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Con esta app recibirás litros completos en las gasolinerías

Tres jóvenes crearon Zenzzer: dispositivo y app diseñados para medir en tiempo real cuántos litros de gasolina entran al tanque de tu automóvil.
Por Karen Julibeth Q. T.
12 de junio, 2016
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¿Cómo puedes darte cuenta de que no te despacharon “litros de a litro” cuando vas a una gasolinera? Algunas personas sólo se forman en las bombas donde hay más carros, pues suponen que si hay un fila larga es por algo. Otros son más drásticos y prefieren llevar su garrafa de a 20 litros para que el gasolinero les venda exactamente esa cantidad y puedan probar al momento que no fueron robados.

Tres jóvenes de Quintana Roo ofrecen una alternativa a estos métodos: Zenzzer, un dispositivo y una app diseñados  para medir en tiempo real cuántos litros de gasolina entran al tanque de tu automóvil. El objetivo es crear una red social donde los consumidores monitoreen y califiquen a las gasolineras de todo el país. Actualmente ya está en periodo de prueba con choferes de Uber en Yucatán.

Dispositivo ZenzMetter

El dispositivo ZenzMetter se conecta al puerto OBDII, ubicado debajo del tablero de algunos carros.

Hay muchos videos en YouTube de consumidores que graban cómo descubren que la máquina expendedora no entrega el líquido completo. Randy Cruz, originario de Veracruz y CEO de Zenzzer, los encontró en internet después de sospechar que no le sirvieron la cantidad de gasolina correcta por la que pagó. También encontró varios grupos de Facebook.

“La idea nació de la problemática de los litros incompletos: a los consumidores no les sirven litros completos en las gasolineras y hay un sentimiento de impotencia de no saber qué hacer. Todos conocen por lo menos un caso. Si vas a una gasolinera y una sola bomba está llena de carros porque está el mito de que en esa bomba sirven bien, pero sigue siendo un mito”, dice Cruz, mercadólogo que dejó su trabajo en una aceleradora de startups para dedicarse cien por ciento a Zenzzer.

Y sí, en 2013, la Procuraduría Federal del Consumidor, reportó que de 2239 gasolinerías verificadas, detectó irregularidades en 850.

El proyecto, que tiene un año de vida, lo ideó junto con Gustavo Sánchez y Pedro Silvente, estudiantes de ingeniería física y mecatrónica, respectivamente, que asistían a la aceleradora de proyectos en la que trabajaba Randy Cruz.

Gustavo y Pedro ya habían desarrollado un sensor para medir la gasolina, pero no le dijeron a nadie porque pensaban que era ilegal. Randy los asesoró para hacer realidad el gasolímetro. El objetivo: “devolver el poder al consumidor”.

¿Cómo funciona?

  1. Conectar el dispositivo ZenzMetter al puerto OBDII (ubicado debajo del tablero en la mayoría de carros, desde 1996)
  2. Descargar la app en tu móvil (iOS y Android).
  3. Vincular el dispositivo (y en 2 minutos se actualiza).
Zenzzer en Play Store y Apple Store.

La app estará disponible en Play Store y Apple Store. //Foto: Zenzzer.

Ya existe un aparato similar al ZenzMetter, su nombre es Gasolímetro, un “dispositivo metrológico que mide con exactitud y en tiempo real la gasolina que te despachan”, y no necesita un smartphone para funcionar. Todo lo contrario a Zenzzer, que lo que busca es aprovechar el uso de las redes sociales en internet para potencializar al dispositivo. Porque, aunque la gente se dé cuenta de que no le dieron los litros que deberían ser, después no puede hacer nada más

“¿Te vas a pelear con el gasolinero? ¿Te va a devolver tu dinero? La triste realidad es que no te lo va a devolver, por más que te pelees con el gerente por 2 litros que son unos 30 pesos—. Vas a perder tiempo, te vas a enojar…”, dice Randy, que ante este panorama, decidieron incluir al proyecto una red social “para que entre todos formemos la reputación de cada gasolinera”.

Al tener el dispositivo y la app, podrás valorar el servicio de la gasolinera: podrás poner una calificación a la gasolinera y dejar tu comentario. Y aunque tú no tengas el dispositivo puedes descargar la app y consultar el mapa. Lo que buscan es que entre más usuarios utilicen a Zenzzer, más completo será el mapa de las gasolineras.

Randy explica que Zenzzer no sólo fungirá como gasolímetro y policía del consumidor. También cumplirá algunas funciones del servicio mecánico, como comprobar el rendimiento real de tu automóvil y obtener el historial de cargas para llevar el control de combustible.

Aunque ya tienen varios prototipos funcionales, sólo son compatibles en 13 modelos de autos.

Autos compatibles con Zenzzer.

La lista de automóviles compatibles se actualizará constantemente. //Foto: Zenzzer

Para eso Gustavo, Pedro y Randy registraron un proyecto en Fondeadora. El objetivo es producir mil ZenzMetter y desarrollar el sistema que calibrará el tanque de cada carro. Los dispositivos serán entregados a las personas que donaron un mínimo de 1,500 pesos para que prueben el dispositivo beta y envíen sus comentarios a fin de crear una retroalimentación para perfeccionar el dispositivo.

La campaña busca reunir 350 mil pesos. Puedes apoyar desde 100 pesos. Si te agrada la idea y quieres saber más, entra aquí.

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Lucie Vildnerova

'Salí de vacaciones de Polonia y terminé quedándome toda la pandemia en Colombia porque acá encontré familia'

Joanna Zdanowska, una polaca de 47 años, era una de las turistas que estaba en Colombia cuando empezó la cuarentena. Y se quedó a gusto porque, según dice, encontró familia en un pequeño pueblo de la costa caribeña del país.
Lucie Vildnerova
4 de enero, 2021
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Joanna Zdanowska, una polaca de 47 años, era una de las turistas que estaba en Colombia cuando empezó la cuarentena por la pandemia de coronavirus.

