Dime dónde vives y te diré si es la zona con más contaminación del Valle de México
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Cuartoscuro

Dime dónde vives y te diré si es la zona con más contaminación del Valle de México

Autos, transportes e industrias, generan la contaminación del ambiente, pero no en toda la megalópolis los ciudadanos respiran el mismo tipo de partículas ni en las mismas cantidades.
Cuartoscuro
Por Nayeli Roldán
17 de junio, 2016
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En Tlanepantla, Naucalpan y Nezahualcóyotl, municipios del Estado de México, y la delegación Cuauhtémoc se originan y concentran la mayor contaminación del Valle de México, según el Inventario de emisiones contaminantes y de efecto invernadero 2012.

Estas zonas producen contaminación debido a la concentración de automóviles y transporte público, industrias, uso de solventes, fugas de gas LP y rellenos sanitarios, según el estudio más reciente de la Secretaría de Medio Ambiente de la Ciudad de México.

“La aglutinación de las principales industrias y los vientos dominantes que provienen de la zona norte del Valle de México ocasionan que las emisiones impacten directamente en las áreas densamente pobladas”, sostiene el análisis.

Además, en la Ciudad de México existen casi 31 mil establecimientos industriales y casi 34 mil en el Estado de México. Del total, se ha comprobado que 47% (30 mil 881) son generadores de emisiones contaminantes y de efecto invernadero, explica el inventario de emisiones.

Lee: Los culpables y las soluciones para el problema de la contaminación alta en el Valle de México

En los últimos seis meses, el Valle de México sólo ha tenido 20 días “limpios”, es decir, con registro de contaminación menores a 100 puntos IMECA. Por eso, se ha activado la contingencia fase 1 en ocho ocasiones y ha habido 4 activaciones de precontingencia.

Para determinar los niveles de contaminación en el aire, la Secretaría de Medio Ambiente de la Ciudad de México realiza el monitoreo de las partículas suspendidas, óxidos de nitrógeno, compuestos orgánicos volátiles, monóxido de carbono y contaminantes tóxicos y las zonas donde se originan. 

¿Dónde vives? Esta es la contaminación que tienes

Uno de los contaminantes más significativos son los compuestos orgánicos volátiles (COV). Lo generan los autos particulares, la industria química, la combustión incompleta de gas LP y el uso de solventes, lo que significa 30% de las casi 633 mil toneladas de COV generadas en la Zona Metropolitana del Valle de México.

Este contaminante se genera en las delegaciones y municipios centrales de la zona metropolitana del Valle de México como son las delegaciones Gustavo A. Madero, Cuauhtémoc, Venustiano Carranza, Azcapotzalco e Iztapalapa.

Los óxidos de nitrógeno son emitidos por el sector transporte y se concentra en las delegaciones Cuauhtémoc, Benito Juárez, Gustavo A. Madero, Venustiano Carranza y los municipios de Tlalnepantla de Baz, Naucalpan de Juárez y Nezahualcóyotl.

Lee: Si limitan la circulación de autos ¿por qué persiste la contaminación?

El 98% del monóxido de carbono es generado por los vehículos automotores, sobre todo los autos particulares, los taxis y las camionetas particulares tipo SUV, que en conjunto generan poco más de 851 mil toneladas, es decir, 53% del total.

Las emisiones contaminantes se generan en las vialidades altamente congestionadas como las delegaciones Cuauhtémoc, Benito Juárez, Venustiano Carranza, Iztacalco e Iztapalapa y la colindancia con Gustavo A. Madero y Azcapotzalco; además los municipios de Nezahualcóyotl, Tlalnepantla de Baz y Naucalpan de Juárez.

Los contaminantes tóxicos son compuestos químicos identificados por ser altamente nocivos a la salud humana y cuyos efectos pueden presentarse a corto o a largo plazo (agudos o crónicos, respectivamente).

Como resultado de las actividades realizadas en e Valle de México, sólo en 2012 se generaron cerca de 196 mil toneladas de contaminantes tóxicos.

Entre las sustancias tóxicas más abundantes está el tolueno y xileno, provenientes de los rellenos sanitarios ubicados en los municipios de Nezahualcóyotl y La Paz y en la delegación Álvaro Obregón.

Mientras que los municipios de Tlalnepantla de Baz, Naucalpan de Juárez, Tultitlán y Acolman presentan sitios de alta emisión debido a la presencia de industrias químicas, del plástico, hule, metálico y de generación de energía eléctrica.

Debido al gran número de vehículos que transitan dentro de la delegación Cuauhtémoc, y su conurbación, también hay áreas importantes de distribución de estos contaminantes.

Las partículas suspendidas PM10, son emitidas por las vialidades pavimentadas y sin pavimentar, las cuales se generan debido a la resuspensión de polvo durante el paso vehicular sobre las vialidades.

En las calles pavimentadas se encuentra la acumulación de residuos o polvo que son finamente triturados y suspendidos por los vehículos que las recorren, por lo que las emisiones dependen de la acumulación del material y de la intensidad del flujo vehicular.

