Acusan a Virgilio Andrade por presunto maltrato y amenazas; el funcionario niega la imputación
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Acusan a Virgilio Andrade por presunto maltrato y amenazas; el funcionario niega la imputación

Nayeli Martínez relata que tuvo una relación con el titular de la SFP y que él la ayudó a tener cargos públicos, aunque después presuntamente le lanzó amenazas de muerte si decidía dejarlo y exponer el caso.
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Por Redacción Animal Político
4 de junio, 2016
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Nayeli Martínez, médico cirujano de 39 años, denunció en diferentes instancias al titular de la Secretaría de la Función Pública (SFP), Virgilio Andrade -ocupa el cargo desde febrero de 2015-, por presuntas amenazas y violencia en su contra, señalando que tuvo una relación de cinco años con él y que tuvieron un hijo, por lo que ahora reclama una pensión alimenticia.

En entrevista con Univision Noticias, ella dijo que Andrade presuntamente le lanzó amenazas de muerte y la intimidó con el poder que tiene en su cargo, si ella decidía terminar la relación que tuvo con él y exponer el caso al presentar demandas, acusaciones que ha negado el funcionario.

“Me amenazaba de muerte. Amenazaba con matarme. Me decía que no le importaba irse a la cárcel, con tal de que yo hiciera lo que él quería”, dijo Martínez.

“Por pedirle le pensión de alimentos de mi hijo, se recibieron insultos terribles como muerta de hambre, mantenida”, agregó.

En su relato sobre los hechos, ella apunta que Andrade la ubicó en diferentes cargos públicos, por medio de la amistad que tiene con otro funcionario, aunque después supuestamente la obligó a tener relaciones sexuales en su oficina en la SFP, y la amenazó con ser despedida, acabar con ella como una “mosca”, y bloquearla en el ámbito de la administración pública.

Virgilio Andrade en tanto, según se lee en documentos difundidos por Aristeguinoticias.com y Univision Noticias, ha negado “rotundamente” todas las acusaciones, indicando que Martínez omite acreditar con elemento de prueba alguno lo que acusa.

El funcionario, en una respuesta a la CNDH fechada el 19 de febrero de 2016, dijo que “se ha conducido de forma correcta y respetuosa, proporcionando de manera constante el apoyo económico que requiere el menor, sin que haya mezclado en ello, su vida como servidor público, ni ha ejercido actos de violencia física, moral o psicológica, sexual o intrafamiliar y económica, mucho menos amenazado con causarle un mal a su persona o familia, por lo que niega rotundamente todas y cada una de las imputaciones que usted señala”.

De acuerdo con el sitio Aristeguinoticias.com, Martínez presentó una demanda ante un juzgado de lo familiar, y denuncias ante la Fiscalía Especial para los Delitos de Violencia contra las Mujeres y Trata de Personas, y ante la Contraloría Interna de la Secretaría de la Función Pública (SFP).

Además, presentó quejas en la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH), ante ONU-Mujeres, y ante la titular de Sedatu, Rosario Robles.

Ante la Contraloría Interna de la SFP, según se lee en una copia de la denuncia publicada por Aristeguinoticias.com, ella acusó a Andrade el 28 de enero de 2016 “por uso indebido de su cargo y lo que resulte, por amenazarme, intimidarme y violentarme, ya que en sus funciones de secretario en horarios laborales y muchas veces en su oficina me ha violentado. Me ha amenazado de correrme de mi trabajo si me niego a permanecer en la relación que tenemos, me amenaza con matarme si alguien se entera que tenemos un hijo, y si lo dejo y si inicio algún procedimiento contra él”.

Según su acusación, Andrade le dijo: “atrévete imbécil a demandarme y verás lo que te pasa”.

En otro punto, señala que el funcionario público supuestamente se había vuelto más violento y amenazante, tras cinco años de relación, y que incluso la obligó a tener relaciones sexuales en su oficina en la Secretaría de la Función Pública, “aunque lo hemos hecho también en ocasiones con mi consentimiento”.

Martínez también refiere que en octubre de 2014, Andrade le permitió trabajar en la Secretaría de Desarrollo Social (Sedesol), por medio de un amigo del funcionario, Emilio Zebadúa.

Sin embargo, de acuerdo con su acusación, Andrade la tenía controlada y aislada, sin permitirle desarrollar sus funciones en la administración pública, aunque acudía a trabajar en los horarios que le fueron asignados.

El ahora titular de la SFP, según Martínez, la amenazó con ser despedida y no permitir que nunca más trabajara en la administración pública, si ella decidía dejarlo y demandar una pensión alimenticia.

“Refiere que él tiene el control de todas las contralorías internas de la administración pública y podría hacerme pedazos, acabar conmigo como una mosca, por lo cual solicito se aplique la Ley Federal de Servidores Públicos, por las amenazas, la intimidación, y la violencia que desde su cargo ha ejercido hacia mí”, se lee en su acusación.

