Los detenidos de Nochixtlán: la Policía Federal los sacó de un funeral, no del enfrentamiento
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Los detenidos de Nochixtlán: la Policía Federal los sacó de un funeral, no del enfrentamiento

Familiares de 18 de los 23 detenidos aseguran que éstos no participaban en las manifestaciones, pues se encontraban en el panteón local preparando el funeral de un conocido cuando la policía federal los detuvo.
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Por Nayeli Roldán Nochixtlán, Oaxaca/enviada
21 de junio, 2016
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Como se acostumbra en un pueblo como Nochixtlán, Oaxaca, Marcos Cruz cavaba la tumba de su padre, Francisco Cruz, con ayuda de sus tíos, primos y amigos. Comenzaron la labor a las 8 de la mañana del domingo 20 de junio para enterrarlo antes de mediodía; mientras, a unos 50 metros, pobladores mantenían una barricada como parte de las protestas en apoyo a la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE).

A las 8:30, antes de cualquier confrontación directa, elementos de la Policía Federal entraron al panteón, los rodearon: “Manos a la nuca”, les gritaron. Sin saber qué sucedía, los hombres hicieron caso y así, en cuestión de minutos ocurrieron 18 de las 23 detenciones del día.

Ni siquiera los dejaron sepultar a su muerto. Los subieron a un camión custodiado por policías federales, estuvieron boca abajo, con las manos en la nuca y encimados, tal como lo muestra una imagen que circuló en redes sociales el domingo pasado. “Es mi hermano”. “Es mi esposo”. “Ahí está mi hijo”. “La imagen es verdadera”, dicen las familias durante una reunión con el Comité de Defensa Integral de Derechos Humanos Gobixha AC., este lunes.

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Eloísa Antonio García es la viuda. Además del luto, ahora tiene a ocho familiares detenidos. Entre lágrimas insiste en la inocencia de todos. “Es la gente que me fue a apoyar y no se vale que les hayan hecho eso; ellos fueron a hacer una obra de caridad. Yo quiero justicia”.

Eloísa saca de una bolsa de plástico los documentos que guarda como tesoro: el acta de defunción, que da como fecha de muerte de Francisco Cruz, el 18 de junio por insuficiencia renal crónica y el acta de nacimiento de su hijo, Marcos, de 22 años. Cristina Pedro González también tiene la prueba para acreditar que su padre Enrique Cruz, estaba esa mañana porque trabaja como sepulturero. Muestra un documento expedido por el Ayuntamiento en cual le asignan cuatro tumbas “para su cuidado y mantenimiento”, incluida la del recién fallecido.

Acta de defunción

Acta de defunción

Otra prueba más es el testimonio de Ismael Aguilar, de 43 años, uno de los dos que escaparon de la detención. “Cuando aventaron los gases, nos metimos a la capilla porque no se aguantaba en los ojos. Cuando salimos ya no pudimos hacer nada. Ellos se saltaron al panteón”, cuenta a las integrantes del Comité.

Eran unos 20 policías y les ordenaron hacer dos filas y ponerse las manos en la nuca. “Cuando ellos dijeron eso yo me escapé por el hoyo en una pared y vi cómo se los llevaban”, dice Ismael con un nudo en la garganta.

Lee: Policías “dispararon sin piedad”, acusa la CNTE y mantiene bloqueos en Oaxaca

Los detenidos se dedican a hacer ladrillos y todos son familiares consanguíneos, políticos o amigos. Esperan que su palabra y las pruebas sean suficiente para demostrar la inocencia de los 18 detenidos en el panteón de Nochixtlán. En tanto, los cinco detenidos restantes no son conocidos por estas familias.

sepulturero

La abogada Alba Cruz asegura que ni siquiera les han informado sobre los delitos que se les imputan, ni tampoco han podido ver el parte judicial; sin embargo, una vez vencido el plazo de 48 horas, la autoridad judicial deberá determinar su situación. En tanto, se encuentran recluidos en los separos de San Bartolo Coyotepec.

La última vez que algunos hablaron con sus familiares fue poco antes de ser detenidos, cuando los federales lanzaron los gases lacrimógenos. Algunos llamaron para alertar a sus madres o esposas de no salir, pero no han vuelto a hablar con ellos. Incluso, las familias temen salir del pueblo por las barricadas y bloqueos que mantienen manifestantes. 

Nochixtlán calcinado 

Un día después del enfrentamiento entre la Policía Federal y miembros de la CNTE que dejó 8 muertos, el pueblo está en la incertidumbre. En la carretera, antes de llegar al poblado – de apenas 13 mil habitantes-, 50 vehículos de carga están estacionados a la orilla en una fila enorme, como clara evidencia de que ahí solo entra sólo a quien el pueblo se lo permite.

En la barricada del acceso principal, hombres con paliacates que les cubren la mitad del rostro dan indicaciones para que los vehículos retrocedan y entren al pueblo por una desviación, un camino de terracería, rodeando los cerros.