Otras fuentes de emisión son la fabricación de productos a base de minerales no metálicos y las actividades agrícolas por el movimiento de tierra durante la labranza. Las áreas de mayor generación de estos contaminantes se ubican en las delegaciones Cuauhtémoc, Benito Juárez, Iztacalco, Venustiano Carranza, norte de Iztapalapa, en la colindancia de Gustavo A. Madero con Azcapotzalco, y en los municipios de Tlalnepantla de Baz, Naucalpan de Juárez, Atizapán de Zaragoza, Nezahualcóyotl y el sur de Ecatepec.

En algunos municipios y delegaciones como Tlalnepantla de Baz, Naucalpan de Juárez, Gustavo A. Madero y Azcapotzalco también son importantes las emisiones de partículas generadas por algunos giros industriales como la industria química, del papel y metálica.

Del total de dióxido de carbono producido en el país, 7% es originado en el Valle de México, sobre todo por el sector transporte, las industrias, por la quema de gas natural en la generación de energía eléctrica y de la fabricación de productos a base de minerales no metálicos.

Este tipo de contaminación se genera en la Cuauhtémoc, Benito Juárez, Venustiano Carranza, Gustavo A. Madero y Azcapotzalco, así como los Municipios de Tlalnepantla de Baz, Naucalpan de Juárez y Atizapán de Zaragoza.

En los municipios de Acolman y Tultitlán del Estado de México y también destacan las emisiones del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México –en la delegación Venustiano Carranza–. Las zonas de alta emisión ubicadas en la delegación Álvaro Obregón, así como en los municipios de La Paz y Nezahualcóyotl, corresponden a la ubicación de los rellenos sanitarios.

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COVID-19: Qué nivel de vacunación se necesita para volver a "la vida normal"

Todavía no está claro qué normalidad viviremos al conseguir una inmunidad colectiva. Dependerá de cuánto dure la protección de las vacunas y de si cortan la transmisión además de evitar que enfermemos.
27 de noviembre, 2020
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Los anuncios sobre las vacunas contra el coronavirus invitan al optimismo, pero acabar con la pandemia y regresar a la normalidad sigue estando lejos.

Viajar sin restricciones, no usar mascarillas y asistir a eventos masivos son algunas actividades que tardarán en volver.

No basta con que se aprueben las vacunas y los países arranquen sus campañas de vacunación.

Para hablar de “nueva normalidad”, según expertos, hará falta vacunar a una gran mayoría.

Y esto podría tomar varios meses o incluso años.

Tampoco está claro qué normalidad viviremos al conseguir una inmunidad colectiva. Dependerá de cuánto dure la protección de las vacunas y de si cortan la transmisión además de evitar que enfermemos.

Cuatro desarrolladores han mostrado hasta ahora sus credenciales: Pfizer/BioNTech (EE.UU.-Alemania), Instituto Gamaleya (Rusia), Moderna (EE.UU.) y la Universidad de Oxford/AstraZeneca (Reino Unido).

Las cuatro vacunas demostraron ser efectivas en la Fase III de ensayos clínicos, pero son resultados preliminares pendientes de aprobación.

Cómo se comparan las vacunas en la Fase III de los ensayos clínicos

BBC

Teniendo en cuenta esto y los sacrificios para distribuir dosis en masa, ¿Cuánta gente hará falta vacunar para recuperar la vida antes del coronavirus?

Inmunidad global

“Cómo y cuándo volveremos a la normalidad está en la mente de todos“, reconoce Andrew Bradley, profesor de medicina molecular de la Clínica Mayo en Estados Unidos.

Pero es muy seguro que para lograrlo haya que vacunar a cerca del 75% de la población“, explica Bradley a BBC Mundo.

Son datos similares a los que maneja la Asociación de Vacunología en España (AEV), país que el 24 de noviembre aprobó su plan de vacunación contra la covid-19.

Este arrancará en enero de 2021 y las vacunas serán gratuitas y se administrarán primero a los grupos con mayor riesgo de mortalidad y exposición a la enfermedad.

Vacunación contra la gripe en California.

Getty Images
La OMS estima que hará falta inmunizar a un 60-70% de la población para frenar el avance del virus.

“Con un 60-70% de vacunación se empieza a controlar al microorganismo y cortar la transmisión”, dice a BBC Mundo Amós García Rojas, presidente de la AEV.

Los números también coinciden con los porcentajes que la Organización Mundial de la Salud (OMS) estima necesarios para alcanzar la inmunidad de rebaño, es decir, una inmunidad colectiva mínima pero necesaria para frenar la enfermedad.

“Dada la alta transmisibilidad del SARS CoV-2, creemos que será necesario inmunizar entre el 60 y 70% de la población. Eso se consigue vacunando de forma segura”, dijo en conferencia la doctora Soumya Swaminathan, científica jefa en la OMS.