De acuerdo con Aristeguinoticias.com, tras estar en la Sedesol (ocupando la dirección general adjunta de la Oficialía Mayor), Martínez fue transferida a la Secretaría de Desarrollo Agrario Territorial y Urbano (Sedatu), donde tuvo el cargo de: directora de organización y aplicación de recursos en la Dirección General de Organización y Evaluación de Fondo para el Desarrollo Regional sustentable de estados y municipios mineros.

En ambos casos, según su relato, fue un factor que Emilio Zebadúa fuera amigo de Andrade, ocupando en las dos secretarías, en distintas etapas, el cargo de Oficial Mayor. Y en ambos casos, según su acusación, también coincidió el hecho de que su trabajo fuera solo una pantalla.

“Jamás desempeñé una función o trabajo ni actividad alguna relacionada con el trabajo que me había sido otorgado… yo le decía a Virgilio que me dejara hacer el trabajo por el cual estaba cobrando, ya que yo tenía una oficina sin tener ninguna actividad que desarrollar”, expresó Martínez en una de sus denuncias.

Aristeguinoticias.com apunta que, al menos hasta el mes pasado, Martínez siguió percibiendo un sueldo en la Sedatu, tras terminar en enero su relación con Andrade y presentar las acusaciones.

Sin embargo, según el sitio, a Martínez le quitaron la oficina que tenía, comenzaron a pagarle menos, le quitaron una beca para cursar un doctorado en la Universidad Anáhuac, y también el chofer que le habían asignado, y ahora trabaja desde su casa.

En tanto, Univision Noticias señala en su reportaje en video que primero fue reubicada para trabajar desde su casa, y luego en una oficina vacía.

Ambos espacios informativos, tanto Aristeguinoticias.com como Univision Noticias, apuntan que la Contraloría interna de la SFP tiene una investigación en marcha sobre este caso, aunque funcionarios de esa secretaría rechazaron dar una entrevista para dar más detalles. También la PGR abrió una averiguación, ya que se presentó una denuncia ante la Fiscalía Especial para los Delitos de Violencia contra las Mujeres y Trata de Personas.

La CNDH, a su vez, cerró su participación en el caso el pasado 11 de marzo, al señalar que se trataba de un asunto entre particulares.

“Con relación a los hechos que imputa al titular de la Secretaría de la Función Pública, sin prejuzgar sobre su veracidad, no se acreditó que las conductas que le atribuyó hayan sido en el ejercicio de su cargo, por lo que se trata de un asunto entre particulares”, indicó la cuarta visitadora, Norma Inés Aguilar León, según Aristeguinoticias.com.

A la primera audiencia por el reclamo de pensión alimenticia, según Univision Noticias (aquí puedes leer su nota sobre el caso), no acudió Andrade indicando que tenía un viaje de trabajo.

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El poco conocido virus que aumentó en niños durante la pandemia de COVID

Un virus estacional que normalmente afecta a los bebés antes de los 2 años ahora está aumentando de manera drástica, con un comportamiento inusual.
15 de septiembre, 2021
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A principios de 2021, el personal del Hospital Infantil Maimónides en Brooklyn, Nueva York, comenzaba a sentir una cautelosa sensación de alivio.

Los casos de Covid-19 en la ciudad estaban cayendo.

Como efecto secundario del distanciamiento social, el uso de mascarillas y el lavado de manos, también habían visto muchas menos otras infecciones virales, como la gripe.

Pero luego, en marzo, comenzó a llegar un número creciente de niños y bebés con tos, algunos de ellos con dificultades parar respirar.

Eran pacientes contagiados del virus respiratorio sincitial (VRS, también conocido como RSV, por sus siglas en inglés), una infección común durante el invierno que puede causar problemas pulmonares.

En esta época del año, los casos de VRS deberían estar disminuyendo. En cambio, el número de contagios se estaba elevando.

Durante los meses siguientes, el aumento repentino e inesperado de VRS en esta época del año comenzó a notarse en lugares tan lejanos como el sur de EE.UU., Suiza, Japón o Reino Unido.

El extraño comportamiento del virus parece ser una consecuencia indirecta de la pandemia de covid-19, dicen los médicos.

Aumento repentino

En 2020, los confinamientos y las medidas de higiene suprimieron la propagación del coronavirus, pero también de otros virus como el VRS.

Como resultado de estas medidas, los niños no tuvieron la oportunidad de desarrollar inmunidad contra virus como el VRS.

Una vez que se relajaron las medidas, el VRS encontró una gran cantidad de bebés y niños susceptibles a la infección, lo que provocó drásticos aumentos de contagios en momentos inusuales.

Lo que comúnmente era un virus bastante predecible, ahora tenía la capacidad de tomar por sorpresa a hospitales y familias en cualquier época del año.

