El color y los reclamos de la marcha del orgullo gay: se ha avanzado, pero persiste la homofobia
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Manu Ureste

El color y los reclamos de la marcha del orgullo gay: se ha avanzado, pero persiste la homofobia

Personas que acudieron a la marcha en la Ciudad de México señalaron que en la capital del país persiste la discriminación.
Manu Ureste
Por Manu Ureste
27 de junio, 2016
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Sentada en su silla de ruedas, Irina Layevska observa cómo un caudaloso río de hombres y mujeres rodea la glorieta de La Palma, en el Paseo de la Reforma de la Ciudad de México, para continuar con la trayectoria que los llevará hasta el Zócalo, a unos pocos kilómetros de distancia.

-Hace 38 años sólo salimos 12 personas –recuerda lacónica la activista transexual-. Y todos acabamos en la cárcel.

Ahora en cambio, las ráfagas de viento que anuncian lluvia agitan con violencia las banderas arcoíris. Los carros alegóricos desfilan repletos de jóvenes que bailan con el torso pintado con lemas como ‘Love is Love’ o ‘Pride’. Y numerosos padres de familia llevan a sus niños a la edición 38 de la marcha del orgullo gay vestidos con camisetas que piden “tolerancia”, “igualdad” y “dignidad”.

“Ya no es un día de reivindicación, de lucha. Se ha convertido en un carnaval”

-Se ha avanzado –dice Layevska cuando se le pregunta si la Ciudad de México es tan incluyente como dicen las autoridades-. Pero no es tan ‘gay-friendly’ como ellos aseguran. O bueno, este día sí –matiza-. Porque el ‘dinero rosa’ también cuenta. Y todos los antros se percataron de que no importa si el dinero es gay o no, y por eso se da apertura para que se hagan este tipo de eventos.

Pero, ¿y los otros días del año?

El resto del año, contesta acto seguido Irina con voz rasgada, siguen prevaleciendo las agresiones contra la comunidad gay y transexual, mientras las autoridades ministeriales catalogan estos crímenes como “pasionales”.

-La discriminación es un delito que figura en el código penal. Sin embargo, ningún MP sabe qué es la discriminación. No la catalogan, no la tipifican, no la persiguen y no la castigan –expone la activista, quien critica que “la inclusión queda muy bonita en el discurso y en los logos rosas, pero en la práctica la realidad es otra”.

Por ello, Irina hace un llamado a la comunidad LGBTI para “rescatar” el día del orgullo gay, “como un día de lucha y de resistencia”.

-Es que ya todo se ha convertido en un carnaval –critica la activista, mientras observa los carros alegóricos que pasan cerca de ella-. Ya no es un día de reivindicación, de lucha, ni para conmemorar la memoria de cientos de muertos y muertas que la comunidad LGBTI ha tenido en años años de lucha.

-Nos olvidamos –añade-, de lo que pasó en Orlando (el 12 de junio, la organización terrorista ISIS se atribuyó el asesinato de 50 personas en el bar gay ‘Pulse’); nos olvidamos de lo sucedido en Xalapa, Veracruz (el 23 de mayo, un grupo armado asesinó a cuatro personas en un bar gay); y nos olvidamos de lo que sucede en la Ciudad de México, donde nos matan a los transexuales y lo catalogan como crimen pasional. 

“Lo de ‘gay-friendly’ es más un reclamo turístico, no la realidad”

Diego Juárez, integrante del Movimiento de Trabajadores Socialistas, opina en el mismo sentido que Irina. Mientras sostiene junto con otros compañeros una pancarta que pide poner fin a los crímenes homofóbicos, Juárez cita algunos datos que se expusieron en el Foro Homofobia y Derechos Humanos en México, realizado en mayo de 2015 en la Facultad de Derecho de la UNAM.

En ese foro, la Comisión Ciudadana contra los Crímenes de Odio por Homofobia (CCCOH) presentó un informe –que puedes leer aquí- en el que detalla, no a partir de datos oficiales sino de reportes periodísticos de todo el país, que en los últimos 19 años se han registrado en el país mil 218 homicidios por homofobia, aunque advierten que por cada caso reportado hay, al menos, cuatro que no se denuncian.

En cuanto a las entidades con más homicidios por homofobia, el informe señala que la Ciudad de México ocupa el primer lugar en el país, con 190 casos. Le siguen Estado de México, con 119; y Nuevo León, con 78.

-Se supone que en la Ciudad de México hemos obtenido conquistas importantes, y aún así es el primer lugar en crímenes de odio –subraya Juárez, quien considera que el término ‘gay-friendly’ se utiliza más como un reclamo turístico, que para describir la realidad de la ciudad.

-Por ejemplo –comenta-, la Zona Rosa es el único lugar donde podemos vivir nuestra sexualidad de manera más libre. Pero esa zona son sólo dos calles de la ciudad. En el resto sí vivimos discriminación.

