Caballos lesionados o muertos es el saldo de estos torneos tradicionales en Yucatán
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Caballos lesionados o muertos es el saldo de estos torneos tradicionales en Yucatán

En videos y carteles son promovidos torneos donde los caballos se enfrentan a cornadas de toros, aunque ciudadanos y organizaciones acusan crueldad animal.
Por Arturo Ascención
16 de junio, 2016
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Cuando escribes en Google las palabras “torneos de lazo Yucatán”, aparecen imágenes de jinetes y toros, pero también de caballos destripados, víctimas de cornadas.

Diferentes organizaciones han denunciado que en esos torneos, donde varios jinetes tratan de lazar un toro en un ruedo para ganar un premio, los caballos quedan expuestos a lesiones al carecer de algún tipo de protección, por lo que exigen que esa tradición llegue a su fin en  Yucatán, en el sur de México.

Hace un par de años, después de que celebridades como el actor Eugenio Derbez alzaran la voz contra este tipo de eventos, el gobierno yucateco de Rolando Zapata Bello (2012-2018) indicó que tomaría medidas para prohibir esta práctica, y erradicarla.

Sin embargo, de acuerdo con denuncias ciudadanas, carteles y videos que circulan en internet, y los reportes de organizaciones, esta práctica persiste.

La ley para la protección de la fauna de Yucatán considera crueldad las “acciones u omisiones que provoquen un deterioro físico o emocional a los animales”.

Activistas señalan que hay ambigüedad en las leyes vigentes, y que se carece de reglamentos específicos, para poder acusar y en su momento aplicar sanciones, económicas o incluso de encierro, a los promotores que realizan este tipo de eventos en el estado.

“Desafortunadamente, las leyes que se han promulgado al respecto, o en tenor de estas actividades, son tan ambiguas, tan mal redactadas, que pueden quedar sujetas a su no aplicación. Ese es el problema, que los legisladores hacen un trabajo deficiente, por el cual no tememos certeza jurídica en el momento de la aplicación de las leyes”,  dijo Víctor Hirales, presidente de la organización Derecho Sin Fronteras.

“Las leyes mal redactadas son ineficaces en el momento de querer hacer justicia para los animales”, agregó Hirales.

Una ciudadana envió a Animal Político la liga de un video, donde se observa un torneo de lazo. De acuerdo con ella, el evento se realizó el pasado domingo 22 de mayo en el municipio de Izamal, Yucatán.


La ciudadana que envió la liga del video critica que esos torneos son realizados por promotores que tratan de explotar el morbo, para vender cerveza y obtener otro tipo de ganancias, sin importar que los caballos puedan quedar lesionados, o morir.

Consultado por Animal Político, el alcalde de Izamal, Warnel May Escobar, confirmó que el pasado domingo 22 de mayo se realizó un torneo de lazo. Sin embargo, dijo que en ese momento él no se encontraba en el municipio (por participar en la semana de Yucatán en la Ciudad de México), y que no autorizó que se llevara a cabo.

De acuerdo con May Escobar, el comité organizador de una fiesta tradicional en Izamal es el que hizo el torneo.  “Nosotros damos permiso para que se haga la fiesta tradicional en honor a la Santa Cruz, pero el permiso para el torneo de lazo, nosotros no lo damos”, dijo.

Complicidad de autoridades municipales

Desde febrero pasado, el director general del grupo Movimiento Animalista Ciudadano de Yucatán, Ernesto Maurín Guerrero, habló de que los torneos de lazo se realizan en diferentes municipios yucatecos, en muchos casos con la complacencia de las autoridades municipales, en espacios improvisados.

“Por supuesto que se siguen realizando (los torneos de lazo). Es una verdadera lástima que el gobierno del estado no haya querido tener mano firme en este sentido”, dijo Maurín Guerrero en entrevista.

“Cada fin de semana prácticamente se realizan este tipo de espectáculos, en todo el territorio yucateco, incluso en las narices de las autoridades, siendo que deberían estar prohibidos, siendo que existe una ley para la protección estatal de la fauna”, agregó.

El activista detalló que una reforma al Código Penal de Yucatán en 2013 considera delito los actos de maltrato y crueldad, en contra de los animales domésticos, y los caballos son animales domésticos.

Pero cuando acuden ante las autoridades para denunciar que se siguen realizando los torneos (muchas veces disfrazados con el nombre de torneos de premio, fiesta brava o corridas de toros), dice Maurín Guerrero, les responden que la ley es ambigua o que tiene “algunas lagunas”, y a fin de cuentas no pasa nada, porque distintas instancias municipales y estatales no asumen la responsabilidad que les corresponde.

“Son cómplices también las autoridades municipales. En muchos de los casos ellos mismos son los dueños de las ganaderías”, o tienen familiares involucrados en ese negocio, dijo Maurín Guerrero.