VRS

Getty
El VRS por lo general causa una enfermedad leve, pero puede generar complicaciones.

Estos brotes inesperados llevaron a las salas de algunos hospitales al límite, pusieron a las familias en alerta y mostraron cuán profundamente el covid-19, y las medidas para evitar su propagación, habían trastocado el mundo.

Para los trabajadores de la salud, la experiencia fue dramática.

“Nuestra unidad de cuidados intensivos volvió a verse desbordada, esta vez no con casos de covid, sino con otro virus”, recuerda Rabia Agha, directora de la División de Enfermedades Infecciosas Pediátricas del Hospital Infantil Maimónides.

En el punto máximo del brote, a principios de abril, la mayoría de los niños ingresados en la UCI eran pacientes de VRS.

En otras partes del mundo, el virus se extendió en poblaciones de niños pequeños que durante meses habían estado protegidos de enfermedades infecciosas, pero ahora estaban repentinamente expuestos a ellas.

“Nos tomó por sorpresa. Sabíamos que era algo a lo que había que estar atentos, pero no pensamos que serían tantos“, dice Christoph Berger, jefe del Departamento de Enfermedades Infecciosas y Epidemiología Hospitalaria del Hospital Infantil Universitario de Zúrich, Suiza.

En ese centro, los casos de VRS por lo general alcanzan su punto máximo en enero, y rondan el cero en los meses de verano, de junio a agosto.

Este año no hubo casos en invierno. En cambio, comenzaron a aumentar abruptamente en junio, luego se dispararon a 183 infecciones en julio, más que en temporadas de invierno anteriores.

Un menor en una camilla de hospital.

Getty Images

“Estábamos llenos, todas las camas estaban ocupadas, y eso es un desafío”, recuerda Berger sobre el punto álgido del brote en julio.

Su hospital tuvo que trasladar bebés y niños con VRS a otros hospitales que aún tenían espacio. Varios otros hospitales suizos tuvieron que hacer lo mismo.

Durante el verano en Suiza, el VRS significó un problema mayor que el coronavirus.

“Casi no tuvimos casos de covid durante ese período”, dice Berger.

Los pocos niños que llegaron al hospital con covid se recuperaron relativamente rápido. “Aquellos con RSV se quedaron más tiempo”, dice.

Tratamiento

Una infección por VRS no es en sí misma un motivo de alarma.

Según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de EE.UU., la mayoría de los niños habrá tenido VRS a la edad de 2 años.

Para casi todos ellos será una enfermedad similar a un resfriado, con secreción nasal y tos, y se recuperarán por sí mismos.

Pero en algunos bebés y niños pequeños, el VRS puede causar bronquiolitis, una inflamación de las partes inferiores del pulmón.

También pueden tener dificultades para respirar y alimentarse.

Médico atendiendo a una niña.

Getty Images

Aproximadamente entre el 1% y el 2% de los bebés menores de 6 meses con VRS deben ser trasladados al hospital y recibir oxígeno adicional a través de una máscara, o tubos en la nariz para ayudarlos a recuperarse.

Algunos también pueden requerir una sonda de alimentación. Con ese tratamiento, la mayoría mejorará en unos pocos días.

Antes de la pandemia de coronavirus, los hospitales se preparaban de forma rutinaria para los aumentos repentinos del VRS antes del invierno.

Los pacientes con mayor riesgo, como los bebés prematuros y aquellos con problemas pulmonares y cardíacos, pueden protegerse con palivizumab, una inyección de anticuerpos que ayuda a combatir el virus.

La inyección debe administrarse todos los meses durante los meses en los que el VRS está activo, otra razón por la que prepararse para el aumento de casos es tan crucial.

Saltarse una temporada

La pandemia ha interrumpido el ritmo estacional del VRS y su papel en el desarrollo habitual de la inmunidad de los niños.

“Con las medidas que teníamos para el covid, la gente no se reunía, no viajaba y eran cuidadosos con el distanciamiento y el uso de la mascarilla”, dice Agha.

“Eso realmente ayudó a mantener a raya al covid y a todos los demás virus. Por lo tanto, fue como saltarse una temporada de VRS. Y si te saltas una temporada, no estás produciendo anticuerpos contra el virus, y las madres tampoco están produciendo anticuerpos que luego pueden transmitir a sus bebés”.

Como resultado, esos bebés pueden ser particularmente vulnerables al VRS cuando el mundo se vuelva a abrir.

Los datos de diferentes países respaldan la idea de una brecha de inmunidad causada por una temporada sin VRS.

“El mayor aumento relativo de casos se da en niños de un año, que ‘perdieron’ una temporada de VRS durante el otoño-invierno pasado”, explicaron funcionarios de la oficina de Salud Pública de Inglaterra en un correo electrónico a la BBC, refiriéndose al aumento repentino de casos en algunas partes de Inglaterra durante el verano.

