

Estándares internacionales, como los aplicados en Estados Unidos y Europa, establecen que cada litro de este hidrocarburo debe contener 30 partes de azufre por cada millón de partículas.

El resultado debería ser una menor emisión de contaminantes pero no ha sido así, afirma Riveros.

“Me tomé molestia de graficar del 2006 a 2016 los datos de la contaminación mensual promedio”, señala Riveros.

“Y en Ciudad de México no veo que haya bajado la contaminación en lo que debería ocurrir si se usara combustible con 30 partes por millón” de azufre.

¿Gasolina china?

¿Petróleos Mexicanos (Pemex) distribuye gasolina con alta cantidad de azufre?

Mi respuesta para esa pregunta es tajante: no“, le dice a BBC Mundo José Manuel Carrera Panizzo, director de Alianzas y Nuevos Negocios de la petrolera.

En los días de la contingencia algunos afirman que la empresa importa gasolina de China y por eso, dicen algunos expertos, es que los niveles de contaminación no bajan.

Pero eso no es verdad, asegura el funcionario. “Ni importamos de China ni tampoco importamos gasolina de mala calidad“, insiste Carrera Panizzo.

Plataforma petrolera de Pemex
Image captionPemex no tiene capacidad para producir sus propias gasolinas.

“La gasolina es de la misma calidad que se usa en otras grandes urbes en el mundo”.

Más de la mitad de los 420.000 barriles de gasolina que se utilizan diariamente en México son importados.

El 75% de ese combustible proviene de Estados Unidos, dice el funcionario. Otro 20% se compra en Europa –sobre todo en Holanda- y el resto se adquiere en Corea del Sur y Singapur.

Confusión

La gasolina importada se distribuye prioritariamente en la capital mexicana, así como en las otras dos ciudades más grandes del país, Guadalajara y Monterrey.

El resto de las localidades reciben parte del combustible extranjero y el que produce Pemex en sus refinerías con los mismos estándares internacionales.

Carrera Panizzo afirma que son “pocos lugares” en el país donde el hidrocarburo rebasa las normas.

Si la gasolina que se consume es la misma que en Estados Unidos y en Europa, ¿por qué en ese país no hay problemas de contaminación como ocurre en Ciudad de México?

Tanque de almacenamiento de Pemex
Image captionPemex no puede producir toda la gasolina que demanda el país.

“Mucha de la confusión que ha generado el tema es que todo mundo se pregunta cuál es la fuente de estas contingencias”, dice el funcionario.

Pero la respuesta no está en el combustible de los vehículos, añade.

“El elemento diferenciador entre las grandes urbes con muchos automóviles no es la calidad de la gasolina, tienen que ser otros factores”.

Dudas

El problema, responden organizaciones civiles, es que los automovilistas no pueden saber si la gasolina de sus vehículos cumple con las reglas de baja contaminación, dicen organizaciones civiles.

Hasta ahora no se conocen datos concretos sobre el componente del hidrocarburo que se vende en las gasolineras.

Lo que existe es la afirmación de funcionarios de Pemex, nada más, le dice a BBC Mundo Gisselle García Maning, analista del Centro Mexicano de Derecho Ambiental.

Contingencia ambiental en Ciudad de México
Image captionEspecialistas señalan a las gasolinas como causantes de las contingencias ambientales en Ciudad de México.

“Para decir que cumple con los estándares Pemex tienen que mostrar los resultados con sus análisis“, señala.

“La prueba documental donde se establezca en qué estaciones de servicio se hizo el análisis de sus gasolinas y sus resultados, que no sea sólo de palabra”.

Algo de lo que la petrolera no ha informado abiertamente ni en el caso de los combustibles importados como los producidos en el país, insiste la analista.

Una cosa es la que puede salir de la refinería de Pemex y otra la que está llegando a los coches“, añade.

Verificaciones

Carrera Panizzo, de Pemex, dice que el combustible importado se revisa dos veces de manera independiente.

Antes de salir del puerto de origen, un laboratorio ajeno a la petrolera analiza los elementos de la gasolina enviada a México.

Y al llegar a su destino se repite el procedimiento.

“Tengo doble control, así garantizo que cada barril que llega cumple con las especificaciones que nosotros pedimos”, asegura el funcionario.

Luego el combustible se distribuye a las estaciones de servicio en todo el país.

Congestionamiento vehicular en Ciudad de México
Image captionEn Ciudad de México circulan más de cuatro millones de autos particulares al día.

“Yo no sé si las gasolineras tengan sus propios mecanismos de verificación, perotodo lo que entrega Pemex está certificado“.

Algo difícil de saber, insiste Gisselle García, del Cemda, quien aclara que realizar una muestra representativa sobre los componentes de la gasolina que se vende en las calles de México es muy caro.

De hecho, los únicos en el país con capacidad para financiarla son Pemex y el Instituto Mexicano del Petróleo (IMPI), quienes seguramente lo han hecho, dice la activista.

Pero los datos no se conocen, aunque los reglamentos sobre la producción y venta del hidrocarburo dicen que deben ser publicados.

Un procedimiento que suele ser caprichoso, dice la investigadora del Cemda.

