Aviones espía de Sedena: costaron millones de dólares y se descomponen seis veces al mes
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Aviones espía de Sedena: costaron millones de dólares y se descomponen seis veces al mes

Las horas de vuelo de estos aparatos se han reducido a la mitad en los últimos años. Desde 2013 hay un proyecto para adquirir más aviones pero la defensa informó vía transparencia, que no hay presupuesto autorizado para ello.
Cuartoscuro
Por Arturo Angel
1 de junio, 2016
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La Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) invirtió en 2009 casi 25 millones de dólares en la compra de un sistema de aviones espía de fabricación israelí. Estos son los aparatos de toda la Fuerza Aérea que más fallas acumulan y sus horas de vuelo se han desplomado 50 por ciento.

Documentos revelados por la Defensa a través de solicitudes de transparencia evidencian que este sistema de aviones denominado “Hermes 450” acumula 469 fallas del 2009 a la fecha, más que ningún otro modelo de aeronaves de la Fuerza Aérea Mexicana en ese periodo de tiempo. Son seis desperfectos al mes en promedio.

De hecho, históricamente solo la flota de aviones modelo Cessna 182 registra más fallas que los drones, pero estos llevan casi 20 años en funcionamiento con más de 258 mil horas de vuelo (por apenas 3 mil 515 horas de vuelo de las aeronaves no tripuladas).

El sistema Hermes 450 de la Sedena está compuesto, según publicaron medios que tuvieron acceso a los contratos del mismo,  por dos aviones no tripulados con sus respectivos módulos de control y comando. Vía transparencia la Sedena no confirma la cantidad de aparatos de ningún modelo de aeronave, aunque el INAI resolvió esta semana que sí debe darse a conocer el número de drones.

Además de los Hermes, la Defensa tenía dos sistemas más en su flota de drones: el G1-Guerrero que ya no está en operación, y el S1-EHECATL que es un prototipo mexicano donado en 2012 y cuyo uso ha sido reducido.

La necesidad de tener más drones ya estaba prevista por la Sedena desde el arranque del sexenio. En el Plan Sectorial de Defensa Nacional 2013 – 2018 estableció como una de las líneas de acción la adquisición tres sistemas no tripulados más en 2016. Sin embargo, la dependencia reveló a Animal Político que no hay presupuesto asignado o previsto para poder adquirirlos.

Sin contar lo invertido en reparar las referidas fallas, el mantenimiento del sistema de drones Hermes 450 le ha costado hasta a la fecha a la Defensa Nacional por lo menos 17 millones de pesos, tomando en cuenta que por hora de operación se invierten poco más de 4 mil 800  pesos.

Aterrizaje forzoso

De acuerdo con los datos oficiales de Sedena, el sistema de aeronaves no tripuladas Hermes 450 se compró en el 2008. El contrato, firmado con la empresa israelí Elbyt Systems, fue por un monto de 25 millones de dólares que incluía los aparatos así como refacciones y capacitación.

En julio del 2009 dichas aeronaves iniciaron formalmente operaciones dentro de la flota de la Fuerza Aérea Mexicana, adhiriéndose al llamando Escuadrón de Sistemas Aéreos No Tripulados.

De acuerdo con los datos asentados en la solicitud de información 0000700018513, desde su integración a la flota hasta febrero de 2013, dicho sistema de aeronaves acumuló dos mil 468 horas de vuelo, lo que es un promedio mensual de 56 horas de operación efectiva.

En tanto, de marzo de 2013 a abril de 2016, las aeronaves no tripuladas registraron mil 47 horas de vuelo, según  los datos oficiales publicados en la solicitud de información 0000700018513. Esto es un promedio de 29 horas de vuelo al mes.

Lo anterior significa que en los últimos dos años, el promedio de  horas efectivas de operación de estos artefactos ha descendido poco más de 48 por ciento.

De acuerdo con los mismos datos de la Defensa, en su tiempo de vida útil el sistema de aeronaves Hermes acumula 469 fallas que se han presentado en 869 operaciones. Ningún otro modelo de aeronave de ala fija (aviones) o rotativa (helicópteros) acumula esa cantidad de fallas en los últimos ocho años.

De todas las aeronaves que están operativas actualmente, solo los aviones ligeros de la flota Cessna 182 registran más fallas que los drones con 711, pero estas funcionan desde 1999 y registran más de 258 mil horas de vuelo.