Saltarse una temporada aumenta el grupo de bebés y niños vulnerables, ya que incluye a los que estuvieron protegidos durante el invierno, así como a los nacidos desde entonces.

Eso puede hacer que las oleadas virales sean más fuertes.

En Tokio, los investigadores han informado del mayor aumento anual de casos de VRS desde que comenzó el monitoreo en 2003.

Sus datos sugieren que la acumulación de personas vulnerables durante la pandemia puede haber contribuido al brote inusualmente grande de este año.

Preguntas sin respuesta

Otros aspectos del nuevo panorama viral aún no están claros.

Uno de ellos es por qué el VRS resurgió una vez que se relajaron las medidas contra el covid, pero no ocurrió lo mismo con la gripe, que se ha mantenido bastante moderada.

El patrón del aumento repentino de VRS también ha variado de un país a otro.

Agha y su equipo en Brooklyn observaron que su aumento fue inusualmente severo, afectando a niños mucho más pequeños de lo habitual y enviando una mayor proporción a cuidados intensivos.

En Australia, en cambio, afectó a un grupo de mayor edad que antes.

Una menor con asistencia para respirar.

Getty Images
Otros aspectos del nuevo panorama viral aún no están claros.

Berger dice que los brotes de verano en Suiza no habían sido más severos que las típicas oleadas virales de invierno.

Una gran pregunta es qué significa este nuevo patrón para los próximos meses.

Un aumento repentino de casos durante el verano no significa necesariamente que no habrá más casos en el invierno. Y en algunas áreas, los casos solo están comenzando a aumentar ahora, a principios de otoño.

“El VRS, y la bronquiolitis que causa es definitivamente el aspecto clave para el cual los hospitales infantiles se están planificando“, dice Sophia Varadkar, subdirectora médica y neuróloga pediatra del Hospital Infantil de Great Ormond Street, en Londres.

En ese hospital, los casos han comenzado a aumentar y esperan más en las próximas semanas.

Para quienes atienden bebés, el VRS puede ser una preocupación mayor que el covid-19, advierte Varadkar.

“El covid para los niños, en general, no fue una enfermedad significativa. No hizo que muchos niños se sintieran realmente mal”.

“El VRS es una enfermedad potencialmente mayor, a muchos más niños, y definitivamente sabemos que puede hacer que esos bebés se sientan mal”, señala.

Medidas de cuidado

Con la reapertura de las escuelas, los virus, incluido el VRS, tendrán más oportunidades de propagarse.

Pero el comportamiento de los adultos puede ser aún más crucial.

En Suiza, las guarderías y las instalaciones de juego permanecieron abiertas durante todo el invierno y los niños pequeños no usaban mascarillas.

Casi ningún niño contrajo infecciones virales como el VRS y la gripe ese invierno, presumiblemente porque las medidas de higiene de los adultos ayudaron a protegerlos.

“La gente siempre dice que los niños infectan a los adultos, pero si lo piensas, ese no fue el caso en absoluto aquí, fue al revés”, apunta Berger.

“Cuando los adultos y los niños mayores usan mascarillas, mantienen el distanciamiento social y se lavan las manos, no vemos ni gripe ni VRS. Y cuando relajan esas medidas, el virus circula nuevamente y más niños pequeños terminan en el hospital”.

Incluso después de la oleada de verano, su hospital permanece en guardia. “No tengo idea de cómo continuará esto, y si esos fueron todos los casos, o si veremos otra ola en invierno, no lo sé”, dice Berger.

Lavarse las manos y mantener a los bebés vulnerables alejados de las personas con secreción nasal y tos puede ayudar a evitar la propagar de la infección.

También puede aplanar el punto álgido de una epidemia de VRS, garantizando que los hospitales tengan la capacidad de cuidar a todos los niños que necesiten ayuda.

“Para la mayoría de los niños será una enfermedad leve, podrán ser atendidos por sus padres, solo necesitan cuidado, alimentarse de manera más frecuente, reposo, algo de paracetamol si tienen fiebre, y eso es todo”, dice Varadkar.

Pero si el bebé tiene dificultades para respirar o alimentarse, o si los padres sienten que algo no está bien, deben buscar ayuda, aclara la experta.

Lección para el futuro

En el Hospital Infantil Maimónides en Brooklyn, ha pasado el punto álgido de VRS.

Pero Agha extrae una lección para los hospitales que se adaptan al mundo post covid-19.

“Lo que nos enseñó fue que hay que estar preparados“, destaca. “Estos no son los mismos tiempos que hace dos años: la vida ha cambiado, el mundo ha cambiado y estos virus están evolucionando y comportándose de formas inesperadas”.


Puedes leer la versión original de este artículo en inglés en BBC Future.


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