E igualmente, sufren discriminación en los empleos, añade el activista, donde muchos se ven orillados a aceptar sueldos inferiores al de personas heterosexuales que realizan el mismo trabajo.

Cabe recordar al respecto, que de acuerdo con la encuesta ‘Atención a Personas LGTB en México’, realizada por el Comité de Violencia Sexual de la Comisión Ejecutiva de Atención a Víctimas (CEAV), en algunos empleos les solicitan la prueba de VIH a las personas gay. Incluso, la mitad de los encuestados refirió que ha vivido una situación de acoso, hostigamiento o discriminación por su condición.

“En provincia nos marginan; en la CDMX sí hay libertad”

Anahí Charles, por el contrario, opina que aunque es cierto que “quedan muchas cosas por pulir”, la Ciudad de México “sí está muy avanzada en derechos humanos y en derechos para la comunidad LGBTI”.

-En comparación con lo que sucede en otros estados, la Ciudad de México es de lo más avanzado que tenemos en el país –recalca la capitalina, quien apunta que una de las medidas que sugiere al gobierno de la ciudad es llevar pláticas y talleres a las escuelas, para ofrecer “una educación de género y de diversidad sexual” a los niños, “para formarlos en el respeto a los demás”.

-Es cierto, aún falta mucho por hacer –dice por su parte ‘Ene-Ka’, integrante de la comunidad ‘Gaymers México’-. Aún no se puede caminar de la mano con tu novio en algunas partes de la ciudad. Pero también es cierto que hay otros lugares como la Zona Rosa, la Condesa, o Insurgentes, donde sí lo puedes hacer sin ningún problema.

Por eso Román, natural de Poza Rica, Veracruz, dice que con todo y los retos que quedan por delante, él ve en la Ciudad de México un refugio, un espacio de libertad y de integración que no tiene en su estado natal.

-En provincia aún somos muy criticados, muy marginados –lamenta el veracruzano-. Aquí, en cambio, hay más libertad. Es una ciudad mucho más incluyente.

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Stealthing: la nueva legislación de California que prohíbe el retiro no consensuado del condón durante el sexo

El gobernador de California, Gavin Newsom, promulgó hace unos días una ley bipartidista que prohíbe la extracción no consensuada del condón, una práctica conocida como "stealthing".
12 de octubre, 2021
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Hace unos 30 años, solo unos meses después de comenzar a trabajar como prostituta, Maxine Doogan quedó embarazada.

La joven había estado con un nuevo cliente en un salón de masajes en Anchorage, Alaska, cuando se dio cuenta de que el hombre se había quitado el condón subrepticiamente durante el acto sexual.

Conmocionada, corrió al baño. Cuando regresó, el cliente se había ido.

Doogan, que entonces tenía veintitantos años, fue a una clínica de salud cercana para una ronda de pruebas de infecciones de transmisión sexual y luego dio un agradecimiento en silencio por cada resultado negativo.

Seis semanas después, sin embargo, tuvo que practicarse un aborto.

Le costó alrededor de US$300 y, después del procedimiento, no pudo trabajar durante un mes.

Lo que hizo el cliente estuvo mal. Pero hasta donde ella sabía, no era ilegal.

“Simplemente no había recursos contra algo así”, dijo.

Ahora, en un estado de EE.UU. sí lo hay.

Nueva ley

El gobernador de California, Gavin Newsom, promulgó hace unos días una ley bipartidista que prohíbe la extracción no consensuada del condón, una acción conocida como “stealthing“.

La nueva legislación agrega la práctica a la definición civil estatal de agresión sexual, lo que convierte a California en el primer estado de EE.UU. en ilegalizarla.

La ley les da a las víctimas un remedio legal claro para el asalto que Doogan, quien ahora vive en San Francisco, sufrió hace décadas.

Y los defensores dicen que marca un cambio radical para otros sobrevivientes que, a diferencia de Doogan, ahora podrían tener su día en la corte.

“Queríamos asegurarnos de que no solo sea inmoral, sino ilegal”, dijo la asambleísta de California Cristina Garcia, quien presentó el proyecto de ley.

Cristina Garcia

Getty Images/BBC
Cristina Garcia llevaba años abogando por la ley.

Garcia ha estado trabajando versiones de esta legislación durante años.

En 2017 y nuevamente en 2018, presentó un proyecto de ley que habría convertido el stealthing en un delito penal y permitido a los fiscales pedir condenas de cárcel para los perpetradores.

Estos proyectos de ley murieron antes de nacer o no consiguieron una audiencia en el Congreso estatal.

Ahora, esta nueva versión, que enmienda solo el código civil, fue aprobada por los legisladores de California sin oposición.

El contenido

Los sobrevivientes pueden demandar a los infractores por daños, pero no se pueden presentar cargos penales.

“Sigo pensando que esto debería estar en el código penal”, le dijo Garcia a la BBC.

Si se rompió el consentimiento, ¿no es esa la definición de violación o agresión sexual?“, planteó.