“Las normas dicen que estos resultados deben ser públicos, pero estos reportes de verificación son arbitrarios, está a voluntad de quienes hacen las verificaciones que se conozcan”.

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VIH/Sida: qué hace este virus al sistema inmunitario y por qué es tan difícil encontrar una cura o una vacuna

Han pasado casi cuatro décadas desde que se reportaron los primeros casos, y pese a todos los esfuerzos sigue siendo una enfermedad incurable. ¿Por qué?
Science Photo Library
1 de diciembre, 2020
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Dibujo, infección de VIH

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El blanco del virus son los linfocitos CD4.

Desde que se detectaron los primeros casos a principios de la década de los 80, el VIH (virus de inmunodeficiencia humana) se ha cobrado alrededor de 33 millones de vidas, según cifras de la Organización Mundial de la Salud.

Este virus, que de no tratarse da lugar al síndrome de inmunodeficiencia adquirida o sida, continúa siendo una amenaza para la salud pública: se estima que hay cerca de 38 millones de personas viviendo con VIH (hasta finales de 2019).

Si bien se han hecho grandes avances en cuanto a su tratamiento y prevención, y en la actualidad las personas infectadas pueden llevar una vida saludable, aún no se ha podido hallar una cura para la enfermedad.

Solo dos pacientes hasta la fecha —uno, conocido como el “paciente de Berlín, que falleció en septiembre de este año a raíz de otra enfermedad; el otro, un venezolano establecido en Londres— parecen haberse curado definitivamente del virus.

Tampoco se ha logrado dar con una fórmula para una vacuna, pese a que su búsqueda se inició muy poco después de que se reportaran los primeros casos.

Para entender por qué esta infección es tan difícil de erradicar (en contraposición al coronavirus SARS-CoV-2, que en menos de un año desde que se desató la pandemia cuenta con varias candidatas de vacunas prometedoras), es fundamental comprender primero cómo afecta el VIH a nuestro sistema inmunitario, el arma que tiene nuestro organismo para protegernos de las enfermedades.

Ataque directo al centro de defensa

El VIH entra en nuestro cuerpo a través del intercambio de ciertos fluidos corporales como la sangre, la leche materna, el semen o las secreciones vaginales de una persona infectada.

Es, además, un retrovirus. Es decir, su material genético está en forma de ARN (ácido ribonucleico) y no de ADN. Por ello, antes de insertar sus genes en el genoma de la célula huésped para replicarse, tiene primero que convertir su ARN en ADN.

Esto lo hace mediante un proceso que se conoce como de transcripción inversa (los virus en cambio usan uno de transcripción normal), lo cual genera muchos errores en sus copias -puede que esta explicación te sobre en esta instancia, pero guárdala en tu mente porque te ayudará a entender más adelante por qué es tan difícil desarrollar un tratamiento y una vacuna-.

Investigación

Getty Images
En el campo de investigación sobre tratamientos para el VIH se han logrado muchos avances.

A diferencia, por ejemplo, del SARS-CoV-2 que ataca y se replica en las células del pulmón y otros órganos que tienen en su superficie el receptor ACE2, el VIH tiene como objetivo principal un tipo de células de nuestro sistema inmunitario: los llamados linfocitos CD4 (o también T CD4).

“Los linfocitos CD4 son una parte fundamental del sistema inmunitario. Son predominantes en todos los procesos de lucha contra distintos patógenos —virus, bacterias, parásitos— y forman parte del centro de coordinación de otra parte del sistema inmune”, le explica a BBC Mundo José Luis Casado, médico del Servicio de Enfermedades Infecciosas del Hospital Ramón y Cajal, en Madrid, España.

“Son una especie de capitanes de las defensas que no solo manejan soldados, sino que coordinan a otros oficiales para luchar contra el enemigo”, añade.

Una vez dentro del CD4, el virus introduce su propio material genético y secuestra el mecanismo de esta célula para replicarse.

Los nuevas copias de VIH salen de la célula y se propagan por el cuerpo, infectando a su vez a otras células y destruyendo gradualmente linfocitos CD4. La reducción de estos linfocitos provoca, en consecuencia, una deficiencia en el sistema inmunitario.

“Cuando el sistema inmunitario reconoce que hay CD4 infectados, activa otras células para matar a estos CD4, y esa inmunoactivación estimula la producción de linfocitos CD4 para compensar a los soldados caídos en batalla”, explica Casado.

Pero este es un proceso compensatorio temporal. “El organismo no sabe mantener altos niveles de activación inmune persistente”, agrega, con lo cual esta estrategia no resulta eficaz a largo plazo, y no se consigue erradicar a todos los CD4 infectados.

Timothy Ray Brown

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Timothy Ray Brown, conocido como el “paciente de Berlín”, fue la primera persona en curarse de VIH. Falleció de cáncer en septiembre de este 2020.

A medida que la infección avanza y el cuerpo va perdiendo su capacidad para defenderse, el individuo infectado se vuelve vulnerable a sufrir otras infecciones conocidas como enfermedades oportunistas.