Llegar a Nuchixtlán es como entrar a una zona de guerra. Decenas de botellas rotas y trapos a un lado que no llegaron a ser bombas molotov. Montículos de cenizas, una patrulla calcinada. Incluso, todavía le prenden fuego a la carrocería de un tráiler atravesado en la autopista. El humo negro que despide, parece el preludio de tormenta.

Lee: Los enfrentamientos en Nochixtlán, Oaxaca, narrados con fotografías y videos

La gente está temerosa y desconfía de cualquiera que entra a su pueblo, por eso, en el puente vehicular de acceso, otros encapuchados piden que los autos se detengan para revisar las cajuelas. “Perdón por las molestias”, dicen mientras los conductores siguen su paso.

En el centro está la presidencia municipal. Sus paredes eran blancas con verde limón, pero después de este 20 de junio, los techos y el interior son negros. Todo está quemado. Un día después aún sigue saliendo humo de las oficinas y las escalinatas están llenas de gasolina.

El único cajero automático está destruido y hasta arriba hay una manta con la leyenda: “Asesinos. Peña Nieto-Gabino Cué-Daniel Cuevas. El pueblo de Nochixtlán exige justicia. Castigo a los culpables”; en frente, otra patrulla calcinada.

Los pobladores incendiaron el edificio porque según dicen, el presidente municipal priista, Daniel Cuevas, mandó cerrar el Hospital básico comunitario y la clínica para que no atendieran a los heridos. Por eso es que la iglesia funcionó como un hospital improvisado para atender a los agredidos.

Apenas han pasado 24 horas y están enterrando a sus muertos, pero no saben que pasará en los próximos días ni cómo reaccionarán el resto de las comunidades en una entidad donde hace 10 años hubo un largo movimiento social que tambaleó al gobernador priista, Ulises Ruiz.

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Bukele contra las maras: policías denuncian que los obligan a cumplir cuotas de detenciones en la guerra contra las pandillas

Representantes del gremio policial advierten que la detención masiva de pandilleros es una “bomba de tiempo” para un sistema carcelario que ya está sobrepoblado.
19 de abril, 2022
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Los policías capturaron a dos mujeres sospechosas de colaborar con las pandillas en El Salvador. Cuando las trasladaban en una patrulla, el inspector dijo a los agentes que incluyeran en su reporte a tres personas arrestadas en otros operativos como parte del régimen de excepción que aprobó el Congreso a finales de marzo para combatir a las maras.

Los agentes se negaron. El inspector advirtió que si no acataban la orden de presentar a los cinco detenidos dentro de un mismo procedimiento, serían enviados al otro extremo de El Salvador.

Finalmente fueron trasladados y los agentes lo denunciaron en un informe enviado a Marvin Reyes, secretario general del Movimiento de Trabajadores de la Policía, y al que tuvo acceso BBC Mundo.

Reyes explica a BBC Mundo que ese incidente fue el detonante que llevó al sindicato de la policía salvadoreña a denunciar que los jefes policiales exigen cuotas diarias de arrestos a sus agentes en un momento en el que el gobierno del presidente Nayib Bukele se propone capturar a 20.000 miembros de pandillas.

Bukele reclamó al Congreso que aprobara un régimen de excepción, que entra en su cuarta semana, y a modificar el código penal tras el aumento de homicidios el último fin de semana de marzo.

Esas medidas forman parte de lo que Bukele llama “guerra contra las pandillas” y por la que asegura que ya han sido detenidas 10.000 personas.

El sindicato policial asegura haber recibido 15 denuncias de imposición de cuotas de detención en seis de los 14 departamentos que conforman el país.

En BBC Mundo hablamos con Marvin Reyes, que denuncia las presiones pero comparte las medidas impulsadas por Bukele y el Congreso, de mayoría oficialista, contra las maras.

BBC Mundo solicitó al gobierno de Bukele y al comisionado de la Policía, Mauricio Arreaza Chicas, un comentario sobre la denuncia pero hasta el momento de la publicación no obtuvo respuesta.


Marvin Reyes

Marvin Reyes
Marvin Reyes es el secretario general del movimiento de trabajadores de la Policía Nacional Civil de El Salvador.

¿Qué está pasando con las detenciones de los pandilleros durante el régimen de excepción?

Algunos oficiales que dirigen unidades policiales en diferentes partes del país están imponiendo cuotas de detenidos por día. Por ejemplo, en el municipio de Ciudad Delgado, en San Salvador, le están imponiendo a cada patrulla seis detenidos por día. Los compañeros que están en esa zona dicen que no pueden llegar a veces a ese número porque ya no hay pandilleros allí, han huido a otros sectores para esconderse.

No estamos en una competencia para ver qué unidad policial captura más pandilleros. El objetivo de esto es sacar de circulación a aquellos delincuentes que están vinculados a las pandillas. Para eso hay mecanismos, los aparatos de inteligencia ya tienen identificadas las estructuras de las pandillas, los que colaboran con ellos.