Con estas cifras, en países como México habría que vacunar a 88 millones de personas, en Colombia a 35 millones y en Perú a 22 millones, por ejemplo.

México, que anunciará pronto su plan definitivo de vacunación, tiene preacuerdos cerrados con AstraZeneca y Pfizer para adquirir sus vacunas cuando se aprueben.

Colombia, por otra parte, aseguró tener 20 millones de dosis cerradas el 24 de noviembre.

Y el Ministerio de sanidad peruano se comprometió a pagar más de US$100 millones para adquirir 9,9 millones del compuesto de Pfizer.

Sin embargo, opina Bradley, es vital que los niveles de vacunación se consigan a nivel global.

“Será necesario alcanzar la inmunidad de rebaño a una escala global para reducir la incidencia de la enfermedad o erradicarla. Teniendo en cuenta que somos más de siete billones, esto podría tomar años”, estima el especialista.

“Estamos en una pandemia y no se trata de solo controlar la enfermedad en Reino Unido, Francia o España. También hay que combatirla en África y América Latina“, coincide García Rojas.

Puesto de vacunación en Ciudad de México.

Getty Images
Los expertos opinan que para hablar de nueva normalidad, debe alcanzar altos porcentajes de vacunación a nivel global y no solo en algunos países.

“Los países ricos deben ayudar a los de menos recursos. Esto es un problema global, de solidaridad”, añade.

Actualmente, varios gobiernos, organizaciones sanitarias, fabricantes, científicos y filántropos contribuyen en el proyecto Covax, diseñado para proveer un reparto equitativo y fluido de vacunas y tratamientos en todo el mundo, al margen de los recursos de cada país.

Algunos países, explica García Rojas, puede que ya tengan más inmunizados por vía natural y hayan superado la enfermedad.

Sin embargo, opina que la vacuna debe administrarse a todos “independientemente de si se hayan infectado o hayan sido asintomáticos o no”.

Interrogantes

Aunque existe cierto consenso sobre vacunar a un 70% de la población para recuperar cierta normalidad, otras organizaciones demandan cautela y apuntan a varias interrogantes por despejar.

“Todavía no se conocen al 100% la enfermedad y su inmunidad. Es pronto para decir qué porcentaje se necesita vacunar para disminuir la transmisión“, comenta a BBC Mundo el doctor Rodrigo Romero, secretario general de la Asociación Mexicana de Vacunología.

“También dependerá de la efectividad de la vacuna y cuánto dure la protección en las personas”, añade.

A las dudas sobre la protección e inmunidad de las vacunas, se suman los retos logísticos, de distribución y almacenamiento.

Las vacunas de Moderna y Pfizer/BioNtech, por ejemplo, deben conservarse a temperaturas ultrafrías usando tecnologías especiales.

Persona sostiene una cartel donde se lee "No vaccine" (No a la vacuna) durante una protesta en Estados Unidos.

Getty Images
“Estamos viendo un considerable número de personas que no están seguras sobre si vacunarse o no. Cada campaña de vacunación tendrá que acompañarse de una estrategia de comunicación clara. Todo esto suma más tiempo”

Los expertos opinan que esto será un desafío, especialmente en países con menos recursos o en vías de desarrollo.

“El ritmo de cómo van llegando las vacunas a cada país irá marcando posibles horizontes temporales sobre cuándo volver a la normalidad”, dice García Rojas.

“También estamos viendo un considerable número de personas que no están seguras sobre si vacunarse o no. Cada campaña de vacunación tendrá que acompañarse de una estrategia de comunicación clara. Todo esto suma más tiempo”, agrega.

¿Nueva o vieja normalidad?

Aún consiguiendo inmunizar a suficiente población, los expertos dudan sobre cómo será la vuelta a la normalidad e incluso si volveremos a tener una vida como la de antes de la pandemia.

Bradley, de la Clínica Mayo, cree “improbable” volver pronto a la misma vida. Argumenta que “muchos negocios cambiarán y los empleados continuarán su trabajo remoto”.

Hombre con mascarilla dentro de un vagón del metro de Moscú.

Getty Images
García Rojas espera que el uso de mascarillas continúe tras la pandemia. No siempre, pero como muestra de solidaridad cuando estemos resfriados, por ejemplo.

“Los restaurantes y bares funcionarán con capacidad reducida y los viajes seguirán limitados”, añade.

García Rojas, por otra parte, dice que hablar de ‘nueva normalidad’ le provoca “sarpullidos”.

“Yo quisiera la normalidad de siempre. Pero hablar de esto en medio de una pandemia es peligroso para la ciudadanía. Puede hacer creer que estamos listos para volver a la rutina de antes”, opina.

“Honestamente, espero que después del coronavirus mantengamos muchas costumbres que adquirimos para protegernos. Espero que el lavado de manos frecuente se quede. También las mascarillas; no siempre, pero sí para solidarizarnos y usarla en la calle cuando estamos resfriados”, concluye García Rojas.


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