Los analistas legislativos han dicho que el stealthing podría considerarse un delito menor de agresión sexual, aunque no se menciona explícitamente en el código penal.

Pero la nueva ley de Garcia elimina cualquier ambigüedad en los reclamos civiles que, según los expertos, facilitarán a los sobrevivientes la persecución de sus casos.

Alexandra Brodsky

Getty Images/BBC
Brodsky’s 2017 paper is now widely credited for bringing the term “stealthing” into popular use

“Podemos empezar a hablar de ello de una manera en la que tengamos un lenguaje común”, dijo Garcia.

La legisladora dice que se sintió inspirada para llevar el tema del stealthing a la Cámara después de leer un artículo de investigación de la Facultad de Derecho de Yale de 2017 de la entonces estudiante Alexandra Brodsky, a quien ahora se le atribuye ampliamente haber llevado el término al uso popular.

Brodsky, que ahora trabaja como abogada de derechos civiles y es autora de Sexual Justice, que analiza cómo responder de manera justa a la agresión sexual, detalló una serie de historias en su artículo de sobrevivientes en el contexto de relaciones románticas o sexuales consensuadas.

Sus relatos a menudo comenzaban de la misma manera: “No estoy segura de que esto sea una violación, pero…”.

Las narraciones detallaban el miedo de las víctimas a las infecciones de transmisión sexual y al embarazo, así como sus intensos sentimientos de violación y traición.

Pero las y los sobrevivientes con los que habló Brodsky, muchos de los cuales informaron haber sido violados anteriormente, no describieron el stealthing como equivalente a una agresión sexual.

La gente aún no estaba haciendo esa conexión, dice Brodsky.

“Creo que una gran parte del problema era que mucha gente pensaba que era la única persona a la que le había pasado”, agrega.

Graphic of a condom

Getty Images/BBC

Pero la investigación muestra que el stealthing es “deprimentemente común”, según el análisis del comité judicial del Senado de California al evaluar el proyecto de ley de Garcia.

Demoras

Un artículo de 2019 publicado en la Biblioteca Nacional de Medicina encontró que el 12% de las mujeres de entre 21 y 30 años informaron haber experimentado el stealthing.

Ese mismo año, investigadores de la Universidad de Monash en Australia encontraron que una de cada tres mujeres y uno de cada cinco hombres que tienen sexo con hombres habían sido sometidos a la práctica.

Y otro estudio de 2019 encontró que casi el 10% de los hombres informaron que se quitaron un condón durante las relaciones sexuales sin consentimiento.

En su artículo, Brodsky citó a un conocido bloguero que usó su sitio ahora desaparecido para dar consejos a otros hombres sobre cómo quitarse los condones en secreto sin llamar la atención.

Es el deber de una mujer abrir las piernas, escribieron los comentaristas, y el derecho del hombre a “esparcir su semilla”.

Stock image of condoms

Getty Images/BBC

Pero si bien ha aumentado la conciencia sobre el stealthing, la respuesta legislativa se ha retrasado.

Incluso en países donde esta práctica se ha considerado una agresión sexual, incluidos Reino Unido, Nueva Zelanda y Alemania, rara vez se enjuicia, en parte debido a las dificultades para demostrar la intención.

Esta es la ventaja de las demandas civiles: la carga de la prueba es menor que en los casos penales, y la decisión de presentar una demanda recae en los sobrevivientes, no en los fiscales.

Y tanto Brodsky como García creen que hay un significado inherente en que el estado etiquete oficialmente el stealthing como un acto ilegal.

“Imagínese lo que se sentirá cuando ellos (los y las sobrevivientes) vean que el estado de California piensa que no merecen ser tratados de esta manera“, dice Brodsky

La ley

El proyecto de ley fue apoyado por el Proyecto Legal, Educativo y de Investigación de Proveedores de Servicios Eróticos (Esplerp), una organización de defensa fundada y dirigida por Doogan.

La ley permitirá a las trabajadoras sexuales demandar a los clientes que se quiten los condones, dijo, y con suerte allanará el camino para una mayor protección legal para las trabajadoras sexuales y otros grupos típicamente marginados por el sistema de justicia penal.

“ le puede pasar a cualquiera”, advierte Doogan.

Todavía existe el problema de que los casos de agresión sexual se aborden.

Aquellos que hacen estas afirmaciones a menudo se encuentran con “escrutinio y escepticismo”, según Brodsky.

Y cuando se trata de stealthing, esta respuesta se intensifica porque, “por definición, el daño ocurre después de que han dado su consentimiento para el sexo”.

Pero la medida ha sido celebrada como un primer paso importante, especialmente después de que fracasaran los esfuerzos recientes para aprobar una legislación similar en Nueva York y Wisconsin.

“Estoy orgullosa de que California sea el primero en la nación, pero estoy desafiando a otros legisladores estatales a seguirnos rápidamente”, dijo García.

“Un estado menos, quedan 49”.


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