A diferencia de cientos de extranjeros que volvieron a su país, elladecidió quedarse en un país cuya naturaleza enamora con facilidad.

Su relato, presentado en este texto que resultó de una conversación con BBC Mundo, es prueba de que el virus, además de trágico, abrió la puerta para muchas experiencias e historias positivas.


En agosto de 2020, cuando en Colombia anunciaron el fin de la cuarentena estricta, nosotras ya nos queríamos quedar donde estábamos. No queríamos que nada cambiara.

Mis amigos turistas y yo, que vinimos a América Latina a viajar antes de que empezara la pandemia, encontramos en Palomino, en la Costa Atlántica colombiana, un hogar.

Palomino es un pequeño pueblo muy cerca de una hermosa playa llena de palmeras que se prolonga por varios kilómetros.

En marzo, apenas empezó todo, yo no quise irme a Polonia, como hicieron algunos de mis compañeros, porque tenía la esperanza de que pronto podría seguir viajando.

Pero luego pasaron dos semanas y prolongaron la cuarentena. Y dos más. Y más. Y así hasta que nos quedamos ocho meses en un pueblo al lado de la playa sin poder nadar en el mar.

Estábamos en un hostal y todos los restaurantes y bares estaban cerrados. No había nada para hacer.

Con el tiempo se fueron yendo los turistas y solo quedamos algunos pocos. Pero con los días fuimos conformando una familia de unas quince personas con una relación muy íntima con los dueños de los hostales donde estábamos.

Salí de vacaciones de Polonia y terminé quedándome toda la pandemia en Colombia porque acá encontré familia.

Atrapada a gusto en Colombia

En 2019, decidí tomarme un año sabático porque me aburrí de Polonia, donde además tengo un apartamento que genera renta y me permite viajar tranquila.

Estuve en México y Cuba. Luego tenía el plan de viajar dos meses por Colombia, un país que recomiendan mucho para el turismo. Me quedé 10 meses y sigo contando.

Cuando viajas conoces muchas personas, pero normalmente los ves máximo una semana. Pero cuando vives con alguien seis meses, se genera una relación única.

Turistas en Palomino

Joanna Zdanowska
Los turistas que se quedaron en Palomino toda la cuarentena se convirtieron en miembros y colaboradores de la comunidad.

Porque ninguno trabajaba, entonces pasábamos todos el día juntos. Nos sentimos como en vacaciones permanentes.

Cada día había actividades con la gente local para apoyarnos unos a otros. Nos cocinaban. Algunos trabajaban para los hostales, otros aprendieron a surfear, había una chica que empezó a dar clases de español por internet.

En la casa donde yo me quedé, por ejemplo, había una familia de venezolanos con dos niños que descubrieron que nosotras las tratábamos mejor que sus padres. Entonces pasaban el día con nosotras. Yo les compré libros y les leía cuentos. Les mostraba videos en YouTube. Ahora los niños dicen que nosotras somos sus madres. Eso te rompe el corazón.

Lo que aprendí

Lo mejor de haberme quedado tanto tiempo aquí fue que pude conocer bien a la gente del pueblo, una experiencia que no tiene nada que ver con uno ve en el sector turismo.

Una de las experiencias más extraordinarias que tuve fue cuando fui a un pueblo de arhuacos, un grupo de indígenas que viven en la Sierra Nevada de Santa Marta y han tenido muy poco contacto con culturas occidentales.

Tuvimos que salir a las 4 de la mañana. Nos dijeron que eran 8 horas caminando pero cuando levábamos 9 horas aún no llegábamos. Pensamos que este lugar no existía. A las 10 horas finalmente llegamos, sin poder hablar del cansancio. Y nos quedamos ahí con nuestras hamacas.

Nos dieron su casa más grande. Nos quedamos tres días.

Joanna Zdanowska

Joanna Zdanowska
Joanna dice que los tres días que estuvo en un pequeña villa de indígenas le cambió su forma de pensar.

Esta experiencia cambió mi pensamiento, descubrimos algo que puede ser obvio pero nunca lo habíamos vivido: que no necesitamos nada para ser feliz.

Nos cobraban 50 dólares por cada uno de nosotros cinco. Cuando vimos las condiciones en las que viven los indígenas, decidimos no negociar nada, porque duermen en el suelo, cocinan en el fuego, no hay electricidad, ni gas, todo es muy básico; comen solo cosas que tienen ahí en su finca: yuca, plátano, arroz.

Son cosas muy básicas que me enseñaron mucho y me dieron ganas de seguir viajando, y quizá buscar aprovechar mi experiencia de 14 años en la televisión polaca en alguno de estos países. Creo que es buen momento para vender producciones que ya están listas y no necesitan más que subtítulos o doblaje.

Palomino

Joanna Zdanowska
Palomino es uno de los tantos paraísos de Colombia.

Con mi familia no necesito tener contacto físico. Lo único que me hace falta es ver al hijo de mi hermana, que solo vi cuando tenía un año. Pero hablamos mucho.

Y ahora la situación en Polonia es muy fuerte: en coronavirus Colombia y Polonia son países vecinos. Pero, además, ahora el gobierno en mi país es muy conversador y tengo la impresión de que estamos como hace 30 años: no aceptan la sociedad LGTBI, el aborto es tema de guerra, millones de personas están en la calle protestando.

Además allá es invierno. Y no es que me haya acostumbrado al clima de acá. Cuando hace 38 grados me molesta. Pero estar solo en chancletas y vestido corto en lugar de cinco kilos de ropa te relaja. Y eso me gusta de Palomino.


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