Los esfuerzos de los agentes de la policía están enfocados hacia esta gente, pero no para generar un aspecto de presión para que lleguen a un determinado número. En eso no estamos de acuerdo, porque se está empujando al policía a que capture incluso a alguien que no tenga que ver con pandillas, y para llenar ese cupo, meterlo ahí junto con los demás.

¿Qué dicen los jefes policiales? ¿Qué han respondido después de estas denuncias?

Absolutamente nada. No responden, ignoran las denuncias que se están haciendo. Y el director de la policía, el comisionado Mauricio Arreaza Chicas, tampoco responde. Él no está intercediendo por la gente, simplemente está ignorando las acciones que están cometiendo jefes territoriales. El director debería interceder y evitar que se generen estos traslados.

Nayib Bukele

Getty Images
El presidente Nayib Bukele pidió al Congreso aprobar la medida del régimen de excepción.

¿Es verdad que recibieron la orden de detener a los pandilleros de la MS-13 y no a los de Barrio 18?

Es verdad. Hemos recibido muchas denuncias de varios departamentos del país donde los oficiales le han dicho al personal que tienen bajo su mando que no detengan a pandilleros de Barrio 18, no importa si es la facción sureña o revolucionaria. Que se enfoquen en los de la pandilla MS.

No sabemos cuál es el motivo. Los oficiales dicen al personal que son órdenes superiores. Eso es lo único que hasta el momento hemos podido recabar porque no hemos encontrado una razón.

¿Es factible detener a más de 10.000 personas en dos semanas, como ha informado el gobierno?

Sí, porque la policía lleva sus registros de personas detenidas con lujo de detalles.

Manos esposadas.

Getty Images
Los hombres que llevan tatuadas marcas de las pandillas son detenidos en El Salvador.

¿Qué diferencia hay entre el régimen de estado de excepción y otros operativos de seguridad anteriores que se han aplicado para combatir a las pandillas?

El código penal ha sido modificado para que la sola pertenencia a las pandillas sea motivo de delito. Para un miembro de pandillas son 30 años de cárcel. Para un colaborador son 15. Eso no existía antes. Era muy difícil establecer que un sujeto pertenecía a una pandilla, había que reunir alrededor de 12 requisitos por cada pandillero. Ahora es más rápido.

Sabemos que un tipo que anda tatuado claramente pertenece a la pandilla y va preso. Mediante los aparatos de inteligencia de la policía, entrevistas y otros parámetros, se tienen que establecer indicios para determinar la pertenencia a la pandilla de quienes no están tatuados y aplicar la ley.

Aquí hay mucha gente que ha estado colaborando con las pandillas.

Mucha gente ha vivido a expensas de estas colaboraciones y tienen carros y casas lujosas. No se tatúan y pasan como personas normales, pero están colaborando directamente con las pandillas. Esta gente también va presa y lleva 15 años de cárcel.

¿Existe el riesgo de que por ser ahora un proceso más expedito metan presa gente inocente?

Eso es lo que no se debe hacer. En la policía no debe existir el margen de error porque no podemos estar metiendo gente inocente a la cárcel. Es el cuidado que se tiene que tener para establecer plenamente aquellos que no están vinculados a la pandilla.

El Salvador

Getty Images

¿En cuánto se estima la población pandillera de El Salvador?

Estimamos que son alrededor de 70.000 pandilleros solo de la MS a nivel nacional. Hay que multiplicar los colaboradores por cinco o seis. Sobre la 18 hablamos de unos 20.000 a nivel nacional. Hablamos aproximadamente de unos 100.000 pandilleros diseminados por todo el territorio de El Salvador.

¿Qué impacto pueden tener estas detenciones masivas en la población carcelaria?

Esto es una bomba de tiempo. Ya había una sobrepoblación, quizás del 200% o 300% en casi todas las cárceles del país. Y meter a esta gran cantidad de detenidos va a generar más problemas de los que ya tiene el régimen carcelario. Las cárceles no tienen la capacidad ni están diseñadas para albergar a esa gran cantidad de población. Se va a sobresaturar el sistema.

Las autoridades de centros penales tendrán que buscar un mecanismo para contener a toda esta gente. Buscar algún edificio temporal que puedan adecuar rápidamente para mover a tanta gente. Las bartolinas de la policía, las cárceles pequeñas preventivas dentro de cada base policial, son limitadas. Las más grandes pueden contener 125 personas máximo.

Hombre detenidos en una prisión en El Salvador

Getty Images
Marvin Reyes asegura que las detenciones agravarán el hacinamiento carcelario en El Salvador.

¿Es posible que las pandillas aprovechen las cárceles como un espacio para encontrarse y reorganizarse?

Podría ser. Es una gran posibilidad porque el delincuente siempre está buscando la manera de contrarrestar o superar las acciones de las autoridades, sobre todo los planes de seguridad y los métodos carcelarios. Lógicamente ellos van a tratar de causar inestabilidad dentro del sistema penitenciario.


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