Además de los modelos Hermes 450, el Escuadrón de sistemas Aéreos No Tripulados contaba con dos modelos más de drones de manufactura mexicana. El G1-Guerrero, que según los datos actualizados de la Sedena, ya no está en funcionamiento, y el S1-Ehectal que es un prototipo donado en 2012 y que se ha utilizado de forma reducida, con apenas 378 horas de vuelo.

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Urgen drones, falta dinero

El Programa Sectorial de Defensa Nacional 2013 – 2018 estableció como una de sus líneas de acción prioritaria la adquisición de tres sistemas aéreos no tripulados a partir del año 2016.

El gobierno federal explicó que la adquisición de estos drones, y de otros aparatos para la flota aérea,  era necesaria para reforzar las acciones de soberanía nacional y combatir a la delincuencia organizada, además de apoyar a la población en emergencias.

A través de una solicitud de transparencia Animal Político preguntó a la Sedena sobre el proceso de adquisición de estos aparatos. La dependencia confirmó que se necesitan los aparatos, pero no se cuenta con el dinero.

“Se tiene contemplado fortalecer y renovar las capacidades del sistema integral de vigilancia aérea, para garantizar la soberanía del territorio nacional, mediante la adquisición de tres sistemas aéreos no tripulados, sin que a la fecha se cuente con el modelo, fecha de adquisición y presupuesto” dijo la Sedena en su respuesta.  Hoy en día, no existe fecha tentativa para la renovación de los aparatos.

Las aeronaves no tripuladas, de acuerdo con la propia secretaría de la defensa,  son importantes porque intervienen en tres tipos de operaciones: auxilio en la protección civil; vigilancia de zonas fronterizas; y vigilancia de instalaciones estratégicas.

Particularmente, la Fuerza Aérea Mexicana ha desplegado estos aparatos para patrullar instalaciones de Petróleos Mexicanos y de la Comisión Federal de electricidad, como por ejemplo la planta nucleoeléctrica de Laguna Verde.

Son aeronaves que representan una ventaja, según un informe de la dependencia, ya que  representan un riesgo mínimo para los operadores pues no están tripulados; pueden transmitir datos en tiempo real y tienen una alta movilidad. Se requiere une quipo de tres personas para poder manejar y supervisar cada aparato.

En México, solamente hay dos operadores de aeronaves no tripuladas con las capacidades de  los modelos Hermes. Uno es la Fuerza Aérea Mexicana y el otro es la Policía Federal, que cuenta con dos sistemas tipo 900, lo cuales fueron entregados por la empresa Elbit Systems a dicho corporación policial  en 2012.

Flota vieja e incompleta

Las aeronaves no tripuladas de la Sedena no son los únicos aparatos que le hace falta modernizar a la Fuerza Aérea Mexicana.

En el Programa Sectorial de Defensa Nacional 2013 – 2018, el gobierno reconoció que el 55%  de las 346 aeronaves de la Fuerza Aérea  cuentan con 21 años o más de servicio. Por otro lado, la Defensa  informó que hasta abril de este año, el 16% de la flora no está operativa.

Entre 2008 y 2015 la Sedena invirtió más de mil 919 millones de dólares y 400 millones de euros en la adquisición de aeronaves y helicópteros con fabricantes estadunidenses y europeos.  Este años se tiene contemplado que lleguen aun modelos Beechcraft T-6; Boeing 737-800 y helicópteros UH-60M pagados en años anteriores.

Pero la dependencia reconoció que en 2016 no se hará ninguna inversión para la adquisición de aparatos nuevos, pese a que hay modelos que urge renovar.

Uno de los proyectos es la sustitución de las aeronaves de transporte pesado C-130J conocidos popularmente como “Hércules”, pues los que operan actualmente datan de los años 1968 y 1980. También está pendiente la renovación de los cazas de combate F-5 Tiger, pues todos son modelos 1981.

La Defensa Nacional confirmó que en ambos casos “se tiene contemplada la adquisición” de aparatos que sustituyan a los anteriores, sin embargo, “nos e cuenta con el modelo, fecha de adquisición y presupuesto”.

Fin a opacidad militar

El Instituto Nacional de Acceso a la Información (INAI) resolvió que la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) debe dar a conocer el número específico de drones con los que cuenta además de los modelos, y desestimo que el revelar este dato ponga en riesgo las tareas de seguridad en el país.

“El Pleno del INAI determinó que el número de drones no puede ser reservado, ya que el dato, por sí mismo, no revela la capacidad de vigilancia aérea de la Sedena para emprender acciones contra la delincuencia organizada” informó el INAI.