Cuando la cantidad de linfocitos CD4 cae por debajo de 200 células por milímetro cúbico de sangre (una persona con un sistema inmunitario sano tiene entre 500 y 1.600), o cuando aparecen una o más infecciones oportunistas más allá del recuento de CD4, se considera que una persona infectada tiene sida.

Por qué los tratamientos no logran curar el VIH

Los tratamientos que han dado muy buenos resultados y que se utilizan para controlar el VIH consisten en una combinación de fármacos antirretrovirales que atacan varios aspectos del ciclo de vida del VIH, y evitan así que el virus se multiplique y pueda penetrar células sanas.

Al reducir la carga viral, el sistema inmune tiene más posibilidades de recuperarse y combatir infecciones. Por eso los pacientes en tratamiento —que debe seguirse de por vida— pueden tener una vida prolongada y sin síntomas.

Con el tratamiento antirretroviral se logra que no desarrollen sida ni infecciones oportunistas.

Por otra parte, “si no hay replicación viral, no hay transmisión“, dice Casado, de modo que no hay posibilidad de contagio.

Sin embargo, el virus no desaparece: una vez que penetró la célula puede quedarse allí, en estado latente.

“Tenemos una serie de células CD4 activas y muchas CD4 en reposo. Están allí por si hay una guerra, una infección. Se estima que solo un 2% de células CD4 están activas habitualmente, porque el resto, en situación basal, no las necesitamos”, explica Casado.

Según le dice a BBC Mundo Mundo Nadia Roan, profesora de la Universidad de California, San Francisco, en Estados Unidos, “este reservorio latente de células infectadas es, esencialmente, la principal barrera para encontrar una cura para el VIH”.

Preservativos

Getty Images
Los preservativos son fundamentales para prevenir el contagio del VIH.

“Sabemos de su existencia desde hace mucho tiempo, pero no hemos podido atacarlo o controlarlo. Y una de las razones es porque no hay un biomarcador en la superficie de estas células que nos permita distinguir entre una célula sana y una célula infectada con VIH”, dice la experta, cuya investigación se centra en encontrar una forma de caracterizar a estas células infectadas.

Estos reservorios de VIH se establecen pocos días después de que una persona se ha infectado, y mientras el virus está escondido dentro de las células no puede ser combatido ni por el sistema inmunológico que no lo reconoce, ni por los fármacos que no pueden destruirlo hasta que entre en acción.

Tratamiento de alto riesgo

Cuando una persona infectada deja el tratamiento antirretroviral por la razón que fuere, el virus se reactiva al poco tiempo.

Solo hubo dos casos en los que el virus parece haber quedado eliminado por completo.

El primero se logró con un trasplante de médula en un paciente que tenía leucemia (el paciente de Berlín), de un donante con una mutación específica en su ADN resistente al VIH.

El otro caso fue el de un paciente venezolano establecido en Londres que padecía linfoma de Hodgkin (un tipo de cáncer), al que se le suministró quimioterapia y se le implantaron células madre también de un donante con la mutación resistente al VIH.

“Básicamente, tuvieron que deshacerse de sus propios sistemas inmunitarios”, explica Roan.

Pero este tratamiento, que en estos casos fue necesario por las otras enfermedades que sufrían los dos pacientes, “no puede utilizarse ampliamente porque el riesgo es muy elevado”, añade.

Hasta el momento, todas las estrategias que se han investigado —incluyendo una que intenta reactivar los reservorios para que el virus salga de la célula y los anticuerpos del plasma puedan erradicarlo— han conseguido disminuir el reservorio, pero no llevarlo a cero.

“El problema es que con quede un solo clon viable de VIH, solo es cuestión de tiempo para que vuelva a infectar a otra célula y vuelva a recomenzar todo el proceso”, dice Casado.

Vacuna

Desde hace décadas investigadores trabajan para encontrar una vacuna sin éxito.

Pastillas

Getty Images
Los antirretrovirales atacan distintas fases del ciclo vital del virus.

Además del problema de la latencia del virus, que lo transforma en un objetivo casi imposible de atacar mientras está “invisible” dentro de la célula, una de las principales razones por las que es difícil dar con una vacuna es su alto grado de mutabilidad.

La mayor parte de las vacunas eficaces estimulan la producción de anticuerpos para neutralizar al virus. Pero como el virus comete muchos errores en su proceso de replicación -lo que te explica más arriba cuando hablaba de la transcripción inversa-, los anticuerpos que produce el sistema inmune para neutralizarlos se vuelven inefectivos contra estas nuevas formas del virus.

“Al virus no le importa tener hijos mutantes siempre que consiga sobrevivir”, dice Casado. “Su variabilidad genética es muy alta, y eso hace que sea muy difícil establecer zonas del VIH que sean buenas desde el punto de vista antigénico, es decir, que creen una respuesta inmunológica adecuada”.

Y no olvidemos que el virus ataca precisamente las células encargadas de orquestar el ataque para combatirlo.

En fin, concluye Casado, “tenemos todo para que sea la vacuna más difícil posible: por el tipo de virus, por el tipo de replicación y por dónde lo hace. Lo tiene todo”.


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