Desde septiembre del año pasado, detalló el activista, unas 20 organizaciones ciudadanas trabajan en una propuesta de ley, para dejar bien definida la prohibición de los torneos de lazo y de otros eventos donde haya maltrato animal (incluyendo las corridas de toros), sin  que haya ninguna posibilidad de que “las autoridades se hagan de la vista gorda”, con el pretexto de que la legislación es ambigua.

Animal Político llamó a la Secretaría de Desarrollo Urbano y Medio Ambiente de Yucatán (SEDUMA), para conocer su postura respecto a los torneos de lazo y los señalamientos de organizaciones defensoras de animales, pero hasta ahora no han dado una respuesta o comentario.

Según Víctor Hirales, de Derecho Sin Fronteras, al hablar con las autoridades de nivel estatal les dicen que los torneos están prohibidos, aunque reconocen que no han podido impedir que se sigan llevando a cabo en diferentes municipios.

Torneos de lazo, promocionados en redes

Hace un par de años, cuando celebridades como Derbez se pronunciaron en contra y el tema ganó espacio en los medios, medios locales reportaron que los torneos eran realizados de forma clandestina.

Cuando se hace una búsqueda en Facebook y en Google, aparecen videos de torneos de lazo en diferentes sitios de Yucatán, publicados este año,  notas y también carteles donde se invita a la gente a comprar su boleto, para participar como jinete en uno de esos eventos.

 

En espacios de comentarios a esas publicaciones, algunos defienden los torneos, con el argumento de que son una tradición, pero muchos otros critican que en ellos se expone a los animales a estrés y lesiones, e incluso a la muerte.

De acuerdo con medios locales, hace un par de años promotores de corridas de toros y torneos de lazo defendieron su actividad, argumentando que en el espectáculo el objetivo no era el maltrato animal, y que las lesiones que pudieran sufrir los caballos eran el resultado de accidentes.

Norma Huerta, de la asociación Mundo Patitas, dijo a Animal Político que también han registrado reportes de que persisten los torneos de lazo en Yucatán, por lo que a su parecer quedó en letra muerta el dicho de las autoridades, respecto a que ya no los permitirían.

Todavía en 2012, cuando era gobernadora la priista Ivonne Ortega, se presumió en el informe de gobierno “la gran final” de un torneo de lazo.

Actualmente, en la ley para la protección de la fauna del estado de Yucatán, se establece que toda persona tiene la obligación de brindar un trato humanitario a cualquier animal, y que es maltrato o crueldad “todas aquellas acciones u omisiones que provoquen un deterioro físico, instintivo y emocional” en ellos.

En marzo pasado, la organización no gubernamental Humane Society International anunció que una festividad en el municipio de Izamal, donde animales domésticos eran colgados como piñatas, había sido cancelada de forma permanente.

 

CartelLazo

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Vacuna contra COVID: por qué algunas dosis acaban en la basura y qué se puede hacer para evitarlo

El mundo vive una carrera por hacerse con las escasas vacunas disponibles contra la COVID. ¿Por qué algunas acaban en la basura o se vacuna a personas no prioritarias?
5 de febrero, 2021
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Enfermeras cargan dosis de la vacuna en Nantes, Francia.

Reuters
Muchos países se enfrentan al reto de administrar las vacunas antes de que se estropeen.

Golpeado por la pandemia de covid, el mundo se enfrentó primero al reto de desarrollar en tiempo récord una vacuna. Ahora, al de distribuirla a escala planetaria sin malgastar una sola de las preciadas dosis.

Con la oferta de vacunas disponibles lejos aún de cubrir la ingente demanda mundial, los gobiernos han establecido rigurosos planes de vacunación que establecen los colectivos que deben ser vacunados primero: generalmente, personas mayores, enfermos crónicos y trabajadores de los servicios de salud.

Sin embargo, no han tardado en aparecer las noticias de personas no pertenecientes a estos grupos prioritarios que recibían la vacuna, o, algo más sorprendente aún, de dosis que acababan en el cubo de la basura.

En la ciudad de Trelew, en la Patagonia argentina, la prensa local informó de que hubo que desechar 140 dosis de la vacuna rusa Sputnik-V porque se había roto la cadena de frío en su conservación.

En España, el general al mando de las Fuerzas Armadas tuvo que dimitir después de que se hiciera público que había recibido la vacuna, pese a que algunos de sus colaboradores les dijeron a los medios españoles que lo había hecho precisamente para evitar que se echaran a perder las dosis sobrantes en su departamento tras vacunar a las personas prioritarias.

En México, el presidente, Andrés Manuel López Obrador, condenó por “inmoral” al médico que vacunó a dos familiares después de un error en el sistema de citas del hospital en el que trabaja.

