3 diferencias y 3 semejanzas de Keiko Fujimori con su padre, el expresidente Alberto Fujimori
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3 diferencias y 3 semejanzas de Keiko Fujimori con su padre, el expresidente Alberto Fujimori

Él cumple una condena de 25 años por corrupción y violaciones de derechos humanos; ella compite actualmente y es favorita en las últimas encuestas en Perú.
BBC Mundo
Por BBC Mundo
4 de junio, 2016
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La campaña para la segunda vuelta electoral del domingo en Perú se pareció a menudo a esos juegos de hallar diferencias y semejanzas entre dos figuras, en este caso entre la candidata presidencial Keiko Fujimori y su padre Alberto Fujimori.

La cuestión es relevante, porque él cumple una condena de 25 años por corrupción y violaciones de derechos humanos cometidas mientras fue presidente entre 1990 y 2000.

Y ella, a su vez, es favorita en las últimas encuestas frente a su único rival, el exbanquero de derecha Pedro Pablo Kuczynski (PPK).

En el último debate entre ambos, Kuczynski buscó identificar a Keiko Fujimori con el pasado autoritario de su padre, presentándola como “el retorno de la dictadura, la corrupción y la mentira”.

Pero quien podría convertirse en la primera presidenta mujer de Perú ha prometido respetar las reglas de juego democrática en caso de ganar.

Los analistas dicen que el grado de semejanza que tendría Keiko Fujimori con su padre como gobernante es algo aún incierto, pero ya perciben algunas similitudes y diferencias.

BBC Mundo te presenta seis de las más comentadas.

Semejanzas

1. El estilo

Keiko y Alberto FujimoriAFP Y AP
Hija y padre en diferentes campañas electorales, pero con un mismo objetivo: la presidencia de Perú.

Con 41 años de edad y una maestría en administración de empresas por la Universidad de Columbia, Keiko Fujimori ha mostrado como candidata un estilo que, según los expertos, evoca claramente a su padre.

Ha hecho campaña recorriendo el país, vistiéndose con trajes típicos de las distintas regiones. Y su padre hacía lo mismo. Hay mucho contacto directo con la gente”, afirma Alfredo Torres, analista y presidente de la encuestadora Ipsos Perú.

“La manera como ella enfrenta a PPK se parece a como su padre enfrentaba a (Mario) Vargas Llosa, acusándolo de ser un hombre de escritorio cuando ellos, los Fujimori, son gente que está en la calle”, añade en diálogo con BBC Mundo.

2. Derechismo “pragmático”

ManifestaciónREUTERS
Los detractores de Alberto Fujimori lo recuerdan como un líder autoritario que abusó de las instituciones para conservar su poder.

Al igual que su progenitor, Keiko Fujimori se ubica claramente a la derecha del espectro político peruano, es conservadora en temas sociales y está a favor de la economía de libre mercado.

“Hay similitudes en el sentido de que son gente que respeta la ortodoxia en términos macroeconómicos, la idea del equilibro monetario o fiscal”, dice Torres.

Al asumir la presidencia en 1990, Alberto Fujimori aplicó reformas de mercado que permitieron controlar la inflación y alentar el crecimiento, pero a un costo inmediato de pérdidas salariales y aumento del desempleo.

Keiko Fujimori promete mantener la orientación pro-empresarial de Perú, pero desde una actitud práctica, señalan analistas como Eduardo Dargent, politólogo de la Pontificia Universidad Católica de Perú.

“Como fue su padre”, explica a BBC Mundo, “la idea es un movimiento bastante pragmático: ‘no voy a molestar a las clases altas ni a los grandes empresarios, que son un poder fáctico, entonces les voy a dar estabilidad y déjenme hacer pactos y manejar mi mundo popular de otra manera'”.

3. “Populismo”

Torres asegura que Keiko Fujimori “también tiene un manejo populista en el sentido que tenía el padre, de dar dádivas y regalos a la gente“.

Señala por ejemplo su apoyo a “sectores que pueden ser un poco informales o pueden estar en el límite de la legalidad”, como transportistas o mineros que trabajan sin los permisos necesarios, a quienes ha dicho que buscará formalizar.

A juicio de Dargent, esto es “algo que el viejo fujimorismo tenía y que ha vuelto a surgir”.

Muchos creen que esta estrategia ha sido clave para que la candidata logre la ventaja electoral que las encuestas le atribuyen actualmente.

La candidata ha lamentado que hasta el presidente Ollanta Humala considere “populista” su plan de gobierno y sostuvo que ese rótulo podría aplicarse a algunas propuestas del actual gobierno.

Diferencias

1. La historia personal

Pese a todo lo que los une, Alberto y Keiko Fujimori tienen historias personales distintas, que pueden cambiar el modo en que se plantan ante ciertos temas.

Keiko junto a su familiaAFP
Fjimori junto a Kiara, Kaori y su esposo Mark Vito Villanella.