El Instituto subrayó que dar a conocer la cantidad de drones tampoco brinda “elementos contundentes” que generen un desequilibrio para la capacidad de reacción, planeación o estrategia, como planteó la Sedena para no dar a conocer los datos.

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Las 2 causas científicas por las que se cayeron las Torres Gemelas tras el impacto de los aviones el 11 de septiembre de 2001

El violento choque de dos aviones contra los edificios más altos de Nueva York fue el comienzo de una secuencia de horror que redujo a escombros los emblemáticos colosos de acero y concreto.
7 de septiembre, 2021
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MITEl 11 de septiembre de 2001 dos aviones Boeing 767 embistieron las Torres Gemelas, que con sus 110 pisos eran los edificios más altos de Nueva York.

El primer avión chocó contra la torre norte a las 8:45 de la mañana. El edificio ardió durante 102 minutos y luego, a las 10:28 a.m. se derrumbó en solo 11 segundos.

Dieciocho minutos después del primer choque, a las 9:03 a.m., el segundo avión impactó la torre sur. El rascacielos resistió en llamas durante 56 minutos, tras lo cual, a las 9:59 a.m., colapsó en 9 segundos.

“Luego del increíble sonido del edificio colapsando, en pocos segundos todo se volvió más oscuro que la noche, sin sonido, y no podía respirar”, recuerda Bruno Dellinger, un sobreviviente que trabajaba en el piso 47 de la torre norte.

“Estaba convencido de que estaba muerto, porque el cerebro no alcanza a procesar algo como esto”, dice Dellinger en su testimonio compartido por el Museo y Monumento Conmemorativo del 11 de septiembre en Nueva York.

Trayectoria aviones

BBC

El saldo fueron 2.606 personas muertas.

Torres Gemelas

Getty
Las torres resistieron varios minutos antes de venirse abajo.

¿Por qué se cayeron las torres?

“La respuesta aceptada por toda la gente seria es que las torres se vinieron abajo porque fueron objeto de un ataque terrorista“, le dice a BBC Mundo el ingeniero civil Eduardo Kausel, profesor emérito en el Departamento de Ingeniería Civil y Ambiental en el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT).

Justo después de los ataques, Kausel fue el líder de una serie de estudios y publicaciones en las que expertos del MIT analizaron las causas de los derrumbes desde el punto de vista estructural, de ingeniería y arquitectónico.

La respuesta de Kausel encierra una serie de fenómenos físicos y químicos que desataron una catástrofe que nadie, para ese entonces, era capaz de imaginar.

Combinación fatal

Los estudios del MIT, que se publicaron en 2002, coinciden en gran parte con los hallazgos del reporte que el gobierno de Estados Unidos le encargó al Instituto Nacional de Estándares y Tecnología (NIST, por sus siglas en inglés) para averiguar por qué se cayeron las torres, y cuya versión final se publicó en 2008.

Torres Gemelas

Getty
En 2001 las Torres Gemelas eran los edificios más altos de Nueva York.

Tanto el MIT como el NIST concluyen que las torres se derrumbaron debido, principalmente, a la combinación de dos factores:

• El severo daño estructural que causaron los choques de los aviones en cada edificio

• La cadena de incendios que se expandieron a lo largo de varios pisos

“Si no hubiese habido incendio, los edificios no se habrían derrumbado”, dice Kausel.

“Y si hubiese habido únicamente incendio, sin el daño estructural, tampoco se habrían venido abajo”.

“Las torres tenían mucha resistencia”, dice el ingeniero.

El informe del NIST, por su parte, afirma que existen documentos oficiales que indican que las torres estaban diseñadas para soportar el impacto de un avión Boeing 707, que era la aeronave comercial más grande que existía al momento de ser diseñadas.

Torres Gemelas

Getty
Las torres quedaron reducidas a escombros.

Los investigadores del NIST, sin embargo, advierten que no encontraron información sobre los criterios y los métodos que se utilizaron para llegar a esa conclusión.

Lo que sí está claro es que, juntos, el impacto y el incendio, produjeron un desenlace fulminante: el colapso de ambas torres.

Cómo estaban construidas las torres

Las Torres Gemelas tenían un diseño que era estándar en la década de los 60, cuando comenzaron a ser construidas.

Cada edificio tenía en el centro un núcleo vertical de acero y hormigón, que albergaba los ascensores y las escaleras.

Cada piso se formaba con una serie de vigas de acero (horizontales) que partían desde ese núcleo y se conectaban con columnas de acero (verticales) para formar las paredes exteriores del edificio.

El entramado de vigas distribuía el peso de cada piso hacia las columnas, mientras que cada piso, a su vez, servía como un soporte lateral que evitaba que las columnas se torcieran, lo que en ingeniería civil se conoce como pandeo.

Torres Gemelas

Getty
Las torres tenían una columna central a partir de la cual salían las vigas que se conectaban con las columnas exteriores.

Toda la estructura de acero estaba recubierta por hormigón, que funcionaba como un protector de vigas y columnas en caso de incendio.

Las vigas y las columnas, además, estaban recubiertas por una delgada capa aislante a prueba de fuego.

Impacto, fuego y aire

Ambas torres fueron golpeadas por modelos distintos de aviones Boeing 767, que son más grandes que un Boeing 707.

El impacto, según el informe del NIST, “dañó severamente” las columnas y desprendió el aislamiento contraincendios que recubría el entramado de vigas y columnas de acero.

“La vibración del choque hizo que el recubrimiento antifuego del acero se fracturara, con lo cual las vigas quedaron más expuestas al fuego“, explica Kausel.

Así, el daño estructural le abrió camino a las llamas, que a su vez iban causando más daño estructural.

Torres Gemelas

Getty
Gran parte del combustible se quemó durante la bola de fuego que se produjo al momento del impactó de los aviones.

Mientras eso ocurría, las temperaturas, que llegaban a los 1.000 °C, hacían que los vidrios de las ventanas se dilataran y se rompieran, con lo cual entraba aire que servía de alimento al fuego.

“El fuego se autoalimentó de aire y por eso se propagó“, dice Kausel.

“Bombas voladoras”

Los datos oficiales estiman que cada avión cargaba cerca de 10.000 galones de combustible (más de 37.850 litros).

“Eran bombas voladoras”, dice Kausel.

Gran parte de ese combustible se quemó durante la bola de fuego que se formó en el momento del impacto, pero también hubo mucho combustible que se derramó a los pisos inferiores de las torres.

Eso hizo que el fuego se expandiera, encontrando a su paso varios objetos inflamables que le permitían seguir avanzando.

Torres Gemelas

Getty
El fuego causó daños severos a las columnas de las torres.

Ese incendio descontrolado tuvo dos efectos principales, explica el ingeniero del MIT.

Primero, el intenso calor hizo que se dilataran las vigas y las losas de cada piso. Esto causó que las losas se separaran de sus vigas.

Además, la dilatación de las vigas también empujó las columnas hacia afuera.

Pero luego hubo un segundo efecto.

Las llamas comenzaron a ablandar el acero de las vigas, volviéndolas maleables.

Eso hizo que lo que antes eran estructuras rígidas, ahora parecieran cuerdas que al arquearse comenzaron a impulsar hacia adentro las columnas a las que estaban unidas.

“Eso fue fatal para las torres”, señala Kausel.

Colapso

En ese momento ya estaban todos los ingredientes para desencadenar el colapso.

Torres Gemelas

Getty
El calor del fuego dilató las vigas, que a su vez empujaron las columnas.

Las columnas ya no estaban totalmente verticales, debido a que las vigas primero las empujaron hacia afuera y luego las halaron hacia adentro, así que comenzaron a pandear.

Así, según el informe del NIST, las columnas iniciaron el colapso arqueándose, mientras las vigas a las que estaban conectadas tiraban de ellas hacia adentro.

El análisis de Kausel, por su parte, añade que, en alguno casos, las vigas halaron tan fuerte de las columnas que destrozaron los pernos que las ataban a las columnas, lo que causó que estos suelos se derrumbasen y los escombros fueran causando sobrepeso en los pisos inferiores.

Esto produjo un estrés adicional a la capacidad de las ya debilitadas columnas.

El resultado fue una caída en cascada.

Torres Gemelas

Getty
Las paredes se derrumbaron “como quien pela un banano”.

Una vez que el edificio entró en caída libre, explica Kausel, el colapso expulsó progresivamente el aire que había entre los pisos, lo que causó un viento fuerte hacia la periferia.

Esto hizo que el derrumbe quedase envuelto en una nube de polvo, y que las paredes externas se derrumbasen hacia afuera, como quien pela un banano, dice el experto.

Ambos edificios se esfumaron en cuestión de segundos, pero el fuego entre los escombros siguió ardiendo durante 100 días.

Veinte años después, el horror y el dolor que causaron los atentados aún no se apagan.


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https://www.youtube.com/watch?v=6X6MQcydovo

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