Son solo algunos ejemplos de noticias que han provocado malestar y críticas en muchos países cuando la mayoría de la gente sigue a la espera y en muchos casos aún sujeta a distintos grados de confinamiento.

El desafío de optimizar las vacunas

Lo cierto es que los sanitarios se pueden ver a veces ante un incómodo dilema, ya que las vacunas requieren condiciones especiales de conservación y, en algunos casos, sobre todo en pequeñas localidades o lugares alejados, no pueden cumplirse a rajatabla los estrictos criterios fijados por los gobiernos.

La vacuna fabricada por Pfizer, por ejemplo, debe conservarse a temperaturas muy bajas y, una vez descongelada, ha de usarse antes de 5 días.

La Sputnik-V se comercializa en ampollas de cinco dosis, por lo que si se quiere evitar malgastar ninguna, debe haber un número igual de pacientes listos para recibir el pinchazo.

Una profesional de la salud recibe la vacuna en un hospital de Ciudad Juárez, México.

Reuters
Los trabajadores sanitarios figuran entre los colectivos prioritarios en la mayoría de países.

Como explicó en conversación con BBC Mundo el doctor Pablo Bonvehí, jefe de la sección Infectología y Control de Infecciones del CEMIC, un centro de investigación médica de Buenos Aires, “la prioridad es no desperdiciar la vacuna“.

“Una campaña de vacunación, y más una como esta, es siempre un gran desafío de ingeniería”, indica el experto. Y no siempre es posible acomodar la disponibilidad de vacunas con el número de pacientes dispuestos a ponérsela, su disponibilidad para acercarse a los centros de vacunación a recibirla y las necesidades de espacio para mantener la distancia social en ellos.

A esto se suma el problema de los pacientes que no acuden a las citas programadas, sea porque no pueden desplazarse o porque, como los seguidores del movimiento antivacunas, rechazan la inmunización o desconfían de los gobiernos y los fabricantes de medicamentos.

¿Qué hacer entonces con la dosis sobrante cuando ya se ha cubierto el cupo de pacientes prioritarios agendados para el día?

Contenedores de residuos sanitarios en Manchester, Inglaterra.

Getty Images
En algunos países ya ha habido noticias de vacunas que acaban en la basura.

En Estados Unidos ya ha habido centros sanitarios que han empezado a convocar por la emisora de emergencias a los paramédicos que quieran vacunarse una vez cubierto el cupo diario para evitar que se echen a perder las dosis sobrantes.

Y un equipo médico del estado de Oregón que quedó atrapado en una congestión de tráfico comenzó a vacunar a otros automovilistas retenidos ante la imposibilidad de volver a refrigerar a tiempo las dosis que llevaban consigo.

Mejor en un brazo que en el cubo de la basura

Ante la emergencia sanitaria global, los centros médicos a nivel local se enfrentan al desafío de vacunar a la mayor cantidad de gente en el menor tiempo posible, conservando adecuadamente las vacunas y priorizando a los grupos de población de riesgo establecidos por las autoridades nacionales.

En esa tarea titánica, han encontrado una inesperada colaboración en los grupos de espontáneos que hacen fila junto a las clínicas y los centros de vacunación a la espera de que se les administre alguna de las dosis no utilizadas, una imagen cada vez más frecuente en Estados Unidos y en Israel, el país que lidera la frenética carrera global por la vacunación.

“A todas las dificultades se suma la de la incertidumbre acerca de las dosis que se van recibir y cuándo”, señala el doctor Bonvehí.

Para los dispensarios locales se complica aún más llevar una planificación adecuada de la vacunación ya que en muchos casos los gobiernos tampoco han podido ofrecer un calendario claro de vacunación y son ellos quienes centralizan la adquisición de los medicamentos.

Un hombre carga una bombona de oxígeno en Manaos, Brasil.

Reuters
América Latina es una de las regiones más golpeadas por la pandemia y muchos países aún no han podido comenzar a vacunar.

Para los países de renta media, como la mayoría de los de América Latina, que se encuentran detrás de los más ricos en la lista de espera global por recibir la vacuna en la cantidad y con la regularidad suficientes, hacer un uso óptimo de las que llegan se hace más crítico si cabe.

Bonvehí propone que “en las citas se llame a pacientes suplentes, para que, si alguien no se presenta, no haya que desperdiciar ninguna dosis”.

Y la Organización Mundial de la Salud ha pedido que los países más prósperos, que han comprado muchas más dosis de las necesarias para vacunar a toda su población, envíen las que no usen a los países en desarrollo.

Todo, porque, como le dijo Amesh Adalja, especialista en enfermedades infecciosas de la Johns Hopkins University, a la cadena NPR, “una vacuna en un brazo siempre va a ser mejor que una vacuna en el cubo de la basura”.


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