El expresidente triunfó en las elecciones de 1990 siendo un outsider de la política, un ingeniero agrónomo con estudios en física y matemática y amplia experiencia académica pero ninguna en gobierno.

Su hija, en cambio, ya fue candidata presidencial en 2011, congresista y primera dama a los 19 años de edad, cuando sus padres se divorciaron en 1994. Ha visto la política de cerca desde joven.

“Siendo de otra generación, educada en Estados Unidos, representa una línea dentro del partido que es un poco más moderna”, señala Torres.

La candidata también ha intentado mostrar diferencias respecto a su padre, por ejemplo señalando que se opuso a su segunda reelección en el año 2000, aunque sus detractores lo niegan y apuntan a un video en que pedía el voto de los peruanos.

También ha prometido respetar el impedimento constitucional para la reelección presidencial, algo que su padre tampoco hizo.

Y ha prometido que “nunca más” habrá un “autogolpe” como el que su padre dio en 1992, cerrando el Congreso con el apoyo de las Fuerzas Armadas.

2. El partido

Keiko Fujimori es la líder de Fuerza Popular, un partido político formado en 2010 y convertido en actor clave de Perú (ha obtenido mayoría en el Congreso).

 Esto marca otra diferencia con Alberto Fujimori, que llegó al gobierno sin una estructura política sólida donde apoyarse.

“Ha creado un partido político, cosa que su padre nunca hizo”, dice Torres.

“El partido político del padre fueron los militares”, asegura por su parte Dargent. “Ella invirtió su tiempo y su capital político desde la última elección en construir una organización (…). Estamos viendo el resultado de un trabajo sostenido”.

3. El país

No se trata de una diferencia personal, pero quizá sí fundamental: el Perú que Keiko Fujimori busca gobernar actualmente es muy distinto al que su padre recibió en 1990.

En aquellos tiempos el país vivía un estancamiento económico, hiperinflación y la amenaza de Sendero Luminoso, el grupo armado que fue derrotado por el expresidente.

Alberto Fujimori y Keiko GETTY
Cuando Alberto Fujimori (izda.) se divorció de su esposa Susana Higuchi, la actual candidata Keiko Fujimori (dcha.) ejerció de primera dama.

Ahora Perú lleva 25 años de crecimiento de su economía y de ejercicio democrático.

“Hay más instituciones independientes y una prensa un poco más crítica”, dice Dargent. Pero advierte que en la justicia, la fiscalía o los medios puede haber vulnerabilidad ante eventuales presiones del gobierno.

“La segunda vuelta (electoral) ha reforzado las dudas que varios teníamos sobre el carácter democrático del fujimorismo”, señala. “(Keiko Fujimori) llegaría al poder con más límites que el padre, sin dudas. El país no es el mismo. Pero vamos a ver”.

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Cuartoscuro

Valle de México suma 5 días de descenso en hospitalizaciones por COVID

Después de rozar el colapso hospitalario, con niveles de ocupación de más de 90%, la capital y su zona conurbada empiezan a registrar descensos en el número de personas que están internadas por COVID.
Cuartoscuro
7 de febrero, 2021
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Desde el 3 de febrero, la Zona Metropolitana del Valle de México (ZMVM) ha registrado descensos importantes en el número de personas que se encuentran tanto en hospitalización general como en camas para intubación. 

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El miércoles 3, de acuerdo a la información que proporciona todos los días el gobierno de la Ciudad de México (CDMX), hubo, en la ZMVM, 309 personas menos en hospitalización general y 63 pacientes intubados menos. 

Desde ese miércoles, los números han seguido descendiendo en la ZMVM. Este sábado 6 de febrero se reportaron 184 pacientes menos en hospitalización general y 11 intubados menos. En tanto que solo la CDMX registró 133 personas menos en hospitalización general y 23 menos con soporte ventilatorio. 

En total, en los hospitales de la ZMVM había este sábado, 8 mil 861 pacientes en camas generales, de los que 2 mil 257 estaban intubados. Mientras que en la CDMX, había 6 mil 505 en camas generales y mil 767 con soporte de un ventilador mecánico.

La capital estuvo varios días rozando el límite de saturación  hospitalaria, como el 20 de enero cuando apenas se tenía un 9.4% de disponibilidad en camas de hospitalización general y 15.3% en camas con ventilador. 

Las autoridades de salud trabajaron a marchas forzadas en la reconversión y ampliación de camas para ofrecer un lugar a las personas que llegaban demandando atención a los hospitales de la ZMVM, después de que los contagios en las fiestas de diciembre dispararon los casos de COVID y llevaron a los hospitales al borde del colapso. 

La indicación, dijo un en esos días a Animal Político un enfermero del Hospital General Regional N. 1 Dr. Carlos Mac Gregor del IMSS, fue atender a la mayor cantidad posible de personas. “En el hospital se han reconvertido áreas para atender COVID y aún así siguen siendo insuficientes. En un área donde caben 48 personas, recibimos a 74. Estamos desbordados”, alertaba. 

Eran los días de mediados de enero, cuando en lugar de registrar menos pacientes, como en estos primeros días de febrero, el número crecía y crecía. El 15 de enero, por ejemplo, se registraron 60 pacientes intubados más que el día anterior (14 de enero) en la ZMVM y 76 más en hospitalización general. 

Ahora parece que ha llegado a esta zona del país un leve respiro. Así lo confirman paramédicos de la Cruz Roja Mexicana y el Escuadrón de Rescate y Urgencias Médicas (ERUM) a Animal Político. “Empezamos el año con un record de 20 o 22 llamadas, ahora estamos con 18 llamadas en promedio. Va bajando, pero todavía tenemos alto número de llamadas para asistencia por la pandemia de COVID-19. De todas esas llamadas, la mitad se convierten en traslados”, dice Francisco Javier Rodríguez Abarca, coordinador estatal de Socorros de Cruz Roja Mexicana en el Estado de México. 

Guido Sánchez Coello, director general de ERUM, que trabaja en CDMX, dice que ahorita la capital ya está en un proceso de reducción en la emergencia. “Hay ya unos 20 traslados por día, ya estamos a la baja. A principio de enero y hasta la primera quincena se hacían hasta 38 o 40 traslados por día y ahorita ya estamos llegando a la mitad de eso”, asegura 

Aun con ese descenso, los paramédicos deben esperar un promedio de cuatro horas todavía para poder ingresar al paciente al hospital, mientras se desocupa la cama que utilizará o el personal de la institución termina de acondicionar un espacio para el nuevo enfermo.

Esto pese a que las ambulancias de la Cruz Roja no están haciendo traslados sin tener un hospital dispuesto a recibir al paciente. Si no hay un hospital que asegure que lo recibirá, se le indica a la familia que debe esperar en su casa y solo se les da asesoría para cambiarlo de posición y tenerlo con oxígeno, mientras las autoridades se vuelven a comunicar para avisar que ya hay institución receptora.

Los paramédicos tanto del ERUM como de Cruz Roja se coordinan con el Centro Regulador de Urgencias Médicas  (CRUM), vía el 911, C5 o el Centro Coordinador Hospitalario (CCH) en caso del Estado de México, para tener ya asegurada la recepción del paciente.

“Nos llegó a pasar a mediados de diciembre que teníamos las ambulancias paradas afuera del hospital, con el paciente adentro, hasta ocho horas. Es tener un vehículo de emergencia detenido y una persona arriba en alto riesgo, así que cambiamos los protocolos por seguridad de todos y ahora si no hay hospital que diga sí lo recibimos, el traslado no se hace”, dice Mario Vázquez, coordinador estatal de Comunicación Social de Cruz Roja Mexicana Estado de México. 

El descenso ha descomprimido la emergencia, pero los paramédicos aseguran que habrá que esperar a ver qué tantos nuevos contagios se generan entre quienes se atrevieron a celebrar el Día de la Candelaria, el 2 de febrero, y se juntaron para los tamales y entre quienes se reúnan para festejar el 14 de febrero. 

Lee más: Dos mundos ante la COVID: Las cifras que muestran la desigualdad en la vacunación

Y llegan medicamentos

Durante la segunda ola de contagios de COVID-19 en el país, que tuvo su pico máximo a finales de diciembre y todo enero, integrantes del personal de salud de hospitales como el Enrique Cabrera, de la Secretaría de Salud de Ciudad de México; el Hospital Juárez, de la Secretaría de Salud federal, y el Hospital General de Zona N. 47 del IMSS, informaron a Animal Político que había desabasto de medicamentos, como Midazolam y Propofol, para sedar a los pacientes intubados.

Autoridades de Salud federales y de la Ciudad de México confirmaron, durante sus conferencias diarias de prensa, que en efecto había desabasto de algunos medicamentos, causado por la demanda mundial y problemas de las farmacéuticas para producirlos, pero que se estaba trabajando para traerlos al país y tener un abasto oportuno. 

Este domingo por la mañana, los Laboratorios de Biológicos y Reactivos de México (Birmex), una compañía paraestatal que se está encargando de la distribución de medicamentos, informó, a través de un comunicado, que se habían comprado 3 millones 363 mil 715 unidades de Midazolam, Dexmedetomidina, Propofol, Enoxaparina, Rocuronio y Norepinefrina.

“Los medicamentos provienen de Lituania, Madrid e Italia. Son anestésicos y anticoagulantes y se usaran para atender a pacientes COVID. Birmex hará la distribución a los hospitales del sector público. Con este lote se garantiza el suministro por dos meses. Este 6 de febrero se logró traer ya el cargamento completo (a México)”, señala